miércoles, 13 de mayo de 2009

El Agente, el Autor, la Obra y la Editorial


Guillermo Schavelzon dijo durante una conferencia: “cuando una editorial reduce el número anual de nuevos títulos, la lógica de la rentabilidad lleva de manera automática a optar por aquellos más seguros, de éxito más probable y de menor riesgo comercial. Este criterio de selección suele estar reñido con la calidad literaria, la innovación y el aporte cultural. Vemos entonces como, en las grandes empresas editoras, las decisiones de contratación han pasado del área editorial al departamento comercial, algo que sucede en todos los países. El mercado señala, el mercado pauta, el mercado impone. Ya casi no existen esos editores que, hasta hace diez o veinte años, editaban para señalar tendencias, enriquecer y aportar. ¿Para qué correr riesgos con libros de éxito dudoso, si se puede editar libros de éxito garantizado?”

Es decir, que el mercado tiene una tendencia, unos gustos que varían con facilidad de un año a otro. Hasta ahora, por ejemplo, la novela histórica gozaba de una salud de hierro. Sin embargo, comienza a haber indicadores que advierten de que eso está cambiando. Puesto que las editoriales son, como no me canso de repetir, un negocio, buscan conseguir la máxima rentabilidad, y eso se consigue a base de dos aspectos:
1) La obra de un autor reconocido y con éxito de público
2) A través de un libro que siga las tendencias del mercado.

Lo que sucede es que el autor, y más aún el autor novel, desconoce los términos en los que se mueve el mercado. Es un nuevo aspecto por el que se impone la figura del agente literario, pues podrá guiarnos en cuanto a qué puede funcionar y qué no (lo digo por experiencia). Aún con eso, en el artículo que dedicábamos hace unas semanas a la importancia de conseguir un agente, se comentaba el hecho de que cada vez es más difícil lograr la representación de uno de ellos, aunque me alegra saber (es una alegría enorme, de hecho), que algunos de los asiduos a este blog ya han conseguido agente que los represente. ¿Por qué es tan difícil conseguir la representación de un agente literario? Guillermo Shavelzon nos contesta.

¿Cuántos manuscritos reciben al mes y a qué tipo de género literario pertenecen?
De los autores de la agencia recibo tres o cuatro al mes, narrativa y no ficción, de escritores que piden representación recibo cinco o seis cada día.

Es decir, que les llegan, mensualmente, entre 100 y 150 autores con su respectivo original en busca de representación. Por eso es tan difícil conseguir agente, porque están saturados. Sucede exactamente igual que con las editoriales. Y llegados a ese punto, el nivel de excelencia, en cuanto a calidad, o de popularidad, en cuanto a términos de mercado, de la obra en cuestión se sitúa en la estratosfera. Lola Gulias, de Kerrigan, habla de este tema:

Si tuviésemos que hablar de porcentajes, ¿qué porcentaje de manuscritos supera la primera criba? ¿Cuántos manuscritos recibís, por término medio, en un mes?
Recibimos una media de 40 manuscritos mensuales. Nos quedamos con 2 con mucha suerte....

¿Qué criterios marcan entonces la elección de un autor y su obra por parte de la agencia? De nuevo responde Guillermo Shavelzon
¿Qué se busca en la obra de un autor novel para decidir representarla?
Originalidad, innovación, calidad literaria, algo que sea realmente excepcional.

Lola Gulias coincide:
Buscamos originalidad argumental, técnica impecable, algo que destaque aquel manuscrito, aquel autor de todos los demás (muchas veces no conseguiremos publicar esa primera novela pero intentas percibir ese algo que lo va diferenciar). Puede ser la misma historia de siempre pero contada desde una perspectiva, con un matiz que la hace sobresalir.

Y también Silvia Sánchez, de la agencia Asisabla
¿Qué buscáis en un autor novel?
Ante todo excelente calidad y novedad. Resumiendo: que resulte imprescindible.

Pero claro, una cosa es decir que se busca originalidad e innovación y otra cosa muy distinta saber cómo conseguirla… Porque la calidad se puede lograr con facilidad, o al menos, con cierta facilidad. Se pueden efectuar cursos literarios, cuidar al máximo el vocabulario, el léxico la gramática… eso, en cierto modo, es sencillo. Pero, ¿cómo ser originales cuando el rey Salomón ya dijo hace unos dos mil años que “no hay nada nuevo bajo el sol”?

Pues se puede conseguir. Se trata de ofrecer, si no ya historias nuevas, porque toda historia será de amor, o de odio, o de venganza, o … Sí se puede ofrecer desde un punto de vista distinto. Por ejemplo, El Perfume resultó un éxito de ventas porque contaba una historia desde un punto de vista completamente innovador: el del sentido del olfato. Quien escribe novela histórica puede presentar su novela presentando un aspecto poco conocido de determinada cultura o personaje. De hecho, los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la mayoría de las cosas. ¿Por qué no aprovechar ese filón? Hay mil opciones para ser original.

Pero, ¿si no conseguimos la originalidad? Pues siempre podremos intentar seguir las tendencias del mercado. Es cuestión de ser flexible. Y eso no significa venderse al mejor postor, porque al fin y al cabo escribiremos la historia que nos guste, que queramos contar… aunque dentro de determinados parámetros que nos permitan obtener cierto éxito.

Por último, hay un aspecto fundamental por el que conseguir agente literario: el hecho de que el agente podrá hacer llegar nuestra obra a distintas editoriales, siempre teniendo en cuenta cuál de ellas será el lugar más adecuado para nuestra novela. ¿Por qué? Porque el agente tiene una visión mucho más global y especializada del mundo literario que nosotros. Y porque le interesa colocar la novela en la editorial que mejor pueda cuidarla, presentarla, distribuirla y hacerle publicidad. Al fin y al cabo, también se trata de su negocio.

¿Y cómo elige un agente la editorial adecuada? A Guillermo Shavlezon le preguntaron en una ocasión: ¿Cuál es el criterio para elegir una editorial sobre otra?
En mi forma de pensar esta actividad, la mejor editorial no es "la que más paga", sino la que ofrece un conjunto de alternativas que se deben evaluar en forma integral.
Por ejemplo:
El entusiasmo del editor por la obra
Un catálogo en cuyo contexto el autor y la obra se incluirán de manera cómoda y conveniente.
Una distribución y comercialización adecuada.
Un buen conocimiento e identificación del mercado al que esa obra está dirigida.
La inversión que realizará en el lanzamiento.
El manejo de los medios de comunicación.
El control de los llamados "derechos subsidiarios" (ediciones de bolsillo, ediciones en tapa dura, ediciones para quioscos, audio-libros, ediciones electrónicas y en otros soportes, adaptaciones al cine y televisión, etc., etc.). Hoy se hacen contratos separados para cada tipo de edición, y para cada canal comercial. Cada vez conviven más, en un mismo país, distintas ediciones del mismo libro. Esta es una de las maneras de llegar a muchos más lectores, y de que el autor gane más.
El tipo de contrato, los países que cubre y su verdadera explotación, y la duración de los compromisos contraídos.
Y finalmente, la oferta económica, tanto en el porcentaje de regalías (cuanto más se vende un libro, algo mayor debe ser el porcentaje de derechos para el autor) como el anticipo o las garantías mínimas a cuenta de derechos de autor.

¿Quién necesita más argumentos para intentar conseguir un agente literario?

13 comentarios:

Martikka dijo...

Pues si. Creo que voy a intentarlo. ¿Qué puedo perder?

Dices: "Quien escribe novela histórica puede presentar su novela presentando un aspecto poco conocido de determinada cultura o personaje." Entonces voy en el buen camino con mi última novela!!! Pero no sé qué hacer, si buscarlo para que mueva cosas mías anteriores o esperar a acabar LHDE y que con ese bombazo, no tengan más remedio que representarme...:)

Saludos e interesante entrada, como siempre.

Guillem López Arnal dijo...

¿Quién necesita más argumentos para intentar conseguir un agente literario?
No, si yo quiero un agente, son ellos los que no me quieren a mí. Ja!
Respecto a la originalidad y sabiendo que Salomón tenía más razón que un santo me quedo con Gaudí. Cojo de aquí, cojo de allá, lo rompo todo y voilá! Creo que es la mejor definición para creatividad: tomar los precedentes y crear novedades. Claro que hay que currar mucho y cruzar los dedos. La intuición pinta mucho en este trencadís literario.
Un saludo

B. Miosi dijo...

Hace unos días publiqué un cuento: "No apto para escritores" en el que puse en boca del personaje:
"Después de todo, ¿quiénes eran ellos? Simple: parecían tener el don de escribir una línea con el debido sentido lírico aunque estuviesen hablando de las coles de Bruselas."
Refiriéndose a los escritores de éxito.

Creo que no iba muy descaminada en el cuento, pues como dices, "ya todo se ha escrito bajo el sol". Creo que lo que buscan los agentes y editoriales son escritores que como dices, les indique que tiene ese "algo" diferente, no porque toquen un tema manido de manera diferente, sino porque su forma de escribir hace que no se pueda dejar de leer. Y creo que ellos son expertos en reconocerlos.

No quisiera estar en la piel de los agentes, debe ser difícil escoger a alguien y dejar a otro fuera.

Me ha gustado mucho esta entrada, Teo,
Besos,

Lola Mariné dijo...

Creo que voy a buscar un canto para ir dándome con él en los dientes, jeje...

Muy interesante y muy cierto todo lo que dice,Teo.

Saludos.

Blas Malo Poyatos dijo...

Otro gran artículo, Teo. Lo leo y me tengo que sentir más que afortunado.

Lo de seguir el mercado no siempre es posible. Digamos que uno quiere adaptarse a él y decide escribir una obra acorde con las tendencias, digamos, policíaca (como la chica del bidón y las cerillas) Para poder introducirse en ese mercado, ¡habrá que escribir ultrarápido! Y no todo el mundo dispone del tiempo necesario, a lo mejor termina uno una novela en dos años, ¡y la tendencia ha cambiado!

Así que, sí, hacerlo con perspectiva es bueno, pero yo por mi parte intenetaré que eso no me afecte demasiado. Quiero centrarme en disfrutar con la escritura.

Si ya me han echado un ojo con mi primer libro, ¿por qué no va a volver a suceder con el segundo?

Un saludo

Arlette dijo...

Interesantes conclusiones, y muy preocupantes, no porque la editorial publique comercial y no calidad, si no porque el lector es como Vicente, que va donde va la gente.
Para meditarlo de forma concienzuda.
Saludos.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Como siempre, buen artículo.

Jesús F. dijo...

Hola Teo, ¿qué tal?
En efecto como comentas todas las historias ya han sido escritas, y es el enfoque al que te refieres, ese enfoque distinto el que al final nos diferenciará.
Muchas y buenas razones, a algunos ya nos convenciste hace tiempo de la idea del agente y ahí estamos, buscando, y la pena es que también ellos empiezan a estar un poco colapsados, pero bueno, habrá que confiar.
Un saludo, señor, y gracias por tus válidos consejos.

Jesús

Elisabet dijo...

Teo, ¡otra entrada "imperdible"! Por experiencia puedo corroborar todas tus palabras. Yo probé con muchas editoriales a colocar mis primeras novelas. Luego seguí el consejo de Prometeo (el de miserias literarias); me dijo que el género que yo escribía era un poco difícil de vender, o sea, nada rabiosamente comercial ni tendencia-del-mercado, y que intentara contactar con algún agente. Curiosamente, cuando lo hice no tardé en obtener dos respuestas positivas. El resto de la historia muchos ya lo conocéis. Sí, es recomendable tener agente. Siempre digo que no sólo es una entrada con las editoras, sino un filtro de calidad.

Lo que ocurre es que encontrar agente no es el final ni la panacea. ¡Hay que seguir luchando después! Una batalla no gana la guerra. Y esto, Teo, también lo sabes bien...

"Originalidad, innovación, calidad literaria, algo que sea realmente excepcional". Eso es una frase que deberíamos tener grabada y enmarcada, como lema.

Enlazando este tema con el de la auto-edición, me viene a la mente Virgina Woolf, que con su marido creó su propia editorial y en ella publicó sus obras y las obras de otros autores célebres de su época. A veces, cuando las editoriales de siempre se dejan llevar por las modas y las cifras, supongo que vale la pena crear algo nuevo. ¡Sólo que hay que tener dinero, contactos e influencias! Y el matrimonio Woolf tenía ambas cosas, y más.

Juan dijo...

Hola

Otro artículo interesante con ganas. Poco que agregar salvo estas dos frases que comentas:

1) La obra de un autor reconocido y con éxito de público.
2) A través de un libro que siga las tendencias del mercado.

Esto tiene una consecuencia que se ve, de forma mucho más llamativa, en el cine y en la música: la pérdida de la diversidad y de la creatividad. ¿No te has fijado en que hay dos o tres estilos que siguen mayoritariamente los nuevos músicos que van saliendo, y que son, prácticamente, calcos el uno del otro? Esta mañana iba en el coche con mi hermano, y confundí una canción de un autor con la del otro, porque el ritmo, la instrumentación y la temática eran idénticas... Y luego, la de versiones de canciones de los años 60-70 u 80 que sacan. Con el cine, la situación es peor... O se hacen "remakes" de películas de los años 50, o se adaptan cómics y libros. Escasea el cine que propone algo original.

Todo esto tiene su explicación. ¿Para qué inventar algo nuevo si podemos adaptar un viejo éxito? ¿Para qué arriesgarse a crear un guión original? Tomemos un libro muy leído, con éxito de público, adaptémoslo y ya tenemos éxito garantizado.

La literatura se libra ligeramente, aunque no del todo. Intenta que te publiquen una antología de relatos de un autor español... Y si son de fantasía o de ciencia-ficción, directamente te olvidas. Y en España hay muchos autores, y muy buenos, de narrativa breve de ciencia-ficción. De autores extranjeros consagrados, te puedes encontrar alguna cosilla si buscas lo suficiente y conoces el género: Lovecraft, Stanislaw Lem, Asimov, Poul Anderson... Aunque ya no sea tan fácil como en la época de las series de bolsillo de Ultramar. De españoles... De narrativa breve fantástica, nada... De novela, ahora mismo, pocos aparte de Laura Gallego, León Arsenal o Javier Negrete (muy diferentes entre sí, por cierto). Y sin embargo, entre los lectores de tu bitácora son mayoría los que cultivan el género fantástico, y no creo que se deba a que tú los atraes especialmente, sino a que son géneros muy difíciles de colocar. De hecho, sé de agencias literarias que, de entrada, no aceptan literatura fantástica en español. Debe de ser porque están saturadas de este tipo de obras.

Hay géneros y temáticas literarias que, ahora mismo, están, en la práctica, fuera del mercado. Sin embargo, la diversidad en la literatura, es aún, mayor que en el cine. Pienso que se debe a que publicar es, todavía, barato en comparación con rodar una película o grabar y componer un disco, de forma que hay menos barreras de entrada.

En fin... Enhorabuena por la entrada.

Un saludo.

Juan C.

P.D: Estoy leyendo Alejandro Magno y las águilas de Roma, de Javier Negrete... Aunque es una ucronía, no puedo dejar de acordarme de Hijos de Heracles, aunque sólo haya leído el prólogo y la etapa histórica sea unos cuantos siglos anterior :-)

Laura dijo...

Hace un tiempo me puse a pensar un poco en eso de la originalidad y el estilo propio del autor, etc. Es más difícil de lo que parece y no necesariamente por ser algo "original" será aceptado por los editores. Creo que tiene razón B. Miosi cuando dice que algo que busca un editor es un estilo que impulse a seguir leyendo. Sea original estrictamente hablando... o no exactamente.
Muy interesante tu entrada, Teo. :)

Malube dijo...

Buenísima entrada, aunque llego tarde. Felicidades. He padecido todo lo que dices, y un poco más, y creo que sin agente, estás fuera del mercado aunque te publiquen. Ellos, ellas en su mayoría, son las que luchan por tu obra, porque se publique en las mejores condiciones posibles y reciba el trato que merece.
Pena que el agujero del embudo sea tan pequeño.
Gracias por escribirlo. Aunque cosas que ya sabía, es bueno no perderlas de vista.

Claudio dijo...

Hola Teo!
He leido varios de tus posts y das información muy valiosa para los autores nóveles como yo, que estamos tratando de entrar al mundo del libro impreso.
Sin embargo, con este post y el anterior me ha ocurrido algo raro: he notado demasiados elogios a los agentes.
Digo, no es que los esté descartando de entrada, pero... ¿Qué porcentaje se lleva el agente?
Porque en otros posts has tratado con mucho detalle el tema de las cifras monetarias, y en estos, curiosamente, no...
Me gustaría algún comentario al respecto; vengo del mundo de la música, y la verdad que los managers y representantes nunca fueron los mejores amigos del artista.
Sólo eso.
Gracias por tus aportes!!