miércoles, 14 de octubre de 2009

Fiestas Literarias (II)


Calentando motores el viernes, durante la cena


Como en toda novela que se precie, el mes de septiembre había ido teniendo momentos de mucha tensión y momentos de relajación en los que no paraba de trabajar. Y, como no podía ser de otra forma, septiembre iba a terminar en un clímax apoteósico, una fiesta de la que ya he disfrutado en 3 ocasiones, y las que me quedan… Os hablo, claro, del IV Encuentro de literatura Fantástica de Dos Hermanas.

La misma semana del Encuentro fue casi de locos, y el día antes, el viernes 25, la locura se desbordó. El Encuentro de este año ha superado todas las expectativas de asistencia. Nunca habíamos tenido tantos participantes. El año anterior, la noche antes de que comenzara el Encuentro, había unas 35 personas inscritas. Este año, diez días antes, el número de inscritos era de más de 80. Desde la organización fue necesario no aceptar más inscripciones, pues la sala del Palacio de Alpériz en la que se celebraría el evento, no admitía a más de 80 personas. Los arquitectos fueron muy claros en ese sentido: más de 80 personas suponía un riesgo para la estructura. Sin embargo, la gente seguía llamando, seguía queriendo venir a las diferentes ponencias. La única posibilidad pasaba por apuntarse a una lista de espera, por si acaso los inscritos iban fallando. Pero esa lista no dejaba de crecer. La gente llamaba desde Galicia, Cataluña, Valencia, Madrid…

De modo que, un día antes de la inauguración, el viernes 25, se tomó la decisión de cambiar la sede del Encuentro y hacerlo en el mismo escenario del año anterior, que, milagrosamente, había terminado unos días antes las obras en las que estaba inmerso. Fue una locura, un día de llamadas interminables de teléfono para avisar a todos los asistentes. Pero se logró.

Al concluir el encuentro, el número de participantes rozaba las 130 personas.





Imagen del auditorio



Desde que empecé a asistir a este encuentro, hace ya 3 años, he podido ver cómo crece. El primer año que asistí hubo unos 60 inscritos, el año pasado algo más de 70. Y este año, ya veis los números. Pero ¿qué tiene éste Encuentro para que crezca de ese modo? ¿No parece irreal, que durante un fin de semana completo, un centenar de personas pase horas sentadas en una sala escuchando lo que otros dicen de ¡literatura!?

Yo creo que el éxito de este evento es, sin duda, el ambiente. Los asistentes tienen la posibilidad de hablar durante horas, con autores reconocidos. Este año nos visitaba, por ejemplo, Care Santos, reciente ganadora del Barco de Vapor, uno de los más prestigiosos de la literatura juvenil en España, o Félix J. Palma, que está arrasando con su novela El Mapa del Tiempo, que será traducido próximamente a una veintena de países.


Comida de convivencia del sábado

Otro de los grandes alicientes de este Encuentro es la posibilidad de encontrarse con decenas de autores que se encuentran en el mismo punto que tú: los primeros pasos de su carrera literaria. ¿Cómo solucionar tal o cuál problema? ¿Cómo creas un personaje? ¿Cómo surge la inspiración? ¿De qué modo hacer interesante tu novela? Todas estas cuestiones, y muchas más: consejos para corregir, métodos de documentación, etc., son ampliamente comentadas y discutidas durante casi 40 horas a lo largo de dos días.

Porque, aunque las jornadas de discursos, mesas y ponencias vienen a realizarse en tres sesiones de unas 3 o 4 horas, en el Encuentro de Dos Hermanas los participantes continúan las actividades por su cuenta: durante la comida, durante la cena, en el desayuno del día siguiente… A veces la cosa se alarga hasta la 1 o las 2 de la mañana, aunque al día siguiente haya que madrugar.



Tapeando el sábado por la noche


¿Cuál es el resultado? Algo de lo que ya he hablado bastante a lo largo de este blog: el autor deja de sentirse solo. Descubre todo un mundo alrededor que tiene el mismo pulso que él, que anda al mismo ritmo, con los mismos intereses e intenciones que él. Y el sentimiento de satisfacción, de valoración personal, de ver que lo que tiene que contar les interesa a otras personas… te hace crecer de un modo increíble. Te otorga una visión de ti mismo que antes no tenías.

Siempre digo que el Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas es diferente a cualquier otro a los que he asistido. Lo que lo hace diferente es la participación del público, la hermandad que reina antes o después de los discursos. Este año, por ejemplo, se presentaba el libro de una autora novel, Bárbara G. Rivero, titulado Laila Winter. Lleva varios meses en el mercado y está funcionando muy bien. Bárbara decidió escribir un libro sobre hadas. Pero había un problema: Bárbara tiene un resentimiento personal tremendo contra las hadas, pues en su niñez, durante una fiesta de reyes, recibió un disfraz de hada y la varita mágica era falsa, no era capaz de hacer ningún truco de magia. Así que decidió abrir el mundo de las hadas y mostrar hadas completamente distintas de las que estamos acostumbrados. El resultado es un libro maravilloso (que estoy a falta de 50 pág. de terminar de leer) que está revolucionando a los jóvenes españoles. Bien, pues cuando Bárbara nos presentaba su libro, hubo un participante que, tal vez espoleado al ver el tremendo nerviosismo de Bárbara al encontrarse por primera vez ante 100 personas hablando de su libro, realizó una intervención de lo más desafortunada, indicando que si la autora quería crear unas hadas diferentes no las llamara hadas, sino de cualquier otro modo, que se documentara mejor sobre todos esos fenómenos antes de escribir y, en un alarde de osadía brutal, pedir a los editores que poblaban la sala que subieran los listones de calidad literaria antes de publicar libros tan absurdos como el de Bárbara G. Rivero. Durante la intervención de este personaje, se podía palpar la tensión en el ambiente: el auditorio estaba en un silencio tremendo, esperando la respuesta de la autora de Laila Winter. Ella, con todo el nerviosismo que la atenazaba se irguió en su silla, miró fijamente a su interlocutor, y le contestó: “sí, entiendo más o menos lo que me quieres decir. Pero, ¿sabes una cosa? Los personajes de mi novela son hadas, y no otra cosa”.

Y entonces, el auditorio se cayó de aplausos. La reacción del público fue atronadora, se alargó durante varios minutos, sonaron varios gritos de ¡Bravo! Y un buen montón de silbidos. Fue el momento apoteósico de este año. Y eso que el programa era de un nivel increíble, os lo aseguro.



Bárbara G. Rivero rodeada de admiradoras


Ese es el espíritu del Encuentro de Dos Hermanas. Eso es lo que hace diferente este evento respecto a otros.

Y el año que viene volverá a aparecer, allá por el otoño… ¿No quieres saber qué se siente?

12 comentarios:

Guillem López Arnal dijo...

Pues yo ya sé lo que se siente y es algo muy bueno! Bravo por la organización y por los reunidos, público y tertulianos. No me cansaré de repetirlo: Un diez para las jornadas de Dos Hermanas.
Un abrazo.

Alex dijo...

Ole, ole y ole Teo. Pedazo fin de semana, y un 10 para la organización.

Un saludo.

Lola Mariné dijo...

¡Hay que ver lo bien que te lo pasas!
No paras, jajaja.

Víctor Morata Cortado dijo...

Me ha fascinado todo lo que comentas de este evento y, si puedo y la boda me lo permite, el año que viene me apunto. Un abrazo y encantado de nuevo de pasarme por esta "fantástica literatura".

Belén dijo...

Si. Fue fantástico.
El año pasado lo probé. Este año lo saboreé acompañada y, si Dios quiere, el año que viene, volveré.

Manuel García dijo...

Estuvo muy bien, aprendes mucho y se oyen muchos puntos de vista distintos. Si pudiese iría otra vez, pero...
Una buena experiencia para todos los que nos gusta este mundillo. Muy recomendable y un diez a la organización.
Mi agradecimiento al dueño de este blog por su atención.
Me falta tu libro.

Anónimo dijo...

Hola, Teo. Soy Francisco de Paula. Te dejo sólo un comentario después de leer el post. No estoy muy de acuerdo con lo que comentas sobre el participante que intervino durante la presentación de "Layla Winter...". Creo que su intervención, lo que expuso, aunque coincido en que se pasó un poco de la raya de lo borde, estaba muy bien fundamentada y que, básicamente, tenía razón en lo que decía. No palpé tensión y, si el auditorio se "cayó" en aplausos me parece que fue más por conmiseración para con la hiper-nerviosa autora que porque realmente le hubiera convencido ese tímido, excesivamente escueto para ser convincente (al menos para mí) argumento de "es que lo mío son hadas". A mí me sonó más a "no sé qué me quieres decir, no me he enterado de qué estás diciendo y estoy aterrada, lo mío son hadas y no tengo la apertura de mente necesaria para pensar en nada más en este momento. Perdona mis nervios pero, ahora mismo, mis reflejos son casi cero".
Huelga decir que yo no aplaudí, aunque entiendo el aplauso que, en parte, considero oportuno (vamos a ver, tampoco se trataba de machacar a la pobre, no hubiera sido justo, en cualquier caso). Ahora, de ahí a restar toda credibilidad a la argumentación, compleja, profunda y con mucho sentido, del interviniente... pues como que no.

En fin sólo era eso. ¡Y felicidades tanto por el encuentro (que fue una pasada, como el del año que viene y salvo causa de fuerza mayor, nos veremos en el próximo) como por tu incipiente carrera! ¡Un saludo! :D

Javier Márquez Sánchez dijo...

Amigo Francisco, tu comentario prueba que todo en esta vida es cuestión de puntos de vista. Desde el mío, aquella intervención estaba completamente fuera de lugar y trataré de explicarme.

Para empezar, se trataba de la presenatción de la novela, no de una mesa redonda o similar, y tras la intervención del presentador y el autor, se abrió una ronda de preguntas, como es habitual, y no un debate. Aquel comentario, cuyo único objetivo era pretender poner en evidencia a la autora, su obra y la editorial, estaba fuera de lugar y desde luego demostró muy poco acierto por parte de la persona responsable del mismo.

El comentario no lo vi en absoluto tan argumentado como comentas. Se limitaba a decir que ahora las novelas de vampiros, hadas y demás personajes legendarios desvirtúan a éstos modernizándolos y haciéndoles perder su esencia, y que a autores y editores les debería dar vergüenza. No advierto en esa aseveración argumento alguno. Es una opinión que considero, además de infundada -ya en los años 40 y 50 pueden rastrearse modelos de estos personajes muy distintos a los que entendemos por clásicos-, poco recomendable, pues qué sería de la literatura y de lso lectores si no existiese la evolución de géneros y estilos.

Finalmente, ese aplauso fue, no cabe duda, un apoyo férreo del auditorio a la autora. No sé dónde estarías sentado, yo me encontraba a mitad del mismo, y pude ver cómo la mayoría de la gente se volvía para mirar con gesto consternado tan desatinada intervención. La autora demostró con su comentario una gran agilidad mental, una notable elegancia y un envidiable saber estar. "Tú piensa lo que quieras, pero la mía es una novela de hadas", vino a decirle.

Y es que en un acto así, y lo digo por experiencia, no puedes entrar al trapo del que participa con intención de reventarlo. Y la reacción de la mayoría demostró que coincidían con ella en tal decisión.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Emocionante entrada, Teo. Quizás el año que viene esté allí, si no surgen imprevistos, porque este año ha sido imposible (pero para bien)

Un saludo

Xavier Borrell dijo...

Un encuentro de lo más interesante, Un saludo

José Rojas Pardo dijo...

Buenas, mi nombre es José Rojas y voy a exponer lo que pienso del tema. Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Javier con respecto a la defensa de Francisco de Paula al "señor" que intervino intentando dárselas de entendido de la fantasía y tratando de desacreditar a la autora y a la editorial que fueron a presentar el libro.
Este "señor" pretendia iniciar un agrio debate sobre la "pureza" del género y agarrarse a sus supuestos "conocimientos" y le salió el tiro por la culata. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que no era el lugar ni el momento, y el nerviosismo de la autora le lanzó (junto a los ánimos de sus amigos) a hacerse un hombre por una vez y dar una primera "lección" ante gente que por fin le va a escuchar en su vida. Probablemente piense que está por encima de todo el público que aplaudió la contestación de la autora en cultura literaria sin darse cuenta que, efectivamente, esta lo dejó en su lugar con educación y sin entrar en un tema que por sí solo tiene su lógica y que "señores" como este no vislumbrarán más allá, quizás por resentimiento, envídia o porque a él mismo tampoco le funciona su varita mágica.
Dicha lógica es que, como bien decís algunos, ¿qué sería del género fantástico si no se proponen nuevas visiones? ¿qué sería de la fantasía si esta no evolucionara? Si para él no son hadas, la lógica es, ¿quién dice lo que es un hada, un vampiro o lo que sea? Bajo unos cánones impuestos y lógicos a través de toda la historia literaria, que probablemente leyéndose el libro de la autora se daría cuenta de que se respetan (alas, faerie, magia, bella gente, etc.) no hay que ser muy lumbreras para ver que, efectivamente, SE TRATA DE HADAS. Si este señor quiere inventar el cuchufleta (ser mitológico de 5 brazos, uno entre las piernas, tres cuernos y 4 orejas que me acabo de imaginar) que lo invente él, pero como dijo la autora, lo de su libro SON HADAS. Más modernas que lo que sus "supuestos" estudios del siglo XVI indican a este señor, pero hadas, y del siglo XXI como bien se expone en la presentación.
Darle un enfoque distinto ayuda a evolucionar el género fantástico. Quizás no todos sean capaces de hacerlo y eso es lo que molesta :(
La fantasía y la ciencia ficción son precisamentelos géneros que deben evolucionar más que los demás. Encasillarnos en los vampiros y hadas de siempre es "muy divertido" para los "grandes entendidos" del género con el grano en el culo de la envídia por la no publicación de sus trabajos o la falta de atención desde niños. Estupendo, seguid estudiando vuestros libros, amargados en vuestro estudio y fastidiados porque vuestros queridos vampiros y hadas anticuados están siendo "profanados" que yo seguiré leyendo la frescura de propuestas como la de Bárbara G.Rivero y su Laila Winter.
Una última cosa, para criticar creo que hay que conocer, y dudo que este señor se haya leído el libro y haya ido preparado para una intervención larga que ya se encargó la autora de cortar con gran maestria por suerte para él. Quizá se sorprenda y le guste la novela, aunque nunca lo reconocería. Son personas que no evolucionan ni dejan evolucionar, lo vemos todos los dias.
Diria que "con la esperanza de que cambie y vea las cosas de otra manera, me despido", pero sinceramente, me da bastante igual.

Un saludo.

Esther dijo...

Teo, me encantó tu relato del encuentro.

Ríete, pero lo que más me gustó fue el cambio a último momento del lugar. He participado en la organización de eventos (aunque no literarios), en condiciones donde todo es "a fuerza de pulmón" y sin grandes apoyos financieros o de empresas... así que comprendo cuán dura fue la disyuntiva que enfrentaron, y qué fuerza y decisión tuvieron para lanzarse a ese cambio uno o dos días antes.
Con eso solo, me basta para saber que tiene, que debe, que necesariamente fue un éxito. Cuando se le pone el alma, las cosas funcionan, sí.

Abrazos,
Esther