martes, 30 de junio de 2009

El Editor (II)

Decíamos la semana pasada que el editor elegía los libros, apostaba por ellos y dirigía todo el proceso desde la recepción del manuscrito hasta la llegada del libro a las librerías. Lo que ocurre es que poco o nada conocemos de ese proceso. ¿A qué dedican su tiempo los editores? ¿Por qué los plazos en el mundo editorial suelen ser tan extensos?

Que el proceso editorial es complicado salta a la vista. Tanto es así, que los editores tienen ayudantes: otros editores. El primero es conocido como Editor Senior o “Publisher” porque es quien toma las decisiones, quien firma los contratos. Pero, ¿qué hace la otra figura, conocida como editor junior?

Nos ayuda entenderlo, en primer lugar, el modo en el que se suele llegar a convertirse en editor junior. Según Daniel Fernández, Director Editorial de Edhasa, el oficio de editor es artesanal. Por tanto, necesita un aprendiz. Sin embargo, no suele ponerse un anuncio en prensa, o en portales de trabajo en internet anunciando que se busca a alguien para cubrir el puesto. ¿De dónde sale entonces el editor junior?

Es habitual que esa figura se cubra tirando de personas que ya tienen una relación con la empresa, normalmente como lectores, es decir, aquellos que leen el original de un autor y presentan un informe al “Publisher”. Si el informe es positivo, el original tiene posibilidades de ser publicado. Es lógico entonces que el aprendiz de editor se busque en ese sector: si un lector tiene buen olfato a la hora de valorar originales… tal vez tenga madera para ser un buen editor. Es el caso de Anna Portabella, que compaginó durante un tiempo su trabajo como periodista con la realización de informes para Edhasa, hasta que al fin se convirtió en editora junior de dicho sello.

De cualquier modo, hay estudios que se pueden realizar para llegar a ocupar ese puesto. Por ejemplo, un master en edición. También es un medio de entrada tener una carrera de filología, ya sea hispánica o cualquier otra, y efectuar prácticas en la editorial.

¿Qué diferencia a un junior de un Publisher? Básicamente el hecho de que el Publisher sí toma decisiones y firma contratos y el junior no lo hace. Es decir, el Publisher tiene la última palabra. Para el resto de cuestiones, prácticamente hacen el mismo tipo de trabajo. ¿En qué consiste?

Ilse Font, de editorial Belacqva, indica cómo es un día cualquiera en su actividad. Cuando en el año 2007 le hicieron una entrevista, comentó lo siguiente: “En un día de trabajo cualquiera contestamos 300 mails y 600 llamadas”. Algo parecido indica Mar García Puig, de Seix Barral: “Hoy, por ejemplo, he tenido tres reuniones: una para ver cómo van los libros por los que estamos apostando ahora, otra con la gente de diseño y marketing para hablar de cómo vamos a montar el lanzamiento de una novedad importante que llega en otoño, y otra con la directora editorial”.

Trescientos e-mails, seiscientas llamadas y tres reuniones. Eso, día tras día, en una jornada de unas nueve horas más o menos. Pero su trabajo no se limita a eso, ni mucho menos. Anna Portabella indica que “podríamos estar trabajando las 24 horas del día y siempre tendrías algo que hacer”. De modo que es una práctica habitual que se lleven los originales a su casa para poder leerlos y valorarlos. Mar García explica que lo hacen “porque en la editorial pocas veces se puede leer. Los teléfonos no dejan de sonar y te reclaman por mil cosas. Si te pones a leer allí, no te enteras de nada. Así que normalmente tienes que leer en casa ».

Pero aún hay más. Es parte de su trabajo comprobar que el texto esté lo más limpio de erratas posibles, y según ellas mismas comentan, es una de las tareas que mayor tensión les crea. Dicen que no importa cuánto mires un texto, siempre tienen la impresión de que hay una errata en alguna parte.

Y aún más cosas… Ellos (ellas en este caso) son los encargados de preparar las liquidaciones de los autores. Para ello, es necesario que el autor presente lo que se llama “tax form” o certificado de retenciones. Si la editorial no lo tiene, al parecer, no puede realizarse la factura. Pues bien, podemos imaginarnos ahora la escena: llevas 150 mails contestados, están atendiendo la llamada nº 300 del día, y de pronto te llaman del departamento de facturación diciendo que tienes que hacer de inmediato la factura de tal o cual autor… Y es que, como dice Anna Portabella, “eres el contacto con el agente, para lo bueno y para lo malo”.

Por otro lado está el hecho de que deben asistir a las ferias del libro, ya sean nacionales o internacionales, como la de Frankfurt. Allí, según cuentan, apenas tienen tiempo ni para comer. Anna comenta que “la feria (de Frankfurt) en sí es algo divertídisimo pero muy agotador. Te pasas el día repitiendo el mismo rollo y casi sin comer... ¡no tienes tiempo ni de levantarte de la mesa! Si tienes que vender a un autor, estás allí sentada y van llegando los editores extranjeros y tú les vas hablando del libro, una y otra vez, hasta que ya no sabes ni lo que dices”.

Y todo ese trabajo día tras día, mes tras mes y, en el caso del Publisher, con la tensión añadida de tener que apostar por los títulos que van a publicar. Porque en definitiva, ese es su trabajo, el de apostar por un libro, cuidarlo, mimarlo, darle forma… y esperar que se convierta en un éxito. Y no nos equivoquemos, el éxito de un libro no es vender millones de ejemplares, ni siquiera varias decenas de miles. El éxito de un libro consiste en aportar beneficios. Que si son millonarios mejor, claro, pero que deje beneficios, que las devoluciones sean mínimas.

Semana tras semana hay que decidir portadas, seleccionar calidades de impresión, traducciones, efectuar propuestas para conseguir los derechos de autor de un original…

Un trabajo complejo y, en apariencia, estresante.

No es de extrañar, que con todo ese trabajo, los plazos editoriales sean tan sumamente largos. Sin duda, es necesario vislumbrar el mundo al que queremos acceder. Es el único modo de entender qué hay detrás de una espera, de una llamada. Aunque sea la llamada número 300 del día, para el editor es tan importante como la primera. Al fin y al cabo, nuestro original también es una apuesta… ¿y quién sabe si será el caballo ganador?

sábado, 27 de junio de 2009

Cuenta atrás


Esta semana ha sido más que fructífera. Para empezar, he tenido la ocasión de leer por completo El Legado, de nuestra amiga Blanca Miosi. Puedo decir que he disfrutado mucho de la lectura. Una historia interesante y bien escrita, que comienza siendo una novela histórica y termina convirtiéndose en un thriller dramático. Lectura más que recomendable. Así lo demuestra el hecho de que en determinados lugares ya esté agotada su edición.

Pero ha sido especialmente fructífera en cuanto a la novela que escribo. La cosa empezó bien el fin de semana pasado. Por primera vez en mes y medio, pude disfrutar de un fin de semana relajado, de no tener que pasar mucho tiempo fuera. De modo que lo dediqué a escribir. Durante la semana, pese a ir tan agotado como últimamente, también he encontrado dos o tres huecos, el mejor de ellos ayer por la tarde-noche, cuando escribí ocho páginas. En total, he avanzado casi treinta páginas esta semana.

Esto significa que ya estoy en la recta final del libro. No sé si recordaréis que os conté que la historia estaba estructurada de modo que se desarrolle a lo largo de cinco días. Bien, pues ya estoy en el quinto, el último día en el que se desarrolla la historia.

En principio no quedan más de tres capítulos. Digo en principio porque aunque esa es la idea principal, ya sabéis que cuando empiezas a escribir a veces las tramas se alargan o se acortan de modo misterioso. En páginas, vendrán a ser unas treinta o cuarenta, aproximadamente.

Así que ya estoy en la cuenta final. A partir de ahora quedan tres capítulos, dos capítulos, un capítulo… más un pequeño epílogo.

Además, sé exactamente cómo va a terminar la historia. Será con una canción. Ya os dije hace unas semanas que la música iba a tener una especial importancia a lo largo de la novela. Bien, pues os voy a dejar la canción que pone punto y final a la historia. Por una vez, y sin que sirva de precedente, no pasará nada porque leáis (es un decir) el final antes del resto de la novela.


Estoy seguro de que alguno disfrutará por partida triple: De la canción. Del intérprete. De las imagenes que acompañan... de una de la mejores películas de os últimos años.


martes, 23 de junio de 2009

El Editor


El editor es el último escalón de la pirámide que todo escritor novel quiere alcanzar. De él dependerá la publicación o no del trabajo que le hayamos presentado. Pero, ¿qué es un editor? ¿Qué busca un editor? ¿Cuál es su trabajo? ¿Y en base a qué decide el libro que publicará?

Manuel Pimentel es fundador y Presidente de la editorial Almuzara. En su libro “Cómo funciona la moderna industria editorial”, explica lo siguiente sobre la figura del editor:
“Quizá, sabiendo lo que no es un editor podamos comprender mejor qué es en realidad. El editor no suele escribir los libros que publica, aunque puede participar de forma activa en la gestación de los mismos, bien porque proponga un tema a un autor, o bien porque sugiera modificaciones en estructura, estilo, o líneas narrativas. Un editor tampoco imprime sus libros, aunque suele tener una relación estrecha con los talleres gráficos, sobre todo en lo relacionado con calidad de impresión, formatos, márgenes, papel, portadas o fechas de entrega. El editor tampoco suele vender directamente los libros al lector. Aunque en algunos casos existen poderosos departamentos de venta directa, habitualmente son los libreros los que realizan esa función. O sea, que el editor ni escribe, ni imprime, ni vende directamente libros. (…) ¿Qué es en verdad un editor? (…) El editor dirige los pasos precisos para que nazca el libro desde el manuscrito del escritor”.

Es decir, que ni escribe, ni imprime, ni distribuye, ni vende… sino todo lo demás. La verdad es que no ayuda mucho. Esther Tusquets, quién durante años asumió la dirección de Editorial Lumen, especifica que una editorial consiste en: “una carpetita llena de derechos de autor. Ser editor consiste en elegirlos, conseguirlos y apostar por esos libros”.

Jorge Herralde, creador de Anagrama, explica: “El trabajo del editor consiste en tener una idea en general de lo que uno pretende editar, del tipo de literatura que quiere ofrecer y del tipo de ensayo en el que está interesado e intentar convocar para ese proyecto a los autores que sean más pertinentes, y todo ello basado en unos principios básicos, en mi caso, como son la curiosidad intelectual, la búsqueda de la excelencia y la búsqueda de las nuevas voces que puedan convertirse en los clásicos del futuro así como el rescate de aquellos clásicos negligidos... Y luego hacer la máxima publicidad del libro para que todo el esfuerzo anterior y el del autor no queden en el anonimato. (…) Hay, por una parte, la intuición literaria y otra de tener un ojo puesto en el mercado para que estas intuiciones prosperen y para que la literatura subsista, porque si ésta no tiene continuidad, uno deja de ser editor. (…) En el caso de editoriales propias y personales, como Anagrama, la última palabra (sobre lo que se publica y lo que no) es del editor, sin más. Es verdad que muchas veces hay que tener en cuenta la opinión de los inversores del capital, pero el criterio es el del editor, intentando no ser demasiado suicida.”

Bien, esto ya es algo más… El editor entonces no escribe, ni imprime ni distribuye ni vende. El editor ELIGE lo que va a leer la gente. Y como toda elección, es subjetiva. Eso explica que a Hemingway le negaran veintisiete (¿no es así, Blas?) o que Rowling se las viera y se las deseara para que el mago de gafas llegara al público. Por tanto, hay tantas posibilidades de ser elegido como editores existen. El motivo es bien sencillo… el libro que puede resultarle completamente prescindible a uno, para otro puede resultar interesante. Por tanto, el autor, como ya vimos en su momento en los estudios de marketing, debe comprobar qué envía a cada editor. Conociendo su catálogo podrá aumentar sus posibilidades de ser publicado.

Hace unas semanas hablábamos de la cantidad de manuscritos que reciben las agencias literarias. El panorama en las editoriales no es mejor. En realidad, es bastante peor. Por ejemplo, el mismo Jorge Herraiz especifica que, anualmente, reciben una media de unos dos mil originales para valorar. De todos ellos, publican 75 cada año, es decir, menos del 4%.

De modo que… ¿en qué se basa un editor para elegir?

Roberto Hernaiz, director de Grupo Lobher dice lo siguiente:
“¿Cómo buscan autores? ¿Por agencias? ¿Aceptan manuscritos de escritores desconocidos?
Nos llegan propuestas de publicación a través de agentes literarios, pero el grueso de autores que nos contactan directamente nos han conocido a través de internet o por recomendación de otros autores o amigos o en los eventos en los que participamos.
Aceptamos manuscritos de escritores poco conocidos o desconocidos y lo hacemos fundamentalmente porque para nosotros el autor es uno de los pilares básicos del mundo de la edición y nos queremos caracterizar precisamente por dar la oportunidad a estos autores noveles, algunos de los cuales, dicho sea de paso, no tienen nada que envidiar a escritores muy famosos y best sellers.”

Esta es una muestra clara de que hay editoriales que buscan, es más, que NECESITAN a autores noveles. Es muy fácil entender el motivo: se trata de editoriales pequeñas e independientes (esto es, que no están en la nómina de empresas de algún gran grupo como Planeta o Random House Mondadori) que no pueden acceder a los grandes nombres de la literatura, como pueden ser Antonio Gala, o Collen McCollough por poner un ejemplo.

Y Grupo Lobher no es la única de esas editoriales. Hay muchas que apuestan por el producto nacional desconocido. Grupo Ajec es un ejemplo. Y no le ha ido nada mal, de hecho ha obtenido diversos premios por su labor editorial.

Pero el mundo del editor es aún más complejo. Existen, al menos, dos tipos de editor: el Senior, o “Publisher”, y el Junior.

En la próxima entrada, hablaremos sobre las diferencias entre uno y otros, y descubriremos los motivos por lo que todo es tan sumamente lento en el mundo editorial…

sábado, 20 de junio de 2009

Son diez mil


El diez es un número redondo, aunque mi amiga Blanca diría que “el doce es un número importante”. (Quién no sepa de qué hablo es porque ha cometido el grave error de no adquirir todavía un ejemplar de El Legado). Bueno, decía que diez es un número redondo. Fueron diez los mandamientos entregados a Moisés, por ejemplo. Cuando se confecciona una lista de “los mejores de…” suele recurrirse al número diez.

Según algunos, el diez, en la Biblia, representa la perfección humana. Por eso los humanos tenemos diez dedos en manos y pies. Incluso en la construcción del templo de Salomón, un lugar lleno de misticismo, el número diez aparece por todos lados en las medidas constructivas.

Y si además, le añadimos el mil, la cosa se multiplica, por supuesto, porque sería el resultado de multiplicar varias veces el diez por sí mismo, ampliando de ese modo su perfección. Así que si el diez es tan importante que incluso nuestro sistema numérico se basa en él, el diez mil ha dejado en la historia varios ejemplos de importancia.

Por ejemplo, Jenofonte relató en su Anábasis el viaje que diez mil soldados griegos realizaron para luchar a las órdenes de Ciro el joven contra su hermano Artajerjes II. Es uno de los primeros libros de historia de la humanidad. Existe un juego de dados que se llama “diez mil” y que consiste en que los jugadores deben llegar a sumar diez mil puntos. El primero que lo consigue, gana. Se cree, así mismo, que la corteza de los púlsares (estrellas de neutrones) es diez mil millones de veces más fuerte que el acero. Por último, el ser vivo pluricelular más antiguo conocido en la Tierra, es un árbol de la familia de las coníferas. ¿Adivináis su edad? Pues sí, casi diez mil años.

Sí, llegar a diez mil es todo un hito. Por eso, las diez mil primeras visitas de un blog son especiales. Y si ese blog es el tuyo, más aún, claro…

Ayer llegamos a las diez mil visitas en Fantástica Literatura. Y es muy curioso, pero se han alcanzado a los diez meses de su puesta en marcha, ¿casualidad? Pues no lo sé… pero significa que la media es de mil visitas mensuales. Nuevamente… ¿casualidad?

Es cierto que mil visitas al mes no son muchas. Hay blogs de amigos, visitantes asiduos de este blog, que tienen muchas más visitas que el mío. Ahí están por ejemplo los casos del excelente blog de Martikka, Los manuscritos del Caos , que con un mes menos de vida que éste, me duplica en las visitas, así como el de Elena y su Proyecto de Escritora, que cuenta más de veinticinco mil visitas. O Paco Illán, que elaño pasao contó con veinticinco mil visitas y este año va por el mismo camino. Todos ellos cracs…

No llego a sus niveles, la verdad. Pero, si tengo en cuenta que durante siete meses apenas he colgado una entrada semanal, la verdad es que es todo un logro.

Algunos de vosotros estáis aquí desde el primer día. Es el caso de Blas, de Elisabet o de Javi. Otros se han ido incorporando con el paso de los meses. A algunos ni siquiera los conozco ni sé que existen. Hace un par de días, por ejemplo, me llegó un mensaje en facebook. Era un chico sevillano que me preguntaba si yo era yo, es decir, si ese Teo Palacios, era el Teo Palacios de Dos hermanas, y que si era así, era un seguidor del blog que vivía en Sevilla. ¡Increíble!

La verdad es que el blog no deja de depararme sorpresas. Me sorprende que yo, una persona completamente desconocida, tenga visitas de casi todos los rincones del planeta. Es lógico que entre gente de América Latina, por ejemplo. Parece que América Central viva en el blog, o casi. Igual sucede con América del Sur. Casos especiales son los de Venezuela (de nuevo Blanca, imagino) y Argentina (supongo que con Esther a la cabeza). También de E.E.U.U. tengo infinidad de visitas. Puedo entenderlo en parte. Allí la comunidad hispanohablante es inmensa.

Pero hay algunas cosas que ya no entiendo tanto… No entiendo tanto las visitas desde Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, Italia, Austria, Polonia y Rumania. Aún más, no termino de creerme que haya gente que me visita desde Rusia, Israel, Egipto y Jordania.

Pero lo que me deja absolutamente sin palabras, es que alguien haya entrado desde lugares tan sumamente lejanos como Tokio o Kuala-Lumpur.

Sí, diez es un número especial, mágico casi. Diez mil es una pasada… Recuerdo que al poco de poner en marcha el blog pensé “a ver cuánto tardo en llegar a diez mil visitas”. Bueno, pues ya no hay que esperar más.

Gracias a todos por vuestra confianza y apoyo, por considerar interesante lo que, de vez en cuando, me da por escribir aquí, en vuestras pantallas. Y especialmente por comentar y dar vuestra opinión sobre lo que yo escribo.

En el horizonte hay otro reto… El próximo hito se sitúa en veinticinco mil. Aunque, para ello, creo que necesitaremos algo más de tiempo.

Os espero para entonces.

miércoles, 17 de junio de 2009

Un cuento: Lágrimas de Hada


Estoy terriblemente cansado. Ya he ido comentando otras veces que ando con poco tiempo. Normalmente, a principios de semana ya sabéis que toca hablar de temas relacionados con el mundo de la literatura, pero hoy me vais a perdonar que no lo haga.

Así que voy a tirar de un recurso fácil y voy a colgar un relato.

Hace cosa de un año, una amiga me comentó que para el proyecto de fin de curso necesitaba ilustrar un cuento, pero no encontraba nada que la convenciera. Entonces me pidió que le escribiera uno. Las únicas premisas eran que debían aparecer una bruja y una hada.

Me puse manos a la obra y escribí el cuento aquella misma tarde. Se lo envié, le gustó y lo ilustró. Los dibujos que acompañan al texto son algunos de los originales que realizó esta amiga. Cuando los vi, me quedé maravillado.

Espero que disfrutéis de ellos, y del texto al que acompañan.


Hace mucho tiempo, cuando el mundo aún no tenía colores, habitaba en él un hada llamada Naria, pequeña y juguetona. Los dioses andaban muy ocupados y no tenían tiempo para realizar todo el trabajo pendiente, por lo que hablaron con ella para que les ayudara. Querían que se encargara de hacer crecer flores y plantas por doquier, pues Naria era especialista en todo tipo de vegetales. Entusiasmada, comenzó a viajar por el mundo, y creaba árboles enormes como montañas o plantas minúsculas como pulgas, de colores vivos, o lánguidos, según su estado de ánimo. Viajó y viajó sin descanso, ayudada por sus delicadas alitas amarillas. Al cabo de un año volvió al lugar de origen, pensando en que después de tanto trabajo podría, al fin, tomarse un respiro.

Pero al regresar, resultó que gran parte de la hierba y las flores, los árboles y las plantas, se veían tristes y apagados, chamuscados por un calor excesivo. Las hojas caían mustias mostrando colores muertos, y Naria se puso a llorar, pues le dolía ver que sus criaturas sufrían tanto.



Entonces, le preguntó a una flor que antaño había tenido hermosas hojas violetas y a la que sólo le quedaba una casi negra:
-Dime, hermana flor. ¿Qué os está pasando? ¿Hice algo mal?
-No, madre hada. Alguien pasó por aquí destruyendo todo lo hermoso -contestó la flor mientras caía su última hoja.



De modo que Naria comenzó a volar, buscando al ser que destrozaba su creación. Al cabo de unos días encontró a una bruja, que reía con fuerza mientras maltrataba un soberbio parterre de tulipanes por medio de un poderoso rayo de calor de su varita.

-¿Quién te crees que eres para estropear esas flores?- La increpó Naria, muy enfadada.
-Soy Malvada, la Bruja. Y hago lo que me place, pues soy el ser más poderoso de la Tierra.
Por supuesto, ese comentario inició una discusión. Mucho pelearon Naria y la bruja sobre quién de las dos era más poderosa. Pero no llegaban a un acuerdo. Por fin hicieron un trato.
-Nos encontraremos dentro de 30 días –propuso Naria-. Entonces, si eres capaz de destruir lo que haya creado, tú serás la más poderosa y yo desapareceré para que puedas hacer lo que quieras. Pero si no lo consigues, perderás tus poderes y nunca más volverás a hacer daño.
-De acuerdo -dijo Malvada. Y se marchó.

Naria trabajó mucho durante los 30 días. Dibujó y dio forma a Luna, que todavía no iluminaba las noches. Terminó justo en el plazo y cuando Malvada apareció, Luna flotaba inmensa y amarilla sobre el oscuro cielo, radiante en su hermosura.

-Esta es mi creación, Malvada. Si eres capaz de lograr que pierda su brillo, yo desapareceré y podrás hacer lo que quieras. Pero si no puedes, perderás tus poderes de inmediato.
Malvada comenzó a lanzar hechizos, uno tras otro, bufando y aullando sus encantamientos en la noche. Cada uno de los conjuros provocaba una herida en el rostro de Luna, que terminó con cicatrices por todo su hermoso semblante. Cuando estaba a punto de amanecer, Naria le habló:

-Ya ves, Malvada. No has podido. Ahora perderás tus poderes.
-No es justo. Tú has dedicado todo un mes para crearla. Deja que mis hechizos trabajen durante 15 días y entonces veremos.
-Muy bien. Dentro de 15 días nos encontraremos de nuevo.
Así se despidieron. Los días fueron pasando y Naria cada vez se preocupaba más, pues Luna empezó a desaparecer, haciéndose más y más delgada. Cuando se reunieron de nuevo, Malvada reía mientras volaba sobre su escoba y le gritó a Naria:
-Te lo dije, ¡soy más poderosa que tú!
Pero el hada le contestó:
- Hemos esperado 15 días para ver el resultado de tus hechizos. Esperemos otros 15 para ver si son duraderos.


Y Malvada aceptó, segura de su victoria.

Lentos pasaron los días y, sobre todo, las noches, y con cada una de ellas, Luna volvía a engordar hasta que retomó su forma original. Cuando Naria y Malvada se reunieron por última vez, Luna volvía a resplandecer, iluminando el cielo. En ese instante, Malvada dio un grito y sus poderes se evaporaron en una tenue voluta de humo que desapareció en la oscuridad. A partir de aquel día no fue más que una anciana que caminaba cansada durante la noche, mirando a las estrellas sin recordar su pasado.

Naria, por su parte, comenzó de nuevo a trabajar, arreglando todo lo que Malvada había estropeado.

Desde entonces se afana sin descanso, cuidando los bosques, las montañas y los prados, pues es bien sabido que cuesta más arreglar algo que crearlo.

Pero, todos los años, durante el verano, cuando Naria regresa al lugar de partida, llora al recordar lo sucedido: la muerte de muchas plantas y el dolor de Luna. Y podemos ver sus lágrimas inundando el cielo.

Los hombres las llamamos “estrellas fugaces”.

domingo, 14 de junio de 2009

Se hace camino al andar

Bueno, una semana más. Una semana de poco tiempo para escribir, de poco tiempo para descansar, y de calor, ¡mucho calor! El aire acondicionado ya está que no para en casa, ni siquiera durante la noche. Y es que, 46º a las 20.00 h. son muchos grados.

Aún así, pues escribo en cada rato de más de media hora que puedo sacar. Menos tiempo ni lo intento, no me daría tiempo ni para centrarme en la historia. Porque sí, yo necesito un rato antes de empezar a teclear para repasar lo último escrito, ver qué es lo próximo a escribir, y colocar la primera palabra. Luego, la cosa ya fluye con facilidad.

Esta semana he tenido sólo dos de esos ratos, y lo que he podido escribir han sido, exactamente, 11 páginas. Así que no puedo quejarme. Sigo contento con el resultado, creo que es una lectura bastante ágil. Esencialmente, ágil.

No es lo último que he hecho durante la semana relacionado con el tema literario, claro. Llevo un par de semanas trabajando en un Trailer Book para Hijos de Heracles. Ya lo tengo casi listo, pero evidentemente no lo publicaré hasta ver qué opinan en la editorial. Por cierto, sigo sin noticias. La cosa es muy lenta, así que me armo de paciencia y sigo escribiendo.

Y como os comenté la semana pasada, participé en la presentación de Crónicas del Ángel Pérdido: Las Ruinas de Lincariel.




Se llevó a cabo en un parque público, en el marco de un mercado de arte alternativo que se lleva a cabo todos los meses en la ciudad. Hubo bastante afluencia de público. Se habilitaron unos 15 asientos, que permanecieron ocupados, y además mucha gente de pie que se acercó para escuchar.

La cosa fue tan bien, que Laura Grau, la autora, firmó varios ejemplares allí mismo. Una chica de lo más agradable a la que le deseo la mejor de las fortunas. De hecho, ya le han pedido la continuación del libro. Digo yo que tendrá algo…

Personalmente lo disfruté mucho. La presidenta del grupo L´almazara, una asociación poética que nos cedió el stand para realizar la presentación, me indicó, al final del acto, que les había gustado tanto la presentación que querían contar conmigo para futuros actos. Un orgullo, la verdad. Aquí podréis leer la crónica del evento realizada por los organizadores, el Ateneo Andaluz.

lunes, 8 de junio de 2009

CEDRO, los autores y sus derechos

Hay un tema que, por los comentarios que se han dejado en distintas entradas del Blog, llama especialmente la atención, por no decir que causa cierto rechazo, o incluso temor en los escritores. Se trata de los derechos de autor.

La cuestión es que el autor debe fiarse de la buena fe del editor a la hora de cobrar sus derechos de autor, porque no hay forma humana de que pueda saber a ciencia cierta qué cantidad de sus libros se ha vendido.

Todo el mundo conoce a la SGAE, (sociedad general de autores y editores) que tristemente suele aparecer en los medios de comunicación debido a presuntos abusos en lugar de por temas más beneficiosos. Lo que no todo el mundo conoce es a CEDRO.

CEDRO es, digamos, la SGAE del sector literario. Copiando de la propia página de CEDRO, es la asociación sin ánimo de lucro de autores y editores de libros, revistas y otras publicaciones, editadas en cualquier medio y soporte, que se encarga de defender y gestionar de forma colectiva sus derechos de propiedad intelectual de tipo patrimonial (reproducción, transformación, comunicación pública y distribución).

Es decir, CEDRO está ahí para proteger los derechos de los autores y los editores. Lo que ocurre, es que el autor parece estar desatendido en su derecho de conocer cuántos ejemplares de su obra se han vendido.

No estoy descubriendo América ni mucho menos… es algo que viene de largo y hay mucha gente que se está rebelando contra la situación actual. De hecho, viene de tan largo como la propia Ley que regula actualmente el tema, que data de 1986. Vamos, que tiene 22 años. 22 años sin que se regule el tema editorial. Es curioso, pero todos los años (o casi) se regulan los convenios de cada sector. Pues el editorial lleva 22 años sin regularse en ningún sentido.

No quiero decir con esto que las editoriales “hagan trampas” en este tema… No, no quiero decir eso. Pero si hay editoriales que rozan la ilegalidad con el asunto de las coediciones y autoediciones como veíamos en entradas anteriores, ¿quién asegura que no haya editoriales que también aprovechen esa zona umbría para sacar tajada?

Hay autores que ya se han puesto en marcha para intentar cambiar el sistema. Lo que solicitan es que, ya que prácticamente todas las librerías están informatizadas, lo ideal sería desarrollar un sistema similar al que se utiliza en las salas de cine: cuando alguien compra una entrada en taquilla, automáticamente genera una entrada en un sistema informático, que computa cuantas entradas se han vendido en la sala. ¿No parece nada complicado, no?

Se acabaría de un plumazo con las sospechas, e incluso con ese escritor que culpa a la editorial de escamotearle los ingresos por los derechos de autor cuando su libro no se vende. Todo el mundo sale beneficiado.

Total, que un grupo de escritores, que va en aumento día tras día, se ha unido para hacer presión ante CEDRO y ponerle solución al asunto. Piden, de entrada, que CEDRO adquiera los informes NIELSEN. Estos informes son de una auditoría externa y muy bien considerada. No es fiable al cien por cien, pero sí cubre las grandes superficies, cadenas de librerías, centros comerciales, etc… Al menos aseguraría que una buena parte de las ventas sí estaría controlada a corto plazo.

El impulsor de ese movimiento es el escritor Juan Gómez-Jurado. Hoy mismo han publicado una entrevista que le hacen en ABC (http://www.abc.es/). El tema no es poca cosa, porque además, en el horizonte ya se va planteando seriamente el asunto del libro digital, con todo lo que eso puede conllevar, y que dará para mil ríos de tinta. Y si no, al tiempo.

De modo que Juan Gómez-Jurado puso en marcha una página web (http://www.escritoresunidos.com/) para que los autores publicados puedan unirse a la iniciativa de solicitar mayor transparencia en el pago de los derechos y que se gestione de forma correcta el tema de los libros digitales. Y tenéis que ver los nombres que aparecen en la lista...

Para empezar, durante la reunión de CEDRO que tendrá lugar para el día 23 de Junio tienen previsto ya iniciar sus reivindicaciones. Se ha puesto en marcha una lista de correo para mantener informado a quien le interese y también hay un foro en funcionamiento.

La idea es de lo más interesante, incluso de gran importancia, diría. Están pidiendo la unión de todos los autores PUBLICADOS (no tendría sentido que un autor NO publicado se “rebelara” por el tema de unos derechos de autor a los que no tiene acceso…).

Me da la impresión de que la cosa va a cambiar. Creo que estamos en un punto de lo más interesante para el futuro de los escritores…

sábado, 6 de junio de 2009

Presentación: Crónicas del Ángel Perdido

Las cosas surgen de improviso y cuando menos te lo esperas. Hace unos días, aparecía por este blog una escritora llamada Laura Grau. La misma escritora que el pasado jueves día 4 presentaba su libro en La Casa del Libro de Sevilla.

Unos días más tarde, yo mantenía una reunión para presentar un proyecto en el Ateneo Andaluz. No voy a dar datos, si la cosa sale, ya os contaré con detalle. La cuestión es que en esa reunión, me enteré de que una vez al mes, una asociación multidisciplinar de artistas lleva a cabo una muestra de su arte. En ella se reúnen pintores, actores, músicos, poetas…

Y en esa reunión, me comentaron si existiría la posibilidad de preparar la presentación de un libro para la próxima muestra de la asociación. Sólo había un problema: la reunión la manteníamos el pasado martes, 2 de Junio, y la muestra de la asociación de artistas es mañana, día 7.

Teníamos cinco días para buscar un autor que estuviera dispuesto a presentar su libro y organizarlo todo, o más bien, lo poco que pudiéramos organizar en tan corto espacio de tiempo.

Entonces surgió el nombre de Laura Grau, a la que acababa de conocer por el blog y de quien sabía que estaba a punto de sacar su primer libro. Conseguí sus datos, nos pusimos en contacto, y mañana día 7, a las 13 h., presentará su libro en Dos Hermanas.

Me hace especial ilusión, porque será además la primera vez que participe activamente en la presentación de un libro. Es una responsabilidad, claro, pero creo que lo disfrutaré mucho. Podría parecer una locura haberse embarcado en algo así con tan poco tiempo de preparación, pero las oportunidades surgen cuando surgen, y no cuando uno las busca. Cierto es que no se trata de una oportunidad para mí personalmente, pero sí es una oportunidad para la cultura, y una oportunidad para una autora novel, que ha luchado por sacar adelante su libro.

Y eso se merece todo el apoyo que se le pueda dar, aunque sea poco. Aunque esté seguro de que con mayor tiempo para organizarlo la presentación podría resultar mucho mejor. Porque ha sido todo muy precipitado, pero la buena disposición de Laura ha sido ejemplar y definitiva para que podamos llevar a cabo el acto, que se realizará en el Parque del Palmarillo, en Dos Hermanas.

Y ahora, pues me encuentro leyendo el libro de Laura a toda prisa, tomando notas mentales para hacer una presentación decente mañana.

Así que invitados quedáis, aquellos que podáis desplazaros hasta aquí.

martes, 2 de junio de 2009

Un Café Con...

Blanca Miosi nació en Perú y reside en Caracas, Venezuela, desde hace veintisiete años. Estudió dibujo en la Escuela de Nacional de Bellas Artes del Perú y actualmente compagina el trabajo de diseñadora de moda con el de escritora. Publicó su primera novela El pacto en 2004 y en 2005, otra obra suya, El cóndor de la pluma dorada, quedó finalista en el concurso Yo escribo. Su última obra, La búsqueda (Roca Editorial 2008), un relato basado en la vida de su esposo, prisionero superviviente del campo de concentración de Auschwitz, tuvo una gran acogida.






PREGUNTA: Dime, Blanca, si esta entrevista la estuviéramos haciendo físicamente juntos, ¿dónde te gustaría que la estuviéramos realizando? ¿En qué lugar quisieras que se llevara a cabo?

RESPUESTA: Me gustaría que conversáramos en algún café de los que hay en Madrid, o en Barcelona, no sé en qué ciudad estás, cualquier lugar que escojas estaría bien para mí. Me encanta el capuchino y los cafés al aire libre con toldos y verdor.

P: Yo vivo en Sevilla, no sé si la conocerás. Me ha sorprendido que prefieras una entrevista en España antes que en algún lugar conocido, que te transmita seguridad o confianza. ¿Has estado anteriormente en España? ¿Conoces Madrid o Barcelona?

R: Ja, ja, es que soy muy aventurera, me siento muy bien fuera de mi entorno, no conozco España, pero es un motivo para que me cuentes cómo es tu lugar favorito. ¿Estás en Sevilla? ¡Entonces voy a Sevilla!

P: Sevilla es una buena ciudad para visitar, te gustaría... Podría llevarte a algunos sitios más que interesantes. Hablas de ser aventurera. ¿Crees que un escritor debe ser aventurero para escribir? ¿Es una cualidad necesaria para ser escritor?

R: No sé si es válido para todos los escritores, pero creo que la única forma de plasmar por escrito situaciones con visos de realidad es si se han vivido experiencias similares. Difícilmente podrías describir lo que siente un personaje enamorado si nunca lo has estado. O relatar un pasaje de terror si jamás has sentido el peligro o el miedo.

Y hablando de aventuras, cierta vez, regresaba de Suiza y antes de llegar a Venezuela, el avión hizo escala en Guadalupe, una isla en las Antillas, donde debía quedarme una noche. Pero lo que no sabía era que la gente agolpada en el aeropuerto por salir, estaba huyendo de la probable erupción del volcán La Soufriere. No había cupo al día siguiente, ¡y sólo tenía 50 dólares! Me uní a un grupo de periodistas que se alojaban en la misma pensión y haciéndome pasar por una de ellos pude divisar en helicóptero la cima del volcán y sus alrededores. Una semana inolvidable. Creo que la suma de las experiencias a lo largo de la vida, enriquecen la obra de un escritor.

P: Eso es lo que deben llamar "armas de mujer"... cuéntanos quién crees tú que es Blanca Miosi

R: ¿Armas de mujer?, ja, ja, no… Creo que es la solidaridad humana en momentos de peligro. Yo creo que soy una persona bastante normal. Dentro de lo normal que soy, acostumbro ser muy organizada, de otra manera no podría hacer tantas cosas en lapsos relativamente cortos de tiempo. Por ejemplo: ahora mismo que contesto tu entrevista, estoy haciendo una a José Manuel García Marín, el autor de La escalera del agua. También estoy en constante contacto con mi agente y la editorial Viceversa. También atiendo mi taller, que es mi trabajo, donde debo diseñar, trazar, atender clientas, hacer presupuestos, aparte por supuesto, de intervenir en los foros, estar al día con mi blog y por último, por las noches, ya en casa, proseguir con la corrección de mi novela “La última señal”.

P: Hablas de tu trabajo y de la falta de horas para llevarlo todo a cabo. Eres una mujer de éxito en tu profesión, ¿por qué querría alguien abonarse a una carrera loca e incierta como la de escribir libros, plagada de obstáculos y que si no sale bien puede terminar en una merma importante de la autoestima?

R: El motivo principal es porque me apasiona escribir. Y no lo sabía hasta que empecé a hacerlo hace unos ocho años. Siempre he tomado la escritura como un placer más que como un trabajo, aunque cuando se empieza a publicar se adquieren responsabilidades y deja de ser un pasatiempo para convertirse en una tarea. No creo que este camino como dices, plagado de obstáculos, me amilane, no porque sea una persona con una alta autoestima, por el contrario, la publicación de mis libros la ha afianzado.

P: Comentas un detalle realmente curioso en los tiempos que corren. La mayoría de la gente hoy día comienza a escribir muy pronto. Laura Gallego, por ejemplo, ganó su primer gran premio literario con 21 años. Suele suceder que el que se dedica a escribir lo hace desde bastante joven. Tú eres una excepción a esa norma. ¿Qué hizo que no empezaras a escribir en firme hasta ser una mujer madura? O dicho de otro modo, ¿qué cambió en tu vida para que decidieras empezar a escribir? E incluso más allá: ¿cómo es el salto de escribir para ti a intentar publicar lo que escribes?

R: Cierto, parece que fuese una excepción a la norma. Lo cierto es que empecé a escribir inducida por mi madre, después que ella falleció. Dejó una autobiografía y me fascinó su estilo al contar su vida. Entonces me pregunté: ¿podría yo, al igual que ella, relatar con tales detalles y emociones?

Hice la prueba y escribí las primeras cuatro páginas de mi primera novela: El pacto. Supe desde ese momento que jamás dejaría de escribir. Lo hice sin detenerme a pensar si publicaría o no. Simplemente escribía. Sin embargo esa primera novela impactó tanto a mi esposo que pensó que debería publicarla, y como yo no sabía absolutamente nada del mundo editorial, creía que había que pagar. Él me regaló la autoedición. Yo seguí escribiendo hasta completar ocho novelas más y empecé a participar en foros literarios y me enteré de los procesos que había que seguir para llegar a publicar: escribir, corregir y presentar el libro. Y eso fue lo que hice. Te aclaro que ahora sé que mi primera novela está pésimamente escrita, aun así, la editorial en cuestión la alabó de manera extraordinaria y se interesó en publicarla. Una nota para quienes piensen todavía que la coedición es un camino. He aprendido que una obra después de terminada debe ser leída por un crítico que no pertenezca a tu círculo. Los mejores lectores son las editoriales regulares, ellos decidirán si es publicable, o un agente, que es el que decidirá si la novela vale la pena una representación.

P: Tenía pensado preguntarte sobre el tema de la coedición, pero de tu respuesta anterior se desprende una clara respuesta al respecto. Sin embargo, dices que tienes más de ocho novelas escritas... ¿cómo se alimenta el alma para escribir tanto, más aún cuando en un principio no tenías intenciones de publicar nada?

R: Como te dije, yo sólo escribía. Diariamente unas tres horas, ¿publicar?, ni siquiera me lo había planteado, lo veía como algo lejano, estaba fascinada con el hecho de poder crear, y las ideas salían unas tras otras, como un torrente que no podía parar; así escribí una tras otra. Cuando saqué el promedio ¡había escrito una novela cada seis meses! No sé Teo, realmente cómo se alimenta mi alma. Esa pregunta no la puedo responder. Sólo sé que escribo.

P: Tres horas diarias delante de la pantalla dedicadas a escribir son muchas horas... ¿Has tenido que hacer muchos cambios en tu vida para acoplar la nueva faceta de escritora junto a la de esposa, diseñadora y mujer de negocios? ¿Cómo llevan en tu casa que dediques tanto tiempo a la escritura?

R: Lo que he tenido que sacrificar son mis horas de descanso. El resto sigue igual. En el trabajo no escribo, aunque reconozco que últimamente paso más horas en Internet. En casa tengo ayuda, no soy yo quien cocina, aunque me gusta hacerlo y generalmente lo hago los domingos. En cuanto a pasar tres horas y a veces más frente a la pantalla, no es una actitud que moleste a mi esposo, él sabe que me gusta, y desde que empecé a publicar se lo ha tomado muy en serio.

P: Algunos autores tienen determinados rituales a la hora de ponerse a escribir. Unos encienden su pipa, otros ponen música de fondo… ¿Tienes manías de escritora? ¿Cómo se prepara Blanca Miosi para enfrentarse a la página en blanco?

R: Yo no tengo rituales, Teo, pero sí prefiero el silencio. No puedo escribir con música, sobre todo si es la que me gusta, pues dejaría de escribir para escucharla. Y la página en blanco es para mí un gran campo de exploración que me estimula.

P: Hablemos de tus libros. Tu primera novela publicada con una editorial tradicional la editó ni más ni menos que Roca. ¿Qué siente un autor cuando ve publicada su primera novela con una editorial de tal importancia?



R: Sin duda Roca es una editorial muy reconocida, y tiene un gran equipo, pero cuando envié la sinopsis de mi novela, no lo sabía. Al enterarme de que deseaban publicar La búsqueda sentí una emoción indescriptible unida a un gran agradecimiento. Para mí fue suficiente que la publicaran. Después comprendí que era una editorial que tenía en su haber escritores famosos. Mi novela fue situada junto a la de los grandes, me decían amigos de España que la veían bien posicionada, siempre en exhibición, y eso me llenaba de alegría.

P: Esto último que comentas me trae a la mente algo que para mí sería terrible: vives en Venezuela, pero publicas en España. ¿Crees que eso supone una merma en tu posibilidad de dar a conocer tu obra? ¿Cómo se enfoca en la distancia la presentación de un libro en la que, tal vez, no puedas participar activamente?

R: Por supuesto que es un handicap, pero por otro lado, si viajase y presentase la obra personalmente, no tendría mayor resonancia, dado que soy una desconocida. Creo que mi momento aún no ha llegado, y si llega, lo habré ganado a pulso.






P: Dentro de unos días saldrá al mercado tu segunda novela: EL LEGADO, La Hija de Hitler. Tienes, por tanto, una experiencia importante a la espalda. Una vez que conoces los pasos antes de que tu obra sea publicada, ¿hay alguna cosa que te siga costando un esfuerzo especial? Me refiero a si hay algo en concreto que lleves peor que otra cosa, por ejemplo las correcciones a toda prisa, las largas esperas…

R: Llevo todo como viene. Con La búsqueda, recuerdo que firmé contrato en abril del 2007 y apenas en septiembre de ese año tuve noticias de la editorial, fueron mínimas las correcciones y se publicó en enero de 2008. Con El legado, en cambio, todo ha sido a un ritmo endiablado, sin embargo, me adapto a los requerimientos de la editorial, ¡se trata de mi novela!, y deseo que todo salga bien. Firmé en marzo y parece mentira, el tiempo me ha pasado sin sentirlo.

P: Hace poco firmaste un contrato de representación con Antonia Kerrigan, ¿qué crees que te puede aportar su representación? ¿Se ve desde una perspectiva diferente el mundo editorial cuando te representa una de las agencias más importantes de España?

R: La representación de una agencia literaria para un escritor siempre trae beneficios, pues son los conocedores del mundo editorial. Antonia Kerrigan es una agente con mucha experiencia, y para un autor es indispensable tener a su lado una persona como ella, si desea internacionalizar su obra. Como en todo, un agente no puede hacer milagros, debe contar con un buen material que vender. Pero también sé de escritores que no tienen agente y les va bien, así que es muy relativo.

P: Como has comentado, la publicación de El Legado se va a producir en un tiempo record. En el mes de Febrero conoces el interés de Viceversa, la editorial que publicará la novela, y te comunican que van a apostar muy fuerte por ella. De hecho, en sólo cuatro meses desde la firma del contrato, estará en las librerías, en concreto el día 9 de Junio. Y esto no es nada común. ¿Qué crees que aporta El Legado para semejante despliegue?

R: La verdad, es que no sabía que no era nada común. Ten en cuenta que es apenas la segunda novela que publico, no sé bien en que se basó la editorial para lanzar El legado tan pronto. Suponía que era porque abriría puertas por esas fechas, aunque debo decirte que en El Legado se interesaron tres editoriales. Yo dejé la escogencia a mi agente, ella es quien conoce mejor la conveniencia de publicar por una u otra editorial. En cuanto a que “me comunican que van a apostar muy fuerte por ella”, ja, ja, eso no fue así. Ellos la seleccionaron entre otras que debieron haber recibido, tú sabes mejor de eso y lo dices en tu blog.

P: Antes comentabas que la media que tardas en escribir cada novela ronda los 6 meses aproximadamente. ¿También fue así en el caso de El Legado? Te lo pregunto porque abordas un asunto para el que debiste documentarte bastante, como es las relaciones de Hitler con buena parte de su equipo, además de ambientaciones sobre la época y demás.

R: El legado inicialmente se llamó La hija de Hitler. Era una novela con unas cincuenta páginas menos de las que tiene ahora, y no tenía tantos datos históricos. La empecé a corregir a finales del 2007, y en setiembre de 2008 la consideré terminada, pero no fue una simple corrección, la transformé, eliminé partes y puse otras, y le cambié el nombre. Curiosamente la editorial me sugirió colocar después de El legado, La hija de Hitler, y me hizo gracia, pues era el nombre inicial.

Por otro lado, al escribir La búsqueda, que trata de la época de la Segunda Guerra, busqué mucha información. Fue un material que utilicé en El legado. Escribo las novelas en un tiempo relativamente corto, pues las ideas llegan y hay que aprovechar la inspiración. Tardo en corregirlas más de un año.

P: Sabemos que las editoriales buscan originalidad e historias interesantes para publicar. Tu novela se sitúa en un momento histórico tan trabajado y sobre el que se ha escrito tanto como la Alemania Nazi. ¿En qué sentido crees que es una historia novedosa? ¿Con qué se sorprenderá el lector?

R: Así es, Teo. Fue el principal reto. Escribir sobre algo que había sido tocado muchas veces. Pero El legado, estoy segura, es una novela diferente, pues no sólo se circunscribe a la parte de Hitler y Hanussen. No. Va más allá, y es más, es premonitoria de lo que está ocurriendo hoy en día con la crisis global. Hanussen no termina su vida en Berlín. Basándome en la falta de pruebas fidedignas de su muerte, en El legado, Hanussen trata de redimirse a lo largo de su vida, y lucha contra el destino. No deseo adelantar mucho más de la trama, pues creo que es importante que el lector vaya saboreando poco a poco la novela.

P: Para terminar, Blanca, El Legado será publicado en unos días como ya hemos dicho. A estas alturas, tu trabajo ya ha concluido, ahora, el libro estará en las rotativas, imprimiéndose. ¿Estás nerviosa? ¿Cómo afrontas la espera?

R: Es curioso, pero la ansiedad que tengo es más pronunciada que con respecto a La búsqueda. Pienso que debe ser porque la primera novela publicada puede ser una novedad, un sueño realizado, mientras que la segunda es un reto. No te puedo negar que siento curiosidad por la reacción de los lectores, que tengo temor como imagino deben sentir todos los que escriben, de que El legado no se venda, o que no cubra las expectativas, pero es algo que tengo que afrontar y no hay otro camino.

P: Muchas gracias, Blanca, por permitir que entre un poquito en tu vida y que podamos conocerte mejor. Eso sí, han quedado muchas preguntas en el aire… pero habrá que formularlas en otro momento. Te deseo lo mejor en tu carrera literaria, que auguro repleta de éxitos

R: Te agradezco de todo corazón la entrevista, y tus buenos augurios, Teo. Es en estos momentos en los que se aprecian la amistad y el compañerismo, y con tu permiso me gustaría dedicar unas palabras a los lectores de tu blog:

Sé que algunas personas se preguntarán cómo es posible que una persona desconocida como yo, que además, no vive en España, haya podido incursionar en el mundo editorial con relativa facilidad. No me considero una escritora excepcional, es más, estoy segura de que muchos de los que están leyendo esta entrevista escriben mejor que yo. Entonces, ¿Por qué Miosi lo logró y yo no? Pienso que no se trata de escribir con la idea de publicar, o escribir para que algún agente se interese en la novela. Se debe escribir con la profunda convicción de que lo que se narra es lo que a uno le gustaría leer. Que la emoción forme parte del proceso de creación. Escribir es dejar una parte de la vida en cada línea, es la única manera en la que el lector captará la emoción de una novela. Yo escribo con el corazón y corrijo con la mente.

Muchas gracias por estar ahí.