martes, 24 de febrero de 2009

Lectura Ligera: HIJOS DE HERACLES

Como tengo mal acostumbrados a los asiduos a este blog, me consta que más de uno ha venido hoy por aquí buscando la entrada semanal, que como sabéis suelo colgarla los martes. Pero, esta semana me voy a retrasar un poco. Creo que merece la pena esperar un par de días, hasta el jueves, y poder hacer una entrada en condiciones de lo que se hable mañana en la mesa redonda de la que os hablé hace unos días.


Pero ya veis, me siento un poco en deuda con vosotros por eso de no haber colgado nada hoy... así que voy a hacer algo por primera vez desde que comencé a escribir este blog: colgar un fragmento de mi trabajo.


Pensé en primera instancia subir un cuento infantil al que le tengo mucho cariño, porque así os presentaría también a una ilustradora apabullante. Pero como tantas veces os he hablado de HIJOS DE HERACLES, creo que estaría bien que os mostrara algo del libro.


Y como las cosas hay que empezarlas por el principio, pues os cuelgo el prólogo, para que vayáis abriendo boca. Son sólo un par de folios. Teniendo en cuenta que mis entradas ocupan más de tres, supongo que no os resultará demasiado largo.




El paisaje que me rodea es hermoso. Eligieron mis antepasados este lugar por muchas razones, aunque la belleza no se encontraba entre ellas. Es un paraje resguardado, recóndito, a salvo de miradas escrutadoras. Un lugar de profundos valles y altas paredes rocosas. Hermoso, sí, pero duro. Hermoso, sí, aunque de piedra y roca. Hermoso, sí, pero de fría tierra y aire gélido. Hermoso, sin duda, pero con la suficiente crueldad, inclemencia y aspereza para templar el carácter de los que vendríamos después. Y tan adecuadamente cumplió este lugar su propósito, que ahora, tras muchos años, contemplo por primera vez el esplendor que alberga, porque la hermosura es algo que mi gente tuvo que dejar de apreciar para dedicarse a otros menesteres.

Me encuentro en un punto elevado al oeste de mi ciudad, Esparta. A mi espalda puedo ver las altas montañas que la defienden. El griterío del pueblo ha quedado en su interior. Las mujeres y los niños nos han despedido. Ahora reina la calma. Nada excepto el soplo del aire hiere mis oídos. Es un día cubierto de nubes grises, con una claridad que presagia una fuerte nevada. El viento azota mi capa, y aunque mi torso se encuentra desnudo y el frío es penetrante, soy inmune a él. Porque yo, que según me describieron incluso mi venida al mundo fue dolorosa, no cuento las calamidades como otros. Muchos años de preparación lo hacen posible. Muchos años de vida estoica, de dureza impuesta, de sentimientos doblegados, me permiten mirar a la cara de la adversidad esbozando una sonrisa donde cualquier otro perecería, o al menos, lloraría igual que un perro apaleado.

Y no hablo sólo de mí.

Tres mil de mis hermanos me acompañan.

Todos tan preparados como yo. Todos tan dispuestos como yo. Todos tan felices como yo. Todos tan duros y abnegados como yo. Todos vistiendo la misma capa de color rojo sangre. Cada uno dispuesto a morir. Es nuestro designio.

Un bosque de espadas se alza ante mi vista. Destellos broncíneos fulguran con cada exiguo rayo de luz solar con poder suficiente para atravesar el manto de nubes que cubre nuestras cabezas.

Tres mil almas resueltas las portan.

Tres mil caras que muestran la mirada decidida del que se ha sobrepuesto a un millar de calamidades para llegar al día de hoy. Pues, desde la época de los Heráclidas, mi pueblo se ha preparado para este momento. Este es nuestro destino. Se nos enseña orden y pureza. Se nos enseña a despreciar cualquier banalidad. Todo en nuestra vida nos lleva a no temer a la muerte, a luchar por la libertad a cualquier precio.

Mucho hace ya que los descendientes de Heracles constituyeron la ciudad, pero ese derecho a gobernar esta tierra cedida por el propio Zeus, lejos de caer en el olvido, se ha ido renovando con la sangre de muchas generaciones.

Y es el momento de hacerlo valer.

Miro a mis hermanos y veo tres mil corazones que esperan la señal. Pues vamos a la guerra. Para eso estamos aquí. Para eso hemos nacido.

Durante todos nuestros años, desde la más tierna infancia, se nos ha preparado, se nos ha impuesto el extremo rigor que domina nuestras vidas.

La hemos aceptado con gozo, pues ésa es la tradición, y es nuestro honor, así como nuestra libertad, lo que está en juego.

Es, además, la única manera de llevar a cabo nuestra venganza.

De modo que observo las huestes que me acompañan y no puedo evitar que el orgullo me invada, pues al fin, se hará justicia.

Y en el preciso momento en que reconozco que estamos cerca de la gloria, la euforia me domina. No puedo retener por más tiempo el grito que inflama mi garganta. Mis pulmones estallan soltando todo el aire retenido y los espíritus de incontables generaciones de hombres de dureza inigualable, de increíbles hazañas y proezas que deberían ser recordadas cuando mi pueblo desaparezca, vuelven a la vida a través de él: “¡El Juramento! ¡La Muerte!”.

Y otras tres mil gargantas elevan su voz repitiendo esas palabras para llevarlas hasta el Olimpo, para que los dioses las oigan. Para que sepan que vamos a cumplir nuestra promesa. Que mi pueblo conoce lo que es el honor.

Soy el general que comanda un ejército como no se ha visto ningún otro en el mundo. Para eso estoy aquí. Este es mi destino.

Me llamo Anaxándridas.

Y soy rey de Esparta.

31 comentarios:

Manuel García dijo...

¡Vaya con el tal Anaxándridas! Te habrá dado chico ruido.
Con respecto a lo de mañana, cada vez lo veo más claro. Se abre una puerta, tal vez pueda ir.
¿Dejareis un hueco para un escritor de novela juvenil?
Un saludo.

Lola Mariné dijo...

Si esto es el prólogo, la historia promete.
La verdad es que transmites de manera genial los sentimientos del protagonista y la atmósfera del momento.
Saludos.

Guillem López Arnal dijo...

Bravo. En serio, bravo. Creo que es el mejor prólogo que he leído en mucho tiempo, aunque demasiado énfasis en la hermosura del primer párrafo.
Creo que valió la pena que no colgaras la entrada hoy.

Un saludo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Ah, Historia, cien mil años nos precedieron hasta el día de hoy. Gloria, honor, lucha, muerte y vida.

Ejem, ¿y dónde has dicho que puedo comprar la novela?

Otra cosa, ¿en qué stand vas a firmarla?

Ya has vendido un ejemplar.

Un saludo

Belén dijo...

Que bonito...

Se me han puesto los pelos de punta, sobretodo con la última frase. Genial, Teo, tenía pensado comprarlo pero ahora ya no me cabe la menor duda.

Javier Márquez Sánchez dijo...

Que te vas a hacer de oro con esta novela, te lo tengo dicho. Ya lo verás...

Martikka dijo...

Vale, la compro. Creo que ya llevas siete ejemplares con el mío...


Pero...
Estoy de acuerdo con Guillem en cuanto al primer párrafo: demasiado hincapié en la hermosura. Yo quitaría algún "hermoso".
Y la construcción de la segunda frase "eligieron mis antepasados este lugar por muchas razones", creo que quedaría mejor en su forma clásica: "Mis antepasados eligieron este lugar por muchas razones". Sujeto+verbo+predicado. Las formas clásicas hacen la lectura más fácil.

Es una sugerencia, solamente. Un saludo y gracias por dejarnos esta entrada tan diferente ¡pero necesaria para nuestra curiosidad!

STB dijo...

¡Bravo!
Me apunto también, esto promete.
Este prólogo transmite firmeza, convencimiento, seguridad (del personaje todo, claro).
Tantos "hermomos, sí" es cuestión de estilo. A mí me gusta. Y mucho.

Lo único que no me gusta es "torso". Es un adjetivo "blando y suave". Es una simple cuestión de percepción y de matices. Pero creo que un rey guerrero, curtido hasta el límite diría: "...aunque mi pecho se encuentra desnudo...". Es mi opinión solamente.
Un aplauso, escritor.

STB dijo...

"Hermoso, sí", quería decir.
Esto de teclear con tres dedooos...

Manuel García dijo...

Pues yo discrepo, la redundancia de hermoso no es un defecto de estilo, siempre se haga con conocimiento de causa. Un ejemplo claro aparece en la Colmena de Cela, en un párrafo repite "niño" muchas veces, lo hace para resaltar la gravedad del asunto. Nadie tenga miedo de repetir la misma palabra, es algo que si se hace adecuadamente es un acierto estilístico más.
Sin embargo, a mi se me repiten sin quererlo. Como cuando comes algo picante.

Arwen Anne dijo...

vale, el terreno es hermoso, hasta límites insospechados, pero duro y lleno de almas que lucharán hasta el final, porque es su destino.

Oye Teo, con tu permiso, te voy a decir una cosita, QUIERO SABER MAS DE LA NOVELA por favor, por favor, por favor, la quiero ya, YA

Yo desde luego no soy capaz de escribir un prólogo como este, ni mucho menos, es que nadie es capaz, vaya escritor en mayúsculas que estás hecho, felicidades maestro.

besos

Teo Palacios dijo...

Manuel, los escritores de novela juvenil tienen un descuento: podrán hacer dos preguntas por el precio de una.

Te esperamos

Teo Palacios dijo...

Gracias, Lola. Tú, que lo miras con buenos ojos ;)

Teo Palacios dijo...

Guillem, muchas gracias. Eso que comentas sobre el prólogo es decir mucho. Sé que el tema de la hermosura va a traer cola... ahora lo comento también con Martikka.

Saludos

Teo Palacios dijo...

Blas, ojalá pudiera decirte que está en venta en cualquier librería de España... Pero para eso todavía toca esperar un poco. Gracias por el comentario, me alegra que te gustara. ¡Y que sepas que cuento con tu venta!

Teo Palacios dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Teo Palacios dijo...

Gracias, Belén. A mi también me parece bastante emotivo ese prólogo, lo que pasa es que ya lo he leído tantas veces...

Besos, y dale besos a la bruja... lástima no poder veros durante la presentación.

Teo Palacios dijo...

El problema que voy a tener con esta novela, Javi, es que seguramente se va a tener que pelear con una que se llama "la pachanga del orfeón", o algo parecido, que por lo que me han dicho va a ser un bombazo... Espero que salga después que la mía, que si no me quitará todas las ventas.

Teo Palacios dijo...

Así que tenías curiosidad por ver cómo escribía, Marikka? jajaja, pues haberlo dicho y te mando un relatillo o algo, mujer...

En cuanto al tema de las redundancias de HERMOSO.

No eres la primera (mira a Guillem,por ejemplo), que me saca el tema. Como bien dice luego STB es algo muy personal. A algunos les enganchará a la lectura y a otros les chirriará un poco. O incluso un mucho. Sin embargo, no es por casualidad que está escrito así. Cumple elpropósito de remarcar que, para Anaxándridas, quien por primera vez en su vida se fija en ese detalle, el paisaje es sublime, pero incapaz de cortar las cuerdas que lo unen a las enseñanzas de su pueblo. De ahí que lo repita una y otra vez... como el que medita sobre algo, y vez tras vez le encuentra un inconveniente, por mucho que le guste aquello sobre lo que piensa. A lo largo de la novela uno de los temas más importantes es el de la educación espartana, así que deja claro desde el principio la profunda huella que marca en los jóvenes de Esparta.

Por eso está escrito así. La verdad, tengo curiosidad por ver qué me dicen desde la editorial, creo que será una de las primeras cosas que me encuentre.

Besos

Teo Palacios dijo...

La apreciación que haces sobre el"torso", STB, es interesante. He estado pensando sobre ello. Lo que ocurres es que hay una sutil diferencia...

El TORSO es, según la RAE: Tronco del cuerpo humano.

y el PECHO: Parte del cuerpo humano, que se extiende desde el cuello hasta el vientre, y en cuya cavidad se contienen el corazón y los pulmones. O la parte exterior delantera de esta porción del cuerpo, a diferencia de la espalda.

Y los espartanos llevaban desnudos el torso completo, no la parte delantera del tronco...

Teo Palacios dijo...

Manuel, a todos nos ocurre que dejamos redundancias aquí y allá. Por eso, y por otras correcciones, es importante releer el texto pasado un tiempo, cuando uno ya se ha desligado de lo que quería escribir y lee lo que realmente ha escrito.

Teo Palacios dijo...

Uy, Arwen... no hay nada peor que preguntarle a un autor sobre su obra. Créeme, me pondría a contar detalles y necesitaría un blog y un par de años sólo para explicar todo lo que se me ocurre sobre esa novela...

Y en cuanto a tenerla ya... pues me temo que tengo que decirte lo mismo que a Blas: todavía no hay manera de conseguirla. Pero tengamos paciencia, ya queda menos...

Y gracias por los piropos. Por aquí se deja caer gente muy buena en este arte de juntar letras. Seguro que alguno tiene por ahí cosas mejores que este prólogo. Lo que pasa es que sois tímidos!!

Besos

Cathan Dursselev dijo...

¿no irás a narrar la liberación de Sición?... acabaré comprando el libro, ya verás.

Martikka dijo...

Cuando puedas, pásate por mi blog. Hay algo para el tuyo.

B. Miosi dijo...

Teo:

Un preámbulo magnífico. A mí no me molestan las repeticiones siempre y cuando estén colocadas con intencionalidad, y en este caso, se deduce que son parte del pensamiento de Anaxándridas.

Así como en los diálogos pueden permitirse ciertas licencias, ocurre igual con los pensamientos; lo sorprendente es que se vislumbra una novela por lo que se desprende de esta introducción, que está narrada en presente y por boca del mismo Anaxándridas, rey de Esparta.

Una introducción sirve para situar al lector en escena, y ese aspecto está bien logrado, especialmente cuando pones: “Me llamo Anaxándridas.” Y en párrafo aparte: “Y soy el rey de Esparta.” Mejor pensado, imposible. Entonces todo lo leído cobra sentido, no se trata de alguien describiendo un paisaje, ni de un hombre cualquiera relatando parte de su vida y de los sacrificios a los que estuvo sometido:

“Porque yo, que según me describieron incluso mi venida al mundo fue dolorosa, no cuento las calamidades como otros. Muchos años de preparación lo hacen posible. Muchos años de vida estoica, de dureza impuesta, de sentimientos doblegados, me permiten mirar a la cara de la adversidad esbozando una sonrisa donde cualquier otro perecería, o al menos, lloraría igual que un perro apaleado.”

Y aunque en el párrafo siguiente diga que no fue sólo él, sino que hubo otros más. Y luego sigue diciendo que tres mil de sus hermanos lo acompañan; entiendo que no fueron todos los tres mil los que sufrieron como él, pero sí que son valientes, y que saben que su destino consiste en cumplir un juramento y dejar la vida en él.

Felicitaciones por esta muestra de tu talento, Teo, espero impaciente que Hijos de Heracles salga a la luz.

Abrazos,
Blanca

Teo Palacios dijo...

Cathan, no, no relato el tema que indicas. Lo que narro es lo que sucede en Esparta tras la muerte de Teleclo, en 735 a.C. y el año 655 a.C., cuando concluye la 2ª guerra mesenia. En ese periodo de tiempo, Esparta cambia por completo su idiosincrasia, y de ser una Polis rica economica y culturalmente, pasa a ser la ciudad militarista y austera que conocemos hoy.

Pero igual puedes comprar la novela, ¿no te parece?

Teo Palacios dijo...

Ojalá que pueda llegar hasta una librería en la que la veas, blanca... significará que ha llegado a la otra orilla.

Besos !

Cathan Dursselev dijo...

Oh!, vale. Lo confundí con Anaxándridas II y tu hablas del I. Fallo mío.

Y sí. Siendo novela histórica caerá si llega hasta Cádiz o lugar cercano. Aunque solo sea para sacarle los fallos históricos -deformación profesional- jajajaja

Teo Palacios dijo...

Cathan, será un placer tratar contigo todas las dudas que puedan surgirte leyendo la novela. De momento, he podido con aquellas que han presentado los especialistas de la editorial...

Juan dijo...

Hola

Ya lo dije antes, pero se me perdió el comentario por las cosas de Internet :-). Así que lo repito.

Había leído el prólogo, pero he dejado mi opinión para más tarde, je, je. Te confieso que yo no le quitaría ni una palabra. Muy buen estilo, las reiteraciones no cansan porque están bien dosificadas y creas espectativas y suspense, haces que el lector se pregunte qué hace ese ejército ahí, de qué venganza se habla...

Cuando lo vea en una librería, a por él :-D. La novela histórica me gusta bastante.

Un saludo.

Juan.

Anónimo dijo...

Mañana ire a comprarme su libro, he leido Puertas de Fuego y Salamina, ambos brillantes, y me han recomendado la lectura de su libro. la introduccion me a gustado mucho, me encanta la epica. ya le comentare. un saludo