jueves, 8 de octubre de 2009

Fiestas Literarias (I)

Poco a poco voy recobrando el resuello, y es que todavía arrastro cansancio después del mes loco que he tenido. Pero siento que no terminaré de cerrarlo hasta que os cuente cómo fueron las fiestas a las que he asistido durante las últimas semanas, separadas por más de 1000Km. de distancia en apenas unos días.

La primera fue en Barcelona. Me refiero, claro al evento que organizó la agencia de Sandra Bruna.

De entrada, venía yo contento y feliz tras mi encuentro con la editorial. Pero además, la felicidad se multiplicaba porque, al fin, tras dos años de mantener contacto vía e-mail, iba a poder darle un abrazo a una buena amiga, Montse de Paz, Elisabet para el mundo virtual.

Mi relación con Montse comenzó en un foro del que ya he hablado otras veces. Un día, recién llegado yo a aquel foro, le comenté un texto, ofreciéndole algunas sugerencias. Lo hice con muchas reservas, porque nunca sabes cómo se va a tomar la gente este tipo de cosas, pero su respuesta fue formidable: “¡Esto es lo que yo quiero que hagan con mis textos!”, respondió. Desde entonces, sacó su raqueta, yo desempolvé la mía, y cada texto que nos hemos mostrado ha sido un emocionante partido-aprendizaje. No voy a hablar de las bondades como persona de Montse, ya lo hice en su momento, hace una buena cantidad de tiempo. Pero sí me saqué la espina clavada: al fin nos dimos un abrazo.

Nos fuimos a tomar una coca-cola, que no todos los escritores somos alcohólicos, (aunque empiezo a entender por qué muchos lo son…). Poco después, aparecía Lola Marinè, y de este modo se organizó la primera reunión formal y real de brunescos (autores representados por Sandra Bruna). Hablamos de nuestros proyectos, de nuestros temores, de nuestras alegrías. Hablamos de anhelos, de amistades virtuales, de cosas que nos ayudan a crecer en este mundo literario que a veces es tan obsesivo, oscuro y extraño.

Junto a Montse de Paz, de blanco, y Lola Marinè


Y luego, pues nos dirigimos al lugar donde se celebraba el evento de la agencia, situado a escasos 300 mts. del hotel en el que me alojaba. El lugar era estupendo, disfrutábamos una temperatura ideal, y aquello estaba lleno de gente. Debíamos ser más de 60 personas. De entre todas ellas, tuve la oportunidad de conocer a alguien de quien había escuchado hablar mucho: Montserrat Rico. Se trata de una autora de novela histórica, que lleva ya unos años trabajando muy duro, y comienza a cosechar éxitos más que importantes. Sus últimas novelas ya se están traduciendo a otros países, y Portugal o Rusia están siendo los primeros en apreciar su valía como escritora. A mí, lo que me sorprendió gratamente fue su extrema sencillez, su humildad, su hablar tranquilo y sus ganas de ayudar a los que venimos detrás. Fue todo un descubrimiento. No me extraña que Montse la tenga en tan alta estima.


Apenas pude hablar con Sandra, no más allá de unas pocas palabra. No la culpo, desde luego. Estaba de lo más ocupada y tenía a mucha gente que atender. Ahora andan todos de cabeza, con la feria de Frankfurt aquí mismo, así que la dejaré respirar hasta la vuelta y entonces hablaremos de mis últimos trabajos.
De izquierda a derecha, Montse de Paz, Sandra Bruna, Montserrat Rico, Joan Bruna y Lola Marinè, conmigo en el centro.

Cuando ya me estaba despidiendo de los presentes para regresar al hotel, tuve el gusto de conocer a Jordi Cantavella. Es un tío genial, con el que conecté de inmediato: simpático, alegre… no me extraña que se dedique al género del humor, genero que por cierto, en mi opinión, es el más difícil de trabajar en la literatura. Igual es que soy una persona muy seria… La cuestión es que resultó que Jordi había sido uno de los lectores de HIJOS DE HERACLES para la agencia. Y claro… no podía dejar pasar la oportunidad. Me invitó a tomar una copa y me llevó a su bar, porque tiene un bar muy cuidado, todo hay que decirlo. Me presentó allí a su socio y pasamos un buen rato de charla. Los tres hablamos de literatura, cine, historia… En fin, el broche perfecto a un día estupendo.

Regresé pronto a mi habitación, estaba muy cansado, y me acosté de inmediato. El viaje de vuelta fue plácido, pero, contrariamente a lo que creía, no me dormí en el avión. Regresé con un cansancio tremendo, pero contento por cómo había ido el viaje. Era la primera cima importante del mes de septiembre, pero ya en el horizonte se alzaba la siguiente: el Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas.

En unos días os lo cuento.

8 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Bueno, por fin me entero de lo que hiciste despues de la fiesta, jeje, porque al Cantavella se le veía con mucho peligro, jeje.

Marta Abelló (martikka) dijo...

Gracias por el relato de la velada, pero como veo al final acabaste en un bar. Si ya se sabe, esto de los escritores...o alcohólicos o tuberculosos, je,je!
En serio, un día perfecto, como tú dices.
Abrazos.

Guillem López Arnal dijo...

Qué suerte y qué envidia! La verdad es que si que te diste un mes movido, sí.
Un abrazo.

Deusvolt dijo...

Me ha gustado mucho la entrada. Tiene que ser bonito estar rodeado de tanta gente que ama la literatura. El relato de la velada refleja un ambiente distendido y lleno de esperanza.
Como aspirante a escritor solo espero que la Feria de Frankfurt me traiga buenas noticias... Mi manuscrito de terror está en la cuerda floja, ¿estará de moda estos días?
Bueno, el cielo está encapotado... Confiemos en que salga el sol.
Te deseo, TEo, que tu mes sea tan bonito como parece que va a ser.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

¡Qué envidia (sana), Teo!
Destilas felicidad, y me alegro por ti y todo lo que vives, ahora ya ando esperando a ver cuándo das noticias de publicación.
Del grupo de brunescos solo conozco a Montse, y doy fe de que es una excelente persona, ¡hay que ver la cantidad de proyectos que lleva día a día, no sé de dónde saca horas!

Un abrazo.

Camilo dijo...

Vaya cara de avinagrao sacas en las fotos. A ver si sonreimos, coño, que vas a publicar con Edhasa!!

Teo Palacios dijo...

Ser fotogénico no es precisamente una de mis virtudes, camilo... ¡que más quisiera yo!

B. Miosi dijo...

O sea, eres más guapo en persona ¿eh, Teo? , ja, ja, así me gusta, hijo, reconoces tu valía!