martes, 1 de mayo de 2012

Trabajo presente... y trabajo para el futuro

Os hablaba hace unos días que había retomado el proyecto que había escrito sobre el Duque de Lerma.

Este fue un personaje importantísimo en la España de finales del s. XVI y principios del XVII. A pesar de que provenía de una familia noble empobrecida y venida a menos, consiguió convertirse en el valido de Felipe III. Prácticamente tenía al rey secuestrado, y nada se hacía en la Corte sin contar con él. Se llamaba Francisco de Sandoval y Rojas, I Duque de Lerma.

Escribí su historia hace ya bastante tiempo, la concluí en noviembre de 2008. De hecho, aquí podéis ver en el texto que colgué en este blog cuando la terminé y la sensación que me dejó. La envié a mi agente por aquel entonces. Tiempo después (años después) se envió por fin a una editorial para valorar su posible publicación. Era Edhasa, la editorial que había publicado Hijos de Heracles. La leyeron y les gustó la historia, la época, el personaje… Pero no la quería publicar por los motivos que os comentaba en la entrada anterior: estaba escrito como crónica, no como novela.

Me invitaron a rescribirla, y es lo que estoy haciendo. Es un trabajo que voy a afrontar en varias fases. La primera ha sido una búsqueda de nueva información. ¿Por qué? Porque voy a mezclar la historia del S. XVI con otra posterior, en el s.XIX con la invasión napoleónica. Esa fase ya está prácticamente concluida. Ahora estoy en una segunda fase.

Lo que estoy haciendo es, básicamente, rescribir el texto original para adecuarlo a los cambios que se producen en la historia. Para empezar, es un texto que pasa de ser narrado por un narrador omnisciente a ser contad un narrador en segunda persona a un narratario explícito. Además, estoy eliminando gran parte de los datos históricos.

Al haber estado escrita como crónica, contiene multitud de datos que, en realidad, no son necesarios para una novela. Dan mucha información sobre la época, la forma de gobernar, las ciudades, villas, palacios, etc. Pero entorpecen en avance de las tramas de la novela, así que toca eliminar datos.

Ahora bien, no los estoy “borrando”. Al contrario, estoy organizándoles por temas. ¿Por qué? Pues porque creo que serán una información adicional maravillosa para los curiosos que quieran conocer más sobre lo que se narra en el texto. Si llega a publicarse, crearé una página web en la que habrá toneladas de información adicional.

Os dejo un ejemplo, para que veáis de qué os hablo y abriros el apetito.


De por qué Felipe III fue nombrado rey

El camino que había llevado a Felipe a ser heredero de España y Portugal había resultado tortuoso. El primer hijo y heredero de Felipe II, Carlos, tras sus repetidos intentos de levantarse contra su padre, fue confinado por mandato del rey casi veinte años antes, con órdenes de no recibir correspondencia y con acceso limitado a su persona. El príncipe amenazó con quitarse la vida, de modo que fueron retirados de su alcance cuchillos, tenedores y cualquier objeto con el que pudiera llevar a cabo sus planes. Finalmente, Carlos inició una huelga de hambre, y más tarde, al no poder mantener su primera intención, comenzó a comer sin medida. Todos estos excesos llevaron al príncipe a la muerte en el verano de aquel mismo año. Con todo, puesto que el rey había sido extremadamente ambiguo con respecto al confinamiento de su hijo, comenzaron a correr rumores por los reinos, acusándolo de haber dictado una secreta sentencia de muerte contra su heredero.

Tres años después de estos acontecimientos nacía, del tercer matrimonio de Felipe II, su hijo Fernando. Sin embargo murió joven, en 1577. Dos años después, vio la luz Carlos Lorenzo, que moriría con tan solo dos años. Igual suerte correría el tercer hijo del matrimonio de Felipe II con Ana de Austria, Diego, nacido antes de que transcurrieran dos meses del fallecimiento de su hermano Carlos Lorenzo, y a quien la muerte lo encontraría cuatro años después que a su hermano Fernando, en 1582, cuando ya era heredero de España y Portugal.

Todos estos acontecimientos y muertes no podían ser casuales. El pueblo comenzó a creer firmemente que Felipe, el último hijo del rey, había sido elegido directamente por Dios para llevar las riendas de la monarquía española y empezó a venerarlo, puesto que por intervención divina había quedado como la única opción para que la monarquía continuara reinando. 

Por tanto, todos los reinos juraron sin mayores problemas al heredero de la monarquía.

5 comentarios:

montse dijo...

Teo,me alegro de que estes escribiendo,me gusta la historia,asi que leeré este libro que se que se publicará en cuanto te pongas a trabajar duro.
un beso,
montse lordcan westieeeeeeee

L.P. dijo...

¿Quiere eso decir que el Cura Merino regresa a la historia?

Por cierto, qué orgullosos estamos cuando terminamos de escribir algo de cada decisión (léase, por ejemplo, el meter muchos datos) y cómo, gracias al tiempo, somos capaces de recapitular. Es un camino que me conozco bien... Suerte con la reescritura.

Teo Palacios dijo...

Montse!!! Besos, maestra!!!!! Ya veremos si se publica o no... La cosa está muy complicada. Se trata de hacer las cosas con pasión y poniéndole todo lo que uno tenga, y luego esperar tener un poco de suerte.

Teo Palacios dijo...

L.P. ¡¡a ti no te recuerdo!! Aunque es evidente que eras un asiduo, porque sabes lo del cura Merino y tal...

Sí, el cura Merino ha vuelto a la historia. Lo va a hacer de un modo muy particular, pero sí que estará :)

Gracias por volver!

Blanca Miosi dijo...

Recuerdo perfectamente El Duque de Lerma, Teo, y en su momento te dije que me parecía un tratado, un ensayo, más que una novela. Ahora con los cambios que dices, no me cabe duda de que saldrá una gran historia como esas que sabes hacer.
Yo te diría que aproveches lo que queda de año para publicar en Amazon lo del calendario maya, mira que se acerca la fecha...
Besos,
Blanca