miércoles, 29 de octubre de 2008

La Generación del 70

Desde estas páginas he ido comentando en varias ocasiones sobre aquellos amigos que he encontrado en el camino desde que comencé a escribir, de esos que me ayudan a no “sentirme solo”, los que dan ánimo, los que comentan tus escritos, los que te dan sugerencias, consejos maravillosos o simplemente un buen rato de conversación intercalada con algunas risas. Pero hasta hoy no había hablado a fondo de ninguno de ellos.

Y creo que ya va siendo hora de hacerlo.

Resulta muy curioso, pero desde hace un tiempo pienso en que hay una especie de “generación del 70”. La mayoría de estos amigos de los que hablo nacieron en torno a esa fecha, 1970, aunque hay alguna excepción honrosa, tanto por arriba como por abajo. Algunos todavía no han publicado nada, otros acaban de hacerlo, otros tienen varios libros ya en el mercado. Pero todos tienen algunas cosas en común: su capacidad de trabajo, su talento, su paciencia, su abnegación, su ilusión, sus ganas de llegar…

Yo estoy orgulloso, y más que orgulloso, agradecido, de poder decir que los cuento como amigos, que sé que cuento con ellos, igual que ellos cuentan conmigo. Lo sé. Me lo han demostrado en varias ocasiones.

No sabía muy bien cómo introducirlos, en qué orden, porque la verdad es que a los amigos, los amigos de verdad, es imposible catalogarlos por algún tipo de orden de importancia: todos aportan algo, todos dan algo. Creo que por ese motivo no he empezado a hablar antes de ellos. Pero hoy se me ha ocurrido un modo de hacerlo. La verdad es que es bastante fácil. Lo que voy a hacer es presentar a dos de ellos por cada entrada. Pero como soy también un poco retorcido, no me vale con eso, de manera que, además, cada pareja estará compuesta por un autor publicado y otro que no lo está, aunque estos se me acabarán pronto, seguro…

Así que allá voy.

Montse de Paz

Montse es una de las personas más altruistas que he conocido, sin duda. Y posiblemente la que más me ha ayudado cuando quise empezar a moverme con intención de publicar mis obras. Me ofreció consejo, me ofreció apoyo, me envió documentación de valor incalculable gracias a la cual, estoy seguro, pude llamar a la puerta de Sandra, mi agente. Una parte de los conceptos incluidos en los “estudios de mercado” que se han publicado en este blog, tienen como base esa documentación que Montse me envió cuando aún ni siquiera nos conocíamos más allá de un par de cruces de mensajes en un foro de literatura. Su calidad como persona está, pues, fuera de toda duda.

Y su calidad como escritora no desmerece en absoluto.

Montse ha escrito la friolera de 7 novelas, una infinidad de relatos maravillosos (lo último que le he leído es, simplemente, fantástico, increíble, de una humanidad fuera de lo común). Ella también está representada por Sandra Bruna. La novela con la que fichó por la agencia, Estirpe Salvaje, fue adquirida por Espasa en menos de dos meses. Si eso no es tener calidad… Recientemente ha salido al mercado, en concreto el día 7 de este mes de Octubre. El trabajo de la editorial ha sido estupendo. La portada es increíble, y la impresión interior muy cuidada. Un proyecto realizado con mimo, sin duda.

Sé que la novela está teniendo una buena acogida, sólo hay que ponerse a buscar por la red y leer los comentarios o las reseñas en alguna revista.

Es una novela de fantasía juvenil en la que se narra la historia de dos hermanos, Ruslan e Yvanka. Una historia que se puede leer de muchos modos, con la sencillez de un cuento para niños o la profundidad de una obra que habla de sentimientos encontrados, de crecimiento personal, de sacrificio… Pero que desde luego es difícil que deje indiferente a alguien. Algún que otro lector la ha devorado en tan solo un par de días. Digo yo que algo tendrá para que así sea…

Hace unos días me pidió que le hiciera un favor, un detalle que me llegó al corazón y me emocionó, pero del que por ahora no puedo decir nada. No os preocupéis, mantendré el secreto por poco tiempo.

Leonardo Ropero

De Leo ya os hablé fugazmente en la entrada anterior. Nunca le agradeceré bastante que me diera el empujón que necesitaba para convertir HIJOS DE HERACLES en una novela histórica. Tengo mucha fe puesta en esa novela, y en gran medida se lo debo a él. No se contentó con animarme, no. Además, la leyó y la corrigió, y me dio mil y un consejos a cada cual más útil.

Lo de Leo es de libro, y nunca mejor dicho. Él también tiene varias novelas terminadas, 5 si no recuerdo mal. Y claro, también tiene una larga lista de relatos. Para mí, es todo un ejemplo. Trabaja a diario 10 o 12 horas en un ambiente de stress absoluto, con una responsabilidad enorme. Llega a casa donde le esperan mujer e hijos, y aún así escribe y lo hace de manera envidiable.

He leído una de sus novelas. Se catalogará cuando se publique (porque se va a publicar antes o después), como fantasía épica. Pero creedme cuando os digo que eso se debe simplemente a que el mundo en el que sucede la acción no existe. Si la hubiera ambientado en la Europa medieval y efectuado un par de cambios hubiera colado perfectamente como novela histórica. Lo mejor de esta novela es que parece una historia deslavazada, un tanto escrita al “tun-tun”, es decir, sin orden ni concierto. Pero de repente, cuando llegas a las últimas páginas, de manera increíble cada pieza ocupa su lugar, cada pregunta encuentra su respuesta y la novela termina por dejarte un gusto de buena lectura impresionante.

Ahora está escribiendo una novela que he de confesar me tiene atrapado por completo. Es una especie de Thriller (o como se escriba), novela de aventuras, espionaje, conspiración mundial y no sé cuantas cosas más. La cuestión es que cuando empiezas a leer estás perdido, porque ya no puedes parar, la historia te atrapa y te subyuga, y te guía por senderos inesperados. Con cada quiebro de la trama te sientes más interesado por lo que sucede, y eso está al alcance de muy pocos.

Quedaos con su nombre. No tardará mucho tiempo antes de que empiece a sonar como un autor a seguir. Y entonces diré: ¡os lo dije!

Montse y Leo son, como digo, dos ejemplos, tanto a nivel personal como literario. Con ellos da comienzo una nueva “sección” en este blog, la dedicada a la “generación del 70”.

Pronto me daréis la razón los que os dejáis caer por aquí. Mientras tanto, yo puedo decir que cuento a Leo y a Montse como amigos. Dos buenos amigos. Y hay más.

martes, 21 de octubre de 2008

La Vida Propia de la Novela

Durante el encuentro de literatura fantástica de hace unos días, hubo un tema recurrente: ¿los personajes de una novela pueden llegar a cobrar vida propia o por el contrario deben permanecer bajo el control del autor?

Hubo opiniones para todos los gustos: Nerea Riesco, José Carlos Somoza, Javier Márquez, Pepe Carrasco y José Ángel Muriel comentaban que a ellos los personajes sí se les rebelaban en ocasiones del papel que ellos, como autor, les habían asignado, y que eso podía llegar a enriquecer sus novelas . Por su parte, Santiago García-Clairac declaraba que en absoluto permitía que eso le pudiera suceder. Sus personajes existían con un propósito concreto, que él, como autor-arquitecto (Santiago comparó en varias ocasiones la labor del escritor con la del arquitecto por aquello de organizar la trama, los personajes, etc…) les había otorgado y que, como subordinados a él, tendrían que cumplir tal y como estaba marcado.

Bueno, pues yo no voy a entrar en si un personaje puede cobrar vida o no. En realidad, voy a ir un poco más allá. Y es que, lo que de verdad está vivo no son los personajes de la novela. No, lo que realmente está vivo es la novela en sí misma.

Suele decirse que no es el escritor quien elige la historia, sino la historia quien elige al escritor. No sé yo si eso será verdad, pero lo que sí es verdad es que, normalmente, el escritor no hace con la historia lo que tiene pensado desde el principio. Para nada.

Lo normal es que el autor tenga un momento de inspiración, ¡CHAS! ¡ESTO SERÍA UNA HISTORIA GUAPÍSIMA (OTROS DIRÁN COJONUDA) PARA CONTAR!

Vale… la historia te atrapa y quieres contarla. Y ahora, te pones ante el ordenador, o el papel o la máquina o las notas y empiezas a darle forma… ¡Y nunca termina con la forma que has pensado darle!

Pongo un ejemplo: HIJOS DE HERACLES.

HIJOS DE HERACLES es mi segunda novela. Hoy es una novela histórica que cuenta lo ocurrido en Esparta entre los años 735 A.C. y 655 A.C., momento en el que se dio forma a la idiosincrasia espartana y sus habitantes dejaron lo que era una vida rica en cuanto a cultura y economía para cerrarse en sí mismos y convertirse en el mito de hombres y mujeres valerosos y abnegados que ha llegado hasta nuestros días.

Pero esa no era la idea original.

Al principio, esa novela comencé a concebirla como la continuación de mi primera novela: LA PIEDRA DE ALDUR, una historia de fantasía épica. Vamos, nada que ver una cosa con la otra. Un día, sin embargo, se me encendió la luz, llegó la inspiración, me miraron las musas, o lo que quiera que pasara. Pero de pronto me di cuenta de que la historia que estaba empezando a escribir (la de dos hermanos enfrentados), no tenía nada que ver con la primera y que estaba escribiendo algo con entidad propia, completamente ajeno a lo anterior.

Decidí que el pueblo en el que esos hermanos crecieran debía ser duro, especialmente duro , manteniendo a sus habitantes bajo un yugo cruel. Y para eso, comencé a estudiar al pueblo espartano. Un día le mandé los 8 primeros capítulos (de un total previstos de unos 15) a Leonardo Ropero, un buen amigo y gran escritor. Y tanto había estudiado al pueblo espartano, que cuando llevaba leídos 4 capítulos me dijo: “Teo, esto es en realidad una novela histórica fuera de contexto. ¿Por qué no escribes la novela histórica que hay aquí dentro en realidad?”.

Bueno, no lo dijo con esas palabras, pero sí con ese sentido. Lo cierto es que yo le había estado dando vueltas a esa posibilidad, había buscado un periodo histórico que pudiera encajar con la historia, pero no lo había encontrado. Sin embargo, tras las palabras de Leo, me animé de nuevo e intenté una nueva búsqueda.

Y de repente, ahí estaba. Había un momento en la historia de Esparta en el que varios acontecimientos que yo había imaginado para mi historia de fantasía épica encajaban como un guante. Pero claro, ese periodo histórico aparecía enriquecido con tramas paralelas maravillosas, intrigas y asesinatos. Y lo más importante: los dos hermanos sobre los que yo estaba basando la novela fantástica que escribía, encajaban a la perfección con dos personajes históricos. Además, uno de ellos era motivo de una controversia histórica interesante, lo que me permitía jugar con su vida de forma increíble.

Y para colmo, se trataba de un periodo de la historia de Esparta fascinante ¡Y SOBRE EL QUE NO HAY NADA ESCRITO! Es muy anterior a las Termópilas, que se ha erigido como lo único de importancia en la historia espartana. Es, de hecho, un periodo tan oscuro, que cuando me puse en contacto con un especialista en la historia de Esparta para comentar el proyecto y solicitar su ayuda en determinadas cuestiones (a lo que accedió muy amablemente durante varios meses), me dijo textualmente: “me alegro de que alguien, por fin, se atreva a escribir algo sobre la Esparta arcaica, aunque dicho proyecto sea una locura”.

Terminé la novela, por supuesto. Durante el pasado mes de Agosto, Sandra, mi agente, la ha leído y valorado. Hace unas semanas me llegó su comentario sobre ella. Pero lo que me comenta ya os lo diré otro día, que esta entrada es para hablar de otro asunto.
Algo parecido a todo esto me pasó con Pecado Capital, que es el proyecto en el que trabajo ahora, como algunos ya sabéis. Pero eso os lo cuento también otro día.

Así que, volviendo al tema principal… Algunos dicen que sus personajes cobran vida mientras escriben una novela.

La verdad, no me sorprende. A mí, me cobran vida las novelas completas: personajes, situaciones, fechas… e incluso historia.

A lo mejor soy uno de esos a los que una historia ha elegido para ser contada. ¿Quién sabe?

martes, 14 de octubre de 2008

Estudios de Marketing IV: La Carta de Presentación (1ª parte)

Os lo debía después de un par de semanas hablando de otros temas (y es que hay mucho que contar…), pero tras las jornadas literarias de Dos Hermanas, las entradas que más interés suscitan son las que tienen que ver con las sugerencias sobre el modo de presentar las obras a las editoriales y demás.

Precisamente por eso quiero aclarar que lo que cuento aquí no es la “panacea” ni asegura el éxito ni nada de todo esto… sencillamente son consejos que pueden (recalco el pueden) ayudar a que la obra presentada sea recibida con un ánimo distinto por aquellos a los que va dirigida.

De modo que hoy toca hablar de la Carta de Presentación, la última parte del trabajo previo (los que hayan leído las entradas anteriores ya sabrán que el trabajo no termina al concluir la novela) al envío de la novela a las editoriales o agencias.

Pero la última parte la vamos a dividir en otras dos.

Blanca Miosi una escritora que, por lo poco que le he leído va a dar mucho que hablar (el último fragmento que ha colgado en su blog me parece fantástico, no sólo por la forma sino por la historia que narra) preguntaba hace unos días que, por lo que había leído, algunos aconsejaban una sinopsis más amplia que aquella de la que hablé hace unos días. Le contesté aquí y hoy vais a entender por qué.

Haciendo un breve repaso, habremos seleccionado cuidadosamente y contactado previamente a la editorial/agencia a quien vamos a enviar la novela, habremos cuidado el título, etc… Contando con que nos hayan contestado que efectivamente están abiertos a valorar nuestra novela, nos toca ahora enviarla. ¿Y qué vamos a hacer, encuadernarla y mandarla sin más? ¿Sin que sepan quién la manda? ¿De qué habrá servido entonces la llamada y la selección? No, no, no… las cosas hay que hacerlas de forma más inteligente. De modo, que lo que haremos será enviar una muestra de la novela y no la novela completa.

Por supuesto, ya que somos nosotros los que elegimos qué partes vamos a enviar, elegiremos aquellas que sabemos (por nuestra impresión personal y los comentarios que nos hayan podido hacer) que tienen más fuerza, más belleza, o llaman más la atención. Habrá quien diga que esto es hacer trampa… En absoluto, es jugar nuestras cartas. Recordad que lo que tenemos que hacer es llamar la atención sobre todos aquellos otros manuscritos que se acumulan en la mesa del editor. De manera que lo hacemos sin escrúpulo alguno, porque en parte, el éxito o no de nuestra obra depende directamente de la presentación que hagamos de ella.

Elegidas las porciones a presentar (no más de dos capítulo, de los que uno debe ser el primer capítulo de la novela. En total, alrededor de 30 o 40 páginas) ya estamos listos para hacer el envío. En algunos sitios nos pedirán que lo enviemos por correo ordinario, pero es más habitual que esta primera toma de contacto se realice vía e-mail. Por lo tanto, llega el momento de volver a teclear.

Lo primero que haremos será el cuerpo del correo electrónico. En él nos presentaremos como tal persona que habló el día X con la persona Y y concertó el envío de la novela. Haremos un brevísimo resumen de la conversación, comentaremos que en los archivos adjuntos encontrará una muestra de la obra para que puedan valorar su posible interés, así como una carta de presentación de la misma. Nos despediremos enseguida agradeciendo el interés y la amabilidad mostrada, bla, bla, bla…

Sin embargo, aún no hemos presentado la novela… ¿entonces?

Como veis, estamos haciendo una DOBLE presentación: el cuerpo del e-mail y la carta de presentación propiamente dicha. ¿Por qué? Muy sencillo: la persona que reciba el e-mail o el correo ordinario no tiene por qué ser (en la mayoría de los casos no es con total seguridad) la que debe valorar nuestra novela. Esta primera persona tiene que saber qué es lo que acaba de recibir y qué tiene que hacer con ello. De ahí el cuerpo del e-mail.

Adjunto a él irán los capítulos seleccionados y, ADEMÁS, la carta de presentación. Mejor dicho, la PRIMERA carta de presentación.

¿Y qué ponemos en ella? Porque ese es el propósito de esta entrada, aunque me esté llevando tanto tiempo explicarlo.

De entrada, debemos presentarnos al, ahora sí, agente o editor que va a valorar nuestro trabajo. Sobre todo debemos ser sinceros. Si no tenemos nada publicado, yo aconsejo decirlo directamente. ¿De qué sirve esconderlo? ¿Qué pasa, que soy un escritor novel? Pues sí… ¿y? ¿Dónde está el problema? ¿Dónde está el complejo? De hecho, estoy orgulloso de serlo. Como dije en la primera entrada de este blog, Tolkien fue escritor novel, y mirad lo que hizo el buen hombre. Por supuesto, aquí entraría el currículum literario del que dispongamos (en mi caso, nulo): premios literarios (por pequeños que sean), etc…

A continuación, presentamos una sinopsis (ya estamos otra vez) de la obra. Yo, en esta primera carta, aconsejo una sinopsis hiperbreve, no más de unas líneas muy generales. Más abajo podéis leer la sinopsis de mi primera novela. Ésta que leéis ahora es la que envié en esta primera carta de presentación: Un antiguo miembro de la casa real que dejó su puesto para cuidar a su esposa enferma, es reclamado por el monarca para participar en la recuperación de un objeto con el que hacer frente a un enemigo contra el que nada pueden: Los dragones. Durante el viaje en compañía de otros héroes, se producirá un cambio en la personalidad del protagonista, marcado por unos extraños sueños que en apariencia no tienen explicación. Finalmente, la catarsis se produce, con efectos impredecibles para él mismo y sus compañeros

Como veis, mucho más breve que la que os traje hace unos días.

A continuación, deberemos explicar un poco qué hace diferente a nuestra novela sobre el resto de novelas de ese género que se publican cada año. Si recordáis, hablábamos de la necesidad de que nuestra obra sea diferente, aporte algo nuevo, sea original en algún aspecto: historia, personajes, tramas secundarias, época… cualquier cosa vale para destacarla.

Por último, explicaremos de una pincelada el público al que va dirigido.

Sí, eso es trabajo nuestro. ¿Quién mejor que el autor sabe para quién ha escrito? ¡Ah, no! No vale decir que el autor escribe para sí mismo… ¡Si yo os contara lo mucho que se habló sobre ese tema en el encuentro de literatura de la semana pasada! El autor escribe una historia que le gusta, pero escribe para otros, para que otros lo lean, de lo contrario: ¿para qué tomarnos todo este trabajo para intentar ser publicados? Pues eso, que es el autor quien debe decir para quién ha escrito la novela. ¿Es novela fantástica, de terror, histórica, costumbrista, dramática, romántica…? Es trabajo del autor decidir esto pues, dependiendo de ello, irá dirigida a un público o a otro. Si “catalogamos” nosotros la novela, de entrada le estamos ahorrando trabajo al editor, ¿y quién no mira con buenos ojos a aquél que hace parte de nuestro trabajo?
¿Y acaso no es nuestro deseo que el editor/agente vea con buenos ojos nuestra novela?

Para concluir la carta anotaremos nuestros datos de contacto: e-mail, teléfono, etc… Parece que hay más de un autor que hubiera sido publicado si se hubiera acordado de adjuntar estos datos…

Ahora, sólo queda esperar, más o menos tiempo, a que valoren estos primeros capítulos. Si hemos hecho bien el trabajo hasta ahora, y la novela es interesante y está bien escrita, hay muchas opciones de que nos pidan la obra completa para valorar su posible publicación.

Y entonces, será cuando mandemos la segunda carta de presentación.

¿O pensabais que el trabajo ya había terminado?

miércoles, 8 de octubre de 2008

¡Menudo Fin de Semana!

El fin de semana ha resultado agotador. Fueron unos días muy intensos a nivel familiar que se unieron a dos días fantásticos a nivel literario. Pero tanto desgaste ha pasado factura y un maldito virus gastrointestinal ha venido a visitarme con la intención de hacer una fiesta en mi organismo, así que llevo dos días metido en la cama.

Pero bueno, he venido a contaros cómo ha ido el III Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Y decir que ha sido maravilloso se queda corto. MUY CORTO.

Para empezar, se han cumplido las expectativas de asistencia. Este año ha habido un crecimiento de casi el 50% con respecto al anterior. El año pasado hubo una asistencia de unos 70 participantes. Este fin de semana se han superado los 100. Esto demuestra por un lado la calidad de los conferenciantes, pero por otro, y sin duda alguna, que el encuentro de literatura de Dos Hermanas va a más y sigue creciendo. De hecho, se va consolidando como una de las citas literarias que uno no puede perderse.

El viernes comenzó con un escritor que se está cansando de vender libros: José Carlos Somoza. Lleva catorce años publicando, pero su salto a la fama vino de la mano de LA CAVERNA DE LAS IDEAS, en el año 2000. Ese fue precisamente el título de su conferencia, y cuando alguien comienza diciendo que se define como “raro, aunque mentalmente saludable”, será mejor que nos preparemos a escuchar porque lo que diga será interesante, seguro. Y habló de literatura, y literatura fantástica: desde Hamlet al Quijote. Pidió que los lectores de fantasía salieran del “guetto” y dejaran atrás los prejuicios.

Tras su conferencia disfrutamos de un cocktail de bienvenida en el que autores y lectores estuvieron conversando durante algo más de 1 hora. Luego a cenar con los amigos y seguir hablando de literatura, como no podía ser de otro modo.

El sábado comenzó con la que, en mi opinión, resultó ser la mejor conferencia del fin de semana: Historias de los Libros. Tuve el inmenso placer de presentar al conferenciante, nada menos que Joan Manuel Gisbert. Un autor que lleva 30 años publicando y ganando todo premio que se le ponga por delante. Se ganó a la asistencia en un segundo, cuando dijo que él no creía que, en realidad, los presentes estuvieran presentes. Así, como suena… vamos, que en la sala, que tenía cerca de 90 personas un sábado a las 10 de la mañana, en realidad no había nadie… ¡y casi nos convenció! Habló acerca de posibilidades, de realidades, de cómo el hombre juega a ser Dios… ¡Ah! Que bien que tenga grabada la conferencia… ¡¡estoy deseando verla de nuevo!!

Luego llegaron dos mesas redondas. La primera compuesta por el propio Somoza y por dos amigos, uno de ellos asiduo de este blog y que acaba de escribir una novela que dará mucho que hablar: José Ángel Muriel y Javier Márquez. Se trató en esa mesa los métodos que cada autor utiliza a la hora de crear, planificar y llevar al papel una historia. Curiosamente, los tres dejaban a la inspiración una parte importante de su trabajo.

Y digo que es curioso, porque inmediatamente después, en la mesa a la que se sentaron Santiago García-Clairac (con quien tuve el gustazo de compartir comida) autor de EL EJÉRCITO NEGRO y Pepe Carrasco, otro autor sevillano que presentaba su segunda novela, descubrimos el lado contrario. Resulta que Clairac organiza de manera completamente cuadriculada su trabajo. Todos sus capítulos tienen el mismo número de hojas, la mitad de la novela transcurre durante el día y la otra mitad durante la noche. ¡¡¡¡Llega al punto, de que los personajes llegan a tener el mismo número de letras en sus nombres!!!! Es un hombre que no deja nada al azar. Si en la mesa anterior se comentaba que a veces los personajes se rebelaban a los autores y cobraban una importancia que no habían esperado, Clairac comentaba que eso a él no le sucede. Que cuando crea un personaje es con un propósito y eso, y no otra cosa, es lo que el personaje tiene que hacer en la novela. Dos estilos completamente distintos que han llevado al éxito a sus autores. Y es que, no hay un secreto para el éxito…

Como decía, comí con los miembros de la organización y los autores que todavía quedaban pro aquí (Somoza y Gisbert tenían otros compromisos y tuvieron que coger el AVE a mediodía). Y la mesa dio para mucho… entre otras cosas para poder hablar con calma con Enrique Jiménez Corominas, que llevaba desde el Viernes con nosotros impartiendo un taller de ilustración fantástica. Lo que hace este hombre con un lápiz, o un pincel, o un ratón, o lo que quiera que use, es más que impresionante. Suyas son las portadas de auténticos bombazos literarios y sin embargo, es una persona sencilla, tremendamente agradable y de sonrisa fácil. Precisamente él nos mostró durante hora y media cómo hacer una portada, mostrando lo mejor y lo peor de ese trabajo, tendencias y, curiosamente, el desprecio con que en ocasiones y de manera ocasional, alguna editorial trata algo tan importante como la portada de un libro.

Hubo también una mesa redonda sobre Manga y asociaciones juveniles. ¡Es impresionante lo que se mueve alrededor de esto!
Para terminar, Nerea Riesco nos dio una charla taller, entre otras cosas para explicar cómo se puede vencer el bloqueo creativo. ¡De lo más interesante!

En fin, que todo aquel que tenga dudas, será mejor que las vaya despejando… El Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas se ha convertido en una cita anual ineludible.

Será mejor que vayáis reservando billetes para el año próximo.