viernes, 27 de marzo de 2009

Recomposición


Esta semana me la he tomado de cierto relax literario. La semana anterior os comentaba que me estaba costando concentrarme y avanzar en la creación de la novela en la que estoy trabajando. Algunos me comentabais que no forzara la máquina, que me tomara un respiro, etc… Yo soy de los que piensan que el escritor tiene que escribir a diario, aunque sea una sola frase, una sola palabra. O en su defecto, trabajar en algún proyecto.

Claro, a veces hay que descansar. A mi me pasó cuando concluí PECADO CAPITAL, de lo que ya he hablado aquí en aquella entrada en la que explicaba que me había quedado vacío.

La cuestión es que andaba descentrado, como contaba. Así que me he dedicado a poner en su lugar algunas cuestiones personales y comenzar a mover algunos asuntos que tenía pendientes.

He podido alejarme sin problemas de la novela, o mejor dicho, del proceso de escribir esta novela, sin remordimientos de conciencia. Supongo que habrá ayudado el hecho de que el sábado pasado, tan pronto como dejé en el blog la entrada, me puse ante la pantalla y en tres horas escribí casi catorce folios. Es decir, que en tres horas del sábado había escrito el doble que en toda la semana anterior. Y eso tranquiliza. Eso ayuda a ver que no estás sufriendo un bloqueo creativo, sino que la cosa va algo más lenta de lo que tenía pensado.

Medité en por qué podía pasarme eso y descubrí que me faltaba información. Me explico: necesitaba que alguien me ofreciera ayuda para desarrollar una de las tramas de la novela. Yo tenía esbozado el argumento de esa trama, pero sabía que estaba cogido por los pelos.

La ayuda me vino de forma inesperada. Tengo unos amigos cuyo primo es nada menos que criminólogo. La trama en cuestión es precisamente una investigación policial. Todos tenemos alguna idea de cómo funciona… pero esa idea, os lo digo ya, es errónea en un 90% de cuestiones. Demasiado cine de Hollywood…

En fin, que el miércoles nos reunimos en torno a una taza de café, le expliqué las dificultades que me estaba encontrando, y, de manera completamente amable y una facilidad pasmosa, comenzamos a comentar cómo funciona una investigación policial.

Por supuesto, no me ha ofrecido detalles demasiado concretos, entre otras cosas porque no va a divulgar los métodos de trabajo de la policía. Pero sí me ha dado indicaciones, me ha abierto los ojos en cuanto a métodos que la policía jamás usaría, encaminándome hacia la metodología de trabajo adecuada.

El resultado ha sido que he reescrito por completo la trama policial de la novela, han surgido varias situaciones y escenas que aumentarán la tensión de la novela varios grados, personajes que acaban de nacer…

Y claro, algunas escenas anteriores que hay que reescribir, porque están en franco desacuerdo con el nuevo prisma.
La semana que viene volveremos a vernos para hablar de todo ese trabajo nuevo, comprobar que no hay errores, comentar posibilidades de desarrollo de las escenas... Y en eso he estado trabajando esta semana.

Así que en los últimos días también he escrito poco, sólo trece páginas. Sin embargo, he avanzado enormemente en la creación de la historia, he despejado dudas y, lo más importante de todo, he sentado las bases para poder continuar a buen ritmo.

Y es que a veces hay que replegar velas, mirar atrás y recomponer el trabajo para poder seguir avanzando.

lunes, 23 de marzo de 2009

El Hombre Sensible

Algunos días resultan mágicos. Dice Paulo Coelho que todos los días tienen un instante mágico, aunque no todos los días somos capaces de apreciar ese instante. A veces lo dejamos pasar y nunca vuelve. Puede ser cualquier cosa lo que haga que un día sea mágico: un encuentro, una conversación, la salida del sol, una sonrisa…

No siempre se da uno cuenta de cuándo está ante esos instantes, no… Otras veces te das cuenta, pero cuando ya ha pasado y no puedes hacer nada por recuperarlo. Y por último, hay ocasiones en que está ahí, lo viviste, forma parte de tu vida, y no te has dado cuenta hasta que no ha pasado el tiempo.

Yo tuve uno de esos días el 4 de noviembre de 2007. Fue mágico porque conocí al hombre sensible.

Hay una película de John Ford maravillosa, con un John Wayne en estado de gracia, que se llama El Hombre Tranquilo. Hay gente que dice que es un canto a la vida, el amor y la amistad. He leído incluso que una persona dijo que por salvar esa película sería capaz de arriesgar el pellejo en un incendio.

La película cuenta la historia de un ex-boxeador irlandés que regresa a su hogar, en un pueblecito de Irlanda. Se podría creer que es un tipo salvaje, colérico, agresivo… y nada más lejos de la realidad. Es un hombre sencillo, tranquilo. Toda la película intentan hacerle que de un puñetazo y no hay manera. La película da para mucho que hablar, y no es el motivo de esta entrada. Sí os digo que si no la habéis visto, estáis tardando. Además está basada en un relato…

La cuestión es que, si John Wayne en aquella película era el hombre tranquilo, yo conocí, como digo, al hombre sensible. Claro, no sabía que él era ése hombre, y desde luego no me lo presentaron como tal, no me dijeron: “Teo, te presento al hombre sensible”.

No, lo que me dijeron fue: “Teo, te presento a Javier Márquez”.

A simple vista, Javier es un tipo que no se puede catalogar. Es alto, rubiales, cuando lo conocí tenía barba. Podría intimidar quizá un poco. Pero no. Igual que ocurre con John Wayne en El Hombre Tranquilo, Javi no es lo que aparenta a simple vista.

Lo conocí en la Hispacón del 2007, un día en el que yo estaba con 38 de fiebre pero aún así me levanté de la cama, conduje durante media hora y aproveché para aprender mil y una cosas.

Después de aquello comenzamos a vernos de manera asidua gracias a que un grupo de autores sevillanos nos reuníamos un par de veces al mes para comentar nuestros proyectos, corregirnos textos y demás. Aquellas reuniones duraron unos meses y luego pasaron a mejor vida, aunque algunos siguen reuniéndose semanalmente y todos mantenemos la amistad.

Curiosamente, desde que dejamos de asistir a esas reuniones, la relación entre Javi y yo ha ido en aumento y ahora puedo decir que somos buenos amigos, que compartimos algunos proyectos y esperanzas comunes.

Javi no es un recién llegado al mundo de las letras. Es el subdirector de una conocida revista y tiene multitud de colaboraciones en prensa escrita, varias guías sobre músicos míticos (la música, mejor aún, la buena música, es una de sus pasiones) y varios libros publicados.

Con alguno de ellos ha obtenido un éxito más que importante. Hará cosa de un año lo entrevistaron nada menos que en “la mirada crítica”, el programa de T5 en relación a uno de sus libros. Hace poco nos dio la buena noticia de que una de sus obras iba a ser traducida al italiano y al parecer está funcionando bastante bien por allá.

Pero hasta ahora, todos sus libros habían sido de divulgación, no tenía ninguna novela escrita.

El pasado verano, sin embargo, me pidió que leyera una novela en la que había estado trabajando en los últimos meses. Se trataba de una novela de fantasía, no puede catalogarse de otro modo. Está ambientada en el Londres de los años 50, el protagonista, bueno, el protagonista principal, porque hay un personaje secundario que poco a poco se convierte en el auténtico dueño de la historia, es un actor muy famoso. Me refiero a un actor real muy famoso.

Todo comienza con un asesinato múltiple en una localidad inglesa. Pero claro, no es un asesinato al uso. A partir de ahí, la trama comienza a girar de manera imprevisible, y uno es incapaz de apartar la vista de las páginas hasta completar la lectura de la novela.

Me envió el original para que le diera mi opinión. Y me leí las casi 200 páginas en un día y medio.

Mi opinión ya os la podéis imaginar…

La novela parece que va a ser lanzada, y por todo lo alto, dentro de unos meses. Por supuesto, no voy a ofrecer detalles del tema porque no me corresponde a mí hacerlo, ya los dará él cuando lo crea oportuno. Lo que sí voy a ofrecer yo es una sugerencia: acordaos de este título, “La Fiesta del Señor Orfeo”. No os olvidéis de él, porque va a ser un auténtico bombazo. Y si no, al tiempo.

Pero todavía no he explicado por qué digo que Javier Márquez es el hombre sensible. La verdad, me resulta bastante complicado explicarlo.

Tal vez, la mejor manera de que lo entendáis sea que visitéis de forma habitual su blog, Al Otro Lado del Río y ente los Árboles. Leed por ejemplo su “Carta a los Reyes Magos”, “Para aquellos que sueñan despiertos”, o “El hombre que mejor sabía llevar un sombrero en Sevilla”. Allí demuestra, día tras día, que es una de las personas más emotivas que he conocido

Todo un lujo, por supuesto. Y un privilegio.

sábado, 21 de marzo de 2009

Disperso

Definitivamente, durante las últimas semanas estoy disperso. No descanso bien, no me concentro como en mí es habitual, me siento agobiado por mil cosas cuando en realidad no hay tanto pendiente. La cuestión es que estoy en una época convulsa, inestable incluso. Y claro, eso está afectando a todos los aspectos de mi vida, incluida la producción literaria.

Total, que avanzo menos de lo que debería y estoy seguro que puedo avanzar en condiciones normales con esta novela. También es verdad que en los últimos 2 años he escrito un total de unas 1100 páginas repartidas en 3 novelas, de las cuales 2 eran históricas. Y eso tiene que saturar un poco, supongo…

Total, que la producción de esta semana ha sido de sólo 7 páginas, terriblemente pequeña. Claro, Saramago dice que él escribe una página diaria, supongo que por eso él tiene un Nobel y yo no. Yo estoy acostumbrado a una producción mucho mayor, entre 3 y 4 páginas al día. Debería tener la novela mucho más avanzada.

Lo más curioso es que cuando consigo centrarme, avanzo a una velocidad de vértigo. Hace un par de días, por ejemplo, en poco más de una hora salieron más de 4 páginas. El problema es conseguir esa concentración.

En eso voy a intentar trabajar durante esta semana: para empezar, una tila, en lugar de una coca-cola, junto al teclado. Y a partir de ahí… se aceptan sugerencias.

lunes, 16 de marzo de 2009

Estudios de marketing VIII: Punto Final


El poder de Internet es inmenso. Lo demuestra el comentario que ha dejado una editorial que no conozco absolutamente de nada, y que confieso que aún no he tenido tiempo de visitar más que brevemente, en la entrada inmediatamente anterior a ésta. En ella, esta editorial, Legados Ediciones, anuncia que busca colaboraciones literarias, y en su web declara abiertamente que busca autores desconocidos. Para resultar más interesantes, en el comentario especifican que no son una editorial de autoedición.

La verdad, no sé cómo, pero nos han encontrado ellos a nosotros (todos los que pasamos por este blog) y no al revés. Quien no crea en el poder de Internet igual tiene que ir cambiando de opinión… Es cierto que algunas librerías en red han tenido que dejar su actividad, y que el libro electrónico no termina de despegar por ahora. Pero las editoriales se van dando cuenta del poder que tiene la Red como medio de comunicación.

Porque, tal como decíamos hace unas semanas, a través de Internet el autor puede hacer mucho por promocionar su obra. ¿Qué y cómo? Pues a eso vamos.

En primer lugar, la participación en foros literarios y redes sociales es importante. Se consiguen amigos, (auténticos y maravillosos amigos) que ayudarán de manera completamente desinteresada a darle publicidad en sus propios blogs, así como en otros lugares en los que participen.

Si la editorial no lo hace, el autor debe (atentos a que uso el verbo DEBER y no PODER) crear una web para el libro publicado. Hoy esto no es mucho problema. El autor no tiene por qué conocer diseño web, pero seguro que tiene algún conocido que puede ponérsela en marcha. No importa que no tenga una gran calidad. Vale más una página web modesta que ninguna página web de diseño apabullante.

Para facilitar que la gente pueda hablar de tu libro, debes crear un foro en tu web, solicitar en foros existentes y dedicados a la literatura que se abran hilos a tu nombre, etc… La cuestión es permitir y facilitar tanto como sea posible el intercambio entre lector y autor.

Es interesante también mantener al día a los lectores de aquellas noticias relacionadas con nuestra obra, ya sea de las relacionadas con el libro en sí mismo o de actos a los que acudamos: firma de ejemplares, charlas, mesas redondas, presentaciones, entrevistas en medios de comunicación… Puede parecer pretencioso, pero la verdad es que cuando un autor lanza una obra, a poco que se mueva, comenzará una actividad que antes jamás hubiera pensado.

Otro asunto interesante del que hay que mantener al día a los que puedan interesarse en nuestro trabajo es el de ofrecerle lo que los medios de comunicación comentan sobre nosotros o nuestros libros. Se debe añadir un apartado de notas de prensa, o incluso un blog completo, en el que introducir todo comentario que pueda resultar interesante, sin importar si es de un medio pequeño o grande. Al fin y al cabo, se trata de hacer ruido, cuanto más, mejor.

Pero no basta con que en nuestra página web se publicite nuestro libro… no, no, no. Hay que ofrecer algo más. La gente no busca el anuncio del libro. Quien entre en nuestra página, o bien nos conoce a nosotros, y por tanto a nuestra obra, o bien conoce el libro, y entonces no necesita que le enseñen un anuncio. ¿Entonces?

Entonces, hay que ofrecer contenido. Y procurar ser originales, que una muestra del texto, ya sea el prólogo o un capítulo, lo tiene todo el mundo. Se puede ofrecer por ejemplo una parte de la documentación que usamos para crear nuestra obra. Se pueden ofrecer marcadores de libros o fondos de escritorio. O incluso un calendario con las actividades previstas.

Las editoriales comienzan a pensar en medios que permitan, a través de la web, que el lector se sienta más interesado, más atraído, e incluso un poco cómplice de nuestra novela. Por ejemplo, para la obra de Javier Sierra, Las Puertas Templarias, en su web se realizó un juego en el que el lector debía identificar la ubicación de tres templos góticos. Si se encuentra la solución a las pruebas, se entra en el sorteo de una cena con el autor. Nuestro amigo Armando Rodera también plantea algo parecido (aunque sin cena, que yo sepa) en la página de su novela, que esperamos todos que sea publicada cuanto antes. La idea es atraer al lector, hacerlo partícipe del mundo en el que se mueve nuestra historia. Y funciona. En la página de Las Puertas Templarias se han detectado picos de visitas de más de 1500 en un solo día.

Podemos también hacernos disponibles para colaborar con revistas on-line. ¿De qué nos servirá eso? Pues nos servirá porque, normalmente, la firma de los artículos que firmemos en dichas revistas contendrá un enlace que llevará directamente a nuestra web. Y nuestra web nos hace publicidad.

Son muchas las cosas que el autor puede hacer para promocionar su web a través de internet, al margen de esto que he comentado. Seguro que a más de uno se le ocurren algunas que yo no he tratado aquí.

Lo cierto es que las editoriales dedican cada vez más recursos a la promoción de sus libros a través de internet: por algo será. Y si ellos, que son los que saben del tema, lo hacen… ¿no sería absurdo que nosotros, que somos los principales interesados, no lo hagamos también de acuerdo a nuestros recursos?

Con esta entrada concluye uno de los principales motivos que me llevaron a poner en marcha este blog, hablar, poner al día, transmitir lo poco que sé sobre qué puede hacer un autor novel, y cómo hacerlo, para conseguir que su obra pueda llegar a publicarse.

Sin embargo, me resisto a concluir todo este gran estudio de marketing literario aquí… creo que le dedicaré una última entrada.

Un día de estos.

jueves, 12 de marzo de 2009

Rescue Me!

Curiosamente, hasta hace dos días la entrada de este blog que más visitas provocó fue la que dejaba una muestra de una de mis novelas. Eso demuestra, o al menos eso parece, que la gente está interesada en seguir mi trabajo de forma más cercana.

Por otro lado, algunos de los que suelen aparecer por aquí me dicen por activa y por pasiva que les gustaría que hiciera más de una entrada semanal. El problema en ese sentido es que me lleva cierto tiempo preparar cada una de esas entradas semanales y si aumentara a dos o más dichas entradas, o bien se resentirían para mal en cuanto a la calidad e interés que puedan tener, y por otro lado me robarían bastante tiempo.

Pero sigue estando ahí el hecho de que alguna gente quiere, o eso parece, repito, conocer más sobre mi obra, y que algunos quieren que haga más entradas semanales.

Y ahí estaba, en esa tesitura, cuando mi buen amigo Javier Márquez, a quien los asiduos de por aquí ya conocéis, y del que ya anuncio que tardaré poco en hablar largo y tendido, me comentó que había empezado a escribir una especie de diario escribiendo en él aquello que le va sucediendo conforme avanza en la creación de la novela en la que trabaja.

He de decir que yo no me veo capaz de escribir un diario como tal, nunca me ha gustado el tema… pero creo que sí podría hablar brevemente y cada semana de mi trabajo. Bien de la novela que estoy escribiendo ahora, bien de algunos aspectos que me interesan o de cómo planteo tal o cual personaje, los problemas que me encuentro, o cualquier otra cosa.

Y he pensado que esas entradas las colocaré a lo largo del fin de semana, normalmente el viernes, o esa es mi intención, aunque no con la rigurosidad más o menos firme de las entradas de los martes.

Bueno, pues hoy empiezo con estas entradas. Y la primera va a ser un video musical. Se trata de una canción que me gusta bastante, pero que además, tiene una importancia más que considerable en la novela que estoy empezando a escribir. Creo que es una buena forma de empezar, porque esta semana he estado bastante difuso y no he podido avanzar tanto como me hubiera gustado en la creación de la novela.

La canción en cuestión es Rescue Me! En la novela aparece la versión de Diana Ross & The Supremes, pero, increíblemente, no he encontrado ningún video en youtube con una actuación en la que interpretaran esta canción, así que os traigo uno de la canción original, que pertenece a Fontella Bass, una cantante de soul nacida en St. Louis. Este fue su mayor éxito, que se ha versionado mil veces. Os dejo la letra original.


Rescue me
And take me in your arms
Rescue me
I want your tender charm
'Cause I'm lonely
And I'm blue
I need you
And your love too
Come on and rescue me
Come on, baby, and rescue me
Come on, baby, and rescue me
'Cause I need you by my side
Can't you see that I'm lonely
Rescue me
Come on and take my heart
Take your love and conquer every part
'Cause I'm lonely
And I'm blue
I need you
And your love too
Come on and rescue me
Come on, baby, and rescue me
Come on, baby, and rescue me
'Cause I need you by my side
Can't you see that I'm lonely
Rescue me
And take me in your arms
Rescue me
I want your tender charm
'Cause I'm lonely
And I'm blue
I need you
And your love too
Come on and rescue me (Come on baby)
Take me baby (take me baby)
Hold me baby (hold me baby)
Love me baby (love me baby)
Can't you see I need you baby
Can't you see that I'm lonely
Rescue me
Come on and take my hand
C'mon, baby and be my man
'Cause I love you
'Cause I want you
Can't you see that I'm lonely
Mmm-hmm (mmm-hmm)
Mmm-hmm (mmm-hmm)
Take me baby (take me baby)
Love me baby (love me baby)
Need me baby (need me baby)
Mmm-hmm (mmm-hmm)
Can't you see that I'm lonely



lunes, 9 de marzo de 2009

Los Aspectos Negativos de la Coedición (II)



Si os acordáis de la anterior entrada en la que estuvimos hablando del tema de la coedición, os copié literalmente algunas de las ofertas que proponía una editorial de “coedición”, y comentándolas brevemente dije que había un punto que llamaba la atención. Copio ahora de nuevo aquel resumen para tratar ese y otros temas:

La propuesta en cuestión incluye varios aspectos importantes: corrección, diseño de portada, maquetación, espacio web, venta en internet y distribución nacional. Además, si la editorial lo ve apropiado, realizaría un “minisite” de la obra que tendría un afijo .es incluido en la página de la editorial (para que lo entendáis, sería, por ejemplo: hijosdeheracles.nombredelaeditorial.es) Se comprometían también a realizar promoción en modo de reseña a bibliotecas, medios de comunicación, foros de internet, páginas web, asociaciones de escritores, etc…

Bien, pues os decía que hay un punto que llama la atención… ¿Cuál es? Fijaos en lo que dice sobre las páginas web de la obra. De entrada, comenta que se ofrece “espacio web”. Sin embargo, en el mismo párrafo y en realidad en la siguiente línea, dice que “si la editorial lo ve apropiado, realizaría un minisite de la obra”.

¿En qué quedamos entonces? ¿Tendrá sitio web la novela que se coedita o no lo tendrá? ¿O tal vez lo que se está ofertando en un principio es simplemente anunciar en su página el libro, con una imagen más o menos pequeña y el texto de contraportada, disfrazando ese pequeño espacio de página web? Cuando desde el principio las cosas no se explican de manera que no haya lugar a dudas, y el texto se presenta de forma que da pie a explicaciones erróneas, si cuando ya de entrada hay detalles que no dan buena impresión… es que algo no marcha bien.

Siempre hay que leer mil veces la letra de un contrato, más aún cuando las cosas son nuevas para nosotros.

Claro que ese, y los comentados las semanas anteriores, no son los únicos peligros de de una editorial de coedición. Hay uno que es mucho más sutil, apenas perceptible, y que apenas se repara en él, especialmente cuando uno es recién llegado a esta obsesión de escribir y tiene toda la ilusión del mundo por ver sus textos publicados y encuadernados en tapa dura.

Hace un par de años tuve una conversación de la que ya he hablado varias veces en este blog. Durante esa conversación, un editor me dijo que para que un libro se vea, realmente sea perceptible que está en la calle, si se quiere de verdad que un libro en cuestión sea un éxito de ventas (por supuesto, contando con la calidad del libro), debían ponerse en la calle, como mínimo, 7000 ejemplares. Con esa cantidad, el libro podía encontrarse en la mayoría de librerías, fueran grandes o pequeñas. Claro, cuando se lanza una barbaridad como el millón de ejemplares de la última novela de Ruíz-Zafón, el libro está incluso en los kioscos de prensa. Es el único modo de venderlos todos. Pero bueno, eso es otra historia.

Como digo, un mínimo de 7000 ejemplares para que el libro tenga una verdadera oportunidad de ser vendido y convertirse en un éxito de ventas.

Durante el fin de semana en el que mantuve esa conversación, se habló mucho de literatura fantástica en todas sus vertientes. Los autores del género, comentaban que tenían un serio problema con las editoriales. Se decía que era difícil que un autor llegara a disfrutar de una tirada superior a los 1500 ejemplares. Es más, se comentaba abiertamente que si a un autor novel le ofrecían una tirada de 1500 ejemplares, podía estar más que contento.

¿Cuál era el problema? Pues que la tirada era tan ridícula, que no se veía. Y un libro que no se vea, es un libro que no se conoce. Y si no se conoce, es imposible que se venda.

Tan sencillo como eso.

¿Y a qué viene todo esto si estoy hablando del tema de la coedición? Pues viene a un tema muy lógico: si para que un libro tenga verdaderas oportunidades de venta ha de tener como mínimo una tirada que ronde los 7000 ejemplares, si con los 1500 de las tiradas normales ofrecidas a autores noveles es prácticamente imposible que se venda nuestro libro, ¿cómo vamos a esperar que se venda una coedición, que no puede competir normalmente en calidad de presentación ni en precio (es mucho más caro el ejemplar coeditado) con las ediciones tradicionales, cuando el número de tirada es de 500 u 800 ejemplares, tal y cómo ofrecía la editorial de la que hablábamos? No podemos esperarlo en modo alguno.

Y si encima a eso le sumas que las editoriales tradicionales pagan para que sus libros tengan un tratamiento, digamos, especial, dentro del espacio de la librería, si las distribuidoras luchan por obtener los mejores rincones de los espacios de venta, ¿cómo vamos a intentar que nuestro libro coeditado lo coloquen en un buen espacio en una librería cuando los que vamos a intentar colocarlo en dicha librería somos nosotros mismos y no una distribuidora que le va a llevar cientos de libros cada año?

Y ese es el mayor de los aspectos negativos de la coedición, la incapacidad del autor de colocarlos, y por lo tanto, de venderlos, con lo que al cabo de unas semanas, como mucho unos meses, descubrirá que tiene un su casa varias cajas repletas de su libro, no tan bien encuadernado como hubiera querido, no tan cuidado en su edición como desearía. Empezará a pensar que no debía haber gastado tiempo, dinero y esfuerzos en dicho libro, y por último, terminará por creer, con razón, que se equivocó al intentar dar sus pasos como escritor usando para ello el método de la coedición, o autoedición disfrazada en muchos casos.

Todo esto son aspectos negativos de la coedición. Sin embargo, hay algo más. Algunos aspectos que son verdaderamente peligrosos.

jueves, 5 de marzo de 2009

Un par de detalles



Estas dos últimas semanas están siendo un tanto extrañas en el blog, y me refiero a extrañas porque me estoy saltando un poco (bastante) el protocolo establecido de escribir las entradas los martes. La verdad es que no ha sido del todo sin intención… quería comprobar algunas cosillas con las estadísticas y mis ideas se han confirmado totalmente. De hecho, el nivel de visitas ha subido un tercio durante las dos últimas semanas. ¿Habrá sido por las entradas, que han resultado más interesantes? ¿Sería porque los asiduos entrabais más para ver qué día terminaba colocando lo que fuera a decir? Pues no lo sé, pero sí sé que las visitas se han disparado. Curiosamente, el día que más visitas he tenido, ha sido un día en el que no he hablado de nada, sino que me limité a subir el prólogo de HIJOS DE HERACLES. Ese día hubo casi 70 visitas. Increible…

Bueno, pues hoy estoy de nuevo fuera de mi “horario” habitual, pero me parecía demasiado tiempo estar 10 días sin decir nada, de modo que hoy vengo a decir dos cositas, sin demasiada importancia ninguna de las dos.

La primera tiene que ver con los premios que se entregan a los blogs, pues creo que debo aclarar mi posición al respecto, en especial en las últimas semanas. Así que aprovecho el mensaje de Letraweb para explicarme un poco.

Ya sois varios los que me habéis entregado algún premio, y sinceramente, siempre que recibo uno creo que es un honor. Ese reconocimiento, que sé que es verdadero, a lo que vengo escribiendo desde hace unos meses, me anima sin duda a intentar mantener el tono de las entradas, observando el panorama literario para plantear determinados asuntos que creo son interesantes.

Pero no aparece ningún premio en el blog, y tampoco los he entregado a nadie. ¿Significa eso que no los aprecio, que no los valoro, que “paso” de los premios y de vuestra intención al otorgármelos? Ni mucho menos. Como digo, es un honor que valoréis tan bien aquello que comento en este lugar de encuentro que entre todos hemos construido. Y precisamente ese es uno de los aspectos por los que no cuelgo esos premios en el blog; considero que en realidad no es un premio para mí, que sería pretencioso por mi parte colgarlo en “mi” blog. Porque este blog no es mío, tal y como ya he dicho otras veces, sino de todos aquellos que pasan por aquí y lo mantienen vivo con sus comentarios y sus intervenciones, de las que todos aprendemos. En todo caso, yo soy una especie de moderador virtual que plantea un tema para que entre todos lo tratemos. Y en ese sentido me siento afortunado por contar con gente tan entregada, y algunos de los que pasan por aquí lo sabe bien, pues lo repito una y otra vez siempre que tengo la ocasión.

Otro aspecto por el que no cuelgo los premios en el blog es por una simple cuestión de diseño. Este blog pretende ser funcional, tanto como sea posible. Si os fijáis, no puede ser más minimalista… Hay quien incluso me dice: "mira que tu blog es feo… vamos, que si no fuera porque lo que dices tiene interés, no entraba nadie." Y es verdad. Es feo. No dice absolutamente nada en sentido visual. Y es así porque quiero que sea así, porque lo importante en este blog no es cómo se lee, sino lo que se lee. Hay herramientas interesantes que podría poner en el blog, como el listado de blogs recién actualizados y ese tipo de cosas que son útiles. Pero no quiero que el lateral del blog termine convertido en una vitrina donde exponer todos aquellos premios que se van concediendo al blog (y fijaos que siempre digo al blog, y no a mí) porque eso tendría dos efectos: el primero, el de “pervertir” el diseño minimalista y orientado al texto que mantiene el blog. Y el segundo, que inevitablemente tendría que dejar constancia del premio al recibirlo y entregarlo a otros tantos compañeros blogueros como indique el premio en cuestión. Y esto último es lo que más dentera me da del tema premios.

El motivo es simple: este blog está creado para hablar de literatura y del mundo literario, ya sea de mí literatura, de la de otros, o de cómo presentar una carta a una editorial. Y como podéis ver, todo eso no tiene nada que ver con el tema de los premios para blogs.

Por eso, repito, me hace una ilusión enorme que este blog sea premiado, y lo agradezco de corazón. Pero entended que no coloque los premios ni los reparta a mi vez.



El otro tema que quería contaros hoy es el siguiente: hace tiempo que sigo una página web de lo más interesante en la que cuelgan videos de unos 5 minutos de entrevistas a personajes del mundo literario. La página en cuestión es Literalia T.V. Hay varias secciones, pero mi favorita es ANAQUELES OCULTOS. En ella se ha entrevistado ya a agentes literarios, editores, directores de revistas literarias, etc… La última entrevista ha sido a Luís Domínguez, director de Marcial Pons.

Marcial Pons es una librería, pero también es una editorial, especializada sobre todo en divulgación, con colecciones de historia, derecho, economía… Los asiduos al blog, sabéis que hace un par de meses terminé de escribir mi tercera novela, PECADO CAPITAL, en la que narro los acontecimientos durante el reinado de Felipe III, y en especial los que tienen que ver con Francisco de Sandoval, I Duque de Lerma.

Uno de los 48 títulos que utilicé para escribir esta historia, en realidad el que guió toda la novela, está publicado por Marcial Pons y fue escrito por Antonio Feros, un profesor que actualmente imparte clases en la universidad de Pennsylvania y con el que me puse en contacto para que me aclarara un pequeño detalle de fechas que no me cuadraban. Por supuesto, me atendió con una amabilidad exquisita, despejó mis dudas con una humildad increible, y casi puedo decir que existe el nacimiento de una amistad, porque estamos hablando incluso de quedar en Madrid para tomarnos un café. Sí, en Madrid, aunque él vive en Pennsylvania (allá, un poco más lejos de New Yor, New York, que diría Sinatra) y yo en Sevilla.

Bueno, pues si queréis saber cómo es ese libro, fijaos en las manos de Luís Dominguez durante la entrevista de Literalia T.V. En ellas sostiene un libro, y ese libro se titula: El Duque de Lerma: Realeza y Privanza en la España de Felipe III. Un libro de 479 páginas de texto apretado y con una bibliografía que ocupa otras 27 páginas más.

Este es el enlace