martes, 17 de noviembre de 2009

Marketin Editorial (I)

Los que siguen el blog desde hace tiempo saben que todo lo relacionado con la palabra Marketing es algo que me apasiona. Si, además, le unimos a esa palabra la palabra Editorial, el resultado, Marketing Editorial, no sólo es que me guste, sino que además me interesa a nivel personal, por aquello de ver qué se puede hacer para dar impulso a las ventas de mis libros cuando llegue el momento.

Hace unos meses le pegué un vistazo a un libro que me pareció de lo más interesante y que, antes o después, pienso comprar para estudiar con calma. Se titula Marketing Editorial: La Guía, y está escrito por David Cole. Este hombre es el director de Gemini Marketing & Communications, una agencia de consultoría en comunicación y marketing que ofrece servicios de redacción, edición, administración de publicaciones y marketing, para empresas y organizaciones sin fines de lucro. David Cole tiene más de 30 años de experiencia en el sector editorial. Algo debe saber del tema…

En definitiva, hoy voy a traer la primera parte de algunos aspectos que me llamaron especialmente la atención de lo que David Cole nos cuenta en su libro. Hace mucho que no hablo de estos temas en el blog y es un poco una vuelta a los orígenes, lo que me hace una especial ilusión. Allá va.

Si recordáis entradas pasadas, hacíamos un análisis sobre el volumen de ventas de libros de los últimos años. La tendencia era siempre al alza, aumentando la cantidad de libros vendidos en varios millones anuales. Lo primero que me llamó la atención de lo que comenta David Cole es que, si bien el volumen de ventas totales ha crecido, lo cierto es que para que un libro sea rentable, las ventas de dicho libro han crecido de forma paralela. Es decir, el margen que ahora deja el libro es menor que el que dejaba unos años atrás, con lo cual es menos rentable y deben venderse un número superior para que el beneficio sea el mismo. Sin embargo, y aquí viene lo interesante, las ediciones de los libros son cada vez más pequeñas. ¿Cómo se va a conseguir entonces la rentabilidad?

El problema es que como el libro es un artículo poco rentable, la editorial lanza un número lo más reducido posible. No quiere jugársela, no quiere correr riesgos innecesarios. Y es lógico. La editorial, como he dicho en muchas ocasiones, no es más que una empresa que busca beneficios, y si el libro se convierte en un artículo de riesgo, intentará correr el menor riesgo posible. Sin embargo, el éxito del libro pasa, necesariamente, por una apuesta personal del editor: un gasto importante en una cubierta de garantías realizada por el mejor profesional posible, un gasto importante en la calidad de los materiales, el papel, por ejemplo, y un gasto importante para lanzar una cantidad importante de ejemplares. En ese sentido, hace unos años conversaba con un editor catalán que me decía que, si una editorial asumiera el riesgo de lanzar 7000 ejemplares de una novela, el libro se convertiría en un éxito casi seguro, porque el libro estaría visible en todas partes, garantizando así su venta.

Pero las editoriales no pueden asumir esos riesgos si no quieren ver cómo la empresa se va a pique. Y entonces, el escritor, que ha pasado varios meses, cuando no varios años, trabajando en construir su novela, que espera que todo ese esfuerzo personal sea avalado por un esfuerzo por parte de la editorial, suele sentirse decepcionado, casi abandonado desde el principio por la “baja” cantidad de libros que le editan en la primera edición.

El resultado de eso es que su libro parece llegar al mundo en silencio, sin el llanto habitual del bebé recién nacido, que llama la atención de todo el mundo a su alrededor. Cuando, unos meses más tarde, las ventas del libro se van diluyendo, ese desencanto que siente el autor se convierte en terror y en la sensación de haber sido traicionado.

Mientras, la editorial se siente acosada y zaherida por parte de los autores que no entienden lo que sucede, que no entienden los esfuerzos que sí han hecho desde la editorial (comenzando por desembolsar una importante cantidad de dinero por poner el libro en el mercado). Autores que, además, les hacen perder un tiempo que no disponen en la editorial con sus quejas y que, en lugar de ayudar, interfieren.

Poco saben los escritores de los malabarismos que debe hacer la editorial para asumir el mayor riesgo y que el asunto no acabe en un desastre económico. Poco sobre las muchas cuestiones a tener en cuenta por parte de la editorial. Y casi nada, acerca de los plazos de tiempo que la editorial maneja y el modo en el que va efectuando su trabajo, que comienza casi con un año de antelación al lanzamiento del libro.

De todos esos aspectos, hablaremos en una próxima entrada.

martes, 10 de noviembre de 2009

Caliente, caliente

Esto está casi listo para sentencia. Me refiero a la publicación de Hijos de Heracles. Algunos habéis preguntado en el blog en las últimas semanas cómo estaba avanzando el tema, así que aquí vengo a contároslo.

Durante el mes de octubre llevamos a cabo la corrección de estilo. Al fin pude saber qué era eso, cómo se hacía… Por si os interesa, es básicamente la mejora lingüística del texto. Desde la editorial te proponen una serie de cambios en el texto en base a diferentes cuestiones idiomáticas: redundancias, imprecisiones léxicas, etc…

Fue un proceso muy intenso, sinceramente. La verdad es que, aunque el trabajo fue agotador, sobre todo por el hecho de tener que volver a leer dos veces las 300 páginas del texto en menos de 15 días, y no sólo leerlas, sino, además, estudiar las propuestas, buscar otras posibilidades y decidirse por una de ellas, digo que, aunque fue agotador todo eso, estoy muy satisfecho con el resultado. Es cierto que el texto ha mejorado sensiblemente. Estoy muy agradecido al jefe de corrección de Edhasa. Su experiencia, su insistencia en algunos asuntos, su paciencia para explicarme algunos conceptos que no terminaba de entender, no tienen precio. Ha sido fantástico poder trabajar con él.

Otra cuestión que tuve que trabajar fue la de las notas a pie de página. En el texto original había nada menos que 57 notas a pie de página. Y eran demasiadas, había que aligerarlas. Así que tuve trabajo especial haciendo lo posible por colocar esas explicaciones en el mismo texto de la narración. Al final han quedado unas 20 más o menos.

Ahora se está llevando a cabo la corrección ortotipográfica. Hace unos días me enviaron la primera prueba de maquetación. La verdad es que el texto ha quedado estupendo: letra amplia, grandes márgenes, una tipografía elegante… No puedo pedir nada más.

Hace un par de días me enviaron un regalo impresionante: la portada. Decir que es espectacular es quedarse corto. ¡Pero muy corto! Es muy impactante, muy seria, muy sobria, terriblemente austera, muy espartana e incluso misteriosa. Tanto en la editorial como en la agencia han quedado maravillados con el resultado del diseñador. Hay quien ha dicho que es una portada para Best-Seller. ¡Dios le oiga! No puedo mostrarla aún, porque hay todavía algunos detalles por retocar. Tan pronto como pueda os la traigo.

¿Qué queda por hacer? Pues ya no demasiado, la verdad. De entrada, concluir la corrección ortotipográfica y la maquetación. Según me dijeron, está casi, casi lista. Me enviarán nuevamente el texto para que lo revise una vez más (y ya van…). Tienen que terminar la ilustración de la cubierta. La que me mostraron fue solo la portada, falta el lomo y la contracubierta, aunque evidentemente es un trabajo que no he de hacer yo, si bien es cierto que estoy deseando verlo terminado (en serio, la portada es impresionante). También habrá que preparar la sinopsis y los textos de las solapas, si es que se va a poner texto ahí, que aún no lo sé.

Todo esto habrá que hacerlo en las próximas semanas, supongo que hasta principios de diciembre, pues la programación sigue siendo que sale en el mes de enero (¡ya sólo quedan dos meses!, aunque todavía no hay una fecha exacta.

Y no quiero dejar de agradecer en público los esfuerzos que está realizando Edhasa para que este libro esté al más alto nivel. Jamás pensé que mi primera novela pudiera ser publicada con la tremenda calidad que me están ofreciendo. Es un sueño. Pronto veréis que no exagero.

Y mientras, ¿yo que estoy haciendo? Pues, de entrada, remodelar de arriba abajo mi página web, que la tengo abandonada (literalmente) desde hace 3 años. La he cambiado por completo: diseño, gama de colores, tipo de navegación, información, etc… Todavía no la he terminado, estoy a falta de algunos detalles. Y también estoy preparando una web para la novela. Esta está bastante más verde, pero ya en un estado avanzado.

Y leyendo novelas que presentaré en unos días, preparando nuevas entrevistas, algunos artículos para revistas… Y, por supuesto, empezando a trabajar en un nuevo proyecto de novela histórica, del que todavía no voy a contar nada.

Ya veis, cada vez un poco más liado en este mundo de las letras.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Un Mes de Curso

Un mes. Ese es el tiempo que llevamos con el Curso-taller de literatura creativa en marcha. Y la verdad, estoy más que satisfecho de cómo está avanzando la cosa.

Los alumnos, alumnas casi todas, eso es muy curioso, son bastante participativos durante la parte teórica. A veces me hace gracia, porque en el aula reina un silencio sepulcral y, mientras hablo, los observo y están completamente enfrascados en tomar notas.

Para mí está resultando una experiencia de lo más enriquecedora. En otras ocasiones he sido responsable de la enseñanza de determinados conocimientos en empresas en las que he trabajado, pero no hay nada que se pueda comparar a la sensación de transmitir ideas y nociones de algo que te apasiona, a otras personas igualmente apasionadas por lo que están aprendiendo. Es una sensación única, en serio.

Tengo que reconocer que para mí era un reto iniciar este curso. Jamás había emprendido una actividad parecida. Algo que me preocupaba era el tiempo que tendría que dedicar a cada uno de los temas tratados. Cuando terminé el temario, lo dividí para tratarlo en partes más o menos iguales teniendo en cuenta el número de clases que tendríamos a lo largo del curso lectivo y pensaba que me había quedado muy corto, creía que, en febrero, habría terminado todo el temario… nada más lejos de la realidad. De hecho, si quisiera, podríamos alargar el curso durante uno o dos meses más, teniendo en cuenta el temario que vamos a tratar.

Luego, claro, surgen los retos. Estaba seguro de que algunos conceptos no se iban a entender con absoluta claridad. La teoría literaria es algo compleja y un tanto extraña, porque suelen ser cuestiones, como sucede prácticamente con todas las teorías, con las que no lidiamos a diario. De momento, estamos capeando bastante bien todos los asuntos, pero hay uno que se les ha atragantado. Se trata del CONFLICTO.

Y es muy extraño, porque lo que es el concepto, la idea, la tienen clarísima. Un conflicto literario es, ni más ni menos, la lucha que se produce cuando dos fuerzas enfrentadas quieren conseguir una misma cosa, sea esta un objeto, una persona, etc… Pusimos en su momento varios ejemplos: en Drácula, el conflicto se genera cuando el vampiro y Jonathan Harker luchan por Mina Murray. En El Señor de los Anillos, el conflicto se genera en torno al control y posesión del Anillo de Poder, etc.

En todas las novelas existe el conflicto como tal, y normalmente es parte fundamental en el argumento de la obra. Y no tiene por qué haber un solo conflicto, pueden coexistir más de uno en la misma obra. Como digo, todo esto, el concepto, está claro… lo que ya no está tan claro es cuando tienen que ponerlo en práctica en los ejercicios. Al parecer, les cuesta dar forma a un argumento que dé lugar a un conflicto. Es posible, desde luego, que se deba a que disponemos de poco tiempo para escribir los textos en el aula y que se requiera más tiempo para madurar la idea. Así que tal vez hagamos algún cambio en el modo de desarrollar las clases.

Hasta ahora, hemos terminado el primer tema: Introducción a la novela. Hemos visto cómo se estructura en base al Relato, cuáles son los elementos de éste, modos de planificar el trabajo, dónde encontrar inspiración y cómo desarrollar las ideas y distintos métodos para conseguir que la novela sea creíble. A partir de esta semana comenzaremos a entrar en el meollo del asunto, tratando temas como la acción narrativa, el uso de diferentes tipos de narradores y el uso del tiempo en la historia. Uno de los temas más interesantes, aunque también más complejos, de todo el curso.

Lo mejor de todo, como digo, la implicación de los alumnos, aunque en ocasiones les dé reparo preguntar. El último día hicimos valoración de este primer mes. Me interesaba saber su opinión: si vamos muy rápidos o muy lentos, si esperaban más conocimientos o menos, si se están cumpliendo sus expectativas o no. La verdad es que sus comentarios fueron de lo más positivos. Algunos pensaban que el curso iba a ser por completo diferente, pero reconocían que se habían enganchado, que las dos horas de clase se les hacían cortas e incluso hubo quien comentó que le gustaría que las clases fueran de cinco horas, en lugar de dos. Como veis, imposible no sentirse halagado y orgulloso del trabajo que uno hace y de los alumnos que le han tocado en suerte.
Pronto empezaremos a disfrutar de las visitas de alguno autores, lo que ha hecho especial ilusión, porque no todos los días tienes a un escritor en exclusiva y durante un par de horas para machacarlo a preguntas y aprender de sus experiencias.

Y dentro de unos días, el próximo viernes, comenzaré a impartir otro curso, en esta ocasión en el Ateneo Andaluz. Ya tengo 5 alumnos confirmados, lo que no está nada mal. Deseando estoy empezarlo. Espero que aquí las cosas salgan, al menos, igual de bien.