lunes, 29 de diciembre de 2008

Cumpliendo Sueños


Las cosas suelen caer por su propio peso, que le pregunten sino a Sir Newton…

Digo esto porque yo empecé a escribir hace mucho tiempo, más de quince años. Fue al poco tiempo de haber leído El Señor de los Anillos, una obra que me marcó profundamente. Comencé entonces a escribir una novela de fantasía épica. Durante un par de meses le dediqué mucho, mucho tiempo. Por entonces, esto de internet era una quimera y cuando uno necesitaba buscar información sobre algún asunto tocaba tirar de biblioteca. La de horas que dediqué a leer sobre fauna, vegetación, minerales y un largo etcétera se queda para mí…

Cuando ya había escrito los cuatro primeros capítulos, de repente, me dio miedo. Pero no un miedo tonto, no… verdadero pánico, un terror visceral. Me decía que dónde me estaba metiendo, que iba a ser incapaz de llevar a cabo el proyecto que había iniciado y que todo aquello iba a ser una inmensa pérdida de tiempo. Tanto miedo me dio, que aparqué los bártulos y dejé de escribir.

Durante casi quince años prácticamente no escribí nada, ni relatos, ni historias… sólo de vez en cuando, y cuando la tristeza se quedaba durante una temporada a hacerme compañía, me salían unos pocos “pseudoversos” que casi nadie ha leído. Pero eso de escribir, escribir… nada de nada. Así que me dedicaba al lado contrario: leer.

Hasta hace dos años.

Las cosas caen por su peso, decía, y fue entonces cuando las circunstancias se confabularon para que, un buen día, me encontrara leyendo de nuevo aquellos cuatro capítulos que había escrito. Se los dejé a mi pareja, quien, tras leerlos, me dijo: tendrías que terminarla. Yo le contesté que no sabía… que si empezaba no iba a poder parar… que me daba miedo… que me iba a llevar mucho tiempo… ¡qué sé yo! Le dije de todo, me temo. Pero no recuerdo muy bien cómo fue, un día me vi pasando al ordenador aquellos cuatro capítulos, y después continuar la historia hasta terminarla, en tan sólo tres meses. Eso sí, le dedicaba al tema cerca de diez horas diarias.

Acabé muy cansado y sin ideas. Pero al poco tiempo volvía a iniciar un nuevo proyecto, con la idea de que fuera la continuación de esa primera novela, a la que había titulado LA PIEDRA DE ALDUR. Los que seguís a menudo el blog ya conocéis cómo esa segunda novela de fantasía terminó por convertirse en una novela histórica ambientada en la antigua Esparta. Justo cuando terminaba de escribirla, firmé un contrato de representación con la agencia de Sandra Bruna.

Ya sabéis que desde aquí animo a los escritores a conseguir agente literario. Y hoy, vengo para explicaros por qué animo a eso, aunque, como casi siempre, doy muchas vueltas para llegar al punto que quiero tratar.

Pasado el verano, Sandra me comentaba cómo estaba el asunto con mi primera novela: LA PIEDRA DE ALDUR. Me contaba que hay una editorial, una editorial importante, que tiene un excelente informe de lectura sobre la novela, y además, a la editora le ha gustado mucho. Ocurre, sin embargo, que las cosas están un poco paradillas (ya sabéis, la crisis y todo eso), y por ahora la cosa no se ha terminado de concretar.

Sandra también me contó por entonces qué le había parecido mi segunda novela: HIJOS DE HERACLES. Os copio un extracto de su comentario:
una novela muy bien escrita, comercial y con un tema potente (…) ME HA PARECIDO MUY INTERESANTE el período de formación de los niños, cómo les acostumbraban a pasar hambre, frío y aguantar el dolor, igual que les obligan a matar. Las intrigas están bien llevadas y resaltas muy bien el tema político y social, así que voy a empezar a mover la novela ya con las mejores editoriales de novela histórica

Me pasó una lista con los cinco nombres de las editoriales a las que la había enviado. Puedo aseguraros que todas, absolutamente todas, son de primer orden, auténticos referentes editoriales en España.

Esto fue a mediados de Septiembre.

Y el día 9 de Diciembre, estalló la bomba.

Ese día recibí un mensaje de Sandra en el que me anunciaba que una de esas cinco editoriales, posiblemente la editorial más reconocida en cuanto a novela histórica se refiere, deseaba adquirir los derechos de edición de mi novela. Tuve que leer varias veces el mensaje para creérmelo. Y no es para menos, pues el nombre de la editorial da miedo sólo con escucharlo.

Enseguida estuvimos en contacto por teléfono, y durante la conversación me dio más detalles del asunto: a la editorial le había gustado mucho la obra y estaban entusiasmados con la idea de adquirirla. Había que trabajar algunos asuntos, pero la cosa iba muy en serio.

Un par de días después, justo el día antes de la mesa redonda en la que participé en Tomares, me llamó la que desde ese instante se convirtió en mi editora.

En la conversación me contó algún detalle que me dejó helado, como por ejemplo, que en el plazo desde que recibieron la novela, a finales de Septiembre, hasta ese momento, primeros de Diciembre, es decir, poco más de un mes o mes y medio, la novela había sido leída por cinco personas de la editorial. Sólo ese dato, habla de cómo es de seria la cosa…

Durante estos días, ella está leyendo la novela y tomando notas ya para comenzar a trabajar en lo que será la corrección del texto. Supongo que para cuando terminen las fiestas empezaremos a trabajar en firme en ese sentido.

Por último, os cuento que recibí un gran regalo durante la noche buena. Ese día había ido a cenar con mi familia y regresé a casa a eso de las tres de la mañana (yo es que soy muy bueno y me recojo pronto). Miré el correo antes de acostarme, como hago todos los días. Y no me acosté hasta las cuatro. ¿Qué por qué? Pues porque había recibido algo que pensé que no me llegaría hasta bien entrado Enero: el contrato editorial para estampar en él mi firma. Lo leí tres veces de cabo a rabo, y debo reconocer, que ninguna de las tres me enteré de nada... tuve que esperar al día siguiente para entender lo que leía. Cosas de los nervios, supongo.

Todo esto no podría haber sido posible sin Sandra Bruna, su equipo y su excelente trabajo. Y ese es el motivo por el que desde aquí siempre animo a buscar agente literario. Porque podéis estar seguros: jamás hubiera podido, por mí mismo, acceder a la editorial que va a publicar HIJOS DE HERACLES.

¿Que no os he dicho el nombre de la editorial? Es verdad, aunque no es por olvido, si bien he dejado algunas pistas para que podáis hacer cábalas si queréis. Espero deciros el nombre muy pronto, en cuanto me llegue de vuelta mi contrato firmado por la editorial, lo que supongo que será hacia finales del mes que viene.

Hasta entonces, empiezo a tener una duda existencial: ¿me quedo con los Reyes Magos, o me paso a Papá Noel?

sábado, 20 de diciembre de 2008

Motivo de Orgullo

Hace unos días, cuando hablaba de Montse de Paz, os comentaba que me había pedido un favor que me había emocionado y llenado de orgullo. Fue aquí.

En aquel momento no podía decir qué era lo que me había pedido, pero ahora ya sí puedo, jejeje. Lo que me pidió Montse fue que le escribiera una reseña de su novela para una revista que se publica en un pueblo de Barcelona.

Para muchos será una solemne tontería, pero para mí no lo fue. Por varios motivos. El primero de ello es la gran confianza que demostraba Montse en mí al pedirme semejante cosa. No hay que olvidar que es su primera novela, que todo lo que se diga sobre ella tendrá una importancia enorme para su futuro como escritora. Teniendo eso en cuenta, es un honor enorme que contara conmigo para algo así. Siempre es motivo de orgullo saber que los amigos se acuerdan de uno.

Por otro lado, era la primera vez que me pedían algo parecido: que escribiera algo para ser publicado. GUAU! Es que se queda uno sin palabras… Si lo que quiere un escritor es que se le publique, tanto como sea posible, cualquier cosa: artículos, reseñas, opinión, novela, relatos… lo que sea, pero que se le publique. Y, de repente, me encontraba con que me pedían, a mí, que no me conoce ni cristo (lo pongo en minúscula para no ofender a nadie), que escribiera algo para una revista… ALUCINANTE!

No pude evitarlo: dejé todo lo que estaba haciendo en ese momento y cogí el portátil de inmediato. Escribí lo que me salió del corazón, como hay que hacer siempre.

La reseña en cuestión salió hace unos días, y por eso puedo, al fin, hablar de ello. Montse me ha mandado un número de Montcada Mírame. Una revista semanal de distribución gratuita que cuenta con una tirada de 5000 ejemplares.

Y allí, en las páginas de cultura, aparece mi reseña sobre Estirpe Salvaje.

Puesto que la gran mayoría no tendréis acceso a dicha revista, pues os traigo aquí el artículo completo.

Como las aguas de un río caudaloso y tranquilo. Así resulta la lectura de ESTIRPE SALVAJE, la ópera prima de Montse de Paz, publicada recientemente por Espasa. Y digo que es como un río tranquilo porque la lectura se hace de forma placentera, disfrutando de cada frase. Pero además, el lector se ve incapaz de dejar el libro a un lado. Cada nueva situación, colocada con acierto por la autora, te obliga a continuar la lectura para conocer qué sucede con los protagonistas de la novela. Tal como lo hace la corriente del río.

Unos protagonistas que se convierten de inmediato en parte de la “familia”. El mismo inicio de la novela, en el que unos pequeños se nos presentan jugando inocentemente en el bosque para, momentos más tarde, perder todo lo que tienen en el mundo, nos hace partícipes de su historia desde la primera página.

Podría decirse que la crónica de Ruslan e Yvanka es una historia más de pérdidas, de crecimientos, de búsquedas. Pero nos quedaríamos cortos. Muy cortos. Porque su historia va más allá. Es la historia de una superación personal, de cómo en cada alma, en el interior de cada persona, permanece, latente y en silencio, una llama que espera a prender para conducir a su dueño por caminos inesperados, permitiendo que se eleve por encima de las miserias que lo rodean hasta un futuro mejor.

ESTIRPE SALVAJE es una exaltación del amor fraternal, el valor y la amistad. Y es también una repulsa de la vanidad, de los placeres sin freno, de la falta de escrúpulos y de moralidad.

Montse de Paz nos muestra, a través de las vivencias de Ruslan e Yvanka, que merece la pena luchar para crecer, que nunca debemos darnos por vencidos, sin importar la tragedia que nos golpee en la vida. Curiosamente, lo hace colocando a los personajes de la novela en situaciones incómodas, peligrosas, incluso desagradables. Y sin embargo, al lector le llega, no la situación en sí misma, sino la capacidad de dichos personajes para sobreponerse a ellas.

ESTIRPE SALVAJE es una historia que te incrusta a tu sillón de lectura favorito, que te transporta al reino de Slavamir cada vez que abres sus páginas, sin prisa, meciéndote dulcemente mientras navegamos por la corriente del río de la imaginación.

Y al timón, Montse de Paz.

El artículo aparece firmado por Teo Palacios —escritor—.

Me consta que la novela se está vendiendo muy, muy bien, De hecho, mucha gente está intentando conseguir un ejemplar, pero al parecer, la 1ªedición se ha agotado. Al menos, en La Casa del Libro y otras librerías importantes ya anuncian que se han quedado sin existencias. Esto refuerza mi idea sobre la novela, sin duda, una lectura interesante y entretenida, que se puede leer con ligereza, o con profundidad, meditando en temas tan complejos como los niños de la guerra, tal y como dice la propia autora.

Nunca le agradeceré lo bastante a Montse que contara conmigo para esto. Es una más de todas las cosas que ha hecho por mí.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Si no fuera por estos ratitos…


El sábado amaneció un mal día, qué le vamos a hacer. La verdad, no creo que cogiera a nadie por sorpresa, ya el día anterior había estado lloviendo. La cuestión es que el sábado no paró, y encima, el aire vino a tomarse unas tapas con la lluvia. El resultado os lo podéis imaginar: La I Feria del Libro del Aljarafe desierta…

La verdad es que algo decía que la cosa no iba a salir demasiado bien… Para empezar, los carteles y dípticos en los que se anunciaba la mesa redonda mostraban una información errónea. En algunos de ellos no aparecía ninguno de los que íbamos a presentar la charla, en otros aparecían unos sí y otros no. No sé muy bien por qué pasó pero pasó, y no se trata de buscar culpables ni nada de eso, que al fin y al cabo no se acaba el mundo porque el nombre de uno aparezca o no en un papelito. Pero, oye, las cosas bien hechas, bien hechas están… y esta vez, pues no fue así. De cualquier modo, no deja de ser una anécdota más del día.

Llegamos a Tomares a eso de las 14:15, con caravana en la autopista en la que había incluido un accidente múltiple. Afortunadamente no parecía nada grave, el típico choque en cadena por la lluvia. Inmediatamente después llegó el resto de los que participaríamos en la mesa redonda de Literatura Fantástica: Javier Márquez, como siempre muy bien acompañado, y Pepe Carrasco, muy bien acompañado también… por Javi y su acompañante. Dile a “la jefa”, Pepe, que esto no se le perdona tan fácilmente. Que para resarcirse, qué menos que una invitación a un buen “5J”, con su correspondiente regadío.

En fin, la idea era ir a comer algo para comenzar a calentar motores y que la mesa propiamente dicha, fuera algo así como la continuación de lo que habíamos estado conversando durante el rato en el que nos acompañaran los cuchillos y tenedores. Lo que ocurre es que no fue tan fácil encontrar esos tenedores… tuvimos que preguntar varias veces hasta encontrar un lugar que, buena pinta tenía, eso sí, con su chimenea encendida, su mesita junto al fuego, las respectivas de cada uno quitándose las botas y acercando pies al fuego para calentarlos… Lástima que el tiro de la chimenea no estuviera todo lo limpio que debería y aquello se convirtiera pronto en la posada “El Poni Pisador”. Y la comida… bueno, no daré demasiados detalles, pero no fue lo satisfactoria que prometía: ni en calidad, ni en precio.

Pero lo que sí es verdad, es que el ambiente fue de lo más literario. Fue soltar los abrigos y paraguas, pedir la bebida y algo de picoteo mientras esperábamos los platos y comenzar a ponernos al día de inmediato de cómo van los proyectos de cada uno, de qué planes hay para el futuro, de lo bien que se está vendido Capitán Nadie y su continuación, El Regreso de Capitán Nadie, ambos de Pepe. Javi contaba una conversación de lo más interesante que había tenido días atrás con una editorial que parece quiere apostar muy, muy fuerte por su primera novela que, ya os lo digo, va a ser un bombazo. Tuve la suerte de leerla hace un par de meses y es que uno se la lee del tirón.

Y yo… pues a lo mío, comentando cómo me van las cosas con Sandra (que no pueden ir mejor) y poniéndoles los ojos como platos al contarle qué editorial se ha interesado por Hijos de Heracles, que por ahora no voy a anunciar hasta que la cosa esté avanzada, pero con la que ya he empezado a trabajar en determinados aspectos de la novela.

Como no puede ser de otro modo, nos tentó la idea de ponernos a criticar a todo el mundillo literario, pero supimos controlar nuestros más bajos instintos y la conversación fue, como siempre que nos juntamos, de lo más entrañable, amistosa, enriquecedora y positiva que podáis imaginaros.

Y al cabo del rato, Javi, como siempre Javi, comentó algo que creó que todos pensábamos en ese momento: “¿no os parece increíble estar sentado en una mesa, hablando de literatura y del mundo literario, con otros escritores?”. En ese sentido, he de reconocer que en Sevilla somos privilegiados. No sólo nosotros tres que nos juntamos el sábado, sino algunos otros, como los amigos de Sevilla Escribe (que vinieron a la mesa redonda, como no podía ser de otro modo). El ambiente de fraternidad literaria que se respira por aquí es envidiable.

Tan a gusto estábamos junto a aquella chimenea que pensamos en la posibilidad de traernos hasta allí a los asistentes al acto que tendría lugar poco después, por aquello de no perder el ambiente, ni el calor. La idea se nos fue de la mente tan pronto como pedimos la cuenta… para la próxima, nos hemos juramentado para no pedir absolutamente nada que no aparezca en la carta.

Nos fuimos buscando un aire más limpio y lo que nos encontramos fue con uno mucho más húmedo y frío. No paraba de llover y cuando llegamos a la Feria del Libro, los Stands estaban cerrados, apenas se veía un alma. Es una auténtica pena, porque el esfuerzo económico y de medios ha sido más que importante, y ver aquel jardín, que debía rebosar de gente mirando unos libros y otros, completamente vacío fue una imagen desoladora. Tuvo, eso sí, un punto positivo, y es que se cambió el lugar previsto para dar la charla. Estaba programado que se llevara a cabo en una carpa, grande y vistosa, pero carpa al fin y al cabo, con sus rendijas en cada esquinita para que el aire, que soplaba y mucho, pudiera campar a sus anchas y cortarnos hasta las ideas. Pero debido al mal tiempo cambiaron el lugar y pudimos estar, muy cómodamente instalados, en una sala interior, con su calefacción, sus micros y todo.

La verdad, que con el día que hizo hubiera presente una veintena de personas es algo más que de agradecer: es todo un éxito.

La mesa en sí creo que fue de lo más entretenida. Como siempre, hubo temas recurrentes: qué es la literatura fantástica y qué se puede hacer para mejorar su distribución, etc… pero otros que no lo son tanto, como los motivos para que una persona decida escribir una historia de fantasía si tan mal está el patio en ese sentido, por ejemplo.

El público también puso su granito de arena, haciendo algunas preguntas interesantes. Al final, no me preguntéis cómo, se terminó hablando de un tema recurrente en este blog que compartimos: el mejor modo de presentar un original ante un editor. Hubo ideas para todos los gustos claro, pero todas concluían en un punto común: la necesidad de destacar tu manuscrito por encima del de otros autores.

La cuestión es que aquello se nos quedó corto. Al concluir, hubo gente del público que me comentó que era la primera vez que asistía a una charla de ese tipo y que le había parecido muy amena e interesante, incluso corta.

A nivel personal debo reconocer que sí, el sábado hizo un mal día. Pero a mí no me importó. Ni siquiera noté el frío. El calor de los que me acompañaban, fue suficiente.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Vacío

Esa es la sensación con la que acabé el sábado a las 4:01 h. de la mañana. Llevaba ante el ordenador unas 10 horas (casi sin descanso), pero no quería dejarlo…

Estaba escribiendo las últimas páginas de PECADO CAPITAL.

Empecé el proyecto a finales de Marzo, así que han sido 9 meses muy intensos. No sabéis cuánto. Para empezar, la historia, como siempre me pasa, se ha desarrollado por cauces que no eran los previstos cuando la descubrí y algo me empujó a escribirla. Fue durante un viaje a la ciudad de Lerma, dónde conocí a su famoso Duque, el maravilloso palacio que levantó en la villa, la singularidad de su historia, de su ascenso en la Corte española de Felipe III y su posterior caída en desgracia.

Pero también conocí allí la historia de otro hombre mítico para la historia de España: el Cura Merino, héroe de la guerra de independencia contra los franceses.

Tanto me impactaron los dos personajes y su entorno que decidí escribir sus historias. La idea original era enlazar la historia de ambos en una misma novela, narrando lo que ocurría en una época y otra de la historia mientras que el Duque iba levantando en Lerma edificio tras edificio, gastando una fortuna inmensa en ello mientras que España se encontraba en la más absoluta de las ruinas y el cura emboscaba a los franceses hasta el punto de desesperar a Napoleón.

Esa era la idea original.

Pero… ¡Ay!, las novelas tienen vida propia

Como tenía que comenzar a documentarme con alguno de los dos personajes, me daba igual cual, hice un rastreo por internet sobre libros que hablaran de uno y otro. Del Duque había más información disponible, así que me decidí a empezar por él. Y el primer libro que compré para iniciar la investigación: El Duque de Lerma, Realeza y Privanza en la España de Felipe III, le dio un vuelco total al planteamiento de la historia.

La vida política del Duque, y sus problemas personales y familiares, eran tan profundos, tan intensos, que la idea de centrar su historia en base a las construcciones en Lerma no se sostenía por ninguna parte. Aquellas construcciones eran el efecto, y no la causa, de la importancia del Duque.

No podía, por tanto, mezclar su historia con la del Cura Merino.

Durante un tiempo intenté casarlas, buscarles vínculos, tenía incluso pensado cómo se presentarían los cambios entre una época y la otra… Pero nada… la novela empujaba por otro lado y ante eso, amigos, hay que rendirse. Y hay que rendirse porque si fuerzas algo hacia dónde no quiere estar, el resultado es antinatural, la historia se resiente, deja de parecer verídica para convertirse en algo artificial y pierde toda la frescura, o la profundidad, que realmente debería tener.

Durante los tres o cuatro primeros meses prácticamente no escribí nada. Me dediqué a investigar, a leer, a tomar notas, a conocer a cada uno de los personajes que aparecen en la historia, porque absolutamente todos, menos una honrosa excepción, son personajes históricos, y lo que se cuenta acerca de ellos es cierto, o al menos, todo lo cierto que ha llegado hasta nuestros días.

Al final, los títulos de la bibliografía que he consultado para escribir esta historia suman un total de 48. No todos son libros, claro; hay muchos ensayos, artículos, documentos antiguos a los que pude acceder gracias a la maravillosa herramienta de Google Books… y evidentemente no he leído de cabo a rabo esos 48 títulos. Algunos sí, otros sólo los he consultado para buscar determinada información. Pero las horas dedicadas a la investigación de esta novela han sido innumerables, tres, cuatro o cinco veces más de las dedicadas a escribirla.

Y claro, como la obra va por dónde ha querido (aunque tenía un esquema de 40 folios que he seguido escrupulosamente con lo que debía ir contando en cada capítulo), el resultado es un tanto… ambiguo, extraño, no sé… Me explico: No se trata, desde luego, de una novela “al uso”. Me refiero a que no tiene una estructura novelesca, con sus descripciones sobre personajes, lugares y demás. Estas cosas existen, claro, a lo largo de la novela (existen de modo incluso fanático, porque me he negado a describir cualquier lugar o físico de persona de la que no tuviera una idea clara). Pero no es una novela del tipo a las que estamos acostumbrados. Sin embargo, no es tampoco una crónica de lo ocurrido, porque los personajes tienen una importancia terrible a lo largo de la novela. De hecho, todo lo que se cuenta es para explicar los motivos de por qué cada personaje actuó de tal o cuál forma. Tiene además, mucho de libro de historia, de divulgación histórica me refiero. Se habla con profundidad de los acontecimientos nacionales e internacionales que se suceden a lo largo de los años. Por ejemplo, la importancia de los problemas económicos está patente en todo el libro. También las relaciones internacionales. Hablo con muchos detalles y profundidad de temas como la Paz de Vervins, la guerra de Saboya, y de otros como la triunfal entrada de la Reina Margarita en Madrid con motivo de su boda.

Algunos tal vez crean que aportar tantos datos históricos sea un error, que puede apartar al lector de la obra. No estoy de acuerdo. Creo que, sin todo ese ambiente, sin conocer todos los detalles de lo que ocurría a su alrededor, sería imposible entender las motivaciones de los personajes. Y en esta obra lo importante son, sin duda alguna, los personajes.

Os pongo un ejemplo:

Francisco de Sandoval y Rojas comenzó su vida en la corte como Marqués de Denia. Pero su casa, aunque tenía una antigüedad mayor o al menos igual que la de Medina-Sidonia, u otras, se encontraba en la ruina. Y llevaba así varios siglos… Sin conocer cuál era la verdadera situación de la familia Sandoval, no podemos entender por qué Francisco se lanzó a degüello, a por todas, arriesgándolo todo por conseguir crecer en la Corte. Por eso, el primer capítulo, en primera persona, relata lo que ocurrió con la familia Sandoval desde antes de los Reyes Católicos hasta la aparición de Francisco de Sandoval. Una vez conocemos todos esos detalles, y vemos que Francisco toma la decisión de hacer CUALQUIER cosa por obtener en la Corte la posición que su familia merece, el entendimiento del personaje es total. Por supuesto, no significa que estemos de acuerdo con todo lo que hizo para conseguir sus objetivos. Pero podremos ponernos en su lugar y entender qué lo lleva a todo eso.

Y eso se puede aplicar a todos los personajes.

Ha sido, como digo, un proceso muy intenso, en el que muchas veces dudé de si sería capaz de sacarlo adelante. El esfuerzo ha sido enorme, en tiempo, dedicación y dificultad.

Alrededor de las 3 de la mañana del sábado me sucedió algo que, hasta ahora, no había sentido. Estaba en el momento álgido de la novela, cuando el Duque es… bueno, jejeje, el momento álgido de la novela, no daré detalles. Bien, en ese momento me invadió una tristeza inmensa, pude vislumbrar lo que sintió ese hombre en aquellos días que resultaron terribles para él. Sentí además cómo algunos de los personajes de la novela se asomaban a la pantalla del ordenador desde detrás de mi sillón, leyendo el desenlace de sus vidas. La sensación fue tan intensa que todavía ahora, escribiendo esto, los vellos se me ponen de punta. Algo muy, muy extraño.

La cuestión final es que terminé, al fin, mi tercera novela, sin duda, el proyecto más ambicioso y complicado que he iniciado hasta ahora. Durante el camino me he vaciado, como decía al principio. Me ha dejado agotado y exhausto, sin fuerzas para iniciar una nueva historia por el momento, aunque tengo ya la idea de lo que serán mis dos próximas novelas. Como le dije a un buen amigo cuando me comentó que iba a comenzar a escribir su primera novela, esto se trata de un veneno que se te mete en el cuerpo y ya no puedes parar.

Pero por ahora, tengo mi dosis de antídoto.

martes, 2 de diciembre de 2008

Bautismo de Fuego

Lo que son las cosas… hace poco más de un año me dedicaba a fantasear sobre la posibilidad de meter la cabeza en el mundillo de la literatura. Tenía una sola novela escrita, además de un género denostado: fantasía épica. Aún así me veía con mis libros publicados y participando en charlas, dando conferencias, presentando mis libros… en fin, lo que todo el que escribe sueña.

A estas alturas sigo sin ver ningún libro mío publicado, ni siquiera he firmado todavía ningún contrato con alguna editorial. Mi agente me tranquiliza en ese sentido, me comenta que las cosas están atravesando por un momento delicado, pero que no me preocupe, que mis novelas tienen la calidad suficiente como para abrirse camino, y que lo único que necesitamos es tener paciencia. Y como confío plenamente en ella, pues procuro armarme de paciencia, respirar profundamente, y seguir escribiendo.

En este sentido he de decir que empiezo a ver el final de PECADO CAPITAL, la novela en la que trabajo y de la que ya os he hablado en otras entradas de este blog. Pero bueno, no vengo a hablaros hoy de eso.

Vengo a hablaros de que una parte de esas fantasías de las que os hablaba al principio, sí empiezan a cumplirse…

Y es que me han invitado a formar parte de una mesa redonda que se celebrará el próximo día 13 de Diciembre en el marco de la I Feria del Libro del Aljarafe. Además, voy a estar acompañado de amigos, pues los otros ponentes de la mesa serán Pepe Carrasco y Javier Márquez, dos autores sevillanos con los que ya he disfrutado de buenos momentos literarios.

Todavía no hemos terminado de cuadrar los temas a tratar, pero barajamos varios:

1º los motivos del escritor para sentarse delante de una hoja en blanco y ponerse a contar una historia.
2º Cómo le llega la inspiración del autor, las referencias literarias que nos guían, etc…
3º La literatura como una industria más del entretenimiento, si esto es o no adecuado, los riesgos que conlleva, etc…

Como podéis ver, la cosa promete y promete mucho. Tenemos una hora para poder desarrollar los temas a tratar, con lo que sin duda se podrá profundizar en ellos.

Personalmente, es algo que me emociona. Se trata de los primeros pasos en el mundo literario a nivel público, cuando empiezan a verse reflejadas las opiniones, las motivaciones, los deseos… Sin duda, es una responsabilidad y un privilegio.

Afortunadamente, estar bien arropado mitigará en parte los nervios.

De modo que si queréis pasar una buena tarde literaria, conociendo los pensamientos de la nueva hornada de autores sevillanos, e incluso que Pepe o Javier os firmen sus respectivos libros (yo como mucho podría firmar algún autógrafo :p) ya sabéis dónde encontrarnos.

Os espero!

martes, 18 de noviembre de 2008

Pero... ¿hay o no hay crisis?

Hace unos días, un escritor que vive en otro país cuya primera novela será publicada en España dentro de unos meses, me comentaba que estaba preocupado. Hasta su país llegaba la famosa palabra tan de moda en los últimos tiempos: CRISIS. Y me preguntaba cómo se vivía el problema económico que se está viviendo en el mundo en el sector literario español. Y me hizo pensar.

Que la situación económica no es muy buena es algo que salta a la vista. En España se habla de crisis a diario, de recesión económica, de lo que se va a hacer, o lo que debería hacerse, para solucionar este tema. Y desde luego no es un problema local, puesto que está la famosa reunión en EEUU para buscar soluciones.

Que yo sepa, entre los que visitan este blog no hay ningún economista, pero sí unos cuantos escritores. Y como escritores (independientemente de lo que pueda interesarnos o no las posibles causas y soluciones de los problemas económicos) la cuestión que sin duda nos interesa es: ¿está afectando o no la crisis al sector editorial?

La verdad es que es un tema sobre el que ya había tenido referencias en los últimos meses. Durante el verano, supe que una editorial con los derechos en España de una de las sagas más vendidas a nivel mundial de los últimos años, se había quedado de repente sin distribuidora. Al parecer, la distribuidora en cuestión se había venido abajo dejando a la editorial con una buena cantidad de libros sin distribuir, metidos en los almacenes y una cantidad considerable de dinero sin pagar.

Podría parecer una tontería, pero si nos ponemos a pensar un poco, lo cierto es que no lo es. La editorial en cuestión se ha encontrado con un problema más que serio. Se me ocurre, por ejemplo, que aquella distribuidora con la que la editorial intente llegar a un nuevo cuerdo, procurará apretar el margen de beneficios tanto como sea posible sabiendo que la editorial se ha quedado colgada, como es lógico puesto que al fin y al cabo se trata de una empresa que busca beneficios, lo que contribuirá a una merma en los beneficios de la editorial, quien, a su vez, intentará apretar a sus autores tanto como sea posible para minimizar las consecuencias.

Y esto es sólo uno de los efectos que la pérdida de esta distribuidora tiene en una sola editorial. Se puede pensar en las librerías que habrán quedado sin recibir sus pedidos, por ejemplo, con la consecuente pérdida de ventas. O en los autores que hayan visto retrasados sus cobros como consecuencia de todo esto.

Y como digo eso es solo una editorial. Sin duda, la caída de la distribuidora habrá afectado a otras varias.

Más o menos por las mismas fechas, esto es, durante el verano, y de fuentes distintas a las que me habían hablado sobre el tema de la distribuidora, me comentaban que los editores eran reacios a adquirir nuevas novelas y el ambiente general era un tanto pesimista. De hecho, parece que hubo incluso quien retrasó el envío de nuevas obras a las editoriales, porque el ambiente no era el mejor.

No dudo de que uno de los motivos de ese momento era la cercanía de las vacaciones estivales, pero que en la mente de todos estaba la palabra “crisis” es algo más que probable. Tampoco dudo que la debacle de la distribuidora que os comento levantaría temores, pues al fin y al cabo el mundo editorial es casi un círculo cerrado, en el que las noticias vuelan, y todo está interrelacionado. Por tanto, podría parecer que el ambiente editorial está de capa caída.

Y sin embargo, también he podido leer que las cosas marchan bien para las editoriales.

Por un lado, la feria de Frankfurt parece que ha sido un éxito total, en el que todo el mundo ha vendido lo que iba ofertando y más, y se han cerrado negocios a mansalva.

Por otro lado, en el blog de Roca Editorial, hay una entrada más que interesante, de la que extraigo algunos datos:
A mediados de Mayo, se habían vendido 3114000 ejemplares, 900000 más que en el mismo periodo del año anterior, un 40% más.

Llevemos esto a datos más entendibles: en los 3 primeros meses de 2008, se habían vendido tanto como en los 6 primeros meses del año anterior. Es decir, que en 3 meses, el mercado editorial español ha facturado prácticamente la mitad de lo que facturó durante todo el año pasado. No me parece que eso sea un ambiente de crisis precisamente…

Otro dato: durante la feria del libro de Madrid, hubo 20 casetas más que en el año pasado. Y además, las ventas, según algunas fuentes, crecieron en un 15% respecto a las de la feria del año anterior. De nuevo, no parece que eso indique crisis alguna. Y menos cuando el propio director de la feria dice claramente que la crisis no se ha dejado notar.

Entonces…¿hay crisis en el mercado editorial o no?

Desde luego, no tengo todos los datos en la mano, pero a mi no me lo parece, en absoluto. Ahora bien, lo que sí me parece es que hay cierta precaución. Los editores no terminan de arriesgarse y buscan valores seguros, (recordemos que aunque para los escritores no lo sea, el mundo editorial es negocio, negocio y más negocio) obras con las que obtener beneficios.

Y eso para los autores noveles es un problema, porque cierra puertas, sin duda.

Esto hace que se cree un inconveniente añadido: el autor novel se impacienta, intenta buscar salidas fáciles para sus obras… y hay quien intenta aprovecharse de ello.

En futuras entradas, tengo la intención de hablar sobre este tema, pues desgraciadamente, no son pocos los escritores que caen en los cantos de sirena de determinados individuos, que llegan incluso a cometer actos fuera de la legalidad para obtener beneficios a costa del escritor.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Estudios de Marketing V: La Carta de Presentación (2ª parte)

Y un buen día, normalmente varias semanas, o mejor varios meses después de haber mandado la carta de presentación, si la agencia o editorial a la que la enviamos considera que lo que ha leído le resulta interesante, nos encontramos en la bandeja de correo un mensaje en la que nos dicen que les ha gustado lo que han visto y quieren que le enviemos la obra completa para valorarla. O recibimos una llamada de teléfono, aunque esto es más raro.

Creedme… ese será el primer subidón de moral en nuestra recién iniciada carrera literaria. Suele ocurrir además que ese mensaje llega el día menos pensado, cuando estamos convencidos de que nos van a decir que no. Hay casos, desde luego, en que la respuesta es muy rápida, y en cuestión de una semana o menos la agencia o editorial deja claro su interés. Pero esto no es lo habitual.

Total, que tras leer el mensaje o repasar la llamada quinientas veces con la emoción a flor de piel y una expresión de bobalicón absoluto, comenzamos a pensar que la novela no está terminada, que deberías volver a repasarla de nuevo, que seguro que tiene mil y un detalles que mejorar antes de enviarla…

Pero, ¡ay! Se te ha terminado el tiempo. Te han pedido la obra completa, y será mejor que la envíes pronto, porque el interés, y la paciencia, de las editoriales es limitado. Y voluble. De modo que hay que aprovechar el recién despertado interés.

Y no sólo eso: hay que estimularlo.

Y eso pasa por una nueva carta.

A esta segunda carta se le suele llamar propuesta editorial, aunque en realidad se trata de ahondar un poco más (bastante más) en los aspectos en los que ya incidimos en la primera. Hay que demostrar que sabemos lo que decimos, y lo que escribimos, y que conocemos el mundillo editorial. Y es importante hacerlo.

¿Cómo hacerlo? Pues aportando información veraz y contrastable. Por ejemplo, podemos buscar información en el gremio de editores de España. Hay informes muy detallados. Muchos de los datos que aparecen no nos sirven para nada. Otros, pueden ser incluso perjudiciales. Pero incluso así se les puede dar la vuelta y utilizarlos en nuestro provecho.

Os pongo un ejemplo: imaginemos que nuestra obra es una novela de fantasía juvenil. Bien, pues en un informe que presentó el gremio de editores del que os hablo, se comenta que el sector de mayor hábito de lectura son las mujeres de hasta 34 años, universitarias, etc… Los jóvenes de entre 14 a 24 años, es decir, el sector al que va dirigido el libro, aparece no como lector habitual, sino como lector ocasional. Pero, ese mismo informe indica que, cuanto menor es la tasa de edad, mayor es el porcentaje que lee habitualmente, llegando a superar el 70% de los encuestados.

Imaginad el impacto de esta línea en la mente del agente/editor:

Me gustaría presentarle algunos datos, que no sé si conocerá, del informe XXX presentado por YYY:

- La tasa de lectura es más elevada cuanto más joven es el grupo de edad. Así entre los jóvenes de 14 a 24 años alcanza el 72,1%, un 66,1% entre las personas de 25 a 34 años.



Le estamos diciendo que 7 de cada 10 jóvenes de entre 14 a 24 años y 6 de cada diez de los comprendidos entre 25 a 34, son lectores potenciales de nuestra obra. Así, sin más. Eso es lo que queda en la mente del editor. Por supuesto, son lectores potenciales, no reales. Algunos ni siquiera se interesan por el tipo de novela que presentamos, pero están ahí, son una realidad. Y el editor es una persona que se mueve en el mundo real y necesita datos reales.


Es evidente que es este último dato el que tenemos que reflejar en nuestra carta, pues es el que nos interesa, y no que las mujeres leen más que los jóvenes. Le estamos dando al editor el sector al que va dirigida la obra, y le recordamos (porque él ya lo sabe) que el nicho de mercado es enorme. Y además, dejamos claro que nosotros también sabemos de lo que hablamos, que no estamos perdidos, que somos personas que TRABAJAN para saber qué hacer y cómo hacerlo. Y un escritor que se tome la escritura como un trabajo, es algo importantísimo para el editor.

Se puede incluso tratar el tema de las películas que se encuadren en el mismo género que nuestra novela y que generan miles y millones de € en beneficios. No significa eso que nuestra obra vaya a ser llevada al cine, pero sí que la gente, el público, se interesa por ese tipo de historias.

Por supuesto, debemos conocer a nuestros rivales directos. En nuestro país, la literatura juvenil mueve una gran cantidad de títulos todos los años, no hay más que acercarse a la Casa del Libro, o el Fnac, o El Corte Inglés… podremos ver estanterías y más estanterías, e incluso plantas enteras dedicadas a este género. Entre tantos títulos… ¿por qué tendría que decidirse el agente o editor por el nuestro? Pues ahí es donde debemos explicar en profundidad qué hace distinta a nuestra novela, explayarnos en ello.

¿Es un libro que tiene magia? Bien, pues ¿por qué es diferente a Harry Potter? Por ejemplo. Y si es de fantasía épica, ¿qué tiene diferente con respecto al Señor de los Anillos, o Crónicas de Narnia, o la Dragonlance, o Memorias de Idhum, o la Espada de Fuego, o…? ¿Qué aporta nuestro libro? ¿Qué tiene que pueda atraer a varios miles de personas para que lo compren, lo lean y lo recomienden? Si no lo sabemos, más vale que nos pongamos las pilas, porque si nosotros mismos no sabemos vender nuestro libro, ¿cómo lo va a vender el editor si llegara a comprarlo?

Otra cosa que debemos añadir es una sinopsis ampliada. De nuevo, no hay que contarlo todo. Hay que jugar con el lenguaje, crear expectación, presentar una historia interesante, con tramas secundarias, con personajes vivos que atrapen al lector. Desarrollar ampliamente la obra, sí, pero dejando una parte oculta, que invite a la lectura. Si le damos todos los detalles, todos los sucesos, todo lo que ocurre… le dejamos sin magia. Y el lector debe sorprenderse, debe dejarse llevar por la narración. Si esto no sucede porque ya ha andado el camino, será difícil que la obra le impresione lo suficiente como para adquirirla.

Es evidente que si tenemos algo publicado, colaboramos con alguna revista, o periódico, si tenemos algún tipo de crítica hacia nuestra obra publicada, etc… cualquier cosa que hable a favor de nuestro trabajo como escritores, hay que incluirlo en esta carta. Es necesario que se vea que nos tomamos el tema en serio, que no nos hemos sentado un día porque sí a rellenar una página en blanco, sino que detrás de eso hay una trayectoria. Incluso si somos noveles seguro que habrá quien haya leído nuestra novela. Podemos, por tanto, incluir los comentarios que nos hayan hecho.

La cuestión es venderse, venderse y venderse.

Evidentemente terminaremos nuestra carta agradeciendo el interés, diciendo que estamos a su disposición para cualquier consulta, reunión, entrevista, etc… que crean conveniente, que su experiencia y ayuda será de gran valor para nosotros,… en fin, ser agradecidos, y que se note que lo somos. No es lo mismo que hacer la pelota, claro. Es ser educados y sinceros.

¿O es que no os hace ilusión que un editor se interese tanto por vuestra novela como para pedírosla completa?

miércoles, 29 de octubre de 2008

La Generación del 70

Desde estas páginas he ido comentando en varias ocasiones sobre aquellos amigos que he encontrado en el camino desde que comencé a escribir, de esos que me ayudan a no “sentirme solo”, los que dan ánimo, los que comentan tus escritos, los que te dan sugerencias, consejos maravillosos o simplemente un buen rato de conversación intercalada con algunas risas. Pero hasta hoy no había hablado a fondo de ninguno de ellos.

Y creo que ya va siendo hora de hacerlo.

Resulta muy curioso, pero desde hace un tiempo pienso en que hay una especie de “generación del 70”. La mayoría de estos amigos de los que hablo nacieron en torno a esa fecha, 1970, aunque hay alguna excepción honrosa, tanto por arriba como por abajo. Algunos todavía no han publicado nada, otros acaban de hacerlo, otros tienen varios libros ya en el mercado. Pero todos tienen algunas cosas en común: su capacidad de trabajo, su talento, su paciencia, su abnegación, su ilusión, sus ganas de llegar…

Yo estoy orgulloso, y más que orgulloso, agradecido, de poder decir que los cuento como amigos, que sé que cuento con ellos, igual que ellos cuentan conmigo. Lo sé. Me lo han demostrado en varias ocasiones.

No sabía muy bien cómo introducirlos, en qué orden, porque la verdad es que a los amigos, los amigos de verdad, es imposible catalogarlos por algún tipo de orden de importancia: todos aportan algo, todos dan algo. Creo que por ese motivo no he empezado a hablar antes de ellos. Pero hoy se me ha ocurrido un modo de hacerlo. La verdad es que es bastante fácil. Lo que voy a hacer es presentar a dos de ellos por cada entrada. Pero como soy también un poco retorcido, no me vale con eso, de manera que, además, cada pareja estará compuesta por un autor publicado y otro que no lo está, aunque estos se me acabarán pronto, seguro…

Así que allá voy.

Montse de Paz

Montse es una de las personas más altruistas que he conocido, sin duda. Y posiblemente la que más me ha ayudado cuando quise empezar a moverme con intención de publicar mis obras. Me ofreció consejo, me ofreció apoyo, me envió documentación de valor incalculable gracias a la cual, estoy seguro, pude llamar a la puerta de Sandra, mi agente. Una parte de los conceptos incluidos en los “estudios de mercado” que se han publicado en este blog, tienen como base esa documentación que Montse me envió cuando aún ni siquiera nos conocíamos más allá de un par de cruces de mensajes en un foro de literatura. Su calidad como persona está, pues, fuera de toda duda.

Y su calidad como escritora no desmerece en absoluto.

Montse ha escrito la friolera de 7 novelas, una infinidad de relatos maravillosos (lo último que le he leído es, simplemente, fantástico, increíble, de una humanidad fuera de lo común). Ella también está representada por Sandra Bruna. La novela con la que fichó por la agencia, Estirpe Salvaje, fue adquirida por Espasa en menos de dos meses. Si eso no es tener calidad… Recientemente ha salido al mercado, en concreto el día 7 de este mes de Octubre. El trabajo de la editorial ha sido estupendo. La portada es increíble, y la impresión interior muy cuidada. Un proyecto realizado con mimo, sin duda.

Sé que la novela está teniendo una buena acogida, sólo hay que ponerse a buscar por la red y leer los comentarios o las reseñas en alguna revista.

Es una novela de fantasía juvenil en la que se narra la historia de dos hermanos, Ruslan e Yvanka. Una historia que se puede leer de muchos modos, con la sencillez de un cuento para niños o la profundidad de una obra que habla de sentimientos encontrados, de crecimiento personal, de sacrificio… Pero que desde luego es difícil que deje indiferente a alguien. Algún que otro lector la ha devorado en tan solo un par de días. Digo yo que algo tendrá para que así sea…

Hace unos días me pidió que le hiciera un favor, un detalle que me llegó al corazón y me emocionó, pero del que por ahora no puedo decir nada. No os preocupéis, mantendré el secreto por poco tiempo.

Leonardo Ropero

De Leo ya os hablé fugazmente en la entrada anterior. Nunca le agradeceré bastante que me diera el empujón que necesitaba para convertir HIJOS DE HERACLES en una novela histórica. Tengo mucha fe puesta en esa novela, y en gran medida se lo debo a él. No se contentó con animarme, no. Además, la leyó y la corrigió, y me dio mil y un consejos a cada cual más útil.

Lo de Leo es de libro, y nunca mejor dicho. Él también tiene varias novelas terminadas, 5 si no recuerdo mal. Y claro, también tiene una larga lista de relatos. Para mí, es todo un ejemplo. Trabaja a diario 10 o 12 horas en un ambiente de stress absoluto, con una responsabilidad enorme. Llega a casa donde le esperan mujer e hijos, y aún así escribe y lo hace de manera envidiable.

He leído una de sus novelas. Se catalogará cuando se publique (porque se va a publicar antes o después), como fantasía épica. Pero creedme cuando os digo que eso se debe simplemente a que el mundo en el que sucede la acción no existe. Si la hubiera ambientado en la Europa medieval y efectuado un par de cambios hubiera colado perfectamente como novela histórica. Lo mejor de esta novela es que parece una historia deslavazada, un tanto escrita al “tun-tun”, es decir, sin orden ni concierto. Pero de repente, cuando llegas a las últimas páginas, de manera increíble cada pieza ocupa su lugar, cada pregunta encuentra su respuesta y la novela termina por dejarte un gusto de buena lectura impresionante.

Ahora está escribiendo una novela que he de confesar me tiene atrapado por completo. Es una especie de Thriller (o como se escriba), novela de aventuras, espionaje, conspiración mundial y no sé cuantas cosas más. La cuestión es que cuando empiezas a leer estás perdido, porque ya no puedes parar, la historia te atrapa y te subyuga, y te guía por senderos inesperados. Con cada quiebro de la trama te sientes más interesado por lo que sucede, y eso está al alcance de muy pocos.

Quedaos con su nombre. No tardará mucho tiempo antes de que empiece a sonar como un autor a seguir. Y entonces diré: ¡os lo dije!

Montse y Leo son, como digo, dos ejemplos, tanto a nivel personal como literario. Con ellos da comienzo una nueva “sección” en este blog, la dedicada a la “generación del 70”.

Pronto me daréis la razón los que os dejáis caer por aquí. Mientras tanto, yo puedo decir que cuento a Leo y a Montse como amigos. Dos buenos amigos. Y hay más.

martes, 21 de octubre de 2008

La Vida Propia de la Novela

Durante el encuentro de literatura fantástica de hace unos días, hubo un tema recurrente: ¿los personajes de una novela pueden llegar a cobrar vida propia o por el contrario deben permanecer bajo el control del autor?

Hubo opiniones para todos los gustos: Nerea Riesco, José Carlos Somoza, Javier Márquez, Pepe Carrasco y José Ángel Muriel comentaban que a ellos los personajes sí se les rebelaban en ocasiones del papel que ellos, como autor, les habían asignado, y que eso podía llegar a enriquecer sus novelas . Por su parte, Santiago García-Clairac declaraba que en absoluto permitía que eso le pudiera suceder. Sus personajes existían con un propósito concreto, que él, como autor-arquitecto (Santiago comparó en varias ocasiones la labor del escritor con la del arquitecto por aquello de organizar la trama, los personajes, etc…) les había otorgado y que, como subordinados a él, tendrían que cumplir tal y como estaba marcado.

Bueno, pues yo no voy a entrar en si un personaje puede cobrar vida o no. En realidad, voy a ir un poco más allá. Y es que, lo que de verdad está vivo no son los personajes de la novela. No, lo que realmente está vivo es la novela en sí misma.

Suele decirse que no es el escritor quien elige la historia, sino la historia quien elige al escritor. No sé yo si eso será verdad, pero lo que sí es verdad es que, normalmente, el escritor no hace con la historia lo que tiene pensado desde el principio. Para nada.

Lo normal es que el autor tenga un momento de inspiración, ¡CHAS! ¡ESTO SERÍA UNA HISTORIA GUAPÍSIMA (OTROS DIRÁN COJONUDA) PARA CONTAR!

Vale… la historia te atrapa y quieres contarla. Y ahora, te pones ante el ordenador, o el papel o la máquina o las notas y empiezas a darle forma… ¡Y nunca termina con la forma que has pensado darle!

Pongo un ejemplo: HIJOS DE HERACLES.

HIJOS DE HERACLES es mi segunda novela. Hoy es una novela histórica que cuenta lo ocurrido en Esparta entre los años 735 A.C. y 655 A.C., momento en el que se dio forma a la idiosincrasia espartana y sus habitantes dejaron lo que era una vida rica en cuanto a cultura y economía para cerrarse en sí mismos y convertirse en el mito de hombres y mujeres valerosos y abnegados que ha llegado hasta nuestros días.

Pero esa no era la idea original.

Al principio, esa novela comencé a concebirla como la continuación de mi primera novela: LA PIEDRA DE ALDUR, una historia de fantasía épica. Vamos, nada que ver una cosa con la otra. Un día, sin embargo, se me encendió la luz, llegó la inspiración, me miraron las musas, o lo que quiera que pasara. Pero de pronto me di cuenta de que la historia que estaba empezando a escribir (la de dos hermanos enfrentados), no tenía nada que ver con la primera y que estaba escribiendo algo con entidad propia, completamente ajeno a lo anterior.

Decidí que el pueblo en el que esos hermanos crecieran debía ser duro, especialmente duro , manteniendo a sus habitantes bajo un yugo cruel. Y para eso, comencé a estudiar al pueblo espartano. Un día le mandé los 8 primeros capítulos (de un total previstos de unos 15) a Leonardo Ropero, un buen amigo y gran escritor. Y tanto había estudiado al pueblo espartano, que cuando llevaba leídos 4 capítulos me dijo: “Teo, esto es en realidad una novela histórica fuera de contexto. ¿Por qué no escribes la novela histórica que hay aquí dentro en realidad?”.

Bueno, no lo dijo con esas palabras, pero sí con ese sentido. Lo cierto es que yo le había estado dando vueltas a esa posibilidad, había buscado un periodo histórico que pudiera encajar con la historia, pero no lo había encontrado. Sin embargo, tras las palabras de Leo, me animé de nuevo e intenté una nueva búsqueda.

Y de repente, ahí estaba. Había un momento en la historia de Esparta en el que varios acontecimientos que yo había imaginado para mi historia de fantasía épica encajaban como un guante. Pero claro, ese periodo histórico aparecía enriquecido con tramas paralelas maravillosas, intrigas y asesinatos. Y lo más importante: los dos hermanos sobre los que yo estaba basando la novela fantástica que escribía, encajaban a la perfección con dos personajes históricos. Además, uno de ellos era motivo de una controversia histórica interesante, lo que me permitía jugar con su vida de forma increíble.

Y para colmo, se trataba de un periodo de la historia de Esparta fascinante ¡Y SOBRE EL QUE NO HAY NADA ESCRITO! Es muy anterior a las Termópilas, que se ha erigido como lo único de importancia en la historia espartana. Es, de hecho, un periodo tan oscuro, que cuando me puse en contacto con un especialista en la historia de Esparta para comentar el proyecto y solicitar su ayuda en determinadas cuestiones (a lo que accedió muy amablemente durante varios meses), me dijo textualmente: “me alegro de que alguien, por fin, se atreva a escribir algo sobre la Esparta arcaica, aunque dicho proyecto sea una locura”.

Terminé la novela, por supuesto. Durante el pasado mes de Agosto, Sandra, mi agente, la ha leído y valorado. Hace unas semanas me llegó su comentario sobre ella. Pero lo que me comenta ya os lo diré otro día, que esta entrada es para hablar de otro asunto.
Algo parecido a todo esto me pasó con Pecado Capital, que es el proyecto en el que trabajo ahora, como algunos ya sabéis. Pero eso os lo cuento también otro día.

Así que, volviendo al tema principal… Algunos dicen que sus personajes cobran vida mientras escriben una novela.

La verdad, no me sorprende. A mí, me cobran vida las novelas completas: personajes, situaciones, fechas… e incluso historia.

A lo mejor soy uno de esos a los que una historia ha elegido para ser contada. ¿Quién sabe?

martes, 14 de octubre de 2008

Estudios de Marketing IV: La Carta de Presentación (1ª parte)

Os lo debía después de un par de semanas hablando de otros temas (y es que hay mucho que contar…), pero tras las jornadas literarias de Dos Hermanas, las entradas que más interés suscitan son las que tienen que ver con las sugerencias sobre el modo de presentar las obras a las editoriales y demás.

Precisamente por eso quiero aclarar que lo que cuento aquí no es la “panacea” ni asegura el éxito ni nada de todo esto… sencillamente son consejos que pueden (recalco el pueden) ayudar a que la obra presentada sea recibida con un ánimo distinto por aquellos a los que va dirigida.

De modo que hoy toca hablar de la Carta de Presentación, la última parte del trabajo previo (los que hayan leído las entradas anteriores ya sabrán que el trabajo no termina al concluir la novela) al envío de la novela a las editoriales o agencias.

Pero la última parte la vamos a dividir en otras dos.

Blanca Miosi una escritora que, por lo poco que le he leído va a dar mucho que hablar (el último fragmento que ha colgado en su blog me parece fantástico, no sólo por la forma sino por la historia que narra) preguntaba hace unos días que, por lo que había leído, algunos aconsejaban una sinopsis más amplia que aquella de la que hablé hace unos días. Le contesté aquí y hoy vais a entender por qué.

Haciendo un breve repaso, habremos seleccionado cuidadosamente y contactado previamente a la editorial/agencia a quien vamos a enviar la novela, habremos cuidado el título, etc… Contando con que nos hayan contestado que efectivamente están abiertos a valorar nuestra novela, nos toca ahora enviarla. ¿Y qué vamos a hacer, encuadernarla y mandarla sin más? ¿Sin que sepan quién la manda? ¿De qué habrá servido entonces la llamada y la selección? No, no, no… las cosas hay que hacerlas de forma más inteligente. De modo, que lo que haremos será enviar una muestra de la novela y no la novela completa.

Por supuesto, ya que somos nosotros los que elegimos qué partes vamos a enviar, elegiremos aquellas que sabemos (por nuestra impresión personal y los comentarios que nos hayan podido hacer) que tienen más fuerza, más belleza, o llaman más la atención. Habrá quien diga que esto es hacer trampa… En absoluto, es jugar nuestras cartas. Recordad que lo que tenemos que hacer es llamar la atención sobre todos aquellos otros manuscritos que se acumulan en la mesa del editor. De manera que lo hacemos sin escrúpulo alguno, porque en parte, el éxito o no de nuestra obra depende directamente de la presentación que hagamos de ella.

Elegidas las porciones a presentar (no más de dos capítulo, de los que uno debe ser el primer capítulo de la novela. En total, alrededor de 30 o 40 páginas) ya estamos listos para hacer el envío. En algunos sitios nos pedirán que lo enviemos por correo ordinario, pero es más habitual que esta primera toma de contacto se realice vía e-mail. Por lo tanto, llega el momento de volver a teclear.

Lo primero que haremos será el cuerpo del correo electrónico. En él nos presentaremos como tal persona que habló el día X con la persona Y y concertó el envío de la novela. Haremos un brevísimo resumen de la conversación, comentaremos que en los archivos adjuntos encontrará una muestra de la obra para que puedan valorar su posible interés, así como una carta de presentación de la misma. Nos despediremos enseguida agradeciendo el interés y la amabilidad mostrada, bla, bla, bla…

Sin embargo, aún no hemos presentado la novela… ¿entonces?

Como veis, estamos haciendo una DOBLE presentación: el cuerpo del e-mail y la carta de presentación propiamente dicha. ¿Por qué? Muy sencillo: la persona que reciba el e-mail o el correo ordinario no tiene por qué ser (en la mayoría de los casos no es con total seguridad) la que debe valorar nuestra novela. Esta primera persona tiene que saber qué es lo que acaba de recibir y qué tiene que hacer con ello. De ahí el cuerpo del e-mail.

Adjunto a él irán los capítulos seleccionados y, ADEMÁS, la carta de presentación. Mejor dicho, la PRIMERA carta de presentación.

¿Y qué ponemos en ella? Porque ese es el propósito de esta entrada, aunque me esté llevando tanto tiempo explicarlo.

De entrada, debemos presentarnos al, ahora sí, agente o editor que va a valorar nuestro trabajo. Sobre todo debemos ser sinceros. Si no tenemos nada publicado, yo aconsejo decirlo directamente. ¿De qué sirve esconderlo? ¿Qué pasa, que soy un escritor novel? Pues sí… ¿y? ¿Dónde está el problema? ¿Dónde está el complejo? De hecho, estoy orgulloso de serlo. Como dije en la primera entrada de este blog, Tolkien fue escritor novel, y mirad lo que hizo el buen hombre. Por supuesto, aquí entraría el currículum literario del que dispongamos (en mi caso, nulo): premios literarios (por pequeños que sean), etc…

A continuación, presentamos una sinopsis (ya estamos otra vez) de la obra. Yo, en esta primera carta, aconsejo una sinopsis hiperbreve, no más de unas líneas muy generales. Más abajo podéis leer la sinopsis de mi primera novela. Ésta que leéis ahora es la que envié en esta primera carta de presentación: Un antiguo miembro de la casa real que dejó su puesto para cuidar a su esposa enferma, es reclamado por el monarca para participar en la recuperación de un objeto con el que hacer frente a un enemigo contra el que nada pueden: Los dragones. Durante el viaje en compañía de otros héroes, se producirá un cambio en la personalidad del protagonista, marcado por unos extraños sueños que en apariencia no tienen explicación. Finalmente, la catarsis se produce, con efectos impredecibles para él mismo y sus compañeros

Como veis, mucho más breve que la que os traje hace unos días.

A continuación, deberemos explicar un poco qué hace diferente a nuestra novela sobre el resto de novelas de ese género que se publican cada año. Si recordáis, hablábamos de la necesidad de que nuestra obra sea diferente, aporte algo nuevo, sea original en algún aspecto: historia, personajes, tramas secundarias, época… cualquier cosa vale para destacarla.

Por último, explicaremos de una pincelada el público al que va dirigido.

Sí, eso es trabajo nuestro. ¿Quién mejor que el autor sabe para quién ha escrito? ¡Ah, no! No vale decir que el autor escribe para sí mismo… ¡Si yo os contara lo mucho que se habló sobre ese tema en el encuentro de literatura de la semana pasada! El autor escribe una historia que le gusta, pero escribe para otros, para que otros lo lean, de lo contrario: ¿para qué tomarnos todo este trabajo para intentar ser publicados? Pues eso, que es el autor quien debe decir para quién ha escrito la novela. ¿Es novela fantástica, de terror, histórica, costumbrista, dramática, romántica…? Es trabajo del autor decidir esto pues, dependiendo de ello, irá dirigida a un público o a otro. Si “catalogamos” nosotros la novela, de entrada le estamos ahorrando trabajo al editor, ¿y quién no mira con buenos ojos a aquél que hace parte de nuestro trabajo?
¿Y acaso no es nuestro deseo que el editor/agente vea con buenos ojos nuestra novela?

Para concluir la carta anotaremos nuestros datos de contacto: e-mail, teléfono, etc… Parece que hay más de un autor que hubiera sido publicado si se hubiera acordado de adjuntar estos datos…

Ahora, sólo queda esperar, más o menos tiempo, a que valoren estos primeros capítulos. Si hemos hecho bien el trabajo hasta ahora, y la novela es interesante y está bien escrita, hay muchas opciones de que nos pidan la obra completa para valorar su posible publicación.

Y entonces, será cuando mandemos la segunda carta de presentación.

¿O pensabais que el trabajo ya había terminado?

miércoles, 8 de octubre de 2008

¡Menudo Fin de Semana!

El fin de semana ha resultado agotador. Fueron unos días muy intensos a nivel familiar que se unieron a dos días fantásticos a nivel literario. Pero tanto desgaste ha pasado factura y un maldito virus gastrointestinal ha venido a visitarme con la intención de hacer una fiesta en mi organismo, así que llevo dos días metido en la cama.

Pero bueno, he venido a contaros cómo ha ido el III Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Y decir que ha sido maravilloso se queda corto. MUY CORTO.

Para empezar, se han cumplido las expectativas de asistencia. Este año ha habido un crecimiento de casi el 50% con respecto al anterior. El año pasado hubo una asistencia de unos 70 participantes. Este fin de semana se han superado los 100. Esto demuestra por un lado la calidad de los conferenciantes, pero por otro, y sin duda alguna, que el encuentro de literatura de Dos Hermanas va a más y sigue creciendo. De hecho, se va consolidando como una de las citas literarias que uno no puede perderse.

El viernes comenzó con un escritor que se está cansando de vender libros: José Carlos Somoza. Lleva catorce años publicando, pero su salto a la fama vino de la mano de LA CAVERNA DE LAS IDEAS, en el año 2000. Ese fue precisamente el título de su conferencia, y cuando alguien comienza diciendo que se define como “raro, aunque mentalmente saludable”, será mejor que nos preparemos a escuchar porque lo que diga será interesante, seguro. Y habló de literatura, y literatura fantástica: desde Hamlet al Quijote. Pidió que los lectores de fantasía salieran del “guetto” y dejaran atrás los prejuicios.

Tras su conferencia disfrutamos de un cocktail de bienvenida en el que autores y lectores estuvieron conversando durante algo más de 1 hora. Luego a cenar con los amigos y seguir hablando de literatura, como no podía ser de otro modo.

El sábado comenzó con la que, en mi opinión, resultó ser la mejor conferencia del fin de semana: Historias de los Libros. Tuve el inmenso placer de presentar al conferenciante, nada menos que Joan Manuel Gisbert. Un autor que lleva 30 años publicando y ganando todo premio que se le ponga por delante. Se ganó a la asistencia en un segundo, cuando dijo que él no creía que, en realidad, los presentes estuvieran presentes. Así, como suena… vamos, que en la sala, que tenía cerca de 90 personas un sábado a las 10 de la mañana, en realidad no había nadie… ¡y casi nos convenció! Habló acerca de posibilidades, de realidades, de cómo el hombre juega a ser Dios… ¡Ah! Que bien que tenga grabada la conferencia… ¡¡estoy deseando verla de nuevo!!

Luego llegaron dos mesas redondas. La primera compuesta por el propio Somoza y por dos amigos, uno de ellos asiduo de este blog y que acaba de escribir una novela que dará mucho que hablar: José Ángel Muriel y Javier Márquez. Se trató en esa mesa los métodos que cada autor utiliza a la hora de crear, planificar y llevar al papel una historia. Curiosamente, los tres dejaban a la inspiración una parte importante de su trabajo.

Y digo que es curioso, porque inmediatamente después, en la mesa a la que se sentaron Santiago García-Clairac (con quien tuve el gustazo de compartir comida) autor de EL EJÉRCITO NEGRO y Pepe Carrasco, otro autor sevillano que presentaba su segunda novela, descubrimos el lado contrario. Resulta que Clairac organiza de manera completamente cuadriculada su trabajo. Todos sus capítulos tienen el mismo número de hojas, la mitad de la novela transcurre durante el día y la otra mitad durante la noche. ¡¡¡¡Llega al punto, de que los personajes llegan a tener el mismo número de letras en sus nombres!!!! Es un hombre que no deja nada al azar. Si en la mesa anterior se comentaba que a veces los personajes se rebelaban a los autores y cobraban una importancia que no habían esperado, Clairac comentaba que eso a él no le sucede. Que cuando crea un personaje es con un propósito y eso, y no otra cosa, es lo que el personaje tiene que hacer en la novela. Dos estilos completamente distintos que han llevado al éxito a sus autores. Y es que, no hay un secreto para el éxito…

Como decía, comí con los miembros de la organización y los autores que todavía quedaban pro aquí (Somoza y Gisbert tenían otros compromisos y tuvieron que coger el AVE a mediodía). Y la mesa dio para mucho… entre otras cosas para poder hablar con calma con Enrique Jiménez Corominas, que llevaba desde el Viernes con nosotros impartiendo un taller de ilustración fantástica. Lo que hace este hombre con un lápiz, o un pincel, o un ratón, o lo que quiera que use, es más que impresionante. Suyas son las portadas de auténticos bombazos literarios y sin embargo, es una persona sencilla, tremendamente agradable y de sonrisa fácil. Precisamente él nos mostró durante hora y media cómo hacer una portada, mostrando lo mejor y lo peor de ese trabajo, tendencias y, curiosamente, el desprecio con que en ocasiones y de manera ocasional, alguna editorial trata algo tan importante como la portada de un libro.

Hubo también una mesa redonda sobre Manga y asociaciones juveniles. ¡Es impresionante lo que se mueve alrededor de esto!
Para terminar, Nerea Riesco nos dio una charla taller, entre otras cosas para explicar cómo se puede vencer el bloqueo creativo. ¡De lo más interesante!

En fin, que todo aquel que tenga dudas, será mejor que las vaya despejando… El Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas se ha convertido en una cita anual ineludible.

Será mejor que vayáis reservando billetes para el año próximo.

martes, 30 de septiembre de 2008

Un Viaje a Barcelona

A finales de Abril, cogía un avión con destino a Barcelona a las 6 de la mañana. Tras cuatro meses enormemente largos de tensa espera, la agencia de Sandra Bruna decidió que estaba interesada en que formara parte de los autores que representa, de modo que, haciendo mil y una piruetas, logramos concertar una cita, curiosamente justo en la semana del Día de Sant Jordi, el día del libro por excelencia en Barcelona. Tal vez no fuera casualidad…

La cuestión es que me presenté en Barcelona a las 8 de la mañana y la cita no era hasta las 13 h. Tenía toda la mañana por delante. Desayuné bien y di un paseo por la ciudad. Hacía dos años que no estaba allí, pero sigue oliendo y respirando igual que entonces.

Cuando llegó la hora me dirigí a las oficinas. Me atendió Inés, algo así como la mano derecha de Sandra en determinados aspectos. Me recibió muy amablemente. Ya habíamos hablado por teléfono en varias ocasiones e intercambiado varios mensajes de correo. Me comentó que tendría que esperar un poco, pues Sandra estaba reunida. La semana estaba siendo de locos. De manera que tras rechazar su ofrecimiento de un nuevo café o alguna otra bebida, dejé que Inés siguiera atendiendo sus tareas, saqué uno de los libros sobre el Duque de Lerma que estoy utilizando como documentación para la novela en la que trabajo, y me dispuse a esperar.

No me dio tiempo ni a pasar de página.

Sandra me sorprendió mucho. Es una persona de una vitalidad contagiosa, tal vez la que irradie más energía y positividad que conozco. No podría ser de otro modo para atender todo el trabajo que tiene.

Me hizo pasar y nos sentamos lado a lado. De inmediato comenzó a decirme cosas que me dejaron pegado a la silla.

Comenzó pidiéndome perdón por la tardanza en contestar, llevaban semanas desbordados de trabajo y se habían retrasado. De inmediato me dijo que el informe que había recibido sobre la novela había sido muy positivo. La habían leído dos personas y ambas habían coincidido en destacar su valor. Según me contó, esto era algo que no solía pasar y que normalmente era ella quien tenía que ejercer de juez. Por supuesto, la última palabra siempre es suya, de modo que comenzó a leer la novela tras los informes y al llegar a la página 50, según ella misma, decidió que quería que trabajáramos juntos.

Comparó la historia con novelas archiconocidas que no voy a nombrar, porque sinceramente, me da vergüenza hacerlo… Destacó también que solían hacer recomendaciones a los autores noveles que fichaban, pero que la historia estaba tan bien llevada y escrita que les había ahorrado todo ese trabajo. En ese instante me acordé de todos los que me habían ayudado a crecer en sentido literario: mis amigos sevillanos de La Conjura, los amigos de Sedice, Eli, Susana, Leo, Jordi, Enrique… Todos ellos me habían enseñado cosas, todos me habían dado consejos. Gracias a todos ellos estaba sentado en aquella silla escuchando como, una de las más valoradas agentes literarios de España hablaba maravillas… ¡de la primera novela que escribía!

No quedó ahí la cosa… me comentó que algunas editoriales buscaban novelas de ese tipo escritas por autores nacionales, pero que no solían encontrar lo que buscaban. Sin embargo, ella estaba segura de que mi novela tendría una buena acogida en las editoriales. No voy a dar nombres de editoriales, claro, pero habló de algunas importantes.

La verdad es que no me creía todo aquello. Me imagino que mi sonrisa abarcaría toda la sala y la cara de alucinado me duraría varios días. Sandra entonces quiso calmar un poco el discurso y comentó que a veces las expectativas no llegan a cumplirse. No debía preocuparme por ello. Ella tenía muy claro el valor de la novela y si llegaba el caso reconduciríamos la situación.

Le dejé el manuscrito original de HIJOS DE HERACLES, mi segunda novela. Una novela histórica sobre una Esparta incipiente. Le gustó mucho saber que no me reducía a escribir novela juvenil, sino que estaba abierto a otros campos, lo que también permite mayores oportunidades editoriales a la hora de publicar.

Luego estuvimos un rato hablando del mercado literario, de su lentitud exasperante, de la cantidad de autores que se quedan por el camino por no tener paciencia o no saber conducir sus pasos…

Y, por supuesto, hablamos de los temas contractuales que demarcarían la relación entre autor y agente.

Fue todo tan positivo, que aunque no habíamos firmado el contrato allí mismo para que yo pudiera estudiarlo con calma y plantear las dudas que pudieran surgirme, Sandra me aseguró que comenzaría a mover de inmediato la novela, puesto que el acuerdo era en firme.

Y nos despedimos con las sonrisas pintadas en ambas caras. Todo había ido sobre ruedas.

Pasé el resto del día en una nube. Y el siguiente, y el otro… No sé exactamente cuánto tiempo estuvimos reunidos, pero sería cerca de una hora más o menos. Para mí, que una persona de su experiencia y trayectoria profesional hiciera una valoración tan sumamente positiva de mi primera novela era más que un sueño.

Recuerdo que comí una pizza en un restaurante cercano a la plaza Cataluña que me supo a gloria. Luego entré a ver una película: “Las Hermanas Bolena”. No estuvo mal, pero casi me quedé dormido. El cansancio y la tensión habían sido muy altos.

Finalmente, regresé al aeropuerto y me quedé dormido en el viaje de regreso. Cuando aterricé en Sevilla eran las 2 de la mañana y regresaba destrozado, con el ego hinchado y mi primer sueño cumplido: fichar con la agencia de Sandra Bruna.

Hace poco volvimos a estar en contacto, por dos asuntos relacionados con las novelas que le he presentado. Pero de eso, os hablaré otro día.

martes, 23 de septiembre de 2008

Estudios de Marketing III: La sinopsis

Tras escribir la novela, elegir para ella un título atrayente y seleccionar la/las editoriales o agencias a las que queremos enviarla, llega el momento de prepararnos para argumentar sobre nuestra obra. Porque, si antes tuvimos que convertirnos en editores, ahora tenemos que cambiar el chip y ser un híbrido entre guionista y vendedor.

Volvamos a pensar un segundo. Imaginemos que vamos a comprar, por ejemplo, un coche. Normalmente, solemos tener dos o tres modelos que nos interesan. Pero siempre hay algo que nos decide por uno u otro. Y lo que nos decide es lo que hace DIFERENTE a ese coche sobre el resto. Puede ser el equipamiento, el interior, la carrocería o el precio. Pero hay algo que lo diferencia de los otros.

Normalmente, lo que lo hace diferente ya lo sabemos. Es decir, solemos habernos informado previamente de un modelo y otro y sabemos lo bueno y malo de cada vehículo. Es entonces, cuando el vendedor del concesionario entra en acción, y si hace bien su trabajo, salimos de allí con los papeles de la compra firmados.

En nuestro caso sucede algo parecido, aunque algo más complicado porque no hay un contacto directo con el editor, al menos, inicialmente. Pero el principio básico no cambia: tenemos que presentar nuestra obra de manera que sea diferente al resto de novelas que reposan sobre la mesa de la editorial.

Y para eso, como ya se ha hablado en algunos de los comentarios de este blog, contamos con dos armas: La sinopsis y la Carta de Presentación.

La sinopsis no es más que un resumen de la obra. Un agente literario asegura que si un autor no es capaz de resumir su obra en una sola frase, probablemente esa novela no esté bien trabajada. Por supuesto, esto no deja de ser una opinión, más o menos discutible. Lo que sí es cierto es que la sinopsis es fundamental. Como decíamos hace unas semanas, una de las primeras cosas que hacemos al coger un libro en las manos para valorar su compra es leer la sinopsis, y dependerá de si esa sinopsis nos llega o no que nuestro deseo de comprar la novela aumente o se desvanezca por completo.

De modo que veamos un ejemplo.

La sinopsis original de un libro archiconocido es esta:

Corre el año 1123, el pueblo de Kingsbridge asiste al ahorcamiento público de un inocente que entona una quejumbrosa melodía en francés, la lengua de la nobleza normanda, dirigida a una joven embarazada. La chica, tras el ajusticiamiento, maldice a los siniestros personajes y huye al bosque.

Inglaterra se halla sumida en una cruenta lucha sucesoria en la que se suceden injusticias como ésa. En Kingsbridge se inicia la construcción de una catedral gótica, el sueño de Tom Builder, un sencillo maestro de obras que quiere erigir el monumento en celebración de la gloria del señor. Pero los intereses que se oponen a tan ingenua empresa, representados por un monje ambicioso y un obispo corrupto empeñados en destruir el proyecto y arruinar la reputación de sus impulsores, darán lugar a un conflicto entre el clero y la monarquía.

Así se vende LOS PILARES DE LA TIERRA.

Para nada se habla en la sinopsis de Lady Aliena, ni de Jack, ni del Prior Phillips, ni de los problemas económicos, ni de los ataques a la ciudad… ¡y sin embargo, de eso es de lo que trata la novela! Quien haya leído (me imagino que la mayoría) esta novela reconocerá que, si bien es cierto lo que se dice en la sinopsis, en realidad, la novela no se fundamenta en esas cuestiones. LOS PILARES DE LA TIERRA es la historia de una familia humilde en un intento por sobrevivir en un mundo violento en el que tienen pocas probabilidades de continuar con vida y la lucha de una familia noble venida a menos. Pero de nada de eso se hala en la sinopsis.

Pero, imaginemos que la sinopsis hubiera sido algo parecido a esto:

En la ficticia ciudad de Kingsbridge, en 1123, una familia al borde de la inanición consigue una oportunidad para salir de la pobreza al iniciarse la construcción de una catedral. A su alrededor, se crea una guerra de poder entre los nobles y el prior de Kingsbridge, lo que dará lugar a matanzas y violaciones. El pueblo mismo está a punto de sucumbir a los numerosos problemas que lo acosan, pero el hijo bastardo de una mujer a la que consideran bruja aparecerá para solucionar los asuntos.

Desde luego, la diferencia es obvia. Para empezar, en la sinopsis original se nos habla de un inocente al que le quitan la vida, de la madre de su hijo que se ve obligada a abandonarlo todo y adentrarse en el bosque, de un sencillo maestro de obras que se encuentra con el sueño de su vida, pero que se verá dificultado por una guerra de intereses…

Todo eso son virtudes de la primera sinopsis que atraen al lector y favorecen la compra. Pero es que, además, la segunda, la que me acabo de inventar para esta entrada, vamos, tiene debilidades:

Hablar de que el lugar donde transcurre la acción es ficticio en una novela histórica, es tirar la novela por tierra. Quien va a comprar novela histórica sabe que no todo será cierto, ¡pero al menos que no se lo refrieguen por la cara! Se habla también de matanzas, e incluso de violaciones, cosas que en general, el gran público suele rechazar planteadas abiertamente. Por último, que la solución llegue casi como por acto de magia, termina de darle un aire inverosímil al tema.
¡¡¡Y lo cierto es que todas esas cosas también pasan en la novela!!!

La sinopsis debe maquillar la historia, presentarla de forma novedosa, creíble, interesante y, además, planteando cuestiones y preguntas que sólo tienen respuesta cuando se lee la novela.

Esta es la sinopsis de mi primera novela con la que conseguí firmar con la agencia de Sandra Bruna, una novela de fantasía juvenil:

Jhan, un miembro de la casa real del reino de Isitrlond, es reclamado por el rey, quien solicita su colaboración para participar en la recuperación de un objeto divino. Según las nuevas llegadas desde el Sur, LA PIEDRA DE ALDUR permitirá que los reinos de los Hombres puedan hacer frente a un oscuro peligro que amenaza con aniquilarlos a todos.

En contra de sus deseos, Jhan se incorpora a la misión abandonando a su esposa enferma. Pero antes de que pueda unirse al resto de los que serán sus compañeros, es capturado y trasladado para que sirva como esclavo de sus enemigos.
Mientras tanto, un grupo de héroes llegados de todos los rincones de la tierra, inicia la búsqueda del maravilloso objeto que les permitirá oponerse a su enemigo. Durante el viaje tendrán que enfrentarse no sólo a los siervos de éste, sino también a sus propios temores e inseguridades, mostrando su faceta más humana.
Lo que desconocen los aventureros es que, en el seno mismo de su grupo, oculto tras unos extraños sueños, se esconde la semilla de un mal que puede destruirlos a todos.


El poder de la Sinopsis de la novela no puede ser despreciado. Es el primer contacto con el tema de nuestra novela. Si conseguimos atraer al editor con ese resumen, estaremos un paso más cerca de publicar nuestra obra.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Encuentros Fantásticos

Hace justo un año, estaba completamente solo. Sí tenía una novela terminada, que además, mandaría en unos meses al Premio Minotauro. De hecho, estaba convencido de que tenía posibilidades de ganarlo.

Pero no tenía ni idea de cómo se movía el ambiente editorial, qué pasos eran los más adecuados para un escritor novel, o incluso los más inadecuados… vamos, que estaba perdido.

Y hace justo un año, eso, comenzó a cambiar.

Fue a raíz del II Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Yo no me enteré de que se iba a celebrar hasta una semana antes, entonces decidí que era buena idea y necesario que acudiera. Además, uno de los ponentes era un autor al que deseaba conocer: Javier Negrete. No conocía de él más que el hecho de ser el penúltimo ganador del Minotauro. ¡Tenía que hablar con ese hombre como fuera!

Así que allá me presenté, pague mi inscripción (un precio ridículo, creo que fueron 8 o 10€) y me senté a escuchar de qué iba todo aquello.

De entrada, me sorprendió ver que había bastante gente; mucho más de una cincuentena. Al final me enteré que la asistencia fue de más de 70 personas. Además, algunos venían de lejos, incluso de Madrid.

El primer discurso corrió a cargo de Rafael Marín. Para mí, entonces, un completo desconocido. Se titulaba: NO ES LA RAMITA DE PEREJIL: ES LITERATURA. Y en mi opinión resultó apoteósico. Rafa, a quien ya puedo llamar así, hizo una explicación impresionante de por qué la literatura fantástica no debería considerarse como un simple adorno (de ahí el título, emulando a Arguiñano, supongo), algo menor dentro del panorama de la literatura. A partir de ahí, la jornada resultó terriblemente corta.

A continuación, David Mateo hizo un repaso por la historia de la literatura fantástica en España. La verdad es que se curró muchísimo la presentación. Toda una lección de erudición.

Tras la presentación de una obra de Alfonso Merelo, con quien he tenido el gustazo de coincidir en alguna otra ocasión, se hizo una pausa para el almuerzo.

La sensación de soledad continuaba, claro, porque de los que había allí no conocía a nadie, exceptuando a mi acompañante. Pero una cosa llevó a la otra, Negrete me firmó muy amablemente con dedicatoria incluida Señores del Olimpo (muy recomendable), y… me acerqué tras media hora de dudas a un grupito que se había formado por los pasillos donde se celebraba el aperitivo.

Y entonces, se acabó el estar solo. La charla fue terriblemente interesante. Casi nadie conocía al otro y sin embargo, nos unía el gusto por la literatura, y por lo fantástico. Uno de ellos era Joaquín Revuelta (de quien no voy a empezar a hablar porque como empiece no paro… todo para bien, por supuesto). Otros dos se convirtieron en amigos y compañeros en un abrir y cerrar de ojos. El último era todo un personaje, al que lamentablemente he perdido la pista.

Nos fuimos a tomar a tomar un café antes de la sesión de la tarde. Ángel, (uno de los recién conocidos) no paraba de enseñarle sus textos a todo el que se le acercaba. Los guié hasta un pub de estilo inglés cercano al centro donde se celebraban las conferencias y cuando llevábamos allí como 20 minutos, aparecieron Rafa Marín, Javi Negrete, Juanmi Aguilera, y alguno más. Se sentaron en la mesa junto a la nuestra, pero ellos a su historia y nosotros a la nuestra. Hasta que alguien les preguntó algo y entonces, Rafa nos miró y nos dijo: acercad la mesa, si estáis tan lejos no podemos hablar.

Y allí nos tiramos el resto del descanso hablando con primeros espadas de la literatura fantástica de España como si nos conociéramos de toda la vida. Luego hemos vuelto a coincidir en alguna otra ocasión, y la verdad es que el buen rollo, la amabilidad y la simpatía que destilan todos los encuentros es formidable. Ya digo, como si nos conociéramos desde hacía años.

Regresamos al centro para continuar con la jornada, que comenzó con una mesa redonda que dio para tanto que se hizo necesario continuarla unos meses después en otro encuentro del que ya hablaré.

Para terminar, Juanmi Aguilera y Javi Negrete nos hablaron durante dos buenas horas de las ucronías y de sus trabajos en ese sentido.

Por la noche, algunos se fueron a cenar con estos personajes. Yo no pude… A raíz de ese encuentro, surgió una buena amistad entre varios de los asistentes. Además, conocí la existencia de Sedice, que tanto me ha ayudado personalmente.

Pero lo más importante, fue que ese día comencé a descubrir qué había detrás del mundo editorial, como funcionaba y se movía. Y además, hice buenos amigos relacionados con la literatura.

Y este año, la historia se repite… Los días 3 y 4 de Octubre se llevará a cabo el III Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. La cosa para mí ha cambiado tanto, que ahora formo parte del equipo organizador de dichos encuentros. Y el programa para este año es de auténtico lujo.

Sólo os voy a decir, que la inauguración corre a cargo de José Carlos Somoza, que además formará parte de una mesa redonda al día siguiente, sábado, junto a Rafa Marín, y dos buenos amigos: Javi Márquez y José Ángel Muriel.

Habrá también una conferencia temática sobre el universo del Ejército Negro, de Santiago García-Clairac y pondrá la guinda al fin de semana Nerea Riesco.

¿Es o no es un cartel de Lujo?

Pues eso… que si no sabes cómo funciona el mundo literario, si eres un autor novel que busca a otros en su misma situación, si eres seguidor de alguno de los autores que forman parte del programa o simplemente, te gusta la buena literatura, no puedes dejar de asistir el viernes 3 y el sábado 4 de Octubre al III Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas.

Además, ¡yo estaré presente!

martes, 9 de septiembre de 2008

PECADO CAPITAL

Allá por el mes de Junio, me enteré de que estaba previsto que en Septiembre se estrenara una película histórica: LA CONJURA DEL ESCORIAL.

Fui a verla hace un par de días. La película en sí misma es bastante mala, sobre todo a nivel técnico. Hay un par de buenas actuaciones (J. Ormond ó J. Puigcorbè) y el vestuario, como casi siempre en las películas de época españolas, es maravilloso. Pero aunque la trama es históricamente correcta, lo cierto es que el doblaje es pésimo en casi todos los personajes (se trata de una co-producción), las escasas coreografías de lucha resultan penosas y un largo etc de detalles que hacen que la película no sea recomendable.

Esto en sí mismo suele ser aplicado a gran parte del cine español de corte histórico, aunque hay excepciones maravillosas, como ALATRISTE. Vamos, es un poco “más de lo mismo”, algo esperado.

Y sin embargo, yo quería, deseaba, ¡llevaba meses esperando que se estrenara la película!

El motivo es simple: los sucesos narrados en la peli son inmediatamente anteriores a lo que narro en la novela en la que estoy trabajando.

Puedo decir que el proyecto de la novela es anterior a mi conocimiento sobre la película. En realidad, nació a finales del mes de Marzo, durante un viaje a Lerma. Allí terminé mi segunda novela, HIJOS DE HERACLES, y nació este proyecto, en el que cuento la vida del Duque de Lerma. Este es uno de los personajes más importantes de la historia de España, logró firmar la paz con Inglaterra y los rebeldes de los Países Bajos. Pero a la vez, se enriqueció enormemente en un país que estaba en la ruina. No sólo él, también aquellos que lo apoyaban. Mientras tanto, un rey indolente se desentendía de los asuntos del gobierno. Y, por su parte, la reina intentaba reconducir la situación de acuerdo a lo que entendía que era lo correcto.

Todo esto crea un ambiente de intrigas políticas, asesinatos y venganzas. Y en ese contexto es en el que se mueve la novela, que puedo decir es histórica al 98%. De hecho, ahora mismo, cuando llevo 180 páginas escritas, algo más de 1/3 de la historia y algo menos de la mitad, llevo utilizados un total de 33 títulos como bibliografía. Algunos sólo los he utilizado para encontrar un dato que se me escapaba. Otros cuatro, sin embargo, forman la espina dorsal de la historia. Si sumamos las páginas de esos 4 títulos, sin contar el resto, suman más de 1500 páginas. Es agotador, pero la satisfacción es tremenda.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la película? Pues que puedo imaginar ahora lo que siente un autor de quien llevan al cine una novela. Algunos de los personajes de la peli aparecen, aunque sean fugazmente por la diferencia temporal, en la novela, y verlos plasmados en la pantalla fue una sensación extraña, gratificante y emocionante. A partes iguales.

Os dejo aquí las palabras de introducción a la novela, por si queréis darle un vistazo:

Paréceme que mis días han pasado tan fugaces como las hojas que caen durante el otoño. Mas, si hago memoria, los sucesos se agolpan en mi mente mostrando ante mis ojos una vida abundante en honores, aunque colmada de sinsabores y desazones, pues sobre mis hombros descansó durante veinte años, al igual que si fuera un nuevo Atlas, el devenir del mayor reino cristiano que el mundo ha de conocer.


Muchas son las acusaciones que pesan contra mi persona en esta época triste, donde el caos parece haber dominado a los hombres, y los nuevos gobernantes del reino se lanzan a batallas perdidas y a la búsqueda de culpables de hechos que en poco o nada conocen, todas ellas falsas y guiadas por enemigos falaces que durante años persiguieron mi caída. Por ello, heme aquí, cuando los días con los que el Cielo quiso recompensarme han de estar, forzosamente, a punto de concluir, con pluma presta y sentidos aguzados, dispuesto a escribir mis memorias desde la casa de Valladolid en la que fijé mi residencia tras ser expulsado de la Corte. Pues esa fue la recompensa que yo, Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I Duque de Lerma y Cardenal de San Sixto, el más voluntarioso y trabajador de los servidores del muy cristiano rey Felipe III, recibí tras años de velar por la figura de mi señor.


Quiera Dios que a lo largo de estas letras pueda mostrar a aquél que las lea que en el desempeño de mis muchos oficios fui siempre honesto y voluntarioso.


Que nadie se asuste, que la novela no está escrita en ese lenguaje. Sólo lo utilizo en un par de capítulos.

Por cierto, que el título de la novela es PECADO CAPITAL.

martes, 2 de septiembre de 2008

Porcentajes

A raíz de la entrada anterior, algunas (las mujeres, todas tan curiosas :P) me preguntáis: si la editorial no es quien más dinero se lleva a la hora de vender un libro… ¿Quién se queda con la pasta?

Bueno, lo cierto es que del negocio, lo que es el negocio editorial, sé más bien poca cosa… ¡afortunadamente! Únicamente lo que me contó alguien que tiene mi completa confianza por ser escritor, editor y porque, leñes, ¿para qué iba a engañarme si era la primera vez que hablábamos y quien sabe cuando volveríamos a hacerlo?

Desconozco el % que se quedará un autor “consagrado”, mucho menos una estrella de la escritura, dícese Follet, King, Grisham, Rowling… Sin duda, el % de esta gente es muy superior. Pero, aproximadamente, un autor NOVEL se lleva un porcentaje sobre la venta de entre un 8 y un 12 %. Y como en la media está la belleza, pues pongamos un 10%, aproximadamente.

Ojo, que no es el 10% del PRECIO DE VENTA. No, es el 10% PREVIO I.V.A . Vamos, que de la venta de un libro que cueste 18€, el autor recibe, aproximadamente, 1,5€. Ahora bien, de ese 1,5€ debe pagar sus impuestos, claro y, si tiene agente, pagarle el % correspondiente y que cada uno tenga firmado.

Vamos, que para vivir de vender libros tienes que vender MUUUUUUUUUUUUUCHOS libros…

Bien, eso es el 10%. ¿Qué pasa con el 90% restante?

Según me dijo ese autor y editor, la Editorial se queda, más o menos, alrededor del 30 %. De ahí, tiene que pagar todos sus gastos: maquinaria, personal, papel, tinta, etc… ¡y ganar dinero, claro!

Como dos más dos son cuatro, resulta que ya tenemos el 40% de la venta de los libros. ¿Dónde va el 60% restante?

Pues, como en casi todos los productos, ese dinero se lo queda el distribuidor, vamos, el que pone los vehículos para llevar nuestro libro a tal o cual librería.

Por lo que me contaron (ya digo que de primera mano), el distribuidor es el que pone “las reglas”. Es decir, es el distribuidor quien decide dónde se coloca tu libro y cuántos ejemplares reparte en cada lugar. Vamos, que es quien maneja el cotarro. Ya digo, como en cualquier otro producto, ¿o a caso las patatas las compran los distribuidores al precio al que lo hace el consumidor en el supermercado de la esquina? Precisamente por este razonamiento, me inclino a pensar que esta media de porcentajes es más que cierta. La editorial, por tanto, está en cierto modo en manos del distribuidor.

Es mejor que nos dediquemos a escribir. El mundo editorial es demasiado complejo y descorazonador.

martes, 26 de agosto de 2008

Estudio de Marketing (II)

Es la hora de intentar que nos publiquen. Como ya hemos comentado, hay diversas formas para intentarlo aunque, invariablemente, tendremos que enviarla a alguien para que decida si se gasta los euros en publicarla o no. Porque, no nos engañemos, esto es un negocio y de lo que se trata es de ganar dinero. He de decir, además, que la editorial NO es quien más dinero gana con la venta de libros… pero bueno, eso es otra historia.

De lo que se trata es de convencer a una persona que normalmente no nos conocerá de nada, y menos aún si somos un escritor novel, para que decida gastar SU dinero para que nuestro nombre aparezca en el lomo de cartoné de un libro impreso. Y como nosotros hay cientos que ya le han enviado su novela.

Por tanto, hay que intentar ser más inteligente que todos esos “rivales”. Así que toca pensar.

Bien, pensemos pues. Imaginemos que somos nosotros quien va a comprar un libro a una librería. No buscamos uno concreto, vamos sencillamente a ver qué nos traemos a casa de la librería. Nos encontramos con cientos, miles de volúmenes, todos puestos en fila. Normalmente, lo que haremos será irnos a la sección en la que se encuentren los libros que tratan los temas que más nos gustan, o que nos apetece leer: novela histórica, romance, fantasía, thriller, policiaco…

Una vez allí, cogemos uno. No suele ser al azar. Algo nos llama la atención, normalmente la portada o el lomo, el tipo de letra del título, o el título en sí mismo. Cuando lo tenemos ente las manos, el 90% de las veces lo primero que hacemos es ver quién escribió aquello. Lo segundo es darle la vuelta y leer la sinopsis. Y (y este condicional es muy importante), si la sinopsis nos ha parecido interesante abrimos las primeras páginas y comenzamos a leer. Y (y este condicional es importante, aunque menos), si nos gusta lo que leemos, pasamos varios cientos de páginas y volvemos a leer un párrafo, esta vez sí, al azar.

Si nos gusta lo que leemos, si nos parece interesante, si nos ha hecho vibrar algo dentro de nosotros, y (de nuevo un condicional), si pensamos que el valor del libro es más bajo de lo que puede hacernos disfrutar, tal vez (y esto es lo más importante de todo), compremos el libro.

Acabamos de convertirnos en editores.

Eso es el proceso reducido y simplificado que sigue una editorial. ¿Queremos que nos publiquen? De acuerdo, pues hay que jugar con sus reglas.

Regla nº I
Seleccionar.

No hay una sola editorial (ni agencia) que publique todo tipo de historias. Algunas tendrán línea juvenil y otras no. Algunas tendrán línea de novela histórica y otras no (aunque parezca mentira). Algunas tendrán línea de fantasía y otras no. Y hay muchas que están especializadas en una de esas líneas y que prácticamente no publican otra cosa.

De modo, que si escribimos novela juvenil y la enviamos, por ejemplo, a Edhasa es más que probable que nos la rechacen, aunque les guste la novela, pues es una editorial especializada en historia y, aunque tiene colecciones donde nuestra obra podría encajar, su presupuesto para esa colección será más reducido y lanzarán menos obras al año, por lo que elegirán para ello autores conocidos.

Regla nº II
El Título.

Es lo más importante de nuestra obra. Si no tiene un título que enganche, que sea evocador, que llame la atención, QUE DIGA ALGO!!!!, lo tenemos mal.

Un ejemplo: Cumbres Borrascosas. Por Dios… ¡¡¡¡si lo dice todo!!!! Te sitúa en el lugar en el que sucede la acción y ya te dice qué tipo de novela vas a leer: no va a ser una historia romántica, desde luego.

Otro ejemplo: El Hobbit. ¡¡¡¡Pero si no dice nada!!!! ¿Quién, que no conozca la obra de Tolkien, sabe qué demonios es un Hobbit?

Y sin embargo, los dos títulos hacen que te sientas atraído por el libro, ¿o no?

Pues eso… a cuidar el título. Personalmente (esto es deformación personal) creo que los títulos cortos son mejores que los largos. Porque son más contundentes, porque dicen más (aunque no digan nada) que un título largo que intente explicar algo. El propósito del título no es explicar, es hacer que te acerques a la explicación.

Ya llevamos un buen rato pensando, y sólo hemos tratado dos de las reglas que hay que tener en cuenta. ¿Descansamos un poco?