jueves, 10 de febrero de 2011

Esfuerzos y Recompensas

Qué queréis que os diga… cada vez que alguien que se entera que me dedico a escribir me mira como diciendo: “¡tú sí que te lo has montado bien!”, me entra una depresión de caballo. La imagen del escritor como triunfador en la vida, como persona que hace lo que quiere, cuando y como quiere, es uno de los estigmas de la profesión.

Pero nadie se para a pensar en los esfuerzos… Nadie piensa en las cosas que deben quedar atrás, empezando por las horas de sueño. Nadie piensa en las familias y las personas a las que quieres, a las que, inevitablemente, aunque de forma involuntaria y completamente indeseada, les robas horas y gestos de cariño. Nadie piensa en las cosas a las que tienes que renunciar, incluyendo en muchos casos una estabilidad económica que te permita, si es que eso existe, porque yo ya no lo recuerdo, llegar a final de mes sin un suspiro de alivio cuando ves que has podido hacer frente a todos los pagos, aunque no te quede ni para comprar coca-cola.

Porque todas esas cosas también van implícitas más de una vez en la profesión de escritor, a ver si la gente va enterándose de una vez…

Y a pesar de todo, uno lo acepta; acepta el juego, acepta los sacrificios, acepta las caras de incredulidad cuando dices que no sales porque tienes que escribir. ¡Cuán bichos raros somos los escritores! Nadie piensa en que necesitas, porque es una necesidad, exorcizar ideas y sentimientos en una hoja de papel en blanco, porque de lo contrario te ahogarían.

Pero nada en la vida queda sin recompensa. En las últimas semanas, yo he tenido alguna que otra.

Para poder capear todos y cada uno de los meses que me toca vivir, comencé hará pronto un par de años a impartir cursos de narrativa. No pensaba en las recompensas que me aportaría, los momentos felices, de risas y de compañerismo, con esa gente que desea aprender, que bebe de tus conocimientos y tu experiencia, porque, a pesar de estar al inicio del camino, te ven como ejemplo a seguir.

Hace unas semanas, una de las alumnas que asistió al primer curso que impartía me dio una alegría inmensa. Como proyecto de fin de curso, debían estructurar, planificar, una novela. Eligieron el género y se decidieron por la novela histórica. Esta alumna no sólo planificó y preparó el proyecto, sino que continuó con el trabajo y concluyó la novela, lo que ya es todo un logro. Pero no se detuvo ahí. Envió a finales de año el original a varias agencias editoriales de primera fila. Todas ellas, TODAS, se han interesado por su trabajo y le han pedido el texto completo. Y ya sabemos lo difícil que es conseguir algo así. Repito: agencias de primera línea, posiblemente las más poderosas de nuestro país.

Me alegré enormemente, entre otras cosas, porque el esfuerzo de esa alumna en concreto por superarse fue más que evidente. Y todo esfuerzo tiene su recompensa. No os podéis imaginar lo orgulloso que me siento… al menos, puse en marcha un proyecto que, quien sabe, igual vemos dentro de un tiempo en los escaparates. Llamadme soñador si queréis... pero me gusta pensar que tal vez pude enseñarle algo para ponerla en el camino.

Otra recompensa está ahora mismo en los kioscos de toda España. La revista La Aventura de la Historia vuelve a publicar un artículo mío, en este caso haciendo un recorrido por la ruta que seguían las caravanas de camellos en el S. XI para cruzar África de norte a sur, llevando sal y devolviendo oro y esclavos. Es el segundo artículo que me publican, con un resultado magistral de maquetación. Y no sólo eso, sino que me han pedido un nuevo artículo en el que ya trabajo, y en el que volveré a visitar la época en la que se desarrolla Hijos de Heracles.

Y es que, mi primera novela publicada vuelve a darme satisfacciones un año después de su llegada a las librerías. El prestigioso, conocido y especializado Portal HISLIBRIS organiza por segundo año consecutivo sus premios de literatura histórica. Aparezco nominado en la categoría de Mejor Autor Novel del 2010, compartiendo lugar con el bueno de Blas Malo y alguno más. Es el primer premio al que opto, y no puede hacerme mayor ilusión, puesto que estoy entre los finalistas por votación popular, y yo ni siquiera he comentado que estaba nominado a dichos premios: quienes han votado lo han hecho sin siquiera conocerme. Y eso es todo un logro, un motivo de satisfacción.

¡Que grandes recompensas!

Pero qué enormes, ¡qué ciclópeos esfuerzos!

12 comentarios:

Francisco de Paula dijo...

Es genial recibir, aunque sea muy de cuando en cuando, noticias como estas, ¿verdad, Teo?
Yo ya me estoy dando cuenta de verdad de cómo funciona todo este negocio y la verdad es que se agradecen las "palmaditas en la espalda", porque no abundan. Hablo de las de verdad, claro. :)

Un abrazo, amigo. A ver cuándo nos vemos.

Blas Malo Poyatos dijo...

Con esas burbujas de oxígeno es como se sobrevive al día a día. Llegamos al final de mes boqueando como las sardinas, pero llegamos.

Francisco también estar orgulloso de su criatura, y mucho. Y es que esos "estigmas" se ve que son duraderos, la vida de un escritor, como dice como Teo, la gente lo ve como si fuera casi una película de Hollywood, todo rosas, vino y flashes. No, no... quizás eso se aplique a Ken Follet. Cuesta escribir hasta tarde, tardísimo y luego madrugar al día siguiente.

MONTSE dijo...

Enhorabuena Teo,por tu nominación,y porque has descubierto el placer de enseñar.
un beso enorme.

Teo Palacios dijo...

Un beso, maestra. Y muchas gracias!! Más de una cosa he aprendido de ti, no te creas...

Alejandro Laurenza dijo...

Sí, Teo, dedicarse de lleno a escribir tiene sus sacrificios. Pero el gusto de estar haciendo lo que se quiere, no te lo quita nadie.

Además, ¿puede haber algo más movilizador que ese trabajo/pasión elegido a conciencia?

Un abrazo,
Alejandro.

Lola Mariné dijo...

Bueno ¡cuanto te quejas!
nadie dijo que esto fuera facil, pero tiene sus compensaciones.
Besos

Martikka dijo...

¡Enhorabuena Teo!
El sacrificio tiene recompensa, claro que sí!!!!

Abrazos

Sergio G.Ros dijo...

EStoy de acuerdo contigo, Teo, las vicisitudes de los escritores humildes, la gran mayoría, son muy grandes, tan grandes como las emociones que reciben y despiertan.
Un abrazo y ánimo.

Antony Sampayo dijo...

Saludos, Teo.
Que bien por lo de tu alumna, comprendo tu orgullo.
Felicidades por la nominación.
Y lo mismo que sufres por tu profesión de escritor la sufrimos todos los que empezamos, si te cuento las mías te hago llorar, je je je.

Abrazos.

B. Miosi dijo...

Satisfacciones de toda clase, Teo, bien merecidas por gran dedicación al mundo de las letras. Espero con ansias esa nueva novela, y te sigo deseando mucha felicidad y triunfos en el futuro cercano.

Besos,
Blanca

Facu Deza dijo...

Muy ausente este ultimo tiempo, seguro que debes andar con mil cosas a la vez.
Espero leer una nueva entrada tuyo pronto.

Elizabeth dijo...

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