jueves, 6 de noviembre de 2008

Estudios de Marketing V: La Carta de Presentación (2ª parte)

Y un buen día, normalmente varias semanas, o mejor varios meses después de haber mandado la carta de presentación, si la agencia o editorial a la que la enviamos considera que lo que ha leído le resulta interesante, nos encontramos en la bandeja de correo un mensaje en la que nos dicen que les ha gustado lo que han visto y quieren que le enviemos la obra completa para valorarla. O recibimos una llamada de teléfono, aunque esto es más raro.

Creedme… ese será el primer subidón de moral en nuestra recién iniciada carrera literaria. Suele ocurrir además que ese mensaje llega el día menos pensado, cuando estamos convencidos de que nos van a decir que no. Hay casos, desde luego, en que la respuesta es muy rápida, y en cuestión de una semana o menos la agencia o editorial deja claro su interés. Pero esto no es lo habitual.

Total, que tras leer el mensaje o repasar la llamada quinientas veces con la emoción a flor de piel y una expresión de bobalicón absoluto, comenzamos a pensar que la novela no está terminada, que deberías volver a repasarla de nuevo, que seguro que tiene mil y un detalles que mejorar antes de enviarla…

Pero, ¡ay! Se te ha terminado el tiempo. Te han pedido la obra completa, y será mejor que la envíes pronto, porque el interés, y la paciencia, de las editoriales es limitado. Y voluble. De modo que hay que aprovechar el recién despertado interés.

Y no sólo eso: hay que estimularlo.

Y eso pasa por una nueva carta.

A esta segunda carta se le suele llamar propuesta editorial, aunque en realidad se trata de ahondar un poco más (bastante más) en los aspectos en los que ya incidimos en la primera. Hay que demostrar que sabemos lo que decimos, y lo que escribimos, y que conocemos el mundillo editorial. Y es importante hacerlo.

¿Cómo hacerlo? Pues aportando información veraz y contrastable. Por ejemplo, podemos buscar información en el gremio de editores de España. Hay informes muy detallados. Muchos de los datos que aparecen no nos sirven para nada. Otros, pueden ser incluso perjudiciales. Pero incluso así se les puede dar la vuelta y utilizarlos en nuestro provecho.

Os pongo un ejemplo: imaginemos que nuestra obra es una novela de fantasía juvenil. Bien, pues en un informe que presentó el gremio de editores del que os hablo, se comenta que el sector de mayor hábito de lectura son las mujeres de hasta 34 años, universitarias, etc… Los jóvenes de entre 14 a 24 años, es decir, el sector al que va dirigido el libro, aparece no como lector habitual, sino como lector ocasional. Pero, ese mismo informe indica que, cuanto menor es la tasa de edad, mayor es el porcentaje que lee habitualmente, llegando a superar el 70% de los encuestados.

Imaginad el impacto de esta línea en la mente del agente/editor:

Me gustaría presentarle algunos datos, que no sé si conocerá, del informe XXX presentado por YYY:

- La tasa de lectura es más elevada cuanto más joven es el grupo de edad. Así entre los jóvenes de 14 a 24 años alcanza el 72,1%, un 66,1% entre las personas de 25 a 34 años.



Le estamos diciendo que 7 de cada 10 jóvenes de entre 14 a 24 años y 6 de cada diez de los comprendidos entre 25 a 34, son lectores potenciales de nuestra obra. Así, sin más. Eso es lo que queda en la mente del editor. Por supuesto, son lectores potenciales, no reales. Algunos ni siquiera se interesan por el tipo de novela que presentamos, pero están ahí, son una realidad. Y el editor es una persona que se mueve en el mundo real y necesita datos reales.


Es evidente que es este último dato el que tenemos que reflejar en nuestra carta, pues es el que nos interesa, y no que las mujeres leen más que los jóvenes. Le estamos dando al editor el sector al que va dirigida la obra, y le recordamos (porque él ya lo sabe) que el nicho de mercado es enorme. Y además, dejamos claro que nosotros también sabemos de lo que hablamos, que no estamos perdidos, que somos personas que TRABAJAN para saber qué hacer y cómo hacerlo. Y un escritor que se tome la escritura como un trabajo, es algo importantísimo para el editor.

Se puede incluso tratar el tema de las películas que se encuadren en el mismo género que nuestra novela y que generan miles y millones de € en beneficios. No significa eso que nuestra obra vaya a ser llevada al cine, pero sí que la gente, el público, se interesa por ese tipo de historias.

Por supuesto, debemos conocer a nuestros rivales directos. En nuestro país, la literatura juvenil mueve una gran cantidad de títulos todos los años, no hay más que acercarse a la Casa del Libro, o el Fnac, o El Corte Inglés… podremos ver estanterías y más estanterías, e incluso plantas enteras dedicadas a este género. Entre tantos títulos… ¿por qué tendría que decidirse el agente o editor por el nuestro? Pues ahí es donde debemos explicar en profundidad qué hace distinta a nuestra novela, explayarnos en ello.

¿Es un libro que tiene magia? Bien, pues ¿por qué es diferente a Harry Potter? Por ejemplo. Y si es de fantasía épica, ¿qué tiene diferente con respecto al Señor de los Anillos, o Crónicas de Narnia, o la Dragonlance, o Memorias de Idhum, o la Espada de Fuego, o…? ¿Qué aporta nuestro libro? ¿Qué tiene que pueda atraer a varios miles de personas para que lo compren, lo lean y lo recomienden? Si no lo sabemos, más vale que nos pongamos las pilas, porque si nosotros mismos no sabemos vender nuestro libro, ¿cómo lo va a vender el editor si llegara a comprarlo?

Otra cosa que debemos añadir es una sinopsis ampliada. De nuevo, no hay que contarlo todo. Hay que jugar con el lenguaje, crear expectación, presentar una historia interesante, con tramas secundarias, con personajes vivos que atrapen al lector. Desarrollar ampliamente la obra, sí, pero dejando una parte oculta, que invite a la lectura. Si le damos todos los detalles, todos los sucesos, todo lo que ocurre… le dejamos sin magia. Y el lector debe sorprenderse, debe dejarse llevar por la narración. Si esto no sucede porque ya ha andado el camino, será difícil que la obra le impresione lo suficiente como para adquirirla.

Es evidente que si tenemos algo publicado, colaboramos con alguna revista, o periódico, si tenemos algún tipo de crítica hacia nuestra obra publicada, etc… cualquier cosa que hable a favor de nuestro trabajo como escritores, hay que incluirlo en esta carta. Es necesario que se vea que nos tomamos el tema en serio, que no nos hemos sentado un día porque sí a rellenar una página en blanco, sino que detrás de eso hay una trayectoria. Incluso si somos noveles seguro que habrá quien haya leído nuestra novela. Podemos, por tanto, incluir los comentarios que nos hayan hecho.

La cuestión es venderse, venderse y venderse.

Evidentemente terminaremos nuestra carta agradeciendo el interés, diciendo que estamos a su disposición para cualquier consulta, reunión, entrevista, etc… que crean conveniente, que su experiencia y ayuda será de gran valor para nosotros,… en fin, ser agradecidos, y que se note que lo somos. No es lo mismo que hacer la pelota, claro. Es ser educados y sinceros.

¿O es que no os hace ilusión que un editor se interese tanto por vuestra novela como para pedírosla completa?

23 comentarios:

John Anthony dijo...

Grandes consejos. Me has aclarado muchas dudas. Yo no sabía si debía contar mucho o destripar la obra para entregarle al editor las joyas de la corona. Pero ahora veo que eso sería peor, porque lo que vale y cuenta es la intriga, el misterio, la atracción, el quedarse a la espera de algo mas.

Gracias por todo lo que haces por los demás. Contribuyes al resurgir de los autores desconocidos, algunos verdaderos escritores con todas las letras.

Martikka dijo...

Gracias Teo, me has resuelto algunas dudas.
¡Un saludo!

Belén dijo...

Gracias Teo,
pero no es tan sencillo...
Haces tu carta de presentación, la lees, la relees, te parece estupenda y la envías... ¡anda! ¡si me he dejado la mitad de lo que quería poner! ¡Si podía haber puesto esto o lo otro! ¡Seré buuurraaa!!

Pero, en fin, supongo que esas cosas pasan. Gracias por tus buenos consejos.

Proyecto de Escritora dijo...

Muchas gracias por publicar esta entrada, la verdad es que estoy en este punto y no sé muy bien lo que debo hacer o no, y es una idea para podernos mover por el mundillo, porque nadie nos lo enseña.

Gracias!!

Un saludo!

Blas Malo Poyatos dijo...

Gran entrada, Teo. Aunque yo tengo una duda, y es si los editores realmente tienen tiempo para sentirse intrigados por lo que pueda decir una atrayente presentación para una propuesta. Supongo que los agentes sí dedicaran más tiempo a sentirse tentados por una obra.

Un saludo.

B. Miosi dijo...

Interesante entrada, Teo. En lo personal, pienso que cuanto menos se hable en una carta de presentación, es mejor. Al parecer lo editores no tienen tiempo para nada, y cuando ven una carta demasiado larga pasan de ella.
Tal vez los agentes sí, pero en algún lugar leí que a ellos no les gusta que se alabe la propia obra.
Una pequeña sinopsis sí. Ya el primer contacto surtió efecto. Una segunda carta creo que no es tan necesaria, este segundo contacto sería para enviar el manuscrito completo que es el que hablará por sí mismo.
En mi caso es lo que ha dado resultado.
Claro, no tengo mucha experiencia en enviar cartas a editoriales y tal vez me equivoque.
De todos modos, creo que tus ideas son magníficas, y sobre todo, tu deseo de ayudar.

José Angel Muriel dijo...

Sigue el curso para escritores con obra. Me encanta la iniciativa.

Armando Rodera dijo...

Impresionante entrada, Teo, como siempre. Lo explicas tan detalladamente, que parece que es hasta fácil conseguir lo que indicas. Y sabemos que luego no es así, pero tus consejos son oro para todos los que estamos en esta situación.

Yo ya hacía mi propuesta literaria así, gracias a consejos como los tuyos, los de Montse o la famosa carta de Schavelzon, pero he visto cosas perceptibles de mejora gracias a esta entrada. Así que nada, mañana mismo me pongo con ello, que el tiempo es oro.

Un saludo y muchas gracias de nuevo.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Creo que después de estos artículos, tendrás que publicar el ensayo general: Estudios de marquetín.

Se están haciendo imprescindibles.

Saludos.

Teo Palacios dijo...

Buenas, John.

Me alegra haberte servido de alguna ayuda. Ese es el fin último de estas entradas.

Un saludo

Teo Palacios dijo...

Hola, Martikka. Un placer ayudarte en algo.

Un abrazo.

Teo Palacios dijo...

Ah, Belén... Es que, las cartas, como las novelas, hay que dejarlas reposar un poco.. no sirve de nada apresurarse.

Espero que tengas suerte, ya me contarás ;)

Teo Palacios dijo...

Que tal, Elena? Es cierto que estas cosas no son fáciles de encontrar. Normalmente, si no es por el consejo de algún editor/agente o autor, es difícil encontrar explicaciones sobre este tema.

Precisamente por eso los cuento, porque hay mucha gente válida pero que tal vez no sepa cómo dar los primeros pasos. Sería un gran placer para mi contribuir a que esos autores tengan el camino algo más llano.

Besos

Teo Palacios dijo...

Hola, Blas.

Es cierto que los editores no tienen tiempo para perderlo. Precisamente por eso, es necesario que se sientan interesados por una obra.

Hay un concepto de venta que se basa en crear ilusión en el comprador, en ilusionarlo ante la perspectivade adquirir un artículo (de hecho, en eso se basa la sociedad de consumo). Se utiliza especialmente cuando el comprador NO NECESITA el artículo que le ofrecemos. Ese es más o menos el caso de un editor. No necesita NUESTRO libro. En la pila sobre su mesa tiene otros 20. ¿Por qué comprar entonces el nuestro? Sencillamente porque se ilusione con él. Y eso, depende en parte de lo que consigamos hacer en la obra, claro, pero también en el modo de presentarla.

Saludos!

Teo Palacios dijo...

Hola, Blanca

Desde luego, no se trata de hacer una carta con 5 o 6 folios de extensión. En absoluto.

Pero si el editor nos pide la obra completa es porque algo le ha llamado la atención. Por tanto, es bueno ahondar en esa primera impresión antes de que se lance a la lectura completa de la obra. además, siempre es de agradecer una carta que acompañe al manuscrito completo. De modo que en lugar de poner palabras vacías, lo apropiado es aprovecharla.

Claro, esto son comentarios genéricos, que como digo, no siempre tienen por qué resultar los mejores, ni los más apropiados.

Un abrazo

Teo Palacios dijo...

Gracias, J.A. Me alegro que te agrade la idea.

Un abrazo

P.D. ¿Qué tal Irene?

B. Miosi dijo...

Hola Teo, qué magnifico ejemplo has puesto con el asunto del comprador. Se trata entonces de convencer de comprar algo que NO NECESITA. Debo reconocer que eres un gran vendedor, amigo, espero que nunca me ofrezcas nada pues soy capaz de comprar un par de zapatos usados de diferente número, ja, ja,
Bueno, creo que tienes razón, es importantísimo una vez echo el primer contacto, esforzarnos en que el envío del manuscrito cumpla un doble propósito: convencerlo de que es bueno y que lo lea.
A veces me olvido que estás hablando para un mundo de gente y no para una persona en particular.
Y lo standard es que se necesite dar un empujoncito, siempre de la forma más inteligente posible.
Siguo atenta a tus consejos Teo.
Un beso,
Blanca

Teo Palacios dijo...

Buenas, Armando.

Un placer que te resulte de interés lo que cuento. Tú no te desanimes y adelante, que esto es una carrera muy lenta

saludos

Teo Palacios dijo...

Ay, Paco, si tú supieras... jajaja, dudo mucho que alguna vez se publique algo parecido a eso, al menos, firmado con mi nombre. Aunque por aquí la gente muestra bastante interés en estas entradas, parece que no tendría mucha salida en el mundo editorial.

Así que haremos lo que se pueda desde el virtual ;)

Un abrazo.

P.D. Cómo va la presentación del libro?

Holden Caulfield dijo...

Subidón de moral. ¿Dónde se consigue?

Teo Palacios dijo...

En cualquier lugar en el que cuentes con buena compañía, Holden ;)

bienvenido

Teo Palacios dijo...

Así que te he convencido, Blanca? jajaja, pues nada... Es cierto que los comentarios son genéricos y no aplicables a toda situación. De hecho, hay editores que no quieren que se les envíe primero una muestra de un par de capítulos, sino la obra completa, otros lo prefieren de otra manera... en fin. Eso, que son ideas generales.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Teo, me has dado una frase clave. Hay que que vender al Editor un libro que NO necesita.

Hay que convencerle de que NECESITA mi libro.

Guau. Suena a guerra por la supervivencia. Ay la que me espera. Me temo que en Marketing estoy verde, verdisimo. Buff

Gracias por tu gran aportación, un saludo.