miércoles, 23 de diciembre de 2009

Puesta en marcha

En los últimos días estoy empezando a comprobar cómo la maquinaria de Internet se está poniendo en marcha en lo que tiene que ver con la publicidad y el marketing sobre Hijos de Heracles. El domingo descubrí que la novela ya puede ser reservada en tiendas on-line como Cyberdark. Que yo sepa, la primera tienda en poner la novela a la venta. Pero estos días empiezan a llegarme noticias de otros portales que empiezan a hacerse eco del lanzamiento de la novela. Por ejemplo, en novelahistorica.com aparezco nada menos que como autor destacado… ¡destacado! Increíble. Junto a fotos de grandes autores, como Carmen Posadas, por citar sólo a una. Lecturalia también se hace eco del lanzamiento de la novela, e incluso ha preparado una ficha mía. Y hay otros portales, como esliteratura.com, e incluso blogs, como el caso de distritolibros.

Todo esto puede sonar a autobombo, pero, en realidad, lo que intento es mostrar mi perplejidad. Cuando uno empieza a ver su nombre pulular por ahí (e incluso alguna foto poco agraciada) sin haber tenido nada que ver con ello, es una sensación de lo más extraña.


Por otro lado, en estos días aparece en la revista digital prosofagia, en la que he tenido la ocasión de colaborar alguna vez y de la que ya hemos hablado en otras ocasiones, la primera entrevista que me han hecho. La firma una gran escritora, maravillosa entrevistadora y mejor amiga: Blanca Miosi. Es muy cortita, pero ha sido una experiencia nueva y, por tanto, de lo más interesante.

Además, me han comentado en la editorial que la novela está a punto de salir de imprenta. Hace un par de días recibí la prueba de maquetación de la cubierta, con la portada y demás, y debo decir que el resultado es muy bueno. El libro saldrá con un precio final de 19€+iva, y en algunas de las páginas delas que o hablaba anteriormente se menciona que estara a la venta a partir del día 20 de enero. Justo para la fecha que ya se había previsto.

También me enviaron desde la editorial su postal navideña para este año. La verdad es que es de lo más inteligente y divertida.






Y para terminar, aquí os dejo un regalito: el enlace a la página web de la novela www.hijosdeheracles.com

Espero que disfrutéis la visita.

EDITO

Acabo de ver que en la web de Edhasa ya está la ficha técnica del libro y se puede reservar. El precio final, con IVA incluido, es de 19€

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Un regalo

Cuando comencé a impartir el curso de creación literaria sabía que me aportaría grandes cosas, pero no me esperaba algo así:

A NUESTRO TALLER LITERARIO

Esta mañana hemos ido otra vez a clase
Y allí se encontraba esperándonos Teo, nuestro profesor...

Todos muy educados hemos entrado,
y a nuestro profe hemos saludado
"Buenos días", "Buenos días", nos ha contestado.
Después de los saludos comienza por fin la clase
y con su oratoria nos deja otra vez embobados.

Porque esto de escribir, señores, parecía ser más fácil hasta que hemos empezado,
pero ahora que ya es tarde, descubro que no es así.

El primer día, con la presentación, nos habló del Narrador Omnisciente,
y todos nos miramos pensando "¿eso qué es?"
Después de una cuantas clases, también del Equisciente y el Deficiente,
pero tuvo que repetirlo para que nos enteremos bien.

Empezamos a coger apuntes a toda prisa,
sin perder siquiera una palabra.
que como perdamos una, ya no podemos seguir...
Y se escucha a cada momento:
¡Por favor, Teo!¿Puedes repetir?

Y Teo, con toda la paciencia del mundo, empieza de nuevo a hablar
pero ese no es el problema,
¡es que ahora no parará!
Y otra vez escribo lo mismo, qué barbaridad.

Nos habla de la Novela con verdadera pasión,
nos habla de sus personajes, del argumento y del narrador
y ahora resulta que hay tres o cuatro,
y yo que pensaba antes que sólo había dos.
Entonces, el que escribe y el que lee, ¿quienes son?
Qué mareo... qué follón.

La verdad es que con él mucho aprendemos,
y nos tiene entretenidos.
Lo peor es cuando nos dice:
"vamos a ver los deberes que hemos hecho en los últimos días, chicos".

Entonces viene lo difícil, pues nadie lo quiere hacer,
y eso que realmente nos gusta,
pero quién se atreve a leer ahora ni siquiera un cuento,
si ahora hay que hacerlo con estudios y con talento.

Lo malo es cuando leemos, y él se empieza a sonreír,
pues otra vez no lo hemos entendido,
y el pobre ya no sabe cómo hacerlo para poderlo conseguir.

Nos explica que el escritor se convierte en autor cuando comienza la novela
y que el narrador es el que nos la cuenta,
y que no debe faltar la historia, el argumento, el conflicto, los personajes y el obstáculo.
Que antes de empezar hay que hacer la estructura y planificar,
por su puesto, manteniendo el clímax hasta el final...

¿Quién quiere leer hoy?, nos pregunta muy contento,
y ya nadie se atreve a contestar.
qué miedo de repente nos ha entrado,
con lo que nos gustaba escribir y hablar...

¡Ay, Teo, hijo!, qué lío nos has "montado" peguntándonos si en la novela el conflicto es fácil de distinguir,
¡Si el conflicto ahora es el nuestro por ponernos a escribir!

Pero ahora fuera de bromas,
y ya hablando muy formal.
en este pedazo de curso,
se aprende cantidad.

Así que animo al que le gusta la escritura y la lectura,
a que, rápido y sin pensar,
se apunte a éste taller literario,
que acaba de nacer;
verá como con Teo, aprende muuuuuuuuuucho,
y se lo pasará muy bien.

Rosa María Martos Guillén.

martes, 8 de diciembre de 2009

Compás de Espera

La tercera semana de enero. Esa es la fecha fijada para que Hijos de Heracles comience a verse por las librerías. No quiere ese decir que el día 21 vaya a poder encontrarse en cualquier librería, no. El tema de la distribución de los libros es un proceso paulatino, que poco a poco va llegando a todas partes. No me preocupo en absoluto por la distribución del libro; Edhasa tiene una red de distribución estupenda y el libro estará en todos lados antes de que me de cuenta.

En estos momentos está ya en imprenta, así que supongo que para finales de mes, o tal vez a principios de año, me lleguen mis ejemplares. Un regalo estupendo para comenzar el 2011. Mientras tanto, procuro ir haciendo cosas para soportar mejor la espera.

Como ya dije, estaba remodelando por completo mi página web. La creé a principios de 2007, justo cuando empezaba a escribir, y desde entonces no la había tocado para nada. Así que le he dado un aire mucho más actual y, en mi opinión, bastante elegante. Precisamente el cambio en la imagen del blog se debe a integrarlo con el aspecto general de la web. Aún quedan algunos detalles por retocar, pero básicamente está terminada. Si queréis podéis visitarla en www.teopalacios.com

Por otro lado, he estado trabajando en la página web de la novela. Ya está prácticamente finiquitada. La pondré en marcha a finales de mes o principios de enero, un poco antes de que el libro llegue al mercado. Y también he preparado un trailerbook para darle publicidad. También está listo, pero lo voy a retener durante unos días más, por aquello de ir generando expectativas… Creo que el resultado no defraudará a nadie.

Y mientras tanto, a tragarse los nervios, cosa que se lleva especialmente bien con un buen turrón. Aunque mucho me temo que mi cintura sufrirá los devastadores efectos de este compás de espera…

martes, 1 de diciembre de 2009

martes, 17 de noviembre de 2009

Marketin Editorial (I)

Los que siguen el blog desde hace tiempo saben que todo lo relacionado con la palabra Marketing es algo que me apasiona. Si, además, le unimos a esa palabra la palabra Editorial, el resultado, Marketing Editorial, no sólo es que me guste, sino que además me interesa a nivel personal, por aquello de ver qué se puede hacer para dar impulso a las ventas de mis libros cuando llegue el momento.

Hace unos meses le pegué un vistazo a un libro que me pareció de lo más interesante y que, antes o después, pienso comprar para estudiar con calma. Se titula Marketing Editorial: La Guía, y está escrito por David Cole. Este hombre es el director de Gemini Marketing & Communications, una agencia de consultoría en comunicación y marketing que ofrece servicios de redacción, edición, administración de publicaciones y marketing, para empresas y organizaciones sin fines de lucro. David Cole tiene más de 30 años de experiencia en el sector editorial. Algo debe saber del tema…

En definitiva, hoy voy a traer la primera parte de algunos aspectos que me llamaron especialmente la atención de lo que David Cole nos cuenta en su libro. Hace mucho que no hablo de estos temas en el blog y es un poco una vuelta a los orígenes, lo que me hace una especial ilusión. Allá va.

Si recordáis entradas pasadas, hacíamos un análisis sobre el volumen de ventas de libros de los últimos años. La tendencia era siempre al alza, aumentando la cantidad de libros vendidos en varios millones anuales. Lo primero que me llamó la atención de lo que comenta David Cole es que, si bien el volumen de ventas totales ha crecido, lo cierto es que para que un libro sea rentable, las ventas de dicho libro han crecido de forma paralela. Es decir, el margen que ahora deja el libro es menor que el que dejaba unos años atrás, con lo cual es menos rentable y deben venderse un número superior para que el beneficio sea el mismo. Sin embargo, y aquí viene lo interesante, las ediciones de los libros son cada vez más pequeñas. ¿Cómo se va a conseguir entonces la rentabilidad?

El problema es que como el libro es un artículo poco rentable, la editorial lanza un número lo más reducido posible. No quiere jugársela, no quiere correr riesgos innecesarios. Y es lógico. La editorial, como he dicho en muchas ocasiones, no es más que una empresa que busca beneficios, y si el libro se convierte en un artículo de riesgo, intentará correr el menor riesgo posible. Sin embargo, el éxito del libro pasa, necesariamente, por una apuesta personal del editor: un gasto importante en una cubierta de garantías realizada por el mejor profesional posible, un gasto importante en la calidad de los materiales, el papel, por ejemplo, y un gasto importante para lanzar una cantidad importante de ejemplares. En ese sentido, hace unos años conversaba con un editor catalán que me decía que, si una editorial asumiera el riesgo de lanzar 7000 ejemplares de una novela, el libro se convertiría en un éxito casi seguro, porque el libro estaría visible en todas partes, garantizando así su venta.

Pero las editoriales no pueden asumir esos riesgos si no quieren ver cómo la empresa se va a pique. Y entonces, el escritor, que ha pasado varios meses, cuando no varios años, trabajando en construir su novela, que espera que todo ese esfuerzo personal sea avalado por un esfuerzo por parte de la editorial, suele sentirse decepcionado, casi abandonado desde el principio por la “baja” cantidad de libros que le editan en la primera edición.

El resultado de eso es que su libro parece llegar al mundo en silencio, sin el llanto habitual del bebé recién nacido, que llama la atención de todo el mundo a su alrededor. Cuando, unos meses más tarde, las ventas del libro se van diluyendo, ese desencanto que siente el autor se convierte en terror y en la sensación de haber sido traicionado.

Mientras, la editorial se siente acosada y zaherida por parte de los autores que no entienden lo que sucede, que no entienden los esfuerzos que sí han hecho desde la editorial (comenzando por desembolsar una importante cantidad de dinero por poner el libro en el mercado). Autores que, además, les hacen perder un tiempo que no disponen en la editorial con sus quejas y que, en lugar de ayudar, interfieren.

Poco saben los escritores de los malabarismos que debe hacer la editorial para asumir el mayor riesgo y que el asunto no acabe en un desastre económico. Poco sobre las muchas cuestiones a tener en cuenta por parte de la editorial. Y casi nada, acerca de los plazos de tiempo que la editorial maneja y el modo en el que va efectuando su trabajo, que comienza casi con un año de antelación al lanzamiento del libro.

De todos esos aspectos, hablaremos en una próxima entrada.

martes, 10 de noviembre de 2009

Caliente, caliente

Esto está casi listo para sentencia. Me refiero a la publicación de Hijos de Heracles. Algunos habéis preguntado en el blog en las últimas semanas cómo estaba avanzando el tema, así que aquí vengo a contároslo.

Durante el mes de octubre llevamos a cabo la corrección de estilo. Al fin pude saber qué era eso, cómo se hacía… Por si os interesa, es básicamente la mejora lingüística del texto. Desde la editorial te proponen una serie de cambios en el texto en base a diferentes cuestiones idiomáticas: redundancias, imprecisiones léxicas, etc…

Fue un proceso muy intenso, sinceramente. La verdad es que, aunque el trabajo fue agotador, sobre todo por el hecho de tener que volver a leer dos veces las 300 páginas del texto en menos de 15 días, y no sólo leerlas, sino, además, estudiar las propuestas, buscar otras posibilidades y decidirse por una de ellas, digo que, aunque fue agotador todo eso, estoy muy satisfecho con el resultado. Es cierto que el texto ha mejorado sensiblemente. Estoy muy agradecido al jefe de corrección de Edhasa. Su experiencia, su insistencia en algunos asuntos, su paciencia para explicarme algunos conceptos que no terminaba de entender, no tienen precio. Ha sido fantástico poder trabajar con él.

Otra cuestión que tuve que trabajar fue la de las notas a pie de página. En el texto original había nada menos que 57 notas a pie de página. Y eran demasiadas, había que aligerarlas. Así que tuve trabajo especial haciendo lo posible por colocar esas explicaciones en el mismo texto de la narración. Al final han quedado unas 20 más o menos.

Ahora se está llevando a cabo la corrección ortotipográfica. Hace unos días me enviaron la primera prueba de maquetación. La verdad es que el texto ha quedado estupendo: letra amplia, grandes márgenes, una tipografía elegante… No puedo pedir nada más.

Hace un par de días me enviaron un regalo impresionante: la portada. Decir que es espectacular es quedarse corto. ¡Pero muy corto! Es muy impactante, muy seria, muy sobria, terriblemente austera, muy espartana e incluso misteriosa. Tanto en la editorial como en la agencia han quedado maravillados con el resultado del diseñador. Hay quien ha dicho que es una portada para Best-Seller. ¡Dios le oiga! No puedo mostrarla aún, porque hay todavía algunos detalles por retocar. Tan pronto como pueda os la traigo.

¿Qué queda por hacer? Pues ya no demasiado, la verdad. De entrada, concluir la corrección ortotipográfica y la maquetación. Según me dijeron, está casi, casi lista. Me enviarán nuevamente el texto para que lo revise una vez más (y ya van…). Tienen que terminar la ilustración de la cubierta. La que me mostraron fue solo la portada, falta el lomo y la contracubierta, aunque evidentemente es un trabajo que no he de hacer yo, si bien es cierto que estoy deseando verlo terminado (en serio, la portada es impresionante). También habrá que preparar la sinopsis y los textos de las solapas, si es que se va a poner texto ahí, que aún no lo sé.

Todo esto habrá que hacerlo en las próximas semanas, supongo que hasta principios de diciembre, pues la programación sigue siendo que sale en el mes de enero (¡ya sólo quedan dos meses!, aunque todavía no hay una fecha exacta.

Y no quiero dejar de agradecer en público los esfuerzos que está realizando Edhasa para que este libro esté al más alto nivel. Jamás pensé que mi primera novela pudiera ser publicada con la tremenda calidad que me están ofreciendo. Es un sueño. Pronto veréis que no exagero.

Y mientras, ¿yo que estoy haciendo? Pues, de entrada, remodelar de arriba abajo mi página web, que la tengo abandonada (literalmente) desde hace 3 años. La he cambiado por completo: diseño, gama de colores, tipo de navegación, información, etc… Todavía no la he terminado, estoy a falta de algunos detalles. Y también estoy preparando una web para la novela. Esta está bastante más verde, pero ya en un estado avanzado.

Y leyendo novelas que presentaré en unos días, preparando nuevas entrevistas, algunos artículos para revistas… Y, por supuesto, empezando a trabajar en un nuevo proyecto de novela histórica, del que todavía no voy a contar nada.

Ya veis, cada vez un poco más liado en este mundo de las letras.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Un Mes de Curso

Un mes. Ese es el tiempo que llevamos con el Curso-taller de literatura creativa en marcha. Y la verdad, estoy más que satisfecho de cómo está avanzando la cosa.

Los alumnos, alumnas casi todas, eso es muy curioso, son bastante participativos durante la parte teórica. A veces me hace gracia, porque en el aula reina un silencio sepulcral y, mientras hablo, los observo y están completamente enfrascados en tomar notas.

Para mí está resultando una experiencia de lo más enriquecedora. En otras ocasiones he sido responsable de la enseñanza de determinados conocimientos en empresas en las que he trabajado, pero no hay nada que se pueda comparar a la sensación de transmitir ideas y nociones de algo que te apasiona, a otras personas igualmente apasionadas por lo que están aprendiendo. Es una sensación única, en serio.

Tengo que reconocer que para mí era un reto iniciar este curso. Jamás había emprendido una actividad parecida. Algo que me preocupaba era el tiempo que tendría que dedicar a cada uno de los temas tratados. Cuando terminé el temario, lo dividí para tratarlo en partes más o menos iguales teniendo en cuenta el número de clases que tendríamos a lo largo del curso lectivo y pensaba que me había quedado muy corto, creía que, en febrero, habría terminado todo el temario… nada más lejos de la realidad. De hecho, si quisiera, podríamos alargar el curso durante uno o dos meses más, teniendo en cuenta el temario que vamos a tratar.

Luego, claro, surgen los retos. Estaba seguro de que algunos conceptos no se iban a entender con absoluta claridad. La teoría literaria es algo compleja y un tanto extraña, porque suelen ser cuestiones, como sucede prácticamente con todas las teorías, con las que no lidiamos a diario. De momento, estamos capeando bastante bien todos los asuntos, pero hay uno que se les ha atragantado. Se trata del CONFLICTO.

Y es muy extraño, porque lo que es el concepto, la idea, la tienen clarísima. Un conflicto literario es, ni más ni menos, la lucha que se produce cuando dos fuerzas enfrentadas quieren conseguir una misma cosa, sea esta un objeto, una persona, etc… Pusimos en su momento varios ejemplos: en Drácula, el conflicto se genera cuando el vampiro y Jonathan Harker luchan por Mina Murray. En El Señor de los Anillos, el conflicto se genera en torno al control y posesión del Anillo de Poder, etc.

En todas las novelas existe el conflicto como tal, y normalmente es parte fundamental en el argumento de la obra. Y no tiene por qué haber un solo conflicto, pueden coexistir más de uno en la misma obra. Como digo, todo esto, el concepto, está claro… lo que ya no está tan claro es cuando tienen que ponerlo en práctica en los ejercicios. Al parecer, les cuesta dar forma a un argumento que dé lugar a un conflicto. Es posible, desde luego, que se deba a que disponemos de poco tiempo para escribir los textos en el aula y que se requiera más tiempo para madurar la idea. Así que tal vez hagamos algún cambio en el modo de desarrollar las clases.

Hasta ahora, hemos terminado el primer tema: Introducción a la novela. Hemos visto cómo se estructura en base al Relato, cuáles son los elementos de éste, modos de planificar el trabajo, dónde encontrar inspiración y cómo desarrollar las ideas y distintos métodos para conseguir que la novela sea creíble. A partir de esta semana comenzaremos a entrar en el meollo del asunto, tratando temas como la acción narrativa, el uso de diferentes tipos de narradores y el uso del tiempo en la historia. Uno de los temas más interesantes, aunque también más complejos, de todo el curso.

Lo mejor de todo, como digo, la implicación de los alumnos, aunque en ocasiones les dé reparo preguntar. El último día hicimos valoración de este primer mes. Me interesaba saber su opinión: si vamos muy rápidos o muy lentos, si esperaban más conocimientos o menos, si se están cumpliendo sus expectativas o no. La verdad es que sus comentarios fueron de lo más positivos. Algunos pensaban que el curso iba a ser por completo diferente, pero reconocían que se habían enganchado, que las dos horas de clase se les hacían cortas e incluso hubo quien comentó que le gustaría que las clases fueran de cinco horas, en lugar de dos. Como veis, imposible no sentirse halagado y orgulloso del trabajo que uno hace y de los alumnos que le han tocado en suerte.
Pronto empezaremos a disfrutar de las visitas de alguno autores, lo que ha hecho especial ilusión, porque no todos los días tienes a un escritor en exclusiva y durante un par de horas para machacarlo a preguntas y aprender de sus experiencias.

Y dentro de unos días, el próximo viernes, comenzaré a impartir otro curso, en esta ocasión en el Ateneo Andaluz. Ya tengo 5 alumnos confirmados, lo que no está nada mal. Deseando estoy empezarlo. Espero que aquí las cosas salgan, al menos, igual de bien.

martes, 27 de octubre de 2009

El Triángulo Mágico

La Fiesta de Orfeo.

Ese es el título que Javier Márquez eligió para su primera novela. No sé muy bien cómo catalogarla: terror, detectivesca, aventuras… lo que sí sé es que cuando me dejó el original para que le pegara un vistazo, hace justo un año, leí el texto con voracidad.

La Fiesta de Orfeo tiene la capacidad, desgraciadamente no tan común en muchas de las novelas de hoy en día, aunque ese es uno de los aspectos que más se deberían cuidar por parte de los autores, de transportar al lector de inmediato al lugar en el que suceden los hechos, la Inglaterra de mediados del siglo XX. Es muy curioso, pero la cuidada ambientación no se logra a base de descripciones del Londres de la época, ni del vestuario de los personajes… De todo eso, en el texto no se van dejando caer más que alguna que otra pincelada: el nombre de la pipa que fuma un personaje, el modo de tomar un sombrero o atusarse un bigote “perfectamente situado a media distancia entre la nariz y los labios”. Cosas así. El autor consigue ese clima de autenticidad, de ubicación geográfica y temporal, gracias a las actitudes de los protagonistas, gracias a su forma de hablar. Y no me refiero a que utilice un lenguaje en cierto modo anticuado, sino a una ingenuidad, una candidez, que nos hace recordar con una sonrisa tiempos pasados.

La trama absorbe tanto o más que la propia ambientación. Cuando la novela comienza con un simple cartero recordando en su furgoneta los anodinos acontecimientos de la noche anterior, que llega a un pueblo del norte de Inglaterra, uno puede pensar: “uy… esto no funciona…” Nada más lejos de la realidad, porque el descubrimiento que está a punto de hacer ese buen hombre, el terrible crimen que va a descubrir, sacudirá al lector con una fuerza tremenda. A partir de ese momento, quien tenga entre las manos la novela va a ser incapaz de dejarla hasta que concluya su lectura.

Y ese momento sucede, exactamente, en la página 5 del libro. Nada de esperas infructuosas. Nada de largas presentaciones de uno u otro personaje. Nada de divagaciones… La Fiesta de Orfeo va directamente a clavar una estaca en el corazón del lector desde el principio: la de la curiosidad, la del querer saber, la de acompañar en su búsqueda a los personajes para comprender qué ha podido pasar en ese pueblo del norte de Inglaterra.

Porque los personajes son la tercera y última arista del triángulo mágico sobre el que se alza esta magnífica novela. Un inspector, irónico, irrespetuoso, tan sagaz en ocasiones como el propio Sherlock, y su compañero, que le sirve de apoyo constante. Un actor, el famoso Peter Cushing, al inicio de su carrera cinematográfica, intentando preparar el papel que le abriría las puertas del éxito. Y la búsqueda de estos dos protagonistas, inspector y actor, de un objeto maldito del Hollywood de los años 20. En torno a ese dúo gira toda la trama.

En La Fiesta de Orfeo asistiremos a los inicios de la productora Hammer, que reinventaría el cine de terror, atisbaremos el modo de vida de lugares y épocas pasadas. Pero también encontraremos alocadas persecuciones en coche, o a través de un cementerio, ritos ancestrales, asesinatos rituales y en masa, locura generalizada y dosis de amor y ternura.

Todo, con una sencillez extrema, una calidez y una infinidad de guiños a películas como Indiana Jones o El Exorcista, por ejemplo. Todo, con un sentido del terror acusado, y una ironía y un sentido del humor más acusado todavía.

Porque, lo que ha conseguido Javier Márquez con esta novela, es utilizar a la perfección el triángulo mágico de la literatura: ambientación, personajes y trama.

Si queréis saber más, mañana, 28 de octubre, a las 20.00 el autor presenta su novela en Fnac Sevilla.

Un acontecimiento que no deberías perderte.

Una lectura, que no puedes perderte.

martes, 20 de octubre de 2009

Una entrevista con sabor a clásico

Hoy traigo una extensa entrevista, la más extensa que he realizado hasta la fecha. Es una entrevista en cierto modo especial, porque, si bien todas las que he llevado a cabo han sido a amigos, éstos se encontraban todos en la lejanía de internet. No es el caso de la que os presento hoy. Entrevisto a un buen amigo, una persona a la que tengo un gran cariño y afecto.


Además, esta entrevista abre la puerta para un nuevo paso en mi camino desde que empecé a escribir, y es que con ella comienzo a colaborar con algunas revistas de tirada nacional. Espero que disfrutéis ella. Veréis que no tiene desperdicio.





Javier Márquez Sánchez nació en Sevilla, en 1978. Es periodista y escritor, y ha trabajado en Madrid, San Sebastián y Sevilla para diversos medios de comunicación de prensa y radio. Actualmente es subdirector de la revista Cambio16, además de colaborar habitualmente con otras publicaciones como Cuadernos para el Diálogo, Interfilms o Efe Eme.


Ha participado en la elaboración de la enciclopedia musical Canciones de Oro (Planeta, 2004), y es autor de una veintena de relatos. Su primer libro, en el año 2004, llegó de la mano de la editorial Milenio y de su dúo musical favorito: Paul Simon & Art Garfunkel. Negociaciones y canciones de amor, al que siguieron unas guías biográficas para la revista Efe Eme: Bruce Springsteen. El espíritu del rock (2005) Neil Young. El rockero indómito (2005) y Paul Simon. El maestro artesano (2006). En el año 2006, un peculiar combinado de música, historia, política y crónica social dio como resultado Rat Pack. Viviendo a su manera, publicado con notable éxito de público y crítica por la editorial Almuzara, y traducido a varios idiomas. Al año siguiente se publicó Elvis. Corazón solitario (2007, Almuzara). La misma editorial ha apostado ahora por publicar su primera novela, La fiesta de Orfeo (2009).


P: Es usted periodista, biógrafo, y ahora, además, se atreve con la narrativa. ¿Qué tiene el mundo de las letras para que lo haya subyugado de ese modo?

R: No creo que sea tanto el mundo de las letras lo que me fascina como el deseo de contar historias. El cine y la literatura me han apasionado desde niño, y siendo algo mayor descubrí también la capacidad narrativa de una canción. Pero hacer una película o grabar un disco, además del talento evidente, exige mucho más elementos, al contrario que la literatura, donde solo necesitas papel, lápiz y una buena idea. En ese sentido, no aspiro a ser un gran literato, pero sí desearía que mis historias hiciesen pasar a los lectores tan buenos ratos como suelo experimentar yo con muchos libros o películas. Prefiero que me digan que se han divertido con mi libro a que alaben las posibles cualidades técnicas de éste. Sólo aspiro a contar historias que emocionen y entretengan.


P: Sus anteriores trabajos, todos ellos de divulgación, estaban dedicados a grandes personajes del espectáculo: Frank Sinatra, Elvis Presley... En su primera novela también utiliza como personaje principal a un actor de gran fama, Peter Cushing. ¿Es usted tan mitómano como parece, o el hecho de usar a este tipo de personas para sus trabajos se debe a otro tipo de consideraciones?

R: Mitómano cien por cien. De hecho, el germen de la novela reside precisamente en el deseo de reproducir esa agradable sensación de diversión, de misterio e inquietud que desprenden las películas de Cushing y de la factoría Hammer, con ese cierto toque de ingenuidad atribuido por el paso de los años a este cine. Y qué mejor protagonista que el propio Cushing en el marco del rodaje de la película que dio origen a todo este fenómeno. Me parecía una idea fascinante que se me ocurrió, como siempre, por casualidad, mientras buscaba otra manera de dar salida a una trama policiaca con tintes esotéricos de la que poco quedó en la historia definitiva. Hammer films era un estudio británico de medio pelo que acabó marcando la pauta del cine de terror en todo el mundo durante más de una década. ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? En los libros de historia del cine está la explicación, claro, pero me resultó excitante ir más allá e inventar toda una trama rocambolesca que explicase qué pudo ocurrir para que un actor afable, y algo apocado, se convirtiera en el rey del terror en la gran pantalla.

P: Tras leer «La Fiesta de Orfeo», puedo decir que podemos catalogar la novela de muchas cosas, pero en absoluto de ser ingenua. Es más, me pareció una trama muy trabajada, con un ritmo trepidante y un desarrollo que atrapa al lector desde el comienzo. ¿Le resultó muy difícil darle forma a una historia que conjuga el misterio, la novela de detectives y ese aire del Londres de los años 50?

R: Cuando hablaba de ingenuidad me refería a ese encanto que tiene el cine de hace varias décadas, cuando el mundo era muy diferente y, en cierto sentido, menos hipócrita. Los buenos eran buenos y los malos, malos. Los personajes soltaban frases lapidarias y nadie decía que no fuera realista. Pensemos en frases famosas de la historia del cine. Cojamos veinte o treinta. ¿Cuántas son de películas rodadas después de 1980? Muy pocas. Ése es el toque que buscaba, con el inspector que hace rabiar a su superior, el profesor universitario con la botella de coñac oculta tras un libro o el malvado que suelta un discurso antes de ejecutar a alguien.

Crear una trama de misterio con este tono y en aquella época... fue algo laborioso, pero no difícil. El momento de la documentación es uno de mis preferidos. Soy muy detallista. No dedico varias páginas a describir un paisaje o un personaje, pero sí me gusta dar datos de marcas, direcciones o cuestiones similares, porque, como lector, me ayudan a creerme más la historia. Un personaje puede beberse un trago de whisky o servirse un Johnny Walker etiqueta negra. Eso se visualiza rápidamente, es un lastre positivo; la imagen de lo que conocemos arrastra a lo que no conocemos para que nos resulte más "real".

He jugado con esas tres bazas tan bien como pude: revisé a fondo la filmografía de Hammer films para captar las claves del estilo, desarrollé con detalle la trama detectivesca y me documenté a conciencia sobre la época. Y cuando ya lo tenía todo... ¡Yo mismo me encargué de dinamitarlo! Me puse a escribir y las cosas empezaron a tomar otro rumbo, y ese estilo Hammer que quería reproducir fue evolucionando, deformándose y adaptándose a otras influencias. Si algún purista del cine de la Hammer lee la novela pensando en algo fiel, se horrorizará con el final, porque ahí di rienda suelta a mi devoción por las películas de John Carpenter. En cualquier caso, podemos decir que sí es un fiel tributo —o lo pretende— al cine de serie B, donde todo es disparatado, exagerado y entrañable.

P: Hablando sobre los personajes, el peso de la trama podría parecer que recae sobre Peter Cushing. Sin embargo, poco a poco se convierte casi en una novela bicéfala, en la que el personaje de Andrew Carmichael adquiere una importancia vital. ¿Lo tenía previsto de ese modo, o fue uno de esos casos en los que los escritores dicen que el personaje se le fue de las manos?

R: Fue así, efectivamente. Los protagonistas de la historia iban a ser los actores Peter Cushing y Christopher Lee, y contemplaba a una pareja de agentes de Scotland Yard, aunque con un peso claramente secundario. Pero la trama inicial dio un giro cuando, tras contactar con Lee, me pidió muy amablemente que no introdujera en la novela. No fue una prohibición, pero me explicó muy cordialmente que no le gusta que se aireen su nombre y su figura más de lo necesario, algo completamente lógico por otra parte.

Me permito hacer un inciso para explicar que, en el caso de Cushing, no he logrado dar con ningún pariente cercano o lejano con el que poder tratar estos temas, y dado que su uso en la historia no tiene por objeto más que rendirle tributo a él y a su trabajo, me he tomado la libertad de seguir adelante en su empleo en la novela…

Como decía, la historia dio un giro y, en ese cambio, la pareja que conforman el inspector Andrew Carmichael y el detective Harry Logan fue ganando cada vez más peso. No estaba previsto sobre el papel. Hay pasajes en mis esquemas iniciales en los que su aparición es puntual, casi anecdótica. Pero ésa es la magia de la creación literaria. Cuando se dice que los personajes cobran vida suena a tópico, pero es verdad. Evidentemente es el autor quien escribe, pero la lógica de sus creaciones va marcando la actuación de cada personaje. Y en el caso de Carmichael y Logan, si yo pensaba en dos frases, tras escribirlas me resultaba imposible no proseguir con otras dos, o con un gesto o un guiño. Al final, di mi brazo a torcer y les concedí el protagonismo que demandaban. Y ni que decir tiene que se convirtió en uno de los grandes alicientes del proceso el concederles unas biografías y unas personalidades a la altura de sus caracteres. Ahora, qué ironía, ya son varios los lectores que me han animado a escribir un nuevo caso del inspector Andrew Carmichael.

P: Vaya... contacta con Christopher Lee, busca a los herederos de Peter Cushing... ¿Para todo es usted tan sistemático y minucioso?

R: Al tratarse de dos personajes reales —hay alguno más en el libro, pero de aparición más anecdótica—, me parecía fundamental contactar con ellos o sus familiares para pedir permiso. En el caso de Cushing, como decía, ha sido del todo imposible. En el caso de Lee logré comunicarme a través un familiar que reside en la Costa del Sol, si no recuerdo mal. El veterano actor fue muy amable y en ese tono me rogó que lo dejase fuera del proyecto.

Es curioso, creo que soy puntilloso para todo excepto a la hora de escribir. Tengo algunos buenos amigos, escritores o profesores de escritura creativa, con los que suelo mantener encendidos debates sobre técnicas, estilos, recursos... Reconozco que, en ese sentido, soy muy intuitivo, nada académico. A la hora de preparar el libro soy muy minucioso, me gusta cuidar todos los detalles. Si escribo sobre un recorrido en coche por Londres me gusta saber qué calles o avenidas va a tomar el personaje, si éstas son transitables o peatonales, de dos direcciones, de una o es dirección prohibida... Si hay un tiroteo quiero saber qué arma se usa, detalles de la distancia, potencia y cargador... Después no describo ni la mitad de esos detalles, pero a mí me sirven para dar más vida a la narración. Sin embargo, a la hora de ponerme a escribir, me impongo pocas cosas más allá de los puntos básicos (narrador, tiempos, etc.). Ya tengo la historia en la cabeza desde el principio, así que, para no aburrirme, me gusta reservarme el... llamémoslo "montaje final" para el momento de la escritura. Así es más fácil que, sin salirse de los márgenes acotados, la novela tenga vida y vaya evolucionando a medida que la historia y los personajes crecen con la escritura. Supongo que será herencia de mi formación periodística, de la necesidad de escribir con agilidad y precisión en poco tiempo y con unos pocos mimbres.

P: Anteriormente nos comentaba que la idea original sufrió algunos cambios. Acaba de decir que se deja margen de maniobra a la hora de desarrollar la historia, aunque tenga las líneas generales. ¿Podría hablarnos sobre cuál ha sido el desarrollo de la historia narrada en La Fiesta de Orfeo, desde la idea original hasta la versión final?

R:
Sí, me dejo completa libertad. Hasta ahora me ha ocurrido igual con todos los libros que he escrito. Planteo un esquema de trabajo y a medida que voy escribiendo voy adaptándolo. Normalmente no suele haber giros narrativos de importancia, cambios radicales que den la vuelta a la obra, pero sí que la alteran o pueden afectar al tono.

En el caso de La fiesta de Orfeo, la historia no cambió demasiado desde el momento en que me puse a escribirla, no así los personajes. Tanto la pareja de detectives como uno de los villanos y un clérigo fueron evolucionando conforme los escribía. De hecho, con el libro terminado y corregido, uno de esos personajes exigía más vida, y acabé añadiendo un capítulo completo que, por suerte, pude encajar sin demasiado problema; era evidente que la historia lo requería.

Ahora bien, hasta el momento de ponerme a escribir, la historia sí que evolucionó. Hacía tiempo que venía dándole vueltas a una idea que, me temo, no puedo comentar, pues daría pistas evidentes de la clave del misterio. Esa idea, que iba encaminada a una novela de terror puro, se me presentó como el trasfondo perfecto para una historia de misterio con la que rendir tributo al cine británico de serie B.

Una vez ajustado eso, todo fluyó con normalidad. Aunque sí que hubo un giro importante hacia el final. Creo que ya comenté algo al respecto. La euforia me pudo y, sin descuidar la ambientación de la época, aposté por un cierre por todo lo alto, poco habitual en ese tipo de historias que a priori intentaba emular. Así que al final me alegro, pues para bien o para mal, acabé creando mi propio mundo, más allá de los homenajes que perseguía.

P: Bueno, pues ya que no puede desvelarnos mucho de cómo evolucionó la idea original, cuéntenos, al menos, qué es lo que les espera a los lectores de La Fiesta de Orfeo, más allá de una historia policiaca de misterio.

R: Ante todo, les espera un gran entretenimiento. Ésa ha sido mi pretensión desde el mismo día en que empecé a trabajar en el proyecto. Quería conseguir esa mezcla de entusiasmo, ilusión y deleite que uno experimenta cuando lee clásicos de Verne, Salgari o Dumas, pero cruzados con el encanto Conan Doyle y el toque macabro de Robert Bloch. Aunque pueda parecer una historia detectivesca, no me interesa que el lector se interese por descubrir al malvado. Eso lo intuirá casi desde el principio. La tensión en este caso estará en cómo plantarle cara y evitar que lleve a cabo sus planes.

Misterio y aventura con dosis de terror. Ése era un aspecto que me preocupaba. No sabía si iba a ser capaz de conseguir algo tan difícil como inquietar al lector, pero a tenor de las primeras opiniones, parece que en determinados pasajes sí que lo he logrado. Así que hay misterio, hay terror, hay acción, hay humor, amor... ¡hasta un duelo de espadas y una explosión por todo lo alto!

P: Y una vez escrita su novela, llega el momento de intentar publicarla. Vivimos un momento de gran incertidumbre en el mundo editorial. Por un lado, se encuentra la consabida crisis económica, por otro, aspectos propios como la aparición del libro electrónico, y la manida crisis del sector editorial. ¿Qué opina, como autor, sobre todos estos asuntos? Con todo ese convulso clima, ¿resultó muy difícil encontrar una editorial que se interesara por una novela tan particular como la suya?

R: Con respecto a esos aspectos que apuntas, creo que son demasiado amplios y complejos como para responder de manera tajante, y sobre todo, en el ámbito del mundo editorial y el libro electrónico, se trata de un asunto que está por eclosionar y, cuyas consecuencias aún no somos capaces de imaginar. No obstante, sí creo que el mercado editorial está siguiendo peligrosamente los pasos del musical y el cinematográfico. La revolución tecnológica le ha alcanzado y se empeña en mantener las estructuras y sistemas de trabajo tradicionales, que se demostrarán inútiles por completo en cuestión de unos pocos años. En este sentido soy bastante negativo. El pirateo literario está a la vuelta de la esquina. Yo soy de los que seguirá comprando libros del mismo modo que nunca he dejado de comprar vinilos, pero los coleccionistas, los bibliófilos, son y serán minoría frente al gran mercado. Pero pase lo que pase, el escritor siempre será imprescindible. Pirateados o no, el papel o en digital, el lector seguirá reclamando historias, y alguien tendrá que escribirlas.

Por otro lado, con referencia a encontrar editorial, fue la parte más sencilla del proceso. Una vez terminada la obra se la envié a mi editor en Almuzara, y quedó muy satisfecho. Dado que la colaboración fue bastante satisfactoria por ambas partes con los libros anteriores, ambos estuvimos de acuerdo en prolongarla. Y hasta ahora creo que ninguno nos hemos arrepentido ante los resultados obtenidos.

P: Al hilo de lo que comenta, surge una ida de lo más curiosa y contradictoria. Hoy se publican más libros que nunca antes. Sólo en 2007 fueron más de 87.000. Sin embargo, muchos escritores se quejan de que es más difícil publicar de lo que nunca lo fue. ¿Es usted también de esa opinión? ¿Tan difícil está el mercado para los autores?

R: Es terrible eso que ocurre. Hoy publicar no es nada complicado. De hecho es "demasiado" fácil. Hay infinidad de editoriales cuyo único fin es publicar lo que sea para embolsarse una suculenta ayuda económica por cada título. Por no hablar ya del tema de la co-edición. En mi opinión ahora es más difícil hacerse valer debido a esa marea de publicaciones. Antes, si uno pasaba la criba del agente y del editor, al saltar a la arena literaria tenía más fácil llegar a los lectores. Hoy son tantas las novedades que hay que tener mucha suerte para mantenerse unas pocas semanas en la mesa de las novedades... si se llega. No hay nada más peligroso que la falsa democratización.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Fiestas Literarias (II)


Calentando motores el viernes, durante la cena


Como en toda novela que se precie, el mes de septiembre había ido teniendo momentos de mucha tensión y momentos de relajación en los que no paraba de trabajar. Y, como no podía ser de otra forma, septiembre iba a terminar en un clímax apoteósico, una fiesta de la que ya he disfrutado en 3 ocasiones, y las que me quedan… Os hablo, claro, del IV Encuentro de literatura Fantástica de Dos Hermanas.

La misma semana del Encuentro fue casi de locos, y el día antes, el viernes 25, la locura se desbordó. El Encuentro de este año ha superado todas las expectativas de asistencia. Nunca habíamos tenido tantos participantes. El año anterior, la noche antes de que comenzara el Encuentro, había unas 35 personas inscritas. Este año, diez días antes, el número de inscritos era de más de 80. Desde la organización fue necesario no aceptar más inscripciones, pues la sala del Palacio de Alpériz en la que se celebraría el evento, no admitía a más de 80 personas. Los arquitectos fueron muy claros en ese sentido: más de 80 personas suponía un riesgo para la estructura. Sin embargo, la gente seguía llamando, seguía queriendo venir a las diferentes ponencias. La única posibilidad pasaba por apuntarse a una lista de espera, por si acaso los inscritos iban fallando. Pero esa lista no dejaba de crecer. La gente llamaba desde Galicia, Cataluña, Valencia, Madrid…

De modo que, un día antes de la inauguración, el viernes 25, se tomó la decisión de cambiar la sede del Encuentro y hacerlo en el mismo escenario del año anterior, que, milagrosamente, había terminado unos días antes las obras en las que estaba inmerso. Fue una locura, un día de llamadas interminables de teléfono para avisar a todos los asistentes. Pero se logró.

Al concluir el encuentro, el número de participantes rozaba las 130 personas.





Imagen del auditorio



Desde que empecé a asistir a este encuentro, hace ya 3 años, he podido ver cómo crece. El primer año que asistí hubo unos 60 inscritos, el año pasado algo más de 70. Y este año, ya veis los números. Pero ¿qué tiene éste Encuentro para que crezca de ese modo? ¿No parece irreal, que durante un fin de semana completo, un centenar de personas pase horas sentadas en una sala escuchando lo que otros dicen de ¡literatura!?

Yo creo que el éxito de este evento es, sin duda, el ambiente. Los asistentes tienen la posibilidad de hablar durante horas, con autores reconocidos. Este año nos visitaba, por ejemplo, Care Santos, reciente ganadora del Barco de Vapor, uno de los más prestigiosos de la literatura juvenil en España, o Félix J. Palma, que está arrasando con su novela El Mapa del Tiempo, que será traducido próximamente a una veintena de países.


Comida de convivencia del sábado

Otro de los grandes alicientes de este Encuentro es la posibilidad de encontrarse con decenas de autores que se encuentran en el mismo punto que tú: los primeros pasos de su carrera literaria. ¿Cómo solucionar tal o cuál problema? ¿Cómo creas un personaje? ¿Cómo surge la inspiración? ¿De qué modo hacer interesante tu novela? Todas estas cuestiones, y muchas más: consejos para corregir, métodos de documentación, etc., son ampliamente comentadas y discutidas durante casi 40 horas a lo largo de dos días.

Porque, aunque las jornadas de discursos, mesas y ponencias vienen a realizarse en tres sesiones de unas 3 o 4 horas, en el Encuentro de Dos Hermanas los participantes continúan las actividades por su cuenta: durante la comida, durante la cena, en el desayuno del día siguiente… A veces la cosa se alarga hasta la 1 o las 2 de la mañana, aunque al día siguiente haya que madrugar.



Tapeando el sábado por la noche


¿Cuál es el resultado? Algo de lo que ya he hablado bastante a lo largo de este blog: el autor deja de sentirse solo. Descubre todo un mundo alrededor que tiene el mismo pulso que él, que anda al mismo ritmo, con los mismos intereses e intenciones que él. Y el sentimiento de satisfacción, de valoración personal, de ver que lo que tiene que contar les interesa a otras personas… te hace crecer de un modo increíble. Te otorga una visión de ti mismo que antes no tenías.

Siempre digo que el Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas es diferente a cualquier otro a los que he asistido. Lo que lo hace diferente es la participación del público, la hermandad que reina antes o después de los discursos. Este año, por ejemplo, se presentaba el libro de una autora novel, Bárbara G. Rivero, titulado Laila Winter. Lleva varios meses en el mercado y está funcionando muy bien. Bárbara decidió escribir un libro sobre hadas. Pero había un problema: Bárbara tiene un resentimiento personal tremendo contra las hadas, pues en su niñez, durante una fiesta de reyes, recibió un disfraz de hada y la varita mágica era falsa, no era capaz de hacer ningún truco de magia. Así que decidió abrir el mundo de las hadas y mostrar hadas completamente distintas de las que estamos acostumbrados. El resultado es un libro maravilloso (que estoy a falta de 50 pág. de terminar de leer) que está revolucionando a los jóvenes españoles. Bien, pues cuando Bárbara nos presentaba su libro, hubo un participante que, tal vez espoleado al ver el tremendo nerviosismo de Bárbara al encontrarse por primera vez ante 100 personas hablando de su libro, realizó una intervención de lo más desafortunada, indicando que si la autora quería crear unas hadas diferentes no las llamara hadas, sino de cualquier otro modo, que se documentara mejor sobre todos esos fenómenos antes de escribir y, en un alarde de osadía brutal, pedir a los editores que poblaban la sala que subieran los listones de calidad literaria antes de publicar libros tan absurdos como el de Bárbara G. Rivero. Durante la intervención de este personaje, se podía palpar la tensión en el ambiente: el auditorio estaba en un silencio tremendo, esperando la respuesta de la autora de Laila Winter. Ella, con todo el nerviosismo que la atenazaba se irguió en su silla, miró fijamente a su interlocutor, y le contestó: “sí, entiendo más o menos lo que me quieres decir. Pero, ¿sabes una cosa? Los personajes de mi novela son hadas, y no otra cosa”.

Y entonces, el auditorio se cayó de aplausos. La reacción del público fue atronadora, se alargó durante varios minutos, sonaron varios gritos de ¡Bravo! Y un buen montón de silbidos. Fue el momento apoteósico de este año. Y eso que el programa era de un nivel increíble, os lo aseguro.



Bárbara G. Rivero rodeada de admiradoras


Ese es el espíritu del Encuentro de Dos Hermanas. Eso es lo que hace diferente este evento respecto a otros.

Y el año que viene volverá a aparecer, allá por el otoño… ¿No quieres saber qué se siente?

jueves, 8 de octubre de 2009

Fiestas Literarias (I)

Poco a poco voy recobrando el resuello, y es que todavía arrastro cansancio después del mes loco que he tenido. Pero siento que no terminaré de cerrarlo hasta que os cuente cómo fueron las fiestas a las que he asistido durante las últimas semanas, separadas por más de 1000Km. de distancia en apenas unos días.

La primera fue en Barcelona. Me refiero, claro al evento que organizó la agencia de Sandra Bruna.

De entrada, venía yo contento y feliz tras mi encuentro con la editorial. Pero además, la felicidad se multiplicaba porque, al fin, tras dos años de mantener contacto vía e-mail, iba a poder darle un abrazo a una buena amiga, Montse de Paz, Elisabet para el mundo virtual.

Mi relación con Montse comenzó en un foro del que ya he hablado otras veces. Un día, recién llegado yo a aquel foro, le comenté un texto, ofreciéndole algunas sugerencias. Lo hice con muchas reservas, porque nunca sabes cómo se va a tomar la gente este tipo de cosas, pero su respuesta fue formidable: “¡Esto es lo que yo quiero que hagan con mis textos!”, respondió. Desde entonces, sacó su raqueta, yo desempolvé la mía, y cada texto que nos hemos mostrado ha sido un emocionante partido-aprendizaje. No voy a hablar de las bondades como persona de Montse, ya lo hice en su momento, hace una buena cantidad de tiempo. Pero sí me saqué la espina clavada: al fin nos dimos un abrazo.

Nos fuimos a tomar una coca-cola, que no todos los escritores somos alcohólicos, (aunque empiezo a entender por qué muchos lo son…). Poco después, aparecía Lola Marinè, y de este modo se organizó la primera reunión formal y real de brunescos (autores representados por Sandra Bruna). Hablamos de nuestros proyectos, de nuestros temores, de nuestras alegrías. Hablamos de anhelos, de amistades virtuales, de cosas que nos ayudan a crecer en este mundo literario que a veces es tan obsesivo, oscuro y extraño.

Junto a Montse de Paz, de blanco, y Lola Marinè


Y luego, pues nos dirigimos al lugar donde se celebraba el evento de la agencia, situado a escasos 300 mts. del hotel en el que me alojaba. El lugar era estupendo, disfrutábamos una temperatura ideal, y aquello estaba lleno de gente. Debíamos ser más de 60 personas. De entre todas ellas, tuve la oportunidad de conocer a alguien de quien había escuchado hablar mucho: Montserrat Rico. Se trata de una autora de novela histórica, que lleva ya unos años trabajando muy duro, y comienza a cosechar éxitos más que importantes. Sus últimas novelas ya se están traduciendo a otros países, y Portugal o Rusia están siendo los primeros en apreciar su valía como escritora. A mí, lo que me sorprendió gratamente fue su extrema sencillez, su humildad, su hablar tranquilo y sus ganas de ayudar a los que venimos detrás. Fue todo un descubrimiento. No me extraña que Montse la tenga en tan alta estima.


Apenas pude hablar con Sandra, no más allá de unas pocas palabra. No la culpo, desde luego. Estaba de lo más ocupada y tenía a mucha gente que atender. Ahora andan todos de cabeza, con la feria de Frankfurt aquí mismo, así que la dejaré respirar hasta la vuelta y entonces hablaremos de mis últimos trabajos.
De izquierda a derecha, Montse de Paz, Sandra Bruna, Montserrat Rico, Joan Bruna y Lola Marinè, conmigo en el centro.

Cuando ya me estaba despidiendo de los presentes para regresar al hotel, tuve el gusto de conocer a Jordi Cantavella. Es un tío genial, con el que conecté de inmediato: simpático, alegre… no me extraña que se dedique al género del humor, genero que por cierto, en mi opinión, es el más difícil de trabajar en la literatura. Igual es que soy una persona muy seria… La cuestión es que resultó que Jordi había sido uno de los lectores de HIJOS DE HERACLES para la agencia. Y claro… no podía dejar pasar la oportunidad. Me invitó a tomar una copa y me llevó a su bar, porque tiene un bar muy cuidado, todo hay que decirlo. Me presentó allí a su socio y pasamos un buen rato de charla. Los tres hablamos de literatura, cine, historia… En fin, el broche perfecto a un día estupendo.

Regresé pronto a mi habitación, estaba muy cansado, y me acosté de inmediato. El viaje de vuelta fue plácido, pero, contrariamente a lo que creía, no me dormí en el avión. Regresé con un cansancio tremendo, pero contento por cómo había ido el viaje. Era la primera cima importante del mes de septiembre, pero ya en el horizonte se alzaba la siguiente: el Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas.

En unos días os lo cuento.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Adios, septiembre... Hola, futuro

Al fin, y desgraciadamente, termina el mes de septiembre. Desgraciadamente, porque este mes ha traído muchas cosas buenas e interesantes. Al fin, porque estoy agotado, exhausto, sin energías. Últimamente estoy tan cansado que ni siquiera puedo dormir.

Os debo contaros muchas cosas, y lo justo es que lo haga en orden.

La presentación de Gran Torino estuvo muy bien. Pasé un rato en maravillosa compañía y hablando de una gran película. La jefa de prensa de Warner Brs. nos acompañó y alguna emisora de radio hizo un corte de lo más interesante. Si os pica la curiosidad, aquí podéis descargarlo. Para los que no me conozcáis, decir que mi voz es la que suena en primer lugar tras la del locutor. A quien acompaño, la otra voz, es a mi buen amigo Javier Márquez.

Al día siguiente viajé a Barcelona. Definitivamente me gusta viajar en avión, mi momento favorito es el del despegue, con ese despliegue de potencia tremenda del aparato. El hotel fue todo un acierto, muy bien comunicado, céntrico, muy limpio, cómodo y de habitaciones amplias y confortables. Creo que ya tengo alojamiento en Barcelona durante bastante tiempo… Al menos, hasta que venda cientos de miles de ejemplares de mis novelas (entiéndase, por supuesto, como una ironía).

Lo primero en la agenda era la comida con mis editoras. Visité las oficinas y me llevaron a comer a un restaurante cercano. Durante la comida estuvimos comentando diferentes aspectos del mundillo literario y, por supuesto, de mi libro.

En cuanto a la portada, pues ya deben estar trabajando en ella. Les presenté, tal como me pidieron, una portada alternativa, que veis sobre estas líneas. Sigue la idea original, pero las tonalidades, la maquetación, los tonos (fríos en lugar de los cálidos de la portada que os presenté anteriormente), son completamente diferentes. ¿Cuál me gusta más? Pues, en mi opinión, creo que la línea de la primera está mucho más en consonancia con el espíritu de la novela, es más sobria, más espartana. Ahora bien, ¿por qué se inclinará la editorial? Pues la verdad, no lo sé. ¡Y estoy deseando verlo!

Más tarde me reuní con el jefe de redacción de Edhasa, con el que estuve hablando cosa de una hora, más o menos. Me enseñó mi original corregido. Y allí fue donde cogí la depresión del mes. ¡Está completamente marcado! ¡No se salva ni una sola página! Me estuvo explicando los errores más frecuentes que había cometido, y también me comentó, en un vano intento de tranquilizarme, que prácticamente todos los manuscritos terminan igual de coloreados. Me explicó también que muchas de las anotaciones no eran otra cosa que sugerencias, que podía aceptar o no.

Llevo unos días trabajando en la corrección del texto, y ahora, con cierta perspectiva, puedo decir que no era para tanto, y que la mayoría de las anotaciones eran, efectivamente, sugerencias: sinónimos, cambios en la construcción de alguna frase… cosas así. Sin embargo, es terriblemente instructivo, porque te das cuenta de que las cosas son mucho más sencillas de lo que en ocasiones nos empeñamos. Puedo decir que estoy avanzando a buen ritmo en la corrección. Espero que en una segunda lectura no me den muchos más palos.

He de decir que, durante la comida, estuvimos hablando sobre proyectos de futuro. Les comenté que tenía dos ideas, (para una de ellas ya he leído un par de libros y tenía incluso la trama principal más o menos clara). Se las expuse muy por encima, pero no tuvieron la más mínima duda: una de ellas les parece un tema sugerente, poco tratado y que además toca una época que suele despertar bastante interés. De modo que ya tengo futuro proyecto, aunque tardaré al menos uno o dos meses en embarcarme en él. Antes hay otros temas que hacer.

Esa noche vendría la fiesta de Sandra, pero de ella, de lo que vino antes y lo que llegó después, hablaré otro día.

Y este fin de semana, el magnífico, motivador, estupendo, increíble, animador, maravilloso, impresionante Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Han sido dos días plenos, plenos de amigos, de experiencias, de amistad, de conocimiento… Os hablaré de ello con calma en unos días, aunque me consta que alguno de los que asistieron ya han dejado constancia en sus blogs.

Sí, ya termina septiembre… el próximo lunes comienzo las clases en la Universidad Popular, y esta misma mañana he dado por terminado definitivamente el temario. Eso ha sido, tal vez, lo que más estrés me ha causado durante estas semanas: ver que se acercaba la fecha y seguía teniendo el temario incompleto. Pero ya no más.

Ahora, toca relajarse, disfrutar de la corrección de HIJOS DE HERACLES, que, por cierto, en principio se confirma su lanzamiento para el mes de enero, y poder mirar con relajación a los próximos eventos y proyectos, que ya se perfilan en el horizonte.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Hablando con...


Leonardo Ropero Serrano nació en León en 1.966. Ingeniero Industrial Superior, especializado en diseño paramétrico tridimensional, actualmente desempeña las funciones de Director de Calidad, Medioambiente y Prevención de Riesgos Laborales.


Compagina su profesión con la escritura. Su primera obra, “La Estrella Oscura” ( presentada como “Crónica de Nerdhos”) fue finalista en el IV Concurso Internacional de Literatura Fantástica de la Editorial Minotauro en el año 2.007. En febrero de 2.008 llegó de nuevo a la final del citado concurso, en su quinta edición, con la obra “Ángeles de Titanio”, presentada bajo el seudónimo “Klaus Gordonfraff”, siendo la primera vez que un autor queda dos veces consecutivas finalista en dicho premio.


Ha escrito seis novelas y varios relatos, uno de los cuales, “Recuerdos de un futuro improbable”, recibió una mención de honor en el Concurso Andrómeda de Ciencia Ficción Especulativa 2007.




P: ¿Qué siente un autor novel cuando todavía no ha podido publicar nada y descubre que una novela suya ha quedado finalista del premio Minotauro, uno de los mayores del mundo en literatura fantástica?

R: Es difícil de explicar. Envié a la IV edición del Premio Minotauro mi primera novela, la "Crónica de Nerdhos", sin ningún tipo de corrección. Cambié de idea en el último momento, porque la obra que iba a mandar al concurso era mi segunda novela, "La Flecha de Bronce", que acababa de terminar. Yo era un autor novel, y por ello pensaba que no tenía la menor posibilidad de ser seleccionado, hasta el punto de que me enteré cuando me llamaron por teléfono desde la editorial Planeta, para preguntarme si iba a acudir a la fiesta en la que se fallaría el premio; es decir, más de una semana después de que se hiciera público el nombre de los finalistas.

Cuando escuché la voz de la joven que me dijo que yo era uno de los elegidos, comencé a temblar de tal forma que tuve que sentarme. No me lo podía creer; era un sueño hecho realidad.

P: Y al año siguiente repites como finalista del mismo premio, en esta ocasión bajo seudónimo. Eso demuestra que calidad, precisamente, no te falta. Sin embargo, has necesitado casi dos años para que tu primer libro sea publicado. ¿Tan difícil es llegar a publicar?

R: Es francamente difícil. Las editoriales y agentes están sobrecargados de trabajo, pues somos muchos los escritores noveles que estamos intentando hacernos un hueco en el mercado. Y eso teniendo en cuenta que disponemos de Internet; un escritor tiene a su alcance todas las editoriales y agencias del mundo. Pero es muy fácil que tu libro no llegue a ser leído nunca o que pasen años hasta que te toque el turno. Además, a las editoriales les gusta publicar lo que saben que van a vender, lo que está de moda. Es preciso tener mucha paciencia, porque desde que al fin encuentras editor hasta que publicas con él, pueden pasar de uno a tres años. No obstante, que nadie se desanime, porque publicar es difícil pero no imposible. Y no hacen falta premios ni reconocimientos para hacerlo: tan sólo una buena novela, mucha perseverancia, y un poquito de suerte.

P: Hablas sobre perseverancia, y en ese sentido, muchos tendríamos que aprender de ti. Permite que nos metamos un poquito en tu vida para entender esto que digo. ¿Te importaría explicarnos cómo es un día en tu vida normal? Ya sabes, horarios de trabajo, responsabilidades de tu puesto...

R: Pues es bastante intenso. Trabajo como responsable del sistema integrado de gestión de una empresa del sector de la madera, o lo que es lo mismo y para que se entienda mejor, soy el director de calidad, medioambiente y prevención de riesgos laborales. En teoría tengo la obligación de mantener la certificación de calidad ISO 9.001, velar por el cumplimiento de la normativa de protección del medio ambiente, que es cada vez más estricta, y mantener actualizado y operativo el plan de prevención de riesgos laborales, intentando minimizar los accidentes e incidentes en el trabajo. Pero además tengo a mi cargo otras tareas, como la gestión de almacenes, la recepción y control de mercancías, el mantenimiento de la maquinaria... la empresa en la que trabajo es pequeña -somos 35 personas- y por tanto, no puede permitirse contratar a muchos técnicos o gestores.

Me levanto a las siete de la mañana y suelo regresar a casa entre las ocho y las ocho y media de la tarde; huelga decir que tengo "dedicación exclusiva". Supongo que fue por ello por lo que comencé a escribir. Disfruto muchísimo haciéndolo, pero descubrí que además me servía como una excelente válvula de escape de la tensión del trabajo. Cuando estoy enfrascado con una novela, o un relato, me olvido del mundo. Desgraciadamente sólo puedo escribir desde las 22:30 hasta las 00:00, así que intento aprovechar al máximo ese tiempo.

P: Además, creo que comenzaste a escribir en un momento de tu vida bastante complicado. ¿Crees que las dificultades, la soledad, la separación de la familia, son buenos incentivos para la escritura?

R: En efecto, por motivos laborales estuve un año separado de mi familia. Quizás sin ese año de soledad nunca habría comenzado a escribir; en ese tiempo completé "La Estrella Oscura". No obstante, creo que muchas personas tienen una idea equivocada acerca de los escritores. No es preciso tener una personalidad atormentada, pasar grandes penalidades o desgracias para ser creativo. Creo que se trata justo de lo contrario: un autor sigue escribiendo a pesar de las dificultades. Supongo que algún día se dejará de lado esa imagen por la cual los escritores y artistas son "bichos raros".

P: De tu última respuesta se desprende un mensaje positivo: continuar a pesar de las dificultades. Pero eso debe ser complicado. ¿Cómo se consigue?

R: En realidad es mucho más fácil de lo que parece. Cuando estás haciendo algo que te gusta de verdad, que llena tu vida, como puede ser escribir, practicar un deporte, o pintar, por poner varios ejemplos muy simples, se saca el tiempo de cualquier parte y se vence cualquier dificultad. Pero hay que tener cuidado con las metas que nos marcamos, y no derrumbarnos ante los primeros problemas o cambiar nuestros objetivos por intereses comerciales.

Me explico: todas las personas que conozco que escriben porque, sencillamente, disfrutan haciéndolo, muestran una productividad y creatividad prodigiosas, hayan publicado o no. Pero centrar nuestros esfuerzos en la publicación, en lugar de en el hecho de escribir, puede acabar siendo contraproducente. Pienso que cuando alguien escribe bien, tarde o temprano acabará publicando. Le costará un enorme esfuerzo, posiblemente, y varios años, pero lo conseguirá. Pero si esa misma persona se centra exclusivamente en publicar y hacer de la escritura su profesión, quizás acabe arrojando la toalla. Por supuesto, es una opinión personal.

P: ¿Crees que ese es uno de los problemas del autor novel, la falta de paciencia, querer llegar a la meta antes de iniciar el camino?

R: Por supuesto, y creo que es algo normal. El escritor novel ansía poder comunicar su obra, enseñársela al mundo. Mas para que esa obra, sea la primera o no, llegue al público, resulta imprescindible que la historia que se cuenta en ella sea interesante, o novedosa. Se puede escribir maravillosamente, pero lo que finalmente vende una novela, es una buena historia. Y ésa es la parte más difícil del proceso creativo. Antes de vender cientos, miles de libros, hay que captar la atención de los editores o agentes literarios. Creo que lo fundamental es disfrutar escribiendo una buena historia; original, creativa, novedosa, o simplemente diferente. Y cuando se haya rematado esa tarea, realmente complicada, centrarse en publicarla. Publicar a cualquier precio, o una prisa excesiva, es un callejón sin salida. Hay muchas formas de poner a prueba nuestra creatividad, como por ejemplo, los concursos literarios o los foros en Internet, si bien con las debidas precauciones.

P: Pero, ¿cómo se consigue una historia de ese tipo? ¿Cómo surge, en tu caso, la inspiración, la chispa de una nueva novela? Y, sobre todo, ¿cómo identificar si merece la pena?

R: En lo tocante a la primera pregunta, cómo se consigue una historia, imagino que obtendrías casi tantas respuestas como escritores consultados. Supongo que cada persona tiene su método, su forma de hacer las cosas. En mi caso, la inspiración proviene de un pequeña parte de imaginación y de una enorme dosis de lectura. Siempre me ha gustado leer, desde muy pequeño, afición que mi esposa y yo intentamos inculcar a nuestros hijos. Con quince años, mientras mis amigos se dedicaban a perseguir chicas, ya había leído a Cervantes, a Dante, Dostoievsky, Shakespeare, etc., aunque siempre procuraba que me quedara un poco de tiempo para... perseguir chicas. Con el paso de los años le tomé una especial afición a la historia -me refiero a obras divulgativas-. Y creo que ésa ha sido mi principal fuente de inspiración. La historia de la humanidad está tan llena de anécdotas, romances, luchas, heroísmo, pasión y dolor; descubrimientos, hazañas e incluso de las peores miserias imaginables, que es para mí una fuente inagotable de ideas. Por otra parte, escribo sobre las situaciones y circunstancias que me gustan.

Quizás sea un poco presuntuoso, pero creo firmemente que a la hora de escribir, hay que hacerlo sobre los temas que más te complacen. Y con esto enlazo tu tercera pregunta: ¿La historia escrita merece la pena? Con toda humildad pienso que no hay forma de saber tal cosa cuando se empieza una nueva novela. Pero creo que si se pone el corazón en la obra, el resultado merecerá la pena. Y si se da el caso de que no tiene éxito, pues entonces toca aprender de los errores, y continuar. Nadie es perfecto, y es natural que algunas obras finalmente no nos convenzan, o incluso que jamás las terminemos. Es incluso muy sano. El proceso de aprendizaje no termina jamás; es tan largo como la vida de la persona, y siempre nos encontraremos con momentos difíciles o piedras en el camino.

P: ¿En qué momento del camino se encuentra Leonardo Ropero?

R: Soy consciente de que mi camino no ha hecho más que comenzar, y de que tendré que enfrentarme a muchas dificultades. Además, las caídas cuando se está empezando son menos duras que cuando se está en lo alto, pero duelen igualmente, por su reiteración. No puedo quejarme en cuanto a producción, porque en cinco años he terminado seis novelas y tengo dos más comenzadas, que supongo terminaré durante este año. Y si todo va bien, pronto veré publicada mi primera novela, lo que siempre supone un aliciente para todo escritor novel. Pero soy realista y sé que me queda un gran camino por recorrer.

P: Hablemos de La Estrella Oscura, que verá la luz en unos días. ¿Qué vas a mostrar al lector?

R: La Estrella Oscura es mi primera novela, y tiene para mí un gran valor sentimental por dos motivos: el primero, porque se trata de mi "opera prima", la obra con la que me inicié en el mundo de la escritura. Y el segundo porque un buen día decidí presentarla al IV Premio Internacional de Literatura Fantástica de la editorial Minotauro, siendo seleccionada como una de las finalistas, con el título "Crónica de Nerdhos". Aquella edición la ganó finalmente "Gothika", de Clara Tahoces. Intenta imaginar lassensaciones de un autor novel que, con su primera novela, y completamente ajeno al mundo literario, llega a la final de un concurso internacional. Porque, por más que lo intentase, creo que no sería capaz de encontrar las palabras adecuadas para describir lo que experimenté.

Pero retornemos a tu pregunta. "La Estrella Oscura" narra los acontecimientos ocurridos en una etapa de la Alta Edad Media de un mundo que... no existe. En cierto modo es una novela histórica, pero con una salvedad: relata una parte de la historia de un mundo imaginario. Me divertí hasta extremos insospechados escribiendo esta novela, y ahora que va a ser publicada, me gustaría que los lectores pudieran disfrutar tanto de su lectura como yo lo hice al escribirla. Creo que el hecho de que alguien compre mi novela es un privilegio, porque está pagando por un trabajo que me resultó enormemente gratificante. Espero no defraudar a los lectores, pues son muy exigentes, y están en su derecho a serlo. Ojalá esta "fantasía histórica" sea de su agrado.

P: Por lo que dices, parece una historia más de fantasía épica, como otras muchas que se pueden encontrar en el mercado. ¿Qué hace diferente a La Estrella Oscura? ¿Por qué crees que tuvo tanto éxito en el certamen de Minotauro y luego llamó la atención de una editorial?

R: Buena pregunta. Creo que si fuera capaz de responderte adecuadamente, podría ganarme la vida como asesor de autores noveles... Supongo que si la novela pasó el "corte", convirtiéndose en una de las cinco finalistas, fue por dos motivos: el primero, porque su argumento la hacía original, diferente al resto de las novelas épicas que se encuentran habitualmente en las librerías, usando tus propias palabras. Y el segundo, porque intenté que la trama fuera creíble. Las personas que lean "La Estrella Oscura" y que sean aficionadas a la historia sabrán a qué me refiero. No les resultará demasiado difícil, por ejemplo, establecer paralelismos entre las batallas que se suceden en la novela y algunas que se celebraron en la antigüedad. Las estrategias pueden parecer inverosímiles; las tácticas, descabelladas. Pero la realidad supera siempre a la fantasía, y hace más de dos mil años, hubo un general que fue capaz de vencer, contra todo pronóstico, a un ejército enemigo que le superaba ampliamente en número, conocía el terreno, y estaba cerca de sus fuentes de aprovisionamiento. Erobio Hexmano, uno de los protagonistas, y sin duda mi preferido, es un tributo a la memoria de ese magnífico general. Pero dejo a la sabiduría e imaginación de los lectores el trabajo de identificar al personaje.

P: Da la impresión de que se trate más de una novela histórica que de fantasía épica... ¿crees que sorprenderá a los lectores? Y si es así, ¿cómo lo hará?

R: Bueno, por mis palabras anteriores quizás pueda deducirse que "La Estrella Oscura" es una novela histórica camuflada en un mundo fantástico, pero desde luego no es así. Aunque me haya inspirado en acontecimientos y personajes históricos, el planteamiento de la obra es totalmente fantástico.

El épico perfil de los personajes, o la presencia de lo sobrenatural –que juega un importante papel en el argumento-, lo atestiguan. Creo que logrará sorprender a los lectores, por algo tan sencillo como que la historia narrada, aunque pueda parecer histórica o real, no lo es. En el fondo lo que espero es que el comprador de "La Estrella" se entretenga, pase un rato agradable, y que le deje un buen sabor de boca. Que sea una de esas novelas que recomiendas a tus conocidos porque has disfrutado leyéndola.

P: Muchas gracias, Leo, por permitirme hacer esta entrevista. Te deseo mucha suerte con tu novela.

R: Gracias a ti, Teo, por tu gentileza. Te aseguro que esta conversación me ha encantado. Y, por supuesto, te deseo toda la suerte del mundo en tus proyectos, y el mayor de los éxitos para tus novelas, que por otra parte merecen. Un abrazo.

martes, 15 de septiembre de 2009

Presentación de Gran Torino

Da comienzo la recta final de septiembre, los quince días vallas, la ascensión del Tourmalet. Y lo hace, como no podía ser de otro modo, a lo grande.

El cine es algo que me apasiona. El buen cine, claro. Me gusta mucho el cine de terror. Pero mucho, mucho. Y tengo un gusto variado: igual me gusta Rebeca, del maestro Hitchcock, que Tigre y Dragón, con su maravillosa fotografía.

No importa el género. Si la historia es buena y está bien contada, disfruto muchísimo.

Por eso cuando vi Gran Torino me encandiló, me emocionó. Gran Torino es una de esas películas que uno se encuentra muy de vez en cuando y por sorpresa. Hoy por hoy, decir Clint Eastwood es decir cine de muchos kilates. Quién no lo crea, que vaya a ver Million dollar Baby, Space cowboys o alguna otra de este buen hombre.

Tanto disfruté viendo Gran Torino, que mi primera intención nada más terminar la película fue verla de nuevo, volver a ponerme a la cola del cine. Desde entonces, he vuelto a ver la película un par de veces más, en cines de verano y cosas así. Y siempre me deja ese gusto de una historia bien contada, una delicia de personaje, (Walt Kowalski es impresionantemente interpretado por el propio Clint) y un poso de esperanza.

Por eso, cuando me dijeron que si quería participar en la presentación del DVD, fue una enorme satisfacción, y además, una gran responsabilidad: no todos los días presenta uno una película, aunque sea en DVD, del que probablemente sea el mejor director vivo, un genio como Clint Eastwood. No todos los días, una superempresa como Warner brs. Cuenta contigo para semejante actividad.

La presentación la realizaremos mañana miércoles, 16/9, a las 20.00 en Fnac Sevilla. Acompañaré a mi buen amigo Javier Márquez, del que ya he hablado otras veces en el blog pero del que volveré a hablar dentro de muy poco, con motivo del lanzamiento de su primera novela, a finales del próximo mes.

Pero mañana… mañana hablaremos de Clint Eastwood, de CINE con mayúsculas, de Gran Torino.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Intensidad

El mes de septiembre está resultando ser de una intensidad agotadora. Y lo que queda por venir todavía es peor. Pero en cuanto a intensidad me refiero, que por lo demás, los próximos quince días prometen ser de lo más positivos e interesantes.

Durante el último mes y medio he leído 5 o 6 libros de teoría literaria. Amén de buscar cientos de páginas en internet. Todo ello, como sabéis, para el temario del curso. Lo tengo casi listo, digamos a un 80%. Todo lo que es teoría ya está. Ahora, lo que queda es ir haciendo los resúmenes de cada punto, añadiendo ejemplos y buscar las actividades y ejercicios. Ya estoy en los 200 folios, y calculo que todavía subirá unos 20 más aproximadamente.

Y tengo que tenerlo listo en 15 días, pero es que, los quince días que restan del mes de septiembre, van a ser de órdago.

Para empezar, el miércoles próximo participo en un evento del que ya os hablaré con más detalle. Tengo que ver una peli (me pongo en cuanto termine de redactar la entrada) y analizarla con detalle, así como leer un montón de información sobre el director, etc… hoy dedicaré el día a este asunto en exclusiva.

Y el jueves, como sabéis, viajo a Barcelona. Deseando estoy verme con mis editoras, y el evento de la agencia, por supuesto. Tengo muchas ganas de ver a Sandra, pues me imagino que allí podremos hablar de los informes de lectura de Pecado Capital y 2012. Estoy deseando que llegue el momento del viaje, sinceramente. Además, el cambio de rutina creo que me vendrá bien. Ya os contaré con detalle cómo ha ido.

Estos días estoy terminando una entrevista que publicaré en el blog en una o dos semanas como mucho, a un autor novel que se estrena con una novela de fantasía épica. Creo que está quedando de lo más interesante, pero no adelanto nada más.

Pero además, tan pronto como vuelva del viaje a Barcelona voy a realizar otra entrevista. Aquí la cosa se complica, porque queremos grabarla en video, en diferentes localizaciones de Sevilla. Además, casi con toda seguridad saldrá publicada en uno o varios medios de prensa escrita, así que hay que preparar la entrevista con atención y cuidado. Intentaré hacerlo durante el viaje a Barcelona, aprovechando los vuelos de ida y vuelta y los ratos perdidos en el hotel, si es que los tengo.

Y para terminar el mes, el Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. La expectación que se ha creado este año en torno al evento es espectacular. La organización ha recibido infinidad de mensajes dando la enhorabuena por el programa. El miércoles mantuvimos la última reunión, para asignar los moderadores y presentadores de los distintos discursos y mesas. Yo me encargaré de moderar la mesa titulada: Escribir y Publicar Fantasía Épica, que tendrá lugar el sábado a las 16.30h. Esto supone más preparación, claro.

El miércoles había un total de 35 personas inscritas, un número muy superior al de años anteriores en estas fechas, ya que suele ocurrir que la gente deja la inscripción para los últimos días. Sin embargo, ayer recibía un mensaje en el que se decía que la inscripción había crecido enormemente, y empezábamos a acercarnos al número máximo de 100 plazas. De modo que si alguien tiene intención de asistir y aún no se ha inscrito, más le vale que se dé prisa.

Todo esto es lo que se me presenta para los próximos 15 días… y a todo ello he de sumarle el hecho de terminar el temario, como decía al principio. Y eso sin contar las horas de trabajo, claro. Voy a tener que sacar el tiempo de debajo de las piedras, porque de lo contrario no sé cómo voy a llegar a todo.

Al menos, hoy me han dado una buena noticia. En el curso de creación literaria de la universidad popular ya hay 19 inscritos. Igual hasta tenemos que montar dos grupos… ¡Quién lo iba a decir!

lunes, 7 de septiembre de 2009

El Lector Editorial (II)

Si el lector editorial puede “vetar” nuestra obra, impedir que se vea publicada al presentar un informe negativo, o bien fomentar su posible publicación por medio de un informe favorable, haremos bien en preocuparnos por saber más cosas acerca del lector editorial.

¿Qué contiene ese informe que es tan crucial? En su blog Ocurrió en Febrero, Maribel Romero nos explica en qué consiste un informe editorial. Analicémoslo por partes.

Para empezar, contiene algunos datos básicos: título de la obra, autor, nº de páginas, el idioma en que está escrito, si proviene de una agencia, etc… Esto es un trabajo mecánico, sin ninguna importancia más allá que la de identificar fehacientemente el título sobre el que se presenta el informe propiamente dicho.

A continuación, viene el verdadero meollo del asunto:
IMPRESIÓN GENERAL DE LA OBRA.-
SINOPSIS DEL ARGUMENTO.-
TRATAMIENTO DE LOS PERSONAJES.-
TEMAS PRINCIPALES Y SECUNDARIOS.-
LENGUAJE Y TÉCNICA LITERARIA.-
FACTORES POSITIVOS QUE DESTACAN.-
FACTORES NEGATIVOS QUE DESTACAN.-
VALORACIÓN LITERARIA Y COMERCIAL.- (Puntuación de 0 a 10)
Valoración Literaria.-
Valoración comercial.-
PÚBLICO.-

Estos son los puntos que el lector debe desarrollar.

¿Podemos hacer algo para que su informe nos resulte favorable? Bien, veámoslo.

Para empezar, habla de su opinión sobre la obra. Qué le ha parecido, su impresión, cómo le ha afectado, si le ha emocionado o no, si le ha parecido o no una historia interesante. Es un apartado puramente subjetivo. Tal vez a él le parezca un libro genial, llegue al editor y crea que no es para tanto. Para gustos, los colores, como suele decirse. Sin embargo, el editor tiene muy en cuenta la impresión del lector, de lo contrario, no lo contratarían, ¿no os parece? Poco podemos hacer aquí, lejos de haber creado una historia interesante.

Sobre la sinopsis hemos hablado largo y tendido en este blog. Ahora podemos entender el por qué. El lector hará su propia sinopsis, en la que debe resumir la obra. Pero no se dejará atrás líneas argumentales, personajes, conflictos ni tramas. Si nuestra sinopsis debía enganchar el interés de la editorial, la del lector debe resumir la novela al editor, que todavía no la ha leído. PERO, y es un pero bastante grande, nuestra sinopsis no debería ser en exceso distinta a la que presente el lector, de lo contrario, puede parecer, y de hecho parecerá, que hemos intentado colar “gato por liebre”, adornando en exceso nuestro trabajo para intentar vender el libro.

Laura hablaba en un comentario de la última entrada sobre la importancia de los personajes. Y lleva razón. El elemento que mantiene a la historia son los personajes. Si no tienen la suficiente fuerza, atractivo, credibilidad… si no logramos que el lector se identifique con los personajes, la historia no resultará atractiva. De ahí que el lector informe específicamente sobre ese apartado.

No olvidará hablar sobre la historia que planteamos. Si no atrae, no seduce al lector, difícilmente lograremos un informe positivo. Una historia es interesante si tiene diferentes niveles, si no sucede únicamente una cosa, sino que, además del tema principal, (Frodo y el Anillo, por ejemplo), suceden otras cuestiones (Aragorn y Arwen, El cautiverio de Gandalf, la traición de Saruman, la persecución de los Jinetes Negros, la traición de Boromir, la lealtad de Sam, el rapto de Merry y Pippin, y mil cosas más). Por más interesante que sea nuestra historia principal, debe apoyarse en otras historias secundarias de menor fuerza. Es tal como sucede con un edificio. Las paredes principales son las que aguantan el peso, pero los tabiques dan forma a la vivienda.

Hablará de los factores positivos y negativos de la novela. Si nos obcecamos en pensar que nuestra novela no tiene fallos, jamás veremos nuestro trabajo publicado. Debemos procurar descubrir tantos errores como sea posible: de argumento, personajes, temporalidad, etc… Y de ese modo, intentar que los aspectos negativos influyan lo menor posible en la redacción del informe.

Y hablará también sobre la técnica, el lenguaje y los recursos utilizados. Personalmente he participado en dos ocasiones como jurado en concursos literarios, y he de decir que uno de los aspectos que más me molestan en los originales es encontrarlos llenos de errores y faltas, tanto sintácticas como gramaticales. Me sacan de la lectura. Si aspiramos a ser profesionales, no podemos permitirnos tener errores de ese tipo. Ojo, no hablo de fallos de tipografía, ni de algunas, (ALGUNAS), faltas. Oye, para eso están los correctores. Pero presentar un original plagado de errores es una garantía de que perderemos muchos puntos en el informe del lector. Sería como si un profesional de cualquier otro campo, por ejemplo, un futbolista, no tuviera técnica alguna en el manejo del balón. ¿Puede tener un error? Por supuesto, puede fallar diez goles a puerta vacía. Pero si es así, nadie lo tendrá en cuenta como futbolista. Pues si queremos que nos tomen en serio, debemos presentar los originales tan pulidos como sea posible.

El lector informará además sobre el público al que va dirigida la novela. También hemos hablado de la necesidad de presentar nuestro original con un informe al respecto. De modo que, al igual que con la sinopsis, será mejor que coincida con el informe del lector.

En este sentido es necesaria otra reflexión: el lector conoce perfectamente la línea en la que la editorial trabaja, y debe recomendar o no la publicación del libro dependiendo de si el original se adapta a esa línea. Ya hablamos en su momento de la importancia de seleccionar bien la editorial a la que enviábamos nuestro trabajo. Si no sigue la línea marcada, será mejor no perder el tiempo. Deberíamos conocer perfectamente si es factible o no que la editorial publique la novela.

Basándose en todos estos datos, el lector dará una puntuación a nuestra obra. Dependerá de esa puntuación que el interés del editor aumente o disminuya.

Es todo eso, la suma de datos objetivos y subjetivos, lo que hará que el informe del lector editorial sea o no sea favorable. Ahora conocemos un poco mejor lo que podemos hacer para facilitar el camino…

¿Quién dijo que el oficio de escritor resultara fácil y cómodo?