lunes, 5 de julio de 2010

Con la taza nuevamente llena

Bueno, hoy comienzo de nuevo una práctica que personalmente me vino muy bien y que generó bastante interés en el pasado. Desde hoy iré hablando de cómo avanza el proceso de escritura, el desarrollo de la historia, la investigación, etc. de la nueva novela en la que trabajo.

Me sirvió, como decía, para centrarme, para dedicar tiempo semanal al asunto y no dejarlo demasiado aparcado. Y creo que resultó interesante para los que os acercáis por aquí porque podéis ver los esfuerzos y los métodos de trabajo que uso a nivel personal, que siempre va bien como comparativa con lo que hace cada uno.

Algunos de vosotros ya sabéis que desde hace un tiempo estoy trabajando en una nueva novela que, sinceramente, me parece de las historias más interesantes que he escrito hasta la fecha. Comprenderéis que no pueda dar mucha información sobre el tema, sobre argumento, personajes, etc. pero sí iré dejando cositas aquí y allí.

Para empezar, os sitúo en la época en la que se desarrollará: Siglo XI, Al-Ándalus. Se trata de una época fascinante, con cantidad de cambios a nivel social, intelectual y político, con la caída del Califato de Córdoba, el alzamiento de los distintos Reinos de Taifas y la aparición en África de los almorávides, junto con el pujante crecimiento del Reino de León que comenzó a presionar, y de qué manera, a los reyes árabes de la Península.

Será, por tanto, una historia con mucho de aventura y de crecimiento personal, y con mucho de historia, desde luego. Para poner un ejemplo de esto último: sólo para los hechos históricos que aparecerán de un modo u otro en la novela tengo un total de nueve folios con anotaciones.

Otro aspecto serán los personajes. Prácticamente todos son personajes históricos, desde luego, todos los que tienen peso en la novela lo son. Con algunos no podré trabajar demasiado, puesto que su vida está más o menos clara. Pero con otros… con otros voy a disfrutar de lo lindo. Hay dos personajes principales que al inicio tendrán una relación cuando menos cordial pero que terminarán como antagonistas. Todo por el amor de una mujer. Si es que cuando Eros se mete por medio la cosa no puede acabar bien… Ambos personajes son históricos, como digo. Pero de uno de ellos sólo se sabe un dato concreto. El resto de su vida es un folio en blanco. ¡Y estoy disfrutando muchísimo dándole una historia completa!

La investigación la tengo en un plano bastante avanzado. Estoy contando con ayuda, claro… porque hay infinidad de detalles a tener en cuenta. Además, a medida que avance en el desarrollo tendré que ir deteniéndome para escarbar un poco más, pero es una de las fases que más disfruto por lo que tiene de crecimiento personal, de enriquecimiento y aprendizaje.

En estos momentos lo que estoy haciendo es el resumen de capítulos. Mi método de trabajo siempre es el mismo desde que escribí Hijos de Heracles, y como con esa novela funcionó muy bien, no lo he cambiado. Lo primero que hago es plantearme una idea general de la historia que quiero contar. Lo siguiente es investigar el periodo histórico, los hechos más relevantes de los años en los que transcurrirá la novela, y decidir cuáles incluiré y cuáles no. Esa investigación me proporciona datos sobre los personajes principales y abre la puerta a los secundarios. Ese es el segundo punto de mi método: dar forma a los personajes. Por supuesto, dedico mucho más tiempo a los principales que a los secundarios. Por último, cuando ya tengo claros cómo son, cómo respiran, cómo piensan cada uno de ellos, comienzo a hacer un resumen de lo que va a suceder capítulo a capítulo, teniendo en cuenta para ello tanto los hechos históricamente probados como los ficticios que he ido creando para dar forma a los personajes. Pues, como digo, ahora mismo estoy en ese punto, el del resumen de capítulos. Tengo claro lo que va a suceder en los 6 primeros capítulos de la historia. Los tres o cuatro primeros son de presentación de personajes y del contexto histórico. El primero empieza como a mí me gusta, con un acontecimiento muy impactante.

Espero tener terminado el resumen de la mayoría de capítulos a finales de esta semana. Digo de la mayoría porque la novela va a estar estructurada, en principio, en tres partes muy diferenciadas. Una de ellas transcurre en África, y para darle forma a esa parte todavía necesito algo más de trabajo previo, así que esos capítulos requerirán algo más de tiempo.

Hace justo ahora un año que terminé mi última novela. Un año en el que no he escrito nada, exceptuando un prólogo para una antología, de la que os hablaré en otro momento, y las entradas del blog.

Un año difícil en muchos aspectos, con mucho cambio, mucha evolución, mucha convulsión también. Un año en el que he estado vacío, sin nada que ofrecer.

Afortunadamente, la taza parece que vuelve a estar llena.

8 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Teo, te veo muy ilusionado con este nuevo proyecto y me alegro.
De todas formas este año no ha estado vacío, has estado ocupado con la publicación de Hijos de Heracles y supongo que todo lo que eso conlleva no deja mucho tiempo para concentrarse y plantearse nuevas historias.
Todo tiene su momento.
Saludos y p'alante.

Francisco de Paula dijo...

De ello nos congratulamos, Teo. Disfruta de la sensación. Debe ser fantástica. En mi caso, como es el contrario (la taza se desborda y no tengo tiempo ni para anotar la mitad de ideas, mucho menos plantearme siquiera escribirlas), veo tu situación como el cesped al otro lado de la valla. Autor publicado de éxito sintiendo otra vez la emoción de una historia en ciernes en las venas. Qué envidia, macho. :_) Felicidades.

Alejandro Laurenza dijo...

Teo, gracias por comprartir tu método de trabajo.

Un saludo,
Alejandro.

Antonio dijo...

Me he identificado por completo en la frase en la que dices que te has llevado un año sin escribir practicamente nada. Me ocurre lo mismo, terminé una novela hace unos nueve meses y desde entonces nada, vacío, es como si no tuviera nada que decir. Por eso me reconforta ver como has pasado por lo mismo y como lo has superado. Espero con ansiedad el día en que se vuelva a llenar mi taza.
Un saludo.

Fernando Alcalá dijo...

Madre, Teo, ¡cómo te comprendo y cómo se disfrutan esos momentos previos a darle forma a una novela!

me pasa igual, hace un año más o menos que terminé mi última novela y este ha sido un año raro.

Ahora mismo me pican los dedos por volver a escribir y tu entrada es que motiva!!

¡Ánimo y adelante!

Disfrútalo!

Vitike dijo...

Ánimo y a por ella. Por lo que cuentas, ya está en tu cabeza así que sólo tienes que escribir la novela :)

Saludos.

Blas Malo Poyatos dijo...

La ilusión es síntoma de disfrute y buenas vibraciones. Hay que ser ordenado, Teo, en fin, ¡qué te voy a contar! Hablo por mí: en cuanto uno se descuida se cuelan las erratas, algún anacronismo, un fleco que queda cojo... Hay que documentarse y ser ordenado, y luego los personajes han de aportar vida.

No recuerdo dónde lo leí: los personajes deben ser arquetipos, no estereotipos; esto es, que nuestros personajes deben quedar tan, tan bien perfilados, su personalidad, su psicología, como para que los escritores futuros los tomen como modelo.

"Si abren por la página 334, encontrarán a Arquidamo, desarrollado por Teo Palacios, premio Nobel en el año 20XX, para su primera novela histórica... "

Un abrazo

B. Miosi dijo...

Estaba segura de haber dejado un mensaje aquí, pero no lo veo.

Me gusta ver que tienes nuevos proyectos y siempre con el mismo espíritu, adelante, amigo!

Besos,
Blanca