lunes, 2 de agosto de 2010

Arqueólogos de la Palabra

La historia se repite. Eso dicen, al menos. No sé yo si será verdad o no, la cuestión es que, este año, igual que el anterior, fue llegar el verano y tener problemas con el ordenador. Esta vez ha sido más serio y he tenido que cambiar de equipo. Un gasto que me llega en un momento pésimo, pero bueno… es lo que hay.

Así que llevo una semana reinstalando programas, etc. Por suerte el fallo no afectaba al disco duro, así que tengo toda la información recuperada, pero he perdido días, he ganado estrés y soy un escritor un poco más pobre que hace quince días.

De manera que la novela en la que trabajo ha sufrido un nuevo parón. Como decía en la última entrada, tengo estructurado más o menos el 70% de la historia. Ahora me estoy documentando para la que será la 3ª parte de la novela. Es muy curioso esto de escribir novelas, caso mágico. A veces se dan casualidades que parecen imposibles. Y veréis a qué me refiero.

Uno de los personajes principales de la novela no tenía muy claro cuál iba a ser su “profesión”. En un momento dado decidí que fuera ceramista, en base a algunos datos, artículos, etc., de que disponía sobre la cerámica vidriada de la época. Lo que sí tenía claro es que en determinado instante de la historia, abandonaría Al-Ándalus y se encaminaría a África. Pero no tenía muy claro su destino… Pensé en Sijilmasa, una ciudad que por esa época era un punto importante para las rutas comerciales. Así que empecé a buscar información sobre la ciudad. No hay mucha cosa, la verdad. Datos escasos y muy parciales. Pero, ¿adivináis cuál era una de las industrias más importantes de Sijilmasa? La de la cerámica.

Es increíble cómo las cosas pueden cuadrar de un modo tan milimétrico, como si la historia no la escribieras tú, sino que la labor del escritor fuera más bien similar a la del arqueólogo, que simplemente va desempolvando con una pluma las capas que cubren el verdadero descubrimiento.

Sí, es cierto que me he ralentizado en el proyecto en estos días, pero no es menos cierto que es una novela que me cautiva, me tiene entusiasmado. Creo que será realmente grande.

Para colmo, la investigación me ha dado pie para una nueva colaboración con la prestigiosa revista La Aventura de la Historia.

A veces, esto de ser escritor es maravilloso.

4 comentarios:

Guillem López dijo...

Siento la defenestración de tu equipo (el mío está pidiendo la eutanasia a gritos pero no puedo encontrarle sustituto). Cada vez estoy más convencido de que la pobreza material va ligada a la riqueza literaria :-)
Por lo que cuentas de tu novela debe de ser grande lo que viene. Me alegro. Respecto a lo que cuentas de tu personaje... yo no creo en las casualidades, prefiero pensar que elegiste la profesión, su viaje y su destino porque así debía de ser. Hay una especie de mágica predestinación cuando las cosas se hacen bien.
Que pases un buen verano.
Un abrazo!

Teo Palacios dijo...

Muchas gracias, Guillem. Aprovecho para felicitarte. Voy siguiendo el caminar de tu "Guerra" y la cosa no podía ir mejor. Espero verte en un par de meses y charlar con calma de todas estas cosas. Un abrazo.

Elisabet dijo...

"Es increíble cómo las cosas pueden cuadrar de un modo tan milimétrico, como si la historia no la escribieras tú, sino que la labor del escritor fuera más bien similar a la del arqueólogo, que simplemente va desempolvando con una pluma las capas que cubren el verdadero descubrimiento..."

Teo, ¡qué bonito lo dices! En alguna ocasión me ha sucedido así con mis novelas, aunque no sean históricas ni busque en ellas rigor alguno. Es como si supieras algo que, conscientemente, no sabes... O como si la novela, en cierto modo, tomara su iniciativa y te ayudara a desentrañarla su rostro. Bueno, esto suena muy mágico y muy fantasioso. Seguro que hay motivos no fácilmente explicables, ¡pero es así!

Que sigas disfrutando y perfeccionándote con la escritura de esta novela andalusí. He leído las entradas anteriores del blog y ya he visto que has estado en la Semana Negra y que no paras... A ver si escucho la entrevista radiofónica que te hicieron. Un abrazo,

Eli

Blas Malo Poyatos dijo...

¡Y tanto que es arqueología! Como uno encuentre una historia que le cautiva, al final salen ramas y brotes por todas partes, con nuevos personajes e historias paralelas, de forma que si sigues excavando podrías concatenar una historia con otra, y otra, y otra...

Que es lo que me está pasando con mi segunda novela.


Un abrazo