jueves, 31 de julio de 2008

La Soledad del Escritor

Mucho se ha escrito acerca de que el escritor es un ser solitario. No voy a hablar sobre todo aquello que se ha dicho en este tema, si quieres comprobarlo, basta con que recurras a tu buscador habitual y te saldrán decenas de miles de resultados.

Hay para todos los gustos, desde Lord Byron, que decía que sólo salía para recuperar la necesidad de estar solo, al mito del escritor solitario que vive solo, muere solo y, si me apuras, incluso nace solo, sin necesidad de ser alumbrado ni nada...

Es cierto que el acto de escribir, de CREAR algo es, necesariamente, introspectivo y solitario. Pero aquel que piense que puede llegar a ser escritor manteniendo su trabajo en el oscurantismo de su soledad, está muy equivocado.

Todo escritor va a necesitar, antes o después, alguien que le dé ánimo, que lo aliente, con el que conversar sobre su obra y sus inquietudes, o que le dé su opinión sobre lo que escribe. Y creedme cuando os digo que a veces no es fácil encontrar a personas dispuestas a ello...

Lo que ocurre es que, a veces, uno no sabe dónde buscar.

Eso me pasó a mí. Mi primera novela "me la comí con papas", que decimos por aquí abajo. No pude mostrarle prácticamente a nadie lo que escribía, no tenía ninguna otra impresión sobre aquello que salía de las puntas de mis dedos y se plasmaba en la pantalla en blanco, exceptuando la mía, claro.

Pero eso cambió de repente y de forma inesperada.

Un día, me dijeron que en mi ciudad se iba a celebrar un encuentro de literatura fantástica. A él iban a venir pesos pesados de la literatura de fantasía española, como Javier Negrete o Rafael Marín. Yo estaba tan desconectado, tan solo, que de todos aquellos nombres que aparecían en el programa el único que me sonaba era el de Negrete, por aquello de haber ganado el premio Minotauro, al que iba a presentar mi primera novela. Pero la idea de asistir me pareció más que acertada: me pareció necesaria.

Otro día os contaré cómo fue aquella jornada (sólo os adelanto que magnífico es un adjetivo que se le queda corto). Lo realmente importante para mí, fue que puede encontrarme con gente que vivía a poco más de 10 Km. de mi casa y que tenía las mismas inquietudes que yo, que escribía, con mejor o peor calidad, que estaba deseando poder mantener conversaciones asiduas sobre SU escritura, SUS proyectos y, lo que era más importante aún, estaba dispuesta a escuchar sobre MI literatura, MIS proyectos y MIS anhelos literarios.

Lo que vino después de aquel día dará para muchas entradas en este blog. Pero os puedo decir que si no hubiera acudido a aquel encuentro de literatura, si no hubiera hecho amistad con aquellos otros escritores (porque amigos y escritores son, aunque no tengan nada publicado), hoy no tendría 2 novelas terminadas, no estaría trabajando en una tercera, ni contaría con la representación de una de los mejores agentes literarios de este país. No habría recibido un mensaje de esta agente ayer mismo comunicándome el interés de una importante editorial en mi primera novela.

Y especialmente, no habría recibido la enorme inyección de moral que encuentra uno cuando descubre que no está solo.

2 comentarios:

Javier Márquez Sánchez dijo...

En primer lugar, Teo, me gustaría darte la enhorabuena por haberte animado a crear este blog. Yo recelaba bastante a la hora de montar uno, y actualmente me alegro de que ciertos amigos fuesen algo más pesado de lo debido para convencerme. Ya cuentas con este visitante asiduo.

Por otro lado quisiera sumar mi opinión a la tuya. En el momento de escribir soy la persona más introspectiva del mundo, pero tanto a la hora de dar cuerpo a mis ideas como en el momento de valorar lo creado, me resulta imprescindible contar con gente competente.

Y, paradojas de la vida, ahí entraste tú y el resto de los "conjurados", entre otros. Como tú, también para mí aquel encuentro de Dos Hermanas supuso también la oportunidad de conocer a un grupo de excelentes personas, apasionados de la literatura (como lectores y como escritores) a los que hoy puedo llamar (o al menos me tomo esa lujosa licencia) colegas y amigos.

Un fuerte abrazo

Teo Palacios dijo...

Pues eso javi, que el escritor no puede ser una persona solitaria, al menos en mi opinión.

Ya sabes que tú y otros como tú sois parte importante de mis proyectos creativos. Aquel día fue un regalo, sin duda. Ahora, hay que saber aprovecharlo.

Un abrazo