lunes, 12 de julio de 2010

XXII

Esos son los capítulos que tengo preparados por ahora para la novela. Más o menos los que tenía previsto para esta fecha. Forman sólo 2/3 de la obra definitiva, aproximandamente. En ellos narro momentos importantes en la historia de Al-Andalus y presento a la mayor parte de los personajes.

A algunos los veremos desde su más tierna infancia. Otros aparecerán en su plenitud, mostrando una versión tan cruel como sólo podía aparecer en la Edad Media. En estos capítulos contemplaremos el nacimiento de la amistad, el amor, y la enemistad de los personajes protagonistas.

Tenía algunas dudas de cómo estructurar la novela. Finalmente he seguido el plan original y la he dividido en 4 partes. Las tres primeras son más o menos equilibradas en cuanto a longitud. La última será sensiblemente más corta.

Los XXII capítulos que tengo ya resumidos, y que podría empezar a escribir ahora mismo, forman las dos primeras partes. Pero la experiencia (porque después de 4 novelas escritas uno ya va cogiendo tablas en estas cosas) me dice que no empiece, que termine de hacer todo el trabajo previo para que más adelante no tenga ninguna bajada ni de intensidad ni de emoción a la hora de escribir.

Así que ahora, tal como estaba previsto, toca hacer una parada y volver a empezar de cero. Como digo, la obra está estructurada en varias partes distintas. La tercera transcurre, en su totalidad, en África. Y es algo sobre lo que necesito mucha información antes de meterme con ello. De manera que estoy leyendo sobre los almorávides, las rutas comerciales, preparando mapas, buscando distancias e información sobre las ciudades y personajes de la época…

Es un trabajo pesado y que al principio me daba mucha pereza. Esta tercera parte es casi una novela en sí misma, así que hay que hilar fino para que todo encaje a la perfección, tanto en esta parte como con el conjunto global de la historia. Pero una vez metido de lleno en el tema lo estoy disfrutando mucho, y ya empiezo a vislumbrar cómo se va a desarrollar esta parte de la novela.

Es un trabajo inmenso que no podría hacer solo, y tengo que decir que hay quien me está ayudando: Mireia, mi “nica”, que se está pegando unas palizas de buscar información que no hay besos y abrazos en el mundo que pueda pagarlas.

Calculo que la novela tendrá al final alrededor de unos 35 o 40 capítulos. Curiosamente, casi todos los capítulos de mis trabajos suelen tener más o menos la misma longitud, alrededor de unos 12-15 folios a doble espacio. No es algo premeditado, es que, sencillamente, me salen así. De modo que si en esta ocurre lo mismo, la novela tendría aproximadamente unas 500-550 páginas, con lo que se convertiría en la más larga que he escrito hasta la fecha. También será la más compleja, por las distintas localizaciones y los acontecimientos históricos que abordo.

Pero el reto me estimula mucho Tengo muchas ganas de empezar con ella. Espero poder hacerlo hacia finales de agosto o principios de septiembre.

Y ahora, me voy a preparar la maleta, que mañana salgo para Gijón donde me espera toda una fiesta, la presentación de Hijos de Heracles y la participación en una mesa redonda con el sugerente título de LA MENTIRA.

Entre otras cosas, me encontraré allí con una de mis editoras, así que tendré seguro una charla de lo más interesante. Pero, además, seguramente podré estrechar la mano, y quién sabe si incluso compartir una cena, con gente como el mismísimo Gisbert Haefs, con quien, ¡quién lo iba a decir!, comparto editorial.

Me acaba de dar un mareo sólo de pensarlo…

2 comentarios:

B. Miosi dijo...

¡Maravillos, Teo! me alegran mucho tus noticias!

Oye, una novela de 550 páginas, suena interesante, y creo que por lo que adelantas será todo un batacazo!

Buena suerte en tu presentación de mañana y ¡Muchas ventas!

Besos!
Blanca

Blas Malo Poyatos dijo...

Todo lo que cuentas son buenas nuevas, Teo. Qué bien. Entre el trabajo y el calor, yo tengo la creatividad aplatanada. Menos mal que por la noche refresca un poquito, y es cuando el cerebro se pone en marcha, que si no no avanzaría ni una coma.

Un abrazo