lunes, 5 de enero de 2009

Estudios de Marketing VI: Más trabajo



Si habéis sido lo suficientemente buenos durante el año como para que los reyes os hagan un buen regalo, si además vuestra novela es realmente buena, y si habéis logrado captar la atención del editor/agente al que enviasteis vuestra obra, un buen día os encontraréis con una llamada de teléfono, o un mensaje de correo que tendréis que leer varias veces antes de creéroslo. Porque, sí, una editorial se ha interesado por tu novela y quiere publicarla.

Lloraréis, patalearéis, gritaréis y os dará un subidón de adrenalina que os mantendrá en las nubes durante unos días. Luego os llamará el editor o editora y os dará su impresión: que la editorial tiene una buena opinión de la novela, etc, etc… Eso sí, no esperéis que de inmediato os dediquen demasiadas alabanzas… porque en la mente del editor, en ese instante, hay algo bien distinto: Mejorar la novela.

Sí, sí… lo que leéis: MEJORAR la novela. Porque en esta vida, todo, absolutamente todo, es susceptible de ser mejorado. Y vuestra novela no va a ser menos.

Y aquí, es donde muchos están, en mi opinión, equivocados.

Conozco personalmente a varios autores que niegan al editor la opción de que el texto de la novela sea corregido. Y es muy curioso, pero todos los que conozco que tienen esa actitud (respetable por otro lado), resulta que luego se quejan de que se venden pocos de sus libros, e incluso de que la editorial se vuelca más en la difusión de otras novelas que en las suyas.

Y ahora es cuando yo digo… ¿y nunca se han parado a preguntarse por qué sucede eso? Bueno, en realidad me consta que sí lo han hecho. Es más, yo mismo he sacado el tema cuando hemos estado juntos. Y de forma invariable, salen a la palestra teorías conspiratorias de carácter casi judeo-masónico, que en realidad no explican nada, pero que dejan muy satisfecho al autor, quien termina echando balones fuera y culpando de sus bajas ventas a las editoriales.

Voy a repetir algo que los que pasáis por aquí a menudo lo habréis leído ya en otras entradas: Señores, las editoriales son un N E G O C I O. Buscan obtener el máximo beneficio posible por sus productos. Por tanto, el editor quiere presentar un libro tanto mejor cuanto más pulido se encuentre. Porque, si el libro está bien trabajado (al margen del autor, pues el autor es incapaz de ver todos los errores, que los hay, y muchos, de su novela) se venderá más.

Digo que es incapaz de ver sus errores por un motivo muy simple: él es el que la ha escrito, se sabe las frases y el argumento de memoria. Por tanto, cuando lee su texto, no lee lo que hay escrito; recuerda lo que su mente quiso poner. Por eso, porque su lectura es superficial, no puede ver sus errores, tanto de trama, como de personajes e incluso ortográficos. Os pongo un ejemplo. Hace algo más de un año estuve comiendo con varios autores, muchos de ellos de cierto nombre y prestigio. Hubo uno que había presentado su última novela hacía unos pocos meses, una ucronía bastante buena, por cierto. En ella, hablaba a menudo de los tapices que poblaban los suelos de determinados lugares. Al menos había 6 o 7 referencias en el libro a esos tapices. Pero resulta que los tapices, por definición, ¡¡¡no pueden estar en el suelo!!! Si está en el suelo, no es un tapiz, es una alfombra. Al comentarlo, tanto él como su esposa se quedaron un poco parados, me dieron la razón y me dijeron que ni el autor, ni su esposa, que le corrige los textos, habían reparado en ese dato.

Bien, pongámonos ahora en el lugar del editor: “Esta novela me parece interesante, cuenta una buena historia y está bien escrita. Quiero publicarla. Sin embargo, es necesario darle un repaso a la ortografía y al estilo. Si lo hacemos bien, puede quedar una novela de un gran nivel.”

¡¡El hombre quiere la novela!! ¡¡¡Quiere apostar SU dinero por ella!!! Pero, ¿qué ocurre? Que el autor le dice. ¿Sí, la quieres? Eso significa que tal y como está te ha gustado, ¿no? Pues en ese caso, no se toca, porque es MI obra, y nadie más va a ponerle las manos encima.

MEEEEECK!!! Error! Error porque el editor, si hay suerte y no da el paso atrás y te dice que en ese caso publiques tú mismo la novela, si hay, digo, mucha suerte, aún te la publicará. Pero, ¡ojo! La editorial tiene un nombre que proteger, tiene una reputación, y desde luego, apoyará más a los autores que colaboran que a los que se cierran en banda. Por tanto, lo normal será que la tirada de ese libro no trabajado por la editorial sea inferior que otros a los que sí ha dedicado tiempo, en los que sí ha trabajado. ¿Por qué? Porque es un N E G O C I O y por tanto ha de rentabilizar esfuerzos.

Os pongo otro ejemplo: las portadas de los libros.

¿Por qué las portadas de las distintas colecciones de las editoriales tienen elementos comunes? Por varias razones: para que se las identifique con la editorial, para igualar la calidad de sus productos, para imprimir el sello de calidad de la casa, etc…

Con las revisiones de texto pasa lo mismo. La editorial no las hace porque sí, es un proceso largo, de varios meses, y caro, pues se imprimen diferentes galeradas y en él trabajan varias personas a las que hay que pagar su sueldo. De hecho, las editoriales pequeñas no ofrecen ese servicio, no porque no les guste, sino porque no se pueden permitir el lujo de pagarlo.

Que una editorial quiera revisar el texto de nuestra novela no es una “invasión” de nuestra obra. Deberíamos verlo como lo que es: un intento de mejorarla. Al fin y al cabo, el autor mantiene el derecho, por contrato, a negarse a que se haga un cambio si no lo ve conveniente. Por lo tanto, no perdemos nada en dejar que la editorial efectúe sus correcciones. Al contrario, nos ayudará a comprender un poco más el otro lado de la industria editorial, pues el editor no te dice: quiero hacer este cambio, este y este. Sino que te dice: este cambio sería conveniente por tal motivo, este otro sería interesante por tal otro, y en esta frase, ¿crees que tal y como está presenta con claridad tu idea, o sería mejor presentarla de este otro modo?

¿Qué mejor modo de aprender que de la mano de auténticos profesionales de esa industria?

Fijaos cómo es la cosa en cuanto a las correcciones. Os hablo ahora de mi experiencia personal. Ya sabéis que hay una editorial que quiere publicar HIJOS DE HERACLES. Es una novela histórica ambientada entre 735 y 655 a.C., en la antigua ciudad de Esparta. Bueno, pues hablando con mi editora el primer día, me comentaba que había una serie de cuestiones que su especialista en historia creía que podían ser errores históricos, y que, por tanto, era conveniente que los repasara. Le pedí que me enviara esas cuestiones y cuando me llegaron eran un total de 16 puntos.

Estuve 4 horas contestando uno a uno. La mayoría no eran errores, sino que la historia que presento se basa en un punto de vista que no es el normalmente aceptado para explicar lo ocurrido. Por tanto, podían ser considerados como tales. Para que entendáis de qué os hablo os diré por ejemplo que normalmente se cree que fue Licurgo quien introdujo en Esparta una serie de leyes. En mi libro, sin embargo, esas leyes las introduce otro personaje histórico. Puede parecer que es un error, sí. Pero le expliqué a mi editora cuales eran los motivos por los que había optado por esa posibilidad, basándome en determinados puntos de vista de una serie de expertos en la Grecia clásica. ¿Sabéis cuál fue su respuesta? Os la copio directamente:

Como ya comentamos por teléfono, de la historia antigua de Esparta se sabe poco, y de ahí deriva el que haya hipótesis distintas para explicar diferentes aspectos de su evolución. Es evidente que algunos de los comentarios de nuestro informador se deben a que tú propones una hipótesis distinta de la habitualmente aceptada. Eso es totalmente aceptable e incluso creo que le otorga un factor novedoso a la novela. Sin embargo, creo que no estaría de más que incluyeses una breve nota al respecto al final. El lector de novela histórica suele agradecer que le digan cuánto hay de verdad y cuánto de elucubración en estas obras.

No sólo no insistía en imponer su punto de vista y aceptaba el mío, sino que creía que además era un aspecto positivo de la novela. Sin embargo, señalaba, acertadamente, que para evitar que algunos lectores que pudieran estar familiarizados con la historia narrada en la novela creyeran que ésta contenía errores históricos, se aclararan determinados aspectos en una nota adicional. ¿Hay algo más razonable que eso?

Pero es que además, algunas de las apreciaciones de ese especialista eran de lo más acertadas, pues hablaba por ejemplo de aspectos lingüísticos del griego (idioma que desconozco por completo) que estaban mal expresados en la novela. De no haber accedido a esa corrección, la obra hubiera contenido errores lingüísticos. Y es que, por más que uno busque información, es imposible que domine absolutamente todo lo relacionado con su obra.

Por eso, el día que una editorial esté dispuesta a publicaros vuestra novela, sin importar si es la primera o la quincuagésimo octava, y os proponga revisar el texto, aceptad sin condiciones. Significará más trabajo, sí. Más horas dedicadas a un proyecto que, en principio, ya teníais cerrado. Pero sin duda, merecerá la pena.

La única pregunta que queda por hacer es: ¿habéis sido durante el año lo suficientemente buenos como para que los reyes os hagan semejante regalo?

25 comentarios:

Blas Malo Poyatos dijo...

Lógica aplastante: si un editor/agente, que ya ha librado innumerables batallas editoriales, aconseja hacer algún cambio en el libro, ¿qué burro soy yo para no escucharle?

Y sí, he sido bueno, bueno, buenísimo... espero una noticia en breve.

¡Saludos!

JUAN dijo...

Muchas gracias por este artículo, espero sigas mostrándonos cómo llegar a publicar.
También espero una noticia pronto, parece que no he sido tan malo y este año no me traen carbón.
Un abrazo.

Arwen Anne dijo...

Me parece un artículo de lo más adecuado y de lo más certero. Espero que tu libro esté pronto en la calle y te diré una cosa, yo, con que me digan que hay que corregir algo, no me opongo, me alegro, porque William es como mi hijo, a mí me parece perfecto, el mejor, el más de todo, pero se que tiene defectos y yo no los veo. Creo, y permíteme que me alarge un pelin, que lo máximo que le puede pasar a un escritor con una editorial, a parte de que esta quiera publicar su obra, es que la editorial se digne a ofrecer mejorar ese escrito.

Y no ya porque sea un negocio, si no también porque la novela gana en todo. En estilo, en lenguaje, en texto... me parece, a mi pobre parecer, que es algo de lo que el escritor puede estar orgulloso, y no debería de decirse nunca un "no" en ese sentido.

Dejar, en alguna ocasión como es el punto de ejemplo que tu has puesto, entrever la intención del escritor, pero siempre, respetando la de la editorial.

Se que es un negocio, lo se bien, pero... en ese negocio, va algo que el escritor ha creado, va una parte de sí mismo y creo, que si se puede pulir, se debe pulir.

Gracias por esta entrada tan bonita y espero que el comentario no sea excesivamente largo que me parece que sí.

Besos y ya no me alargo más

B. Miosi dijo...

Teo, te doy toda la razón. La editorial no solo tiene que hacer una lectura y revisión de la obra. DEBE corregir. Por el bien de las ventas, del autor y de su prestigio, como dices. Por supuesto, estamos hablando de obras ya aprobadas por la editorial. No comprendo la actidu de los escritores que se niegan a que sus novelas sean mejoradas, me parece algo absurdo.

Como siempre, Teo, un placer pasar por aquí. Un abrazo,
Blanca

Manuel dijo...

Certero, como un hoplita. En mi caso (de verme algún día en tan grata situación) se haría obligatorio, pues una y otra vez cometo los fallos de siempre, además de otros muchos de los que no soy consciente.
Gracias.

Martikka dijo...

El hecho de la corrección es algo necesario, y quien no lo acepte probablemente sea alguien poco humilde y demasiado pagado de sí mismo (y de su "obra").
Por mucho que escribamos y re-escribamos, siempre habrá algo que otros ojos nos harán ver desde otra perspectiva, así que la ayuda es buena y necesaria.

A la espera de la publicación de la novela con que gané el premio comarcal, yo misma ya he hecho algunas pequeñas correcciones a posteriori, y espero la llamada de la editorial con sus sugerencias. Mejorar un texto supone algo más de trabajo con una obra ya terminada, y puede ser algo aburrido (no siempre) si estás escribiendo otras historias en ese momento, pero es evidente que ha de salir al ruedo en perfecto estado. Si no, ¿para qué?

Carlos dijo...

Los consejos que os pueda dar un editor, siempre son acertados por el bien de la novela. Y te lo digo como editor que soy. Lo que ocurre en muchas ocasiones es que el autor se aferra a que su hijo (la obra),es muy buena y no se debe tocar, y es un verdadero error. Menos mal que son pocos los escritores que se oponen a la corrección.

Teo Palacios dijo...

Blas, sabía que cuando escribiera esta entrada, parecería algo lógico. Pero te sorprenderías de la cantidad de autores a los que no les gusta que se les corrija sus textos... Por eso creí necesario meter esta entrada en los estudios de Marketing.

Es cierto que no guarda mucha relación con presentar el texto a un editor, etc... pero sí tiene que ver con las posibilidades para vender más ejemplares de la obra una vez esté en el mercado. Porque depende de la tirada, un libro se venderá más o menos, y como decía, la editorial hará una tirada mayor si la obra está bien trabajada.

En cuanto a esas noticias, espero que nos des muy pronto una alegría.

Mientras tanto, recibe un abrazo

Teo Palacios dijo...

Si realmente te sirve de ayuda, Juan, es una alegría para mí, pues ese es el objetivo de este blog, intentar servir de ayuda.

Espero que esas noticias sean positivas.

Saludos!

Teo Palacios dijo...

No te preocupes con la longitud de los mensajes, Arwen, que aquí eso no se mide... De lo contrario, nadie leería mis entradas. ¡Son kilométricas!

Teo Palacios dijo...

Yo tampoco la entiendo, Blanca. Al fin y al cabo, la discusión siempre es provechosa y como dice el refrán, 4 ojos ven más que dos. Por eso no lo entiendo... porque por muy pulidos que presente mis textos, siempre habrá algo que se me pase.

Como siempre, Blanca, un gustazo recibirte por aquí. Besos

Teo Palacios dijo...

Manuel, no te mortifiques. Todos tenemos coletillas, repetimos frases e ideas y dejamos de poner la tilde en las mismas palabras. Lo importante es tener una buena historia que contar y luego contarla del mejor modo posible.

Céntrate en eso, y mucho ánimo!

Teo Palacios dijo...

Martikka, yo creo que el proceso de corrección no tiene porque ser aburrido. Es más, si resulta así es porque no lo estamos enfocando del mejor modo. La corrección debe servirnos para que aprendamos, para que en el futuro no repitamos los mismos errores o al menos para comprender mejor el mundo editorial y lo que funciona bien en él. Si tenemos esa actitud, la corrección será un proceso de lo más interesante!!

Teo Palacios dijo...

Bueno, Carlos, estoy CASI totalmente de acuerdo contigo. Desde luego, la intención del editor es mejorar la novela, eso es evidente. Todos sus comentarios serán por tanto en ese sentido y desde su punto de vista. Otra cosa es que su punto de vista pueda estar equivocado.

Personalmente creo que el proceso de corrección debe ser un diálogo fluido en el que ambas partes busquen llegar al mayor entendimiento posible. Ni el escritor debe imponer su punto de vista, ni debe hacer lo mismo el editor. Como reza el dicho "hablando se entiende la gente" y puesto que ambos buscan mejorar la obra, no será difícil encontrar un punto en común.

Y sí, es un auténtico error que un autor se niegue a la corrección del texto de una novela, en eso tienes toda la razón. Afortunadamente, los que visitan este rinconcito tienen una actitud bien diferente.

Por cierto, que igual tienes por aquí material para más de un lanzamiento...

Armando Rodera dijo...

Interesante y amena entrada, Teo, como todas las tuyas. Si es que nos tienes muy bien acostumbrados...

Estoy de acuerdo contigo. Un editor vela por su negocio pero además te ayuda a crear un "producto" aún mejor. Un consagrado pase, pero un novel debe dejarse aconsejar en este aspecto. Con unas reglas, por supuesto, pero negarse es de tontos. Si creemos que nuestra obra es la mejor del mundo y no tiene ningñun fallo, mal camino llevaremos.

Así que a esperar que llegue ese momento en que tengamos que discutir con el editor. Ojalá sea pronto.

Un saludo.

Javier Márquez Sánchez dijo...

Dí que sí, un artículo cortito para empezar el año... jejeje

Te doy completamente la razón. Yo también conozco a autores a los que les falta humildad y sentido común para comprender que el editor es editor porque se presupone que sabe del tema, por lo tanto, las indicacione y consejos que ofrece no suelen ser gratuitos.

He trabajado con varios editores y rara vez he rechazado sus comentarios. Además, si es un buen profesional, no impone, sino sugiere. Lo suyo es el debate autor-editor para acordar el punto justo de la obra para que sea lo más comercial posible sin dejar en ningún caso de responder al estilo personal del autor.

LETRAWEB dijo...

Hola Teo, acá de nuevo por tu espacio. Espero hayas pasado un feliz fin de año y el 2009 te haya recibido con una gran sonrisa.
Es muy interesante esta entrada y de valiosa utilidad. Concuerdo contigo en cuanto a la aceptación de la correción y más si se trata de una novela histórica como es el caso. Particularmente, como lectora que soy en primera instancia, me gustan mucho este tipo de novelas ambientadas en la antiguedad.
Te deseo toda la suerte de este mundo en tus empeños y que este año te aporte nuevos bríos.

Un abrazo
Bye bye

Javier dijo...

Hola Teo:
Me ha gustado mucho tu artículo. pero por poner algún pero, recuerdo que un día un buen escritor me dijo: Javier, si al leer tu escrito, uno sólo hace hincapié en un error sobre el que tu dudabas, no dudes, quítalo. Pero si mil te dien que algo no es correcto y tú estás convencido de que es lo que tú querías y como tú lo querías, no te muevas.
De todas maneras, soy muy partidario de escuchar el consejo. Siempre y de cualquiera. Claro que luego, hago lo que creo conveniente.

Un abrazo y enhorabuena por tu blog.

Teo Palacios dijo...

Armando, los que me tenéis mal acostumbrado sois vosotros, jejeje.

No creo que un autor "consagrado" pueda permitirse el hecho de pasar por alto la corrección y los consejos editoriales. El hecho de que durante x tiempo hayas tenido éxito en tu carrera literaria no garantiza que se siga teniendo. No son pocos los autores que, después de años de estar publicando sin problemas, de pronto se encuentran con que nadie desea publicar una obra suya, en un descenso en espiral que termina finiquitando su carrera literaria.

La humilda es algo que también se puede practicar, y debemos reconocer que, por muy bien que uno escriba, siempre vienen bien los consejos de aquellos que entienden del mundo literario.

Un abrazo!

Teo Palacios dijo...

Jajaja, pero que malo eres, Javi, jejeje. Ya se lo decía a Arwen, mis entradas son demasiado largas... algo voy a tener que hacer al respecto, no sé cómo leéis tanto peñazo y elucubración personal :S

En cuanto al dialogo editor-autor, pues estoy contigo. Creo que es la clave para dejar la obra en el punto justo, o al menos lo más cercano a ello, para presentar al lector un producto de calidad con el sello personal de cada autor.

Teo Palacios dijo...

Letraweb, un placer tenerte por aquí de nuevo. Debo decir que las poesías de tu blog son maravillosas, y que muchas logran emocionarme. Enhorabuena.

El año ha empezado bastante bien en sentido literario, con la firma del contrato para editar mi primera novela. Si lees las entradas anteriores te pondrás al día. En lo personal, estoy fastidiado con una gripe extraña que me tiene K.O. desde hace 10 días, con una otitis de caballo y una inflamación de garganta con la que no puedo ni beber... Pero bueno, no moriré de esta.

Si te gusta la novela histórica, creo que disfrutarías de leer HIJOS DE HERACLES. Cuando me llegue el contrato firmado ya daré detalles que te pueden interesar.

Un beso

Teo Palacios dijo...

Bienvenido, Javier.

Es curioso que justo el día que vienes a dejarme un mensaje por aquí yo te mandara un relato para ese maravilloso proyecto solidario que has puesto en marcha. Espero que tenga mucho éxito.

Estoy de acuerdo contigo en que el autor debe defender su obra. Si el autor cree que determinado aspecto no debe ser cambiado (por motivos varios, como que perdería la esencia de determinado personaje, o porque tal escena podría perder fuerza narrativa, etc...), debe pelear por mantener su punto de vista, pues para eso es el autor. El problema viene cuando el autor ni siquiera está dispuesto a escuchar lo que otra persona tiene que decir. De ese modo se cierra puertas a una posible mejora de su obra, que es en definitiva a lo que todo escritor debería aspirar: presentar su novela con la mejor calidad posible.

Espero verte por aquí más amenudo.

Saludos.

LETRAWEB dijo...

Hola Teo, sin duda iré poniéndome al día, al ser casi nueva en esto de los blogs, pues estoy muy atrás en las entradas que han ido posteando todos ustedes.Pero de a poquito los leeré.
Gracias por lo de mis poesías, me alegra que te gusten y satisface a la poeta que llevo dentro.
Lamento que no te sientas muy bien, pero bueno, deseo que te recuperes pronto para que puedas disfrutar a plenitud tus logros literarios.
Seguramente disfrutaré tu novela.

Abrazos y que tengas un feliz día.
Bye bye

Esther dijo...

¡Qué cosa extraña! No sabía siquiera que un autor podía negarse a que la editorial revisara su libro antes de la publicación.

Me llama poderosamente la atención el que alguien se niegue a que su texto sea criticado. Y no lo enfocaré desde el punto de vista de que una editorial es negocio (que lo es, claro), sino más bien desde otro lugar: es literatura. ¡Estamos hablando de literatura! Si no permites que un editor observe tu obra, entonces, ¿nunca participaste de un taller literario, nunca leíste o escuchaste a los “grandes” hablar de literatura, jamás hiciste un curso, en tu vida has pertenecido a una peña o café literario? ¿Qué clase de soledad es la que puede llevarte a creer que lo que haces es perfecto, tanto que nadie encontrará una falla, un error siquiera? ¿A desconocer que el ojo de un experto puede detectar lo que no has logrado detectar? ¿O no te interesa que aquello que produces sea lo mejor posible, lo más depurado?

No sé. Es extraño, realmente.

Otra cosa sería el aceptar cualquier modificación porque “el editor lo dice”.

Se me ocurre que son dos caras de la misma moneda: el no aceptar ninguna revisión, y el darle la potestad a un editor (o a quien fuese) a hacer todos los cambios que crea conveniente, sin discusión posible. Una vez , un compañero de Prosófagos dijo: “¿Acaso hay una sola coma, una única palabra que no sea deliberada, si es que el texto ha sido revisado a fondo?”. Por eso creo que ambas actitudes son dos caras de la misma moneda: porque en ambas, el autor excluye la posibilidad de argumentar el porqué de una línea, de un adjetivo, de una estructura determinada. Y me pregunto: ¿tendrá esos argumentos, realmente?

Lo más serio es que se pierde una oportunidad de aprender. Hay dos oportunidades únicas para aprender: el error propio (pero para eso tienes que saber y admitir que cometiste un error, claro), y la necesidad de defender las propias ideas y convencer al otro (oportunidad inmejorable para aclarar las propias ideas). Lo más serio no es que la novela tenga escasa publicidad o se venda poco. Si estás en el campo de la literatura, cualquier cosa que signifique que aprendés por debajo de lo que podrías aprender es un paso hacia atrás. No se trata de publicar, meramente, ¡se trata de que estás escribiendo literatura, caramba! Una cosa es no ser un Borges o un Baricco o un Steinbeck, y otra cosa es no intentar llegar a serlo, no aprovechar todas las oportunidades para serlo… Aunque uno sepa que no llegará a ese nivel, no importa, hay que intentar hacerlo lo mejor, y cada vez “más mejor”. Y utilizar todas las opciones que se tengan para lograrlo.

(Como dijo el poeta: ¿para qué sirve la utopía, si es que, por más que caminemos, nunca la podremos alcanzar? Pues sirve para eso: para caminar)

En fin. Si no fuera amateur (como soy) en esto de escribir, y quisiera publicar… me desesperaría por hacerlo con una editorial donde hubiese gente que me devolviera el manuscrito con acotaciones en rojo por todos lados. Si quisiera publicar, intentaría no sólo hacerlo, sino hacerlo en las mejores condiciones posibles. Y eso, significa editores que revisen a conciencia. Después… después será cosa mía el aceptar cuándo tienen razón, o demostrar que tengo conocimiento o claridad de ideas suficiente como para defender una posición contraria a la de ellos.

Un cariño,
Esther

Teo Palacios dijo...

Como siempre, Esther, tus análisis son de lo más interesantes.

Desde luego, el autor de una obra escrita, por el hecho de ser literatura, debería intentar que estuviera escrito de la forma más correcta posible, simplemente porque la literatura es una forma más de arte y como cualquier arte debe ser lo más hermoso a lo que se pueda aspirar. Yo hablaba desde el punto de vista del negcio, efectivamente. Pero tu puntualización me parece muy acertada.

Un beso