miércoles, 13 de agosto de 2008

Cómo saber si mi obra es buena

Tolkien, de quien ya he hablado en este blog, se encontró un día, mientras corregía exámenes de sus alumnos, que uno de ellos había dejado (piadosamente dijo el escritor), un folio en blanco. En un impulso repentino, el fantástico Tolkien escribió en él: “en un agujero en el suelo vivía un hobbit”. Y entonces pensó que tenía que descubrir qué era, en realidad, un hobbit.

Así nació El Hobbit, de J.R.R. Tolkien.

Así nacen la mayoría de las novelas: con una idea casual, un momento de inspiración.

Tras ese instante, sobreviene un periodo en el que uno se piensa muy mucho, especialmente si nunca ha escrito una historia más o menos larga, si debe meterse en semejante berenjenal o no. Unos pocos valientes, a los que también se les conoce como locos, dan el paso y, de pronto, descubren un universo mágico. Mágico porque sólo lo conoce el propio escritor. Sólo él sabe qué camino tomará la historia. Es el Dios absoluto de su creación. Aunque esto tampoco es del todo cierto… las historias tienen vida propia, pero ya hablaremos de eso en otro momento.

La cuestión es que, sin saber muy bien cómo, uno se encuentra de repente buscando todo hueco posible para escribir dos líneas, para avanzar un poco en la trama. Se le ocurren ideas en el peor momento y lugar: aquel en el que no puede anotarlo, y entonces pasa el día entero repitiéndose a sí mismo esa idea para que al llegar a casa pueda al fin dejarla por escrito y darle un descanso a su pobre cerebro.

Escribe, y escribe sin cesar, durante días de días. Robándoles horas al sueño, al trabajo, al descanso y a la familia.

Y al fin, un buen día, varios meses después de que empezara todo el proceso, descubre que, de pronto, la historia ha llegado a su final.

Ningún escritor podrá hablar con mucha claridad de los caminos que ha tomado para llegar al destino. Simplemente podrá dar algunas pinceladas sencillas de cómo llegó al final del viaje.

Pero ahora queda lo más duro, una pregunta que todo escritor, en especial los noveles, se hacen de manera continua: ¿Cómo sé si lo que he escrito es bueno o no?

Lo mejor para contestar esa pregunta es contar con gente en la que confíes. En la que confíes TANTO, que sepas que van a ser sinceros si no les gusta, remarcando lo bueno, pero, especialmente, lo malo.

Dáselo a tantos como puedas, recibe tantas opiniones como puedas. Tal vez en tu entorno no encuentres a muchas personas dispuestas a ello. No desesperes, es algo normal. Acude entonces a foros de literatura on-line. Descubrirás a muchos en tu misma situación que estarán deseando intercambiar documentos para corregir y ser corregidos. Sólo has de tener la precaución de registrar previamente tu obra, por si las moscas…

Cuando lo hagas, empezarás a recibir comentarios de todo tipo. Algunos serán excesivamente corteses y valiosos, con profundos análisis sobre tu obra. Otros se dedicarán a dorarte la píldora, y algunos te pondrán a parir de forma cruel.

En todos habrá algo de verdad. Es tu deber descubrir cuál es esa verdad que se esconde tras la opinión de los demás.

Todo eso te ayudará a ver tu novela con ojos distintos, pero no te dirá la verdad. Porque sólo hay una cosa que te podrá decir si, realmente, tu obra es buena o no.

Tú mismo.

Sólo tú sabrás, en lo más profundo de tu ser, la calidad que atesora tu escrito. Es una sensación única, de plena satisfacción, de autoconfianza. La impresión de que una nueva persona ha nacido en ti. La seguridad de haber crecido como nunca antes lo habías hecho.

Si descubres esas sensaciones, no lo dudes: tu obra es buena.

13 comentarios:

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Hola.

No está mal esa condición que apuntas, pero tampoco lo está que otras personas sientan lo mismo, ¿no te parece?

Saludos.

Teo Palacios dijo...

Por supuesto. Una condición no excluye a la otra.

Lo que quiero decir es que, si el mismo autor no siente que la obra sea buena, seguramente no lo será. Por el simple hecho de que no habrá sabido plasmar aquello que quería. Por eso no sentirá esa satisfacción. ¿No crees?

A todo esto, es un placer que alguien de tu categoría y tus tablas se acerque por aquí... Y encima se decida a hacer comentarios!

No dejes de hacerlo, siempre serás bienvenido.

Un abrazo.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Por supuesto que lo haré, ya es un privilegio que tengas mi bitácora entre los sitios que recomiendas. Algo que, recíprocamente, he hecho en Sitios que sigo, de mis lugares.

Gracias y por aquí estaré.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Teo, pues sí, opino igual. una ya sabe de verdad si lo que ha escrito es cómo lo quería escribir o no. Hay que ser franco hasta la crueldad con uno mismo.

Así se puede defender una obra propia con convicción de sangre. Y mira lo que son las cosas... ahora Adam Tolkien, entre otros nietos, viven del legado de su abuelo a través del Tolkien Estate.

Saludos veraniegos, dese el clan Maclou

(Blog: A Hemingway le negaron 27
http://www.lenegaron27.blogspot.com)

Elisabet dijo...

Teo, has descrito de maravilla cómo llegué a escribir mi primera novela (supongo que a casi todos nos ha pasado igual). Como quien no quiere la cosa, casi por instinto, escuchando a ese duende interior que te va dictando, a hora y a deshora, y cada noche te cita allí, ante el teclado, para que no falles... Así escribí mi trilogía, a golpe de inspiración, siguiendo un mapa mental que ya tenía muy claro, pero con tramos "sorpresa" y personajes que salieron de forma inesperada y cobraron vida propia, también. Cuando acabé la primera parte me dije: ¡Ostras, si he escrito una novela!!! ¿Eso lo he hecho yo? :)

Si es buena o no... Verás, Paco Illán Vivas fue uno de mis primeros lectores. Siempre se lo agradeceré. Y, por cierto, dijo que le parecía una novela histórica, cosa que no dejó de parecerme elogiosa :) Otros fueron dos colegas del foro de Bibliotecas Virtuales. El que más me marcó fue "Tigrre", que me hizo la crítica más ácida y sincera, y a partir de ese momento comencé a dudar que la novela estuviera bien... Ya me había embarcado para autopublicarla con Libros en Red y si no me he quedado calva de tirarme de los pelos es porque tengo la cabellera dura, ja, ja. Ahora, mirándolo con más serenidad, veo que la obra es algo verdecilla, una opera prima de novata, pero tampoco está tan mal. La he comenzado a reescribir, y creo que llegará el día en que publique toda la trilogía entera y hermosa, ¡no pararé hasta conseguirlo! Porque la forma se puede mejorar, pero la historia, estoy convencida, es buena.

La perspectiva ajena ayuda mucho. Yo creo que nunca me hubiera lanzado a publicar si no es porque algunas personas -entre ellas, mi mentora- leyeron cuatro fragmentos y me dijeron: "Adelante".

Y el tiempo también es importante, hay que dejar que las obras recién hechas "reposen" un tiempo. Entonces, en frío, las ves con mayor nitidez y puedes pulirlas antes de buscar editor.

Finalmente, el instinto, esa íntima certeza, como dices, también indica algo. A mí me ha ocurrido con alguna obra (Estirpe,la que me van a publicar). Bueno, de hecho me ha ocurrido con las tres que he escrito después, incluida la última... Pero hasta que no pasen por el filtro ajeno, ¡no me lo acabaré de creer!

Saludos a todos,

Elisabet

Susana Eevee dijo...

Hola Teo,
Es cierto que escribir una novela es como recorrer un largo camino. Por lo que comentas y también por lo que dice Elisabet, veo que todos pasamos por las mismas experiencias y sensaciones, sobretodo al comenzar nuestra primera obra:
Una idea detona en nuestra cabeza, comenzamos a escribirla sin saber muy bien hasta dónde vamos a llegar, pero que en poco tiempo va tomando forma y se va estructurando en una trama sólida. Y fascinante, me atrevo a añadir, porque somos nosotros los primeros que debemos sentir que nuestra novela es interesante, que es buena, y que va a gustar.

El escritor es el primero que debe creer en el valor de su obra, pero cuando escribe una novela es normal que a veces dude si ésta será lo suficientemente buena para que un editor confíe en ella y la lleve al lector, fin último por el que todos escribimos.
Escribimos para que nos lean, para hacer disfrutar al lector con la historia que hemos imaginado, esto es innegable.

También comparto la opinión de que cuando se escribe una novela por primera vez uno no sabe muy bien dónde se está metiendo y si saldrá airoso del reto que supone iniciar una tarea tan compleja.
La falta de experiencia nos hace cometer muchos errores, pero lo importante, lo que nos hará remontar esas dificultades es nuestra voluntad de mejorar y de aprender a corregir los fallos de principiante. Si faltan las ganas de mejorar el texto, si no somos exigentes ni mínimamente perfeccionistas, es bastante difícil que escribamos un libro bueno.

Jo, me estoy poniendo de un serio que no me conozco... ¿Se nota que para mi, escribir es un parte importante en mi vida?

Yo soy una escritora novel, así que aún estoy en esa fase en que estoy intentando descubrir cuáles son mis verdaderas posibilidades de llegar a hacer algo bueno.

Me está encantando leer estos estupendos comentarios en tu blog, Teo. Compartir tu experiencia también nos enriquece a los demás. Demuestras ser una gran persona, además de un buen escritor.

Un abrazo.

Teo Palacios dijo...

Exactamente, blas. A eso me refiero.

Si el propio autor no tiene la seguridad,la convicción de que su obra es buena, ¿cómo defenderla? ¿Cómo alentar a su lectura?

Teo Palacios dijo...

Eli, yo escribí la primera exactamente igual, jejeje. Con un pseudoguión en la cabeza que me decía las líneas generales, y multitud de acontecimientos, escenas y situaciones inesperadas.

A mi nadie me dijo que la novela tenía posibilidades de ser publicada. Es más, el primero que la leyó completa me dijo que era algo flojita para su gusto. Pero no me desanimé, hice algunas correcciones, porque siempre sepuede mejorar y el autor debe ser consciente de lo que le señalan con acierto, y la presenté a una editorial... el resto de la historia es conocida.

El autor debe creer en su obra, ¡siempre y cuando esté satisfecho con ella!

Teo Palacios dijo...

Pues verás Susana.

A mi me gusta controlar en todo lo posible la creación de la novela, y me estructuro mucho su construcción (Leo ha visto alguna muestra de ello...)

Con HIJOS DE HERACLES, me hice una cuartilla en la que reflejé por anticipado los acontecimientos que tendrían lugar en cada capítulo, y escribí la novela a partir de ella. Me resultó tan sumamente útil, que así es como trabajo a partir de entonces.

Por supuesto, solo son las ideas generales, los sucesos de importancia. Luego, la forma de plasmarlo es totalmente fruto de la inspiración, o la falta de ella, de cada momento.

Este será el tema de una entrada de este blog...

Gracias por la visita, Susana. Un placer que te encuentre tan a gusto por aquí.

un abrazo.

Elisabet dijo...

El otro día vi una entrevista por TV a Jordi Sierra Fabra, Premio Nacional de Literatura Juvenil, y decía que el GUION, para él, era clave, y lo recomendaba. Él hace prácticamente tal como tú has hecho, Teo, con Hijos de Heracles. Dice que se puede pasar meses elaborando sus guiones, precisando los capítulos, con todo lujo de detalles. ¡Como un manual de instrucciones completo! Luego, escribir la novela es cuestión de días o de semanas (para él).

La verdad, yo hago mis guiones (que ya existen en mi cabeza) pero son apenas un folio o dos con unas cuantas notas a lápiz, relación más o menos aproximada de capítulos, etc. Así escribí Estirpe. Después, lo reconozco, he ido improvisando mucho más sobre la idea base. El Cazador de Estrellas salió como un cometa errante, por puro instinto. Y en la última novela, ja,ja, ha sido el desmadre total. Por eso no sé si será un churro interminable o qué... Aunque "artísticamente" hablando sea la más madura.

Me voy de vacaciones y estaré unos días fuera. ¡Os saludo a la vuelta! Besos,

Eli

Martikka dijo...

Pues yo no puedo ceñirme a ningún guión. Cuando a sugerencia de un editor lo hice, sufrí un bloqueo de casi 3 años. Increíble, pero cierto. Escribía forzado, me costaba, lo pasaba mal, y...así no se escribe. Por suerte pude retomar la historia (porque sabía en el fondo de mí, que de ahí tenía que salir algo bueno) y es la que estoy acabando ahora. Estuvo a punto de no ser, y será una trilogía.
Saludos a todos!

I'm miss autonomy, miss nowhere dijo...

Tú mismo.

Sólo tú sabrás, en lo más profundo de tu ser, la calidad que atesora tu escrito. Es una sensación única, de plena satisfacción, de autoconfianza. La impresión de que una nueva persona ha nacido en ti. La seguridad de haber crecido como nunca antes lo habías hecho.

Si descubres esas sensaciones, no lo dudes: tu obra es buena

Me encanto esa parte, y yo creo que es la verdad, las opiniones o criticas ayudan a ver lo que los demas ven o perciben de tu obra pero en realidad solo en el fondo uno sabe, si en esa obra estan tus sueñlos, tu marca personal, si en esa obra estan fragmentos de tu imaginacion y sientes que salio impresa de tu alma, te daras cuenta que es buena, la respuesta esta dentro de cada persona no?
Un besoo, te sigo ;)

locura infinita dijo...

En cuestión a obra poética todo es más complicado, sobretodo para alguien que comienza.