lunes, 29 de diciembre de 2008

Cumpliendo Sueños


Las cosas suelen caer por su propio peso, que le pregunten sino a Sir Newton…

Digo esto porque yo empecé a escribir hace mucho tiempo, más de quince años. Fue al poco tiempo de haber leído El Señor de los Anillos, una obra que me marcó profundamente. Comencé entonces a escribir una novela de fantasía épica. Durante un par de meses le dediqué mucho, mucho tiempo. Por entonces, esto de internet era una quimera y cuando uno necesitaba buscar información sobre algún asunto tocaba tirar de biblioteca. La de horas que dediqué a leer sobre fauna, vegetación, minerales y un largo etcétera se queda para mí…

Cuando ya había escrito los cuatro primeros capítulos, de repente, me dio miedo. Pero no un miedo tonto, no… verdadero pánico, un terror visceral. Me decía que dónde me estaba metiendo, que iba a ser incapaz de llevar a cabo el proyecto que había iniciado y que todo aquello iba a ser una inmensa pérdida de tiempo. Tanto miedo me dio, que aparqué los bártulos y dejé de escribir.

Durante casi quince años prácticamente no escribí nada, ni relatos, ni historias… sólo de vez en cuando, y cuando la tristeza se quedaba durante una temporada a hacerme compañía, me salían unos pocos “pseudoversos” que casi nadie ha leído. Pero eso de escribir, escribir… nada de nada. Así que me dedicaba al lado contrario: leer.

Hasta hace dos años.

Las cosas caen por su peso, decía, y fue entonces cuando las circunstancias se confabularon para que, un buen día, me encontrara leyendo de nuevo aquellos cuatro capítulos que había escrito. Se los dejé a mi pareja, quien, tras leerlos, me dijo: tendrías que terminarla. Yo le contesté que no sabía… que si empezaba no iba a poder parar… que me daba miedo… que me iba a llevar mucho tiempo… ¡qué sé yo! Le dije de todo, me temo. Pero no recuerdo muy bien cómo fue, un día me vi pasando al ordenador aquellos cuatro capítulos, y después continuar la historia hasta terminarla, en tan sólo tres meses. Eso sí, le dedicaba al tema cerca de diez horas diarias.

Acabé muy cansado y sin ideas. Pero al poco tiempo volvía a iniciar un nuevo proyecto, con la idea de que fuera la continuación de esa primera novela, a la que había titulado LA PIEDRA DE ALDUR. Los que seguís a menudo el blog ya conocéis cómo esa segunda novela de fantasía terminó por convertirse en una novela histórica ambientada en la antigua Esparta. Justo cuando terminaba de escribirla, firmé un contrato de representación con la agencia de Sandra Bruna.

Ya sabéis que desde aquí animo a los escritores a conseguir agente literario. Y hoy, vengo para explicaros por qué animo a eso, aunque, como casi siempre, doy muchas vueltas para llegar al punto que quiero tratar.

Pasado el verano, Sandra me comentaba cómo estaba el asunto con mi primera novela: LA PIEDRA DE ALDUR. Me contaba que hay una editorial, una editorial importante, que tiene un excelente informe de lectura sobre la novela, y además, a la editora le ha gustado mucho. Ocurre, sin embargo, que las cosas están un poco paradillas (ya sabéis, la crisis y todo eso), y por ahora la cosa no se ha terminado de concretar.

Sandra también me contó por entonces qué le había parecido mi segunda novela: HIJOS DE HERACLES. Os copio un extracto de su comentario:
una novela muy bien escrita, comercial y con un tema potente (…) ME HA PARECIDO MUY INTERESANTE el período de formación de los niños, cómo les acostumbraban a pasar hambre, frío y aguantar el dolor, igual que les obligan a matar. Las intrigas están bien llevadas y resaltas muy bien el tema político y social, así que voy a empezar a mover la novela ya con las mejores editoriales de novela histórica

Me pasó una lista con los cinco nombres de las editoriales a las que la había enviado. Puedo aseguraros que todas, absolutamente todas, son de primer orden, auténticos referentes editoriales en España.

Esto fue a mediados de Septiembre.

Y el día 9 de Diciembre, estalló la bomba.

Ese día recibí un mensaje de Sandra en el que me anunciaba que una de esas cinco editoriales, posiblemente la editorial más reconocida en cuanto a novela histórica se refiere, deseaba adquirir los derechos de edición de mi novela. Tuve que leer varias veces el mensaje para creérmelo. Y no es para menos, pues el nombre de la editorial da miedo sólo con escucharlo.

Enseguida estuvimos en contacto por teléfono, y durante la conversación me dio más detalles del asunto: a la editorial le había gustado mucho la obra y estaban entusiasmados con la idea de adquirirla. Había que trabajar algunos asuntos, pero la cosa iba muy en serio.

Un par de días después, justo el día antes de la mesa redonda en la que participé en Tomares, me llamó la que desde ese instante se convirtió en mi editora.

En la conversación me contó algún detalle que me dejó helado, como por ejemplo, que en el plazo desde que recibieron la novela, a finales de Septiembre, hasta ese momento, primeros de Diciembre, es decir, poco más de un mes o mes y medio, la novela había sido leída por cinco personas de la editorial. Sólo ese dato, habla de cómo es de seria la cosa…

Durante estos días, ella está leyendo la novela y tomando notas ya para comenzar a trabajar en lo que será la corrección del texto. Supongo que para cuando terminen las fiestas empezaremos a trabajar en firme en ese sentido.

Por último, os cuento que recibí un gran regalo durante la noche buena. Ese día había ido a cenar con mi familia y regresé a casa a eso de las tres de la mañana (yo es que soy muy bueno y me recojo pronto). Miré el correo antes de acostarme, como hago todos los días. Y no me acosté hasta las cuatro. ¿Qué por qué? Pues porque había recibido algo que pensé que no me llegaría hasta bien entrado Enero: el contrato editorial para estampar en él mi firma. Lo leí tres veces de cabo a rabo, y debo reconocer, que ninguna de las tres me enteré de nada... tuve que esperar al día siguiente para entender lo que leía. Cosas de los nervios, supongo.

Todo esto no podría haber sido posible sin Sandra Bruna, su equipo y su excelente trabajo. Y ese es el motivo por el que desde aquí siempre animo a buscar agente literario. Porque podéis estar seguros: jamás hubiera podido, por mí mismo, acceder a la editorial que va a publicar HIJOS DE HERACLES.

¿Que no os he dicho el nombre de la editorial? Es verdad, aunque no es por olvido, si bien he dejado algunas pistas para que podáis hacer cábalas si queréis. Espero deciros el nombre muy pronto, en cuanto me llegue de vuelta mi contrato firmado por la editorial, lo que supongo que será hacia finales del mes que viene.

Hasta entonces, empiezo a tener una duda existencial: ¿me quedo con los Reyes Magos, o me paso a Papá Noel?

sábado, 20 de diciembre de 2008

Motivo de Orgullo

Hace unos días, cuando hablaba de Montse de Paz, os comentaba que me había pedido un favor que me había emocionado y llenado de orgullo. Fue aquí.

En aquel momento no podía decir qué era lo que me había pedido, pero ahora ya sí puedo, jejeje. Lo que me pidió Montse fue que le escribiera una reseña de su novela para una revista que se publica en un pueblo de Barcelona.

Para muchos será una solemne tontería, pero para mí no lo fue. Por varios motivos. El primero de ello es la gran confianza que demostraba Montse en mí al pedirme semejante cosa. No hay que olvidar que es su primera novela, que todo lo que se diga sobre ella tendrá una importancia enorme para su futuro como escritora. Teniendo eso en cuenta, es un honor enorme que contara conmigo para algo así. Siempre es motivo de orgullo saber que los amigos se acuerdan de uno.

Por otro lado, era la primera vez que me pedían algo parecido: que escribiera algo para ser publicado. GUAU! Es que se queda uno sin palabras… Si lo que quiere un escritor es que se le publique, tanto como sea posible, cualquier cosa: artículos, reseñas, opinión, novela, relatos… lo que sea, pero que se le publique. Y, de repente, me encontraba con que me pedían, a mí, que no me conoce ni cristo (lo pongo en minúscula para no ofender a nadie), que escribiera algo para una revista… ALUCINANTE!

No pude evitarlo: dejé todo lo que estaba haciendo en ese momento y cogí el portátil de inmediato. Escribí lo que me salió del corazón, como hay que hacer siempre.

La reseña en cuestión salió hace unos días, y por eso puedo, al fin, hablar de ello. Montse me ha mandado un número de Montcada Mírame. Una revista semanal de distribución gratuita que cuenta con una tirada de 5000 ejemplares.

Y allí, en las páginas de cultura, aparece mi reseña sobre Estirpe Salvaje.

Puesto que la gran mayoría no tendréis acceso a dicha revista, pues os traigo aquí el artículo completo.

Como las aguas de un río caudaloso y tranquilo. Así resulta la lectura de ESTIRPE SALVAJE, la ópera prima de Montse de Paz, publicada recientemente por Espasa. Y digo que es como un río tranquilo porque la lectura se hace de forma placentera, disfrutando de cada frase. Pero además, el lector se ve incapaz de dejar el libro a un lado. Cada nueva situación, colocada con acierto por la autora, te obliga a continuar la lectura para conocer qué sucede con los protagonistas de la novela. Tal como lo hace la corriente del río.

Unos protagonistas que se convierten de inmediato en parte de la “familia”. El mismo inicio de la novela, en el que unos pequeños se nos presentan jugando inocentemente en el bosque para, momentos más tarde, perder todo lo que tienen en el mundo, nos hace partícipes de su historia desde la primera página.

Podría decirse que la crónica de Ruslan e Yvanka es una historia más de pérdidas, de crecimientos, de búsquedas. Pero nos quedaríamos cortos. Muy cortos. Porque su historia va más allá. Es la historia de una superación personal, de cómo en cada alma, en el interior de cada persona, permanece, latente y en silencio, una llama que espera a prender para conducir a su dueño por caminos inesperados, permitiendo que se eleve por encima de las miserias que lo rodean hasta un futuro mejor.

ESTIRPE SALVAJE es una exaltación del amor fraternal, el valor y la amistad. Y es también una repulsa de la vanidad, de los placeres sin freno, de la falta de escrúpulos y de moralidad.

Montse de Paz nos muestra, a través de las vivencias de Ruslan e Yvanka, que merece la pena luchar para crecer, que nunca debemos darnos por vencidos, sin importar la tragedia que nos golpee en la vida. Curiosamente, lo hace colocando a los personajes de la novela en situaciones incómodas, peligrosas, incluso desagradables. Y sin embargo, al lector le llega, no la situación en sí misma, sino la capacidad de dichos personajes para sobreponerse a ellas.

ESTIRPE SALVAJE es una historia que te incrusta a tu sillón de lectura favorito, que te transporta al reino de Slavamir cada vez que abres sus páginas, sin prisa, meciéndote dulcemente mientras navegamos por la corriente del río de la imaginación.

Y al timón, Montse de Paz.

El artículo aparece firmado por Teo Palacios —escritor—.

Me consta que la novela se está vendiendo muy, muy bien, De hecho, mucha gente está intentando conseguir un ejemplar, pero al parecer, la 1ªedición se ha agotado. Al menos, en La Casa del Libro y otras librerías importantes ya anuncian que se han quedado sin existencias. Esto refuerza mi idea sobre la novela, sin duda, una lectura interesante y entretenida, que se puede leer con ligereza, o con profundidad, meditando en temas tan complejos como los niños de la guerra, tal y como dice la propia autora.

Nunca le agradeceré lo bastante a Montse que contara conmigo para esto. Es una más de todas las cosas que ha hecho por mí.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Si no fuera por estos ratitos…


El sábado amaneció un mal día, qué le vamos a hacer. La verdad, no creo que cogiera a nadie por sorpresa, ya el día anterior había estado lloviendo. La cuestión es que el sábado no paró, y encima, el aire vino a tomarse unas tapas con la lluvia. El resultado os lo podéis imaginar: La I Feria del Libro del Aljarafe desierta…

La verdad es que algo decía que la cosa no iba a salir demasiado bien… Para empezar, los carteles y dípticos en los que se anunciaba la mesa redonda mostraban una información errónea. En algunos de ellos no aparecía ninguno de los que íbamos a presentar la charla, en otros aparecían unos sí y otros no. No sé muy bien por qué pasó pero pasó, y no se trata de buscar culpables ni nada de eso, que al fin y al cabo no se acaba el mundo porque el nombre de uno aparezca o no en un papelito. Pero, oye, las cosas bien hechas, bien hechas están… y esta vez, pues no fue así. De cualquier modo, no deja de ser una anécdota más del día.

Llegamos a Tomares a eso de las 14:15, con caravana en la autopista en la que había incluido un accidente múltiple. Afortunadamente no parecía nada grave, el típico choque en cadena por la lluvia. Inmediatamente después llegó el resto de los que participaríamos en la mesa redonda de Literatura Fantástica: Javier Márquez, como siempre muy bien acompañado, y Pepe Carrasco, muy bien acompañado también… por Javi y su acompañante. Dile a “la jefa”, Pepe, que esto no se le perdona tan fácilmente. Que para resarcirse, qué menos que una invitación a un buen “5J”, con su correspondiente regadío.

En fin, la idea era ir a comer algo para comenzar a calentar motores y que la mesa propiamente dicha, fuera algo así como la continuación de lo que habíamos estado conversando durante el rato en el que nos acompañaran los cuchillos y tenedores. Lo que ocurre es que no fue tan fácil encontrar esos tenedores… tuvimos que preguntar varias veces hasta encontrar un lugar que, buena pinta tenía, eso sí, con su chimenea encendida, su mesita junto al fuego, las respectivas de cada uno quitándose las botas y acercando pies al fuego para calentarlos… Lástima que el tiro de la chimenea no estuviera todo lo limpio que debería y aquello se convirtiera pronto en la posada “El Poni Pisador”. Y la comida… bueno, no daré demasiados detalles, pero no fue lo satisfactoria que prometía: ni en calidad, ni en precio.

Pero lo que sí es verdad, es que el ambiente fue de lo más literario. Fue soltar los abrigos y paraguas, pedir la bebida y algo de picoteo mientras esperábamos los platos y comenzar a ponernos al día de inmediato de cómo van los proyectos de cada uno, de qué planes hay para el futuro, de lo bien que se está vendido Capitán Nadie y su continuación, El Regreso de Capitán Nadie, ambos de Pepe. Javi contaba una conversación de lo más interesante que había tenido días atrás con una editorial que parece quiere apostar muy, muy fuerte por su primera novela que, ya os lo digo, va a ser un bombazo. Tuve la suerte de leerla hace un par de meses y es que uno se la lee del tirón.

Y yo… pues a lo mío, comentando cómo me van las cosas con Sandra (que no pueden ir mejor) y poniéndoles los ojos como platos al contarle qué editorial se ha interesado por Hijos de Heracles, que por ahora no voy a anunciar hasta que la cosa esté avanzada, pero con la que ya he empezado a trabajar en determinados aspectos de la novela.

Como no puede ser de otro modo, nos tentó la idea de ponernos a criticar a todo el mundillo literario, pero supimos controlar nuestros más bajos instintos y la conversación fue, como siempre que nos juntamos, de lo más entrañable, amistosa, enriquecedora y positiva que podáis imaginaros.

Y al cabo del rato, Javi, como siempre Javi, comentó algo que creó que todos pensábamos en ese momento: “¿no os parece increíble estar sentado en una mesa, hablando de literatura y del mundo literario, con otros escritores?”. En ese sentido, he de reconocer que en Sevilla somos privilegiados. No sólo nosotros tres que nos juntamos el sábado, sino algunos otros, como los amigos de Sevilla Escribe (que vinieron a la mesa redonda, como no podía ser de otro modo). El ambiente de fraternidad literaria que se respira por aquí es envidiable.

Tan a gusto estábamos junto a aquella chimenea que pensamos en la posibilidad de traernos hasta allí a los asistentes al acto que tendría lugar poco después, por aquello de no perder el ambiente, ni el calor. La idea se nos fue de la mente tan pronto como pedimos la cuenta… para la próxima, nos hemos juramentado para no pedir absolutamente nada que no aparezca en la carta.

Nos fuimos buscando un aire más limpio y lo que nos encontramos fue con uno mucho más húmedo y frío. No paraba de llover y cuando llegamos a la Feria del Libro, los Stands estaban cerrados, apenas se veía un alma. Es una auténtica pena, porque el esfuerzo económico y de medios ha sido más que importante, y ver aquel jardín, que debía rebosar de gente mirando unos libros y otros, completamente vacío fue una imagen desoladora. Tuvo, eso sí, un punto positivo, y es que se cambió el lugar previsto para dar la charla. Estaba programado que se llevara a cabo en una carpa, grande y vistosa, pero carpa al fin y al cabo, con sus rendijas en cada esquinita para que el aire, que soplaba y mucho, pudiera campar a sus anchas y cortarnos hasta las ideas. Pero debido al mal tiempo cambiaron el lugar y pudimos estar, muy cómodamente instalados, en una sala interior, con su calefacción, sus micros y todo.

La verdad, que con el día que hizo hubiera presente una veintena de personas es algo más que de agradecer: es todo un éxito.

La mesa en sí creo que fue de lo más entretenida. Como siempre, hubo temas recurrentes: qué es la literatura fantástica y qué se puede hacer para mejorar su distribución, etc… pero otros que no lo son tanto, como los motivos para que una persona decida escribir una historia de fantasía si tan mal está el patio en ese sentido, por ejemplo.

El público también puso su granito de arena, haciendo algunas preguntas interesantes. Al final, no me preguntéis cómo, se terminó hablando de un tema recurrente en este blog que compartimos: el mejor modo de presentar un original ante un editor. Hubo ideas para todos los gustos claro, pero todas concluían en un punto común: la necesidad de destacar tu manuscrito por encima del de otros autores.

La cuestión es que aquello se nos quedó corto. Al concluir, hubo gente del público que me comentó que era la primera vez que asistía a una charla de ese tipo y que le había parecido muy amena e interesante, incluso corta.

A nivel personal debo reconocer que sí, el sábado hizo un mal día. Pero a mí no me importó. Ni siquiera noté el frío. El calor de los que me acompañaban, fue suficiente.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Vacío

Esa es la sensación con la que acabé el sábado a las 4:01 h. de la mañana. Llevaba ante el ordenador unas 10 horas (casi sin descanso), pero no quería dejarlo…

Estaba escribiendo las últimas páginas de PECADO CAPITAL.

Empecé el proyecto a finales de Marzo, así que han sido 9 meses muy intensos. No sabéis cuánto. Para empezar, la historia, como siempre me pasa, se ha desarrollado por cauces que no eran los previstos cuando la descubrí y algo me empujó a escribirla. Fue durante un viaje a la ciudad de Lerma, dónde conocí a su famoso Duque, el maravilloso palacio que levantó en la villa, la singularidad de su historia, de su ascenso en la Corte española de Felipe III y su posterior caída en desgracia.

Pero también conocí allí la historia de otro hombre mítico para la historia de España: el Cura Merino, héroe de la guerra de independencia contra los franceses.

Tanto me impactaron los dos personajes y su entorno que decidí escribir sus historias. La idea original era enlazar la historia de ambos en una misma novela, narrando lo que ocurría en una época y otra de la historia mientras que el Duque iba levantando en Lerma edificio tras edificio, gastando una fortuna inmensa en ello mientras que España se encontraba en la más absoluta de las ruinas y el cura emboscaba a los franceses hasta el punto de desesperar a Napoleón.

Esa era la idea original.

Pero… ¡Ay!, las novelas tienen vida propia

Como tenía que comenzar a documentarme con alguno de los dos personajes, me daba igual cual, hice un rastreo por internet sobre libros que hablaran de uno y otro. Del Duque había más información disponible, así que me decidí a empezar por él. Y el primer libro que compré para iniciar la investigación: El Duque de Lerma, Realeza y Privanza en la España de Felipe III, le dio un vuelco total al planteamiento de la historia.

La vida política del Duque, y sus problemas personales y familiares, eran tan profundos, tan intensos, que la idea de centrar su historia en base a las construcciones en Lerma no se sostenía por ninguna parte. Aquellas construcciones eran el efecto, y no la causa, de la importancia del Duque.

No podía, por tanto, mezclar su historia con la del Cura Merino.

Durante un tiempo intenté casarlas, buscarles vínculos, tenía incluso pensado cómo se presentarían los cambios entre una época y la otra… Pero nada… la novela empujaba por otro lado y ante eso, amigos, hay que rendirse. Y hay que rendirse porque si fuerzas algo hacia dónde no quiere estar, el resultado es antinatural, la historia se resiente, deja de parecer verídica para convertirse en algo artificial y pierde toda la frescura, o la profundidad, que realmente debería tener.

Durante los tres o cuatro primeros meses prácticamente no escribí nada. Me dediqué a investigar, a leer, a tomar notas, a conocer a cada uno de los personajes que aparecen en la historia, porque absolutamente todos, menos una honrosa excepción, son personajes históricos, y lo que se cuenta acerca de ellos es cierto, o al menos, todo lo cierto que ha llegado hasta nuestros días.

Al final, los títulos de la bibliografía que he consultado para escribir esta historia suman un total de 48. No todos son libros, claro; hay muchos ensayos, artículos, documentos antiguos a los que pude acceder gracias a la maravillosa herramienta de Google Books… y evidentemente no he leído de cabo a rabo esos 48 títulos. Algunos sí, otros sólo los he consultado para buscar determinada información. Pero las horas dedicadas a la investigación de esta novela han sido innumerables, tres, cuatro o cinco veces más de las dedicadas a escribirla.

Y claro, como la obra va por dónde ha querido (aunque tenía un esquema de 40 folios que he seguido escrupulosamente con lo que debía ir contando en cada capítulo), el resultado es un tanto… ambiguo, extraño, no sé… Me explico: No se trata, desde luego, de una novela “al uso”. Me refiero a que no tiene una estructura novelesca, con sus descripciones sobre personajes, lugares y demás. Estas cosas existen, claro, a lo largo de la novela (existen de modo incluso fanático, porque me he negado a describir cualquier lugar o físico de persona de la que no tuviera una idea clara). Pero no es una novela del tipo a las que estamos acostumbrados. Sin embargo, no es tampoco una crónica de lo ocurrido, porque los personajes tienen una importancia terrible a lo largo de la novela. De hecho, todo lo que se cuenta es para explicar los motivos de por qué cada personaje actuó de tal o cuál forma. Tiene además, mucho de libro de historia, de divulgación histórica me refiero. Se habla con profundidad de los acontecimientos nacionales e internacionales que se suceden a lo largo de los años. Por ejemplo, la importancia de los problemas económicos está patente en todo el libro. También las relaciones internacionales. Hablo con muchos detalles y profundidad de temas como la Paz de Vervins, la guerra de Saboya, y de otros como la triunfal entrada de la Reina Margarita en Madrid con motivo de su boda.

Algunos tal vez crean que aportar tantos datos históricos sea un error, que puede apartar al lector de la obra. No estoy de acuerdo. Creo que, sin todo ese ambiente, sin conocer todos los detalles de lo que ocurría a su alrededor, sería imposible entender las motivaciones de los personajes. Y en esta obra lo importante son, sin duda alguna, los personajes.

Os pongo un ejemplo:

Francisco de Sandoval y Rojas comenzó su vida en la corte como Marqués de Denia. Pero su casa, aunque tenía una antigüedad mayor o al menos igual que la de Medina-Sidonia, u otras, se encontraba en la ruina. Y llevaba así varios siglos… Sin conocer cuál era la verdadera situación de la familia Sandoval, no podemos entender por qué Francisco se lanzó a degüello, a por todas, arriesgándolo todo por conseguir crecer en la Corte. Por eso, el primer capítulo, en primera persona, relata lo que ocurrió con la familia Sandoval desde antes de los Reyes Católicos hasta la aparición de Francisco de Sandoval. Una vez conocemos todos esos detalles, y vemos que Francisco toma la decisión de hacer CUALQUIER cosa por obtener en la Corte la posición que su familia merece, el entendimiento del personaje es total. Por supuesto, no significa que estemos de acuerdo con todo lo que hizo para conseguir sus objetivos. Pero podremos ponernos en su lugar y entender qué lo lleva a todo eso.

Y eso se puede aplicar a todos los personajes.

Ha sido, como digo, un proceso muy intenso, en el que muchas veces dudé de si sería capaz de sacarlo adelante. El esfuerzo ha sido enorme, en tiempo, dedicación y dificultad.

Alrededor de las 3 de la mañana del sábado me sucedió algo que, hasta ahora, no había sentido. Estaba en el momento álgido de la novela, cuando el Duque es… bueno, jejeje, el momento álgido de la novela, no daré detalles. Bien, en ese momento me invadió una tristeza inmensa, pude vislumbrar lo que sintió ese hombre en aquellos días que resultaron terribles para él. Sentí además cómo algunos de los personajes de la novela se asomaban a la pantalla del ordenador desde detrás de mi sillón, leyendo el desenlace de sus vidas. La sensación fue tan intensa que todavía ahora, escribiendo esto, los vellos se me ponen de punta. Algo muy, muy extraño.

La cuestión final es que terminé, al fin, mi tercera novela, sin duda, el proyecto más ambicioso y complicado que he iniciado hasta ahora. Durante el camino me he vaciado, como decía al principio. Me ha dejado agotado y exhausto, sin fuerzas para iniciar una nueva historia por el momento, aunque tengo ya la idea de lo que serán mis dos próximas novelas. Como le dije a un buen amigo cuando me comentó que iba a comenzar a escribir su primera novela, esto se trata de un veneno que se te mete en el cuerpo y ya no puedes parar.

Pero por ahora, tengo mi dosis de antídoto.

martes, 2 de diciembre de 2008

Bautismo de Fuego

Lo que son las cosas… hace poco más de un año me dedicaba a fantasear sobre la posibilidad de meter la cabeza en el mundillo de la literatura. Tenía una sola novela escrita, además de un género denostado: fantasía épica. Aún así me veía con mis libros publicados y participando en charlas, dando conferencias, presentando mis libros… en fin, lo que todo el que escribe sueña.

A estas alturas sigo sin ver ningún libro mío publicado, ni siquiera he firmado todavía ningún contrato con alguna editorial. Mi agente me tranquiliza en ese sentido, me comenta que las cosas están atravesando por un momento delicado, pero que no me preocupe, que mis novelas tienen la calidad suficiente como para abrirse camino, y que lo único que necesitamos es tener paciencia. Y como confío plenamente en ella, pues procuro armarme de paciencia, respirar profundamente, y seguir escribiendo.

En este sentido he de decir que empiezo a ver el final de PECADO CAPITAL, la novela en la que trabajo y de la que ya os he hablado en otras entradas de este blog. Pero bueno, no vengo a hablaros hoy de eso.

Vengo a hablaros de que una parte de esas fantasías de las que os hablaba al principio, sí empiezan a cumplirse…

Y es que me han invitado a formar parte de una mesa redonda que se celebrará el próximo día 13 de Diciembre en el marco de la I Feria del Libro del Aljarafe. Además, voy a estar acompañado de amigos, pues los otros ponentes de la mesa serán Pepe Carrasco y Javier Márquez, dos autores sevillanos con los que ya he disfrutado de buenos momentos literarios.

Todavía no hemos terminado de cuadrar los temas a tratar, pero barajamos varios:

1º los motivos del escritor para sentarse delante de una hoja en blanco y ponerse a contar una historia.
2º Cómo le llega la inspiración del autor, las referencias literarias que nos guían, etc…
3º La literatura como una industria más del entretenimiento, si esto es o no adecuado, los riesgos que conlleva, etc…

Como podéis ver, la cosa promete y promete mucho. Tenemos una hora para poder desarrollar los temas a tratar, con lo que sin duda se podrá profundizar en ellos.

Personalmente, es algo que me emociona. Se trata de los primeros pasos en el mundo literario a nivel público, cuando empiezan a verse reflejadas las opiniones, las motivaciones, los deseos… Sin duda, es una responsabilidad y un privilegio.

Afortunadamente, estar bien arropado mitigará en parte los nervios.

De modo que si queréis pasar una buena tarde literaria, conociendo los pensamientos de la nueva hornada de autores sevillanos, e incluso que Pepe o Javier os firmen sus respectivos libros (yo como mucho podría firmar algún autógrafo :p) ya sabéis dónde encontrarnos.

Os espero!