martes, 19 de febrero de 2013

Mudanza

A partir de ahora, dejaré de utilizar este blog.

Desde este momento, todos los artículos pasarán a ser publicados en mi propia página web: www.teopalacios.com

sábado, 9 de febrero de 2013

El sueño de la publicación digital



Hace unos días mantuve una discusión (entendiendo el término en un intercambio de diferentes posturas, completamente respetuoso y nada agresivo) en Twitter. Descubrí en ese instante lo incómodo que es Twitter para ese tipo de cosas, pero no es de eso de lo que quiero hablar, sino, precisamente, del motivo de la discusión en sí mismo.

Todo empezó cuando me hice eco de una noticia publicada en elmundo.es que indicaba que los editores pierden 350 millones de € debido a la piratería. Si quieres leerlo: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/07/cultura/1360250707.html

Y la discusión dio comienzo cuando alguien me comentó que el artículo decía que se ““amenaza a los pequeños creadores" ¿Cuándo han podido vivir los 'pequeños creadores' de las ventas de sus libros?”


Independientemente de que el artículo no se refería en concreto a los escritores, la discusión giró en torno al futuro del escritor.

Vivimos en la cultura de “lo quiero todo y lo quiero ya”. Y con la vida del escritor ocurre lo mismo: la gente quiere poner a la venta su primera obra y poder dejar todos sus otros quehaceres y convertirse en escritores profesionales que puedan vivir de lo que escriben. El mundo quiere que vayamos a lo fácil y crea esos clichés: el del autor que con su primer libro pega el bombazo y se forra. Y hay ejemplos de algunos que los consiguen. Aquí es cuando se suele citar a gente como Falconès, por ejemplo. Pero Falconès no llegó y pegó. Falconès fue a estudiar, a aprender cómo escribir un libro, y por lo que cuentan luego se trabajó muchísimo en el texto original hasta llegar a lo que conocemos como La Catedral del Mar. Pero no, lo queremos todo, y lo queremos ya. Y olvidamos que el trabajo del escritor es, siempre ha sido, un trabajo de años, en los que debemos aprender a dar forma a nuestras historias primero e ir haciéndonos un hueco en el mercado después, ir ganando lectores poco a poco, y sin dar pasos en falso que nos hagan desandar lo andado.

Se comentaba en aquella conversación que el futuro del escritor profesional pasa por empezar regalando, o casi, sus trabajos. Pero eso es una contradicción total. ¿Cómo vas a ser profesional si no cobras lo que merece tu trabajo? Y entonces se cae en otro cliché: al escritor que empieza no le debe preocupar la piratería.

Estoy de acuerdo: no debe preocuparle, ¡debe aterrarle! Se esgrime el argumento de que como no lo conoce nadie y va a vender poco, el hecho de que lo pirateen facilita que llegue a los lectores, que podrán reconocerlo en futuros libros publicados. Y eso es cierto, habrá más gente que tenga sus libros, que tal vez los lean y a los que tal vez les suene el nombre. Pero, ¿de qué le servirá, tanto al autor como al lector, cuando, viendo las pocas ventas que haya tenido, la editorial cierre la puerta a futuras publicaciones? 2 de cada 3 libros son pirateados. Un autor que haya vendido 1000 ejemplares podría vender muchos más (no voy a decir 3000 porque parte de lo que se piratea ni siquiera llega a leerse). Digamos que sino un 300% sí un 80%. 1800 ejemplares, una cifra nada desdeñable para un autor nuevo al que casi no se le ha hecho publicidad, tal como están las cosas.

La piratería no es que no sea buena para los autores que empiezan; es que puede acabar con su carrera antes de que si quiera pueda llegar a despegar. Y mientras los mismos escritores no cambien la forma de pensar en cuanto al tema (distinto es que el autor elija regalar alguna de sus obras) no avanzaremos en una posible resolución del problema. 




Porque la solución no es autopublicar en formato digital. Los últimos estudios dicen que el año pasado se publicaron en España más de 80000 títulos y todo el mundo (escritores, editores y lectores) se echa las manos a la cabeza por la enorme cantidad que eso supone. Hay muchas más oferta que demanda (uno de los problemas del sector). El escritor novel no accede al mercado, y entonces se va al mercado digital, a Amazon especialmente. ¿Y cuántos libros se publican en Amazon? Pues en los últimos 30 días, casi 56000. En dos meses, se supera en Amazon la cantidad de libros publicados en papel. Al año, en Amazon, siguiendo esa proporción, 672000 títulos.

Si prefieres arriesgarte, estás en tu derecho. Algunos lo hacen y les funciona bien. De allí salieron el año pasado los 5 de B de Books. 5. De entre 672000.

Suerte.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La partida de ajedrez que evitó una guerra



Alfonso VI llegó con su ejército a las puertas de Sevilla. Quería cobrar las parias, una especie de “canon” que los reinos árabes se veían obligados a pagar al rey castellano, el problema era que quería cobrar mucho más de lo que habían pactado en años anteriores.

La situación era muy peligrosa para los sevillanos, pues Alfonso estaba dispuesto a arrasar la ciudad si no se atendían sus peticiones. Por desgracia para los habitantes de Sevilla, el ejército musulmán era muy inferior en cuanto a tamaño y poderío.


Fue entonces cuando Ibn Ammar, el visir sevillano, se erigió en un héroe y salvó a la ciudad de lo que hubiera sido un desastre total.

Y lo hizo jugando al Ajedrez.

martes, 29 de enero de 2013

Consejos para escritores





Hay veces que te encuentras historias así, de sopetón, sin comerlo ni beberlo. Personajes que te fascinan y que aparecen en medio de la documentación para otro tema, pidiendo paso a gritos, haciéndose un hueco en una narración a medio construir y que finalmente se apropian de ella.

Claro, esas cosas te tienen que pillar trabajando. Como la inspiración. El trabajo del escritor es una cosa extraña. Es escribir, pero no es estar escribiendo todo el día. Es documentarse, pero no es bucear en bibliotecas o hemerotecas todo el día. Es leer para seguir creciendo, pero no es estar leyendo todo el día. Es promocionarse como autor y promocionar tu obra, pero no es estar todo el día respondiendo entrevistas, o en medios de comunicación, o en redes sociales.

John Grisham, que el buen hombre está harto de ganar billetes, cuenta cómo es su jornada laboral: “Me levanto muy temprano, a las seis de la mañana. Me tomo un café muy cargado y me encierro en mi despacho. Vivo en el campo y tengo una oficina sin teléfono ni fax ni Internet, nada, silencio total. A las siete de la mañana estoy escribiendo a toda máquina. Con los años he aprendido que cuando rindo mejor es entre las siete y las diez de la mañana. Esas son las mejores horas del día para mí y procuro aprovecharlas sin interrupciones. A partir de las diez, mi mente empieza a divagar; a las once ya voy casi sin gas”. Las tardes las dedica a la correspondencia y a los tratos con su agente y editores.

El trabajo del escritor no es escribir todo el día, ni documentarse todo el día, ni contestar entrevistas todo el día. Pero sí es dedicarse a dar forma al libro en el que está trabajando casi todo el día. Hay momentos de esparcimiento, claro. Momentos para la familia, para los amigos, para una película… Momentos en que la mente debe descansar de ese trabajo casi constante para retomarlo con lucidez.

Pero me encuentro con que muchos, en esos momentos que deberían ser para relajarse, para encontrar la paz que nos negamos muchas veces al darle vuelta tras vuelta a nuestras historias, para disfrutar de un rato amable con los amigos, o incluso para disfrutar de los logros que va consiguiendo por el camino, los malgasta en discusiones, en disputas inútiles, en críticas a los compañeros, en quejas de que tal o cual no me hace caso, no me hace publicidad, no saca una reseña de mis obras, no me apoya en las redes sociales; los que pertenecen a lo que se ha llamado Generación Kindle suelen despotricar de los que no se sienten dentro del grupo; los que no están dentro del grupo ven con suspicacias a quienes sí lo están. Si alguien consigue un logro le llueven críticas; si alguien publica cincuenta veces en sus redes sociales temas relacionados con su obra se convierte en un indeseado; si alguien logra un contrato editorial se le felicita por delante y por detrás se le critica, tanto a él como a su obra, y poco menos que se le revuelca en el barro.

Una de las preguntas que suelen hacerte cuando te entrevistan es: ¿qué consejo darías a los autores que empiezan? Mi consejo, a partir de ahora, será algo parecido a esto: “mantén las redes sociales cerradas durante todo el tiempo posible, apoya a tus compañeros de profesión en lo que puedas sin caer en el servilismo y dedica todos tus esfuerzos a crear buenas historias”.

domingo, 20 de enero de 2013

En la brecha

Enero se está destapando como un mes de lo más movido. Tenía noticias, claro, no es algo completamente inesperado… Aunque sí está siendo sorprendente por la avalancha de noticias.

Para empezar, Hijos de Heracles me está dando grandes alegrías 3 años después. Acaba de aparecer en edición de Bolsillo en España. Tengo que decir que Edhasa ha realizado un trabajo impecable. La factura del libro es maravillosa. Muy, muy manejable y, sin embargo, con una letra comodísima de leer y una maquetación estupenda.

En un principio me dijeron que empezaría a llegar a librerías a partir del día 21, sin embargo ya es posible adquirirla en Fnac y en otras librerías. Además, la colocación está siendo estupenda. Es una nueva oportunidad para la novela, ahora por un precio mucho más asequible (9,95€).
Hijos de Heracles en Edición de Bolsillo en Fnac.

Pero es que, además, ya está disponible por fin en formato electrónico. Puede encontrarse en las principales plataformas (en Amazon está por 4.88€). Próximamente puede haber promociones. Iré anunciándolas debidamente.
Hijos de Heracles en formato electrónico.


Y el gran lanzamiento de este año ya se está cociendo. La Predicción del Astrólogo está empezando con muy buen pie. Tanto, que casi un mes antes está disponible en pre-venta en las principales librerías (Casa del Libro, El Corte Inglés…) a un precio de lanzamiento: 19€. Teniendo en cuenta que es una novela de 536 páginas editada en tapa dura es una ganga. Algunas páginas web ya se están haciendo eco del lanzamiento, y en el boletín de Ediciones B se puede encontrar algo más de información al respecto.

En los siguienes enlaces puedes reservar tu ejemplar:

Amazon

Casa del Libro

El Corte Inglés


Un mes muy movido, de lo más interesante, que me tiene con noticias casi diarias. ¡Que dure!

jueves, 20 de diciembre de 2012

La Predicción del Astrólogo, Ediciones B




«He vivido en el turbulento periodo que siguió a la caída del Califato y la aparición de mil reinos en lo que antes fue la poderosa al-Ándalus. Aprendí siendo un niño lo que era el dolor y la pérdida cuando mi madre fue ejecutada. Quedé al cuidado de mi tío, que pasó de ser un pobre poeta a convertirse en uno de los hombres más poderosos de nuestra época.

Mi vida se desmoronó y la levanté de nuevo, entretejiéndola junto con el barro al que aprendí a dar forma en el taller de un alfarero. Pero los ojos de una mujer son el arma definitiva contra el corazón de un muchacho enamorado. En especial cuando miran hacia la protección que puede ofrecer un príncipe en lugar de hacia la humilde casa de un ceramista.

He cruzado desiertos y he vivido guerras mientras que, en el mundo que dejé atrás, las vidas de mi tío, de la mujer a la que amé y de mi rey, bailaban al ritmo de la traición y las intrigas. He sido esclavo y he bordeado la muerte. Y ahora regreso con un ejército, dispuesto a vengarme.»

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La música Andalusí y el Himno de España

Que la música ha sido algo universal e intemporal es un hecho. Que ha sido usada de mil formas diferentes también lo es.

En Hijos de Heracles dediqué algún capítulo a la creación de la música moderna y aparecían algunos personajes que fueron claves para desarrollar ese arte tal como lo conocemos hoy. También en la Predicción del Astrólogo hablo de la música árabe de la época. Cito algunos instrumentos y se escenifican algunos pasajes, fiestas principalmente, en los que la música formaba parte primordial. En alguna ocasión la uso como ambientación para escenas de cierto contenido, digamos, erótico.

Pero la música se puede usar en muchos otros aspectos. Uno de ellos es el que utilizó Yussuf.

Yussuf Ibn Tasufin fue quien logró conquistar, bajo las oraciones almorávides, todo el norte de África y posteriormente también Al-Ándalus. Lo hizo apoyándose en el fervor religioso de sus hombres, forjados con el fuego del sol del Sahara y las durísimas restricciones que impuso Ibn Yasin, un jurista malikí, entre las tribus Sinhaya. Pero, además de la guerra santa, Yussuf tenía un arma secreta: los tambores.

Cuando los almorávides pusieron pie en Al-Ándalus con el fin de ayudar a las taifas en su lucha contra los cristianos del norte, no trajeron solo espadas y monturas. Traían además unos grandes escudos fabricados con piel de hipopótamo. Ese mismo material lo habían usado para crear sus tambores. Cientos, miles de tambores de varios tamaños que atronaban el campo de batalla, marcando el ritmo de las acciones y amedrentando a los enemigos.

En la batalla de Zalaca, en la que Alfonso VI estuvo a punto de perecer aunque consiguió huir con una grave herida en una pierna, los tambores almorávides ensordecieron a los cristianos y fueron parte importante de la aplastante victoria conseguida por los árabes.

Sin embargo, la música andalusí era mucho más amable que el sonido de los tambores almorávides. Y, por lo que parece, mucho más cercana a nosotros de lo que podríamos llegar a imaginar.

Hace un par de años, tuve la ocasión de conocer a Antonio Manuel, autor de un libro que llamó muchísimo mi atención, una obra estupenda titulada LA HUELLA MORISCA. En ella, Antonio Manuel pone de manifiesto el modo en el que nos han saboteado la historia por medio de eliminar de raíz varios siglos de lo que en realidad sucedió en la Península Ibérica.

En su libro, comentaba una anécdota de lo más curiosa con respecto al himno español. Indicaba que había escuchado una “nuba”, una canción tradicional árabe, que sonaba prácticamente igual que el himno que, según dicen, fue compuesto hacia el siglo XVI.

Bien, pues aquí está la canción árabe. Una obra de uno de los grandes personajes del siglo XI: Avempace. Juzgad vosotros.