martes, 27 de octubre de 2009

El Triángulo Mágico

La Fiesta de Orfeo.

Ese es el título que Javier Márquez eligió para su primera novela. No sé muy bien cómo catalogarla: terror, detectivesca, aventuras… lo que sí sé es que cuando me dejó el original para que le pegara un vistazo, hace justo un año, leí el texto con voracidad.

La Fiesta de Orfeo tiene la capacidad, desgraciadamente no tan común en muchas de las novelas de hoy en día, aunque ese es uno de los aspectos que más se deberían cuidar por parte de los autores, de transportar al lector de inmediato al lugar en el que suceden los hechos, la Inglaterra de mediados del siglo XX. Es muy curioso, pero la cuidada ambientación no se logra a base de descripciones del Londres de la época, ni del vestuario de los personajes… De todo eso, en el texto no se van dejando caer más que alguna que otra pincelada: el nombre de la pipa que fuma un personaje, el modo de tomar un sombrero o atusarse un bigote “perfectamente situado a media distancia entre la nariz y los labios”. Cosas así. El autor consigue ese clima de autenticidad, de ubicación geográfica y temporal, gracias a las actitudes de los protagonistas, gracias a su forma de hablar. Y no me refiero a que utilice un lenguaje en cierto modo anticuado, sino a una ingenuidad, una candidez, que nos hace recordar con una sonrisa tiempos pasados.

La trama absorbe tanto o más que la propia ambientación. Cuando la novela comienza con un simple cartero recordando en su furgoneta los anodinos acontecimientos de la noche anterior, que llega a un pueblo del norte de Inglaterra, uno puede pensar: “uy… esto no funciona…” Nada más lejos de la realidad, porque el descubrimiento que está a punto de hacer ese buen hombre, el terrible crimen que va a descubrir, sacudirá al lector con una fuerza tremenda. A partir de ese momento, quien tenga entre las manos la novela va a ser incapaz de dejarla hasta que concluya su lectura.

Y ese momento sucede, exactamente, en la página 5 del libro. Nada de esperas infructuosas. Nada de largas presentaciones de uno u otro personaje. Nada de divagaciones… La Fiesta de Orfeo va directamente a clavar una estaca en el corazón del lector desde el principio: la de la curiosidad, la del querer saber, la de acompañar en su búsqueda a los personajes para comprender qué ha podido pasar en ese pueblo del norte de Inglaterra.

Porque los personajes son la tercera y última arista del triángulo mágico sobre el que se alza esta magnífica novela. Un inspector, irónico, irrespetuoso, tan sagaz en ocasiones como el propio Sherlock, y su compañero, que le sirve de apoyo constante. Un actor, el famoso Peter Cushing, al inicio de su carrera cinematográfica, intentando preparar el papel que le abriría las puertas del éxito. Y la búsqueda de estos dos protagonistas, inspector y actor, de un objeto maldito del Hollywood de los años 20. En torno a ese dúo gira toda la trama.

En La Fiesta de Orfeo asistiremos a los inicios de la productora Hammer, que reinventaría el cine de terror, atisbaremos el modo de vida de lugares y épocas pasadas. Pero también encontraremos alocadas persecuciones en coche, o a través de un cementerio, ritos ancestrales, asesinatos rituales y en masa, locura generalizada y dosis de amor y ternura.

Todo, con una sencillez extrema, una calidez y una infinidad de guiños a películas como Indiana Jones o El Exorcista, por ejemplo. Todo, con un sentido del terror acusado, y una ironía y un sentido del humor más acusado todavía.

Porque, lo que ha conseguido Javier Márquez con esta novela, es utilizar a la perfección el triángulo mágico de la literatura: ambientación, personajes y trama.

Si queréis saber más, mañana, 28 de octubre, a las 20.00 el autor presenta su novela en Fnac Sevilla.

Un acontecimiento que no deberías perderte.

Una lectura, que no puedes perderte.

6 comentarios:

Xavier Borrell dijo...

Pues habrá que estar pendiente, gracias por el aporte.

Adrián dijo...

Así se hace una reseña amigo Teo. Un 10 para ti.

Guillem López Arnal dijo...

Hace algún tiempo que le eché el ojo a esta novela y me pareció de lo más interesante. No tardaré mucho en hacerme con él.
Buena reseña.

Javier Márquez Sánchez dijo...

¡Qué regalo acabas de hacerme, Teo! Un disección minuciosa de la novela que ni el mismísimo Carmichael.

Muchísimas gracias, amigo. Uno valora siempre los comentarios amables, pero son los bien argumentados, como éste, los que te hacen sentir algo especial.

Un fuerte abrazo

B. Miosi dijo...

Me sumo al comentario de Javier Márquez.

Un excelente comentario que hace que uno desee salir corriendo a comprar la novela.

¡Así se hace, Teo!

Armando Rodera dijo...

Estoy de acuerdo con tu comentario, Teo. Acabo de terminar de leer la novela de Javier y me ha encantado. Una trama magníficamente escrita que entretiene y se lee de un tirón.

Un saludo.