lunes, 7 de septiembre de 2009

El Lector Editorial (II)

Si el lector editorial puede “vetar” nuestra obra, impedir que se vea publicada al presentar un informe negativo, o bien fomentar su posible publicación por medio de un informe favorable, haremos bien en preocuparnos por saber más cosas acerca del lector editorial.

¿Qué contiene ese informe que es tan crucial? En su blog Ocurrió en Febrero, Maribel Romero nos explica en qué consiste un informe editorial. Analicémoslo por partes.

Para empezar, contiene algunos datos básicos: título de la obra, autor, nº de páginas, el idioma en que está escrito, si proviene de una agencia, etc… Esto es un trabajo mecánico, sin ninguna importancia más allá que la de identificar fehacientemente el título sobre el que se presenta el informe propiamente dicho.

A continuación, viene el verdadero meollo del asunto:
IMPRESIÓN GENERAL DE LA OBRA.-
SINOPSIS DEL ARGUMENTO.-
TRATAMIENTO DE LOS PERSONAJES.-
TEMAS PRINCIPALES Y SECUNDARIOS.-
LENGUAJE Y TÉCNICA LITERARIA.-
FACTORES POSITIVOS QUE DESTACAN.-
FACTORES NEGATIVOS QUE DESTACAN.-
VALORACIÓN LITERARIA Y COMERCIAL.- (Puntuación de 0 a 10)
Valoración Literaria.-
Valoración comercial.-
PÚBLICO.-

Estos son los puntos que el lector debe desarrollar.

¿Podemos hacer algo para que su informe nos resulte favorable? Bien, veámoslo.

Para empezar, habla de su opinión sobre la obra. Qué le ha parecido, su impresión, cómo le ha afectado, si le ha emocionado o no, si le ha parecido o no una historia interesante. Es un apartado puramente subjetivo. Tal vez a él le parezca un libro genial, llegue al editor y crea que no es para tanto. Para gustos, los colores, como suele decirse. Sin embargo, el editor tiene muy en cuenta la impresión del lector, de lo contrario, no lo contratarían, ¿no os parece? Poco podemos hacer aquí, lejos de haber creado una historia interesante.

Sobre la sinopsis hemos hablado largo y tendido en este blog. Ahora podemos entender el por qué. El lector hará su propia sinopsis, en la que debe resumir la obra. Pero no se dejará atrás líneas argumentales, personajes, conflictos ni tramas. Si nuestra sinopsis debía enganchar el interés de la editorial, la del lector debe resumir la novela al editor, que todavía no la ha leído. PERO, y es un pero bastante grande, nuestra sinopsis no debería ser en exceso distinta a la que presente el lector, de lo contrario, puede parecer, y de hecho parecerá, que hemos intentado colar “gato por liebre”, adornando en exceso nuestro trabajo para intentar vender el libro.

Laura hablaba en un comentario de la última entrada sobre la importancia de los personajes. Y lleva razón. El elemento que mantiene a la historia son los personajes. Si no tienen la suficiente fuerza, atractivo, credibilidad… si no logramos que el lector se identifique con los personajes, la historia no resultará atractiva. De ahí que el lector informe específicamente sobre ese apartado.

No olvidará hablar sobre la historia que planteamos. Si no atrae, no seduce al lector, difícilmente lograremos un informe positivo. Una historia es interesante si tiene diferentes niveles, si no sucede únicamente una cosa, sino que, además del tema principal, (Frodo y el Anillo, por ejemplo), suceden otras cuestiones (Aragorn y Arwen, El cautiverio de Gandalf, la traición de Saruman, la persecución de los Jinetes Negros, la traición de Boromir, la lealtad de Sam, el rapto de Merry y Pippin, y mil cosas más). Por más interesante que sea nuestra historia principal, debe apoyarse en otras historias secundarias de menor fuerza. Es tal como sucede con un edificio. Las paredes principales son las que aguantan el peso, pero los tabiques dan forma a la vivienda.

Hablará de los factores positivos y negativos de la novela. Si nos obcecamos en pensar que nuestra novela no tiene fallos, jamás veremos nuestro trabajo publicado. Debemos procurar descubrir tantos errores como sea posible: de argumento, personajes, temporalidad, etc… Y de ese modo, intentar que los aspectos negativos influyan lo menor posible en la redacción del informe.

Y hablará también sobre la técnica, el lenguaje y los recursos utilizados. Personalmente he participado en dos ocasiones como jurado en concursos literarios, y he de decir que uno de los aspectos que más me molestan en los originales es encontrarlos llenos de errores y faltas, tanto sintácticas como gramaticales. Me sacan de la lectura. Si aspiramos a ser profesionales, no podemos permitirnos tener errores de ese tipo. Ojo, no hablo de fallos de tipografía, ni de algunas, (ALGUNAS), faltas. Oye, para eso están los correctores. Pero presentar un original plagado de errores es una garantía de que perderemos muchos puntos en el informe del lector. Sería como si un profesional de cualquier otro campo, por ejemplo, un futbolista, no tuviera técnica alguna en el manejo del balón. ¿Puede tener un error? Por supuesto, puede fallar diez goles a puerta vacía. Pero si es así, nadie lo tendrá en cuenta como futbolista. Pues si queremos que nos tomen en serio, debemos presentar los originales tan pulidos como sea posible.

El lector informará además sobre el público al que va dirigida la novela. También hemos hablado de la necesidad de presentar nuestro original con un informe al respecto. De modo que, al igual que con la sinopsis, será mejor que coincida con el informe del lector.

En este sentido es necesaria otra reflexión: el lector conoce perfectamente la línea en la que la editorial trabaja, y debe recomendar o no la publicación del libro dependiendo de si el original se adapta a esa línea. Ya hablamos en su momento de la importancia de seleccionar bien la editorial a la que enviábamos nuestro trabajo. Si no sigue la línea marcada, será mejor no perder el tiempo. Deberíamos conocer perfectamente si es factible o no que la editorial publique la novela.

Basándose en todos estos datos, el lector dará una puntuación a nuestra obra. Dependerá de esa puntuación que el interés del editor aumente o disminuya.

Es todo eso, la suma de datos objetivos y subjetivos, lo que hará que el informe del lector editorial sea o no sea favorable. Ahora conocemos un poco mejor lo que podemos hacer para facilitar el camino…

¿Quién dijo que el oficio de escritor resultara fácil y cómodo?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y qué hacer cuando las agencias te piden sólo un capítulo, apenas unas 20 páginas? ¿Acaso pueden vislumbrar subtramas y personajes en tan poco espacion antes de pedirte el original completo? Supongo que en ese caso lo que ven es el estilo y si empieza bien.

Laura dijo...

Sí, y si tu novela atrapa desde el primer momento, además de percatarse de la cantidad de faltas ortográficas o gramaticales que pueda contener. Si tiene muchas, o no despierta ningún interés, ¿para qué molestarse con el resto?

Teo, ¿viste la entrevisa que le hicieron a varios editores en la nueva revista Imaginarios? Uno de los puntos mencionados por los editores que los impele a rechazar originales es precisamente la incorrección formal en la escritura, es decir, muchos errores, fallas ortográficas, malas estructuras y cosas por el estilo. Obviamente, si es un punto desfavorable para un editor, lo es también para sus lectores editoriales.

Por cierto, tu entrada resulta de los más informativa y completa.:)
¡Saludos!

P.D. Sobre la revista, se puede acceder a http://www.espadaybrujeria.com/fefantasia/index.php

Javier Márquez Sánchez dijo...

Teo, genial como siempre. Es un rollo leer tu blog, porque al final acaba sintiéndose uno como en la escuela y siente la necesidad de coger el cuaderno para tomar notas, jejeje...

¡Sigue así, BdH!

Hada de los tiempos dijo...

¡¡¡Hola!!! Soy el Hada de los tiempos, y hemos creado una comunidad para reunir la literatura y el cine de fantasía desde sus inicios a la actualidad con la participación de todos los miembros: cuentosdehadas.ning.com

Esperamos que os guste. ¡¡¡Besitos!!!

B. Miosi dijo...

No, si es lo que siempre digo: al presentar un manuscrito hacerlo lo más correcto posible, revisado y corregido. Es la única forma de que le presten atención.

Besos,

Jesús F. dijo...

Estoy de acuerdo en que además de resultar atractivo y que enganche debe estar bien escrito, sin fallos ortográficos, pues al fin y al cabo es lo primordial. Leyendo esta entrada recuerdo también los "Talleres de Marketing" que un día también subiste a este blog, y pienso que con los consejos que allí diste se consiguen muchas de las cosas que mencionas esta semana, muchas gracias, je, je, nos dejas el trabajo muy facilito.
Por cierto, que no pude contestar en su momento, ya he visto que el 17 no puede ser, no te preocupes, ya nos vemos en otra ocasión, a mí es que lo del café, al estarfuera de barcelona y en plena mudanza, pues como que se me hace muy cuesta arriba, vamos.
Un saludo.

Juan dijo...

Hola

Estas entradas son de mis favoritas :-). Completamente de acuerdo con todo.

Lo de las faltas de ortografía es algo que me apena mucho. No comprendo como una persona que tenga gran afición a escribir no cuide el lenguaje. Ahora no tanto, pero en mi primera época de escribir, usaba mucho el diccionario, tanto al escribir como al leer. Cuando leí El Quijote, cada dos o tres páginas me encontraba una palabra de la que conocía el significado, pero no el significado exacto. Palabras como coselete, morrión, batán... Si un escritor no domina el lenguaje... es como si un informático no supiera cómo funciona un ordenador.

Escribir una obra literaria no es sólo crear buenos personajes y definir tramas atrayentes; la belleza y la precisión del lenguaje son igual de importantes. Un ejemplo extraído del Warhammer, un juego de mesa de guerra (je, je, je, parece que no pega... creo que sí :D). Oí decir a un aficionado protestar por lo que hacía mucha gente, de usar cajas de cerillas para representar unidades, diciendo que el Warhammer no era, simplemente, un juego de estrategia, es un juego de estrategia donde se juega con figuras bonitas y pintadas a mano con esmero. La literatura, lo mismo. No es contar una historia de cualquier forma "eskribndo kmo si fuera un mvil", es narrarla con un lenguaje bello, que aumente la emoción de lo que se lee.

Y lo de llevar a una editorial una historia con faltas de ortografía tiene mucho delito... Basta pasarle el corrector ortográfico del procesador de textos para eliminar el 95%... Otra cosa son las lagunas sintácticas.

Un saludo.

Juan.