sábado, 30 de junio de 2012

¿Quieres escribir, o ser escritor?

Hace algún tiempo, en las redes sociales se habló muchísimo de este video.








En él, Andreu Martin habla del mundo de la edición, de cómo funciona, por qué se publican determinados libros, etc. Formó bastante ruido. Andreu Martin no es un cualquiera, es un reputado escritor que ha ganado un buen puñado de premios y tiene a sus espaldas una trayectoria envidiable, además de impartir cursos de narrativa. Es un autor que, además, defiende abiertamente la publicación digital.

Pues bien, cuando lo entrevistaron el año pasado, después de recibir el premio Pepe Carvalho, le preguntaron qué aconsejaría a un futuro escritor (o lo que es lo mismo, a un escritor que está empezando). Dijo lo siguiente:
«A un futuro escritor le aconsejaría paciencia y que disfrute mucho, leyendo y escribiendo. Si no disfruta mucho (…) que no se dedique a escribir. El trabajo de escritor es muy sacrificado, no siempre satisfactorio. El placer tienes que obtenerlo del mismo trabajo, no esperes satisfacciones extras. De entrada, solo para publicar la primera novela ya necesitará mucha paciencia y mucha moral».

Paciencia. Esa es la palabra clave hoy día para el escritor. Lao Tse dijo: «El hombre vulgar, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla».

Desgraciadamente, esto ocurre con demasiada frecuencia en el caso de los nuevos escritores, gente que llega con toda la fuerza y la ilusión pero que, viendo que publicar es muy difícil, se lanzan tras las primeras negativas a la coedición o la autopublicación. En muchas ocasiones, y cada vez más, gracias a las nuevas tecnologías, a la publicación digital en portales de los que Amazon se ha convertido en la enseña de las oportunidades.

Pero, si tenemos en cuenta las palabras de Lao Tsé: ¿qué puede echa a perder un escritor que no tiene paciencia? Pues en el mejor de los casos estropeará una novela. En el peor, toda su carrera literaria.

Hace unos años, como mencionaba en una entrada anterior, escribí una novela. A mi me parecía que tenía un tema potente y que está “de moda”. Tenía ritmo. Creía que estaba bastante bien. Pero nadie la quiso. Y me encontré que, además, era una novela que tiene fecha de caducidad. Es decir, o sale antes de que concluya este año, o no tendrá interés por el trasfondo de la historia. Hubo buenos amigos que me animaron a publicarla en Amazon por mi cuenta, pero yo no lo veía… Siempre he creído que el trabajo que hace un editor (corrección, maquetación, edición del texto, lo que comprende la posibilidad de añadir o eliminar pasajes) es importantísimo. Hoy por hoy, estoy trabajando esa novela con una editorial de nueva creación. Me hicieron ver algunas debilidades de la obra y, si todo va bien, saldrá pronto en edición digital. Tengo que reconocer que la novela ha mejorado sustancialmente, que ha ganado profundidad e interés.

Podía haber publicado por mi cuenta esa obra y tal vez cosechar cierto éxito. Nunca lo sabré. No lo hice. Tuve paciencia. Hoy, la novela es MEJOR. Y tal vez venda menos si llega a salir, entre otras cosas porque no será a un precio de 1 o 2 €. Pero no me importa. Mi trabajo es MEJOR. Y es mejor porque tuve paciencia.

Ciertamente hay autores que publican en Amazon y triunfan. Y muchos que ven eso piensan: «si tal o cuál lo ha hecho, yo también puedo». Pocos se preocupan en conocer la trayectoria de esos autores. Blanca Miosi, por poner el ejemplo que está en boca de muchos en los últimos tiempos, no era una recién llegada cuando optó por publicar sus novelas en Amazon. Ya tenía dos obras publicadas y ambas con muy buena recepción por parte del público. Marta Querol, por poner otro ejemplo, había sido ni más ni menos que finalista del Premio Planeta. Luego el mercado no les dio salida a sus textos, de acuerdo. La suerte también es un factor. Pero no se lanzaron a autopublicar de la noche a la mañana. Fueron pacientes durante varios años. Intentaron abrirse camino durante mucho tiempo. Y al final, viendo que no lo lograban, optaron por una opción que, evidentemente, ha sido muy buena para ellas.

Con mis compañeros de Biblioforum (tema del que tengo pendiente hablar) hablamos a menudo de que en realidad, entre los que escriben, hay dos tipos de personas:
Los que quieren escribir.
Los que quieren ser escritores.

Y no, no es lo mismo. Andreu Martín lo dice claro: lo que debemos es querer escribir. Disfrutar del proceso. Disfrutar de la creación de personajes, de tramas, de historias…

Lo contrario es ser escritor. El escritor lo que quiere es fama, ventas, su nombre en entrevistas. Estar en el candelero.

Pero, ¡ay! No se puede ser escritor si no queremos escribir. Y para escribir, al menos, para escribir BIEN, hay que tener paciencia.

Si lo que uno quiere es escribir, es muy probable que antes o después se convierta en escritor. Pero para ello, necesitará aprender muchas cosas en el camino. La primera de ellas, a tener paciencia.

16 comentarios:

mmazario1 dijo...

Interesante.

ethan dijo...

No conocía el vídeo de Andreu, pero es cierto como la vida misma.

Teo Palacios dijo...

Viniendo de usted, Sr. Mazarío, ese "interesante" es todo un piropo.

Antonio López-Peláez dijo...

Diferencia usted entre los que quieren ser escritores y los que quieren escribir. Se olvida, me temo, de una tercera categoría: la de los que no pueden evitar escribir. Éstos son, de largo, los más patéticos de todos. Se lo digo yo.

Beren dijo...

Buena entrada, Teo. Very interesting. No he publicado nada aún y a veces me entra la ansiedad para lanzarme a Amazon. Siempre me echo atrás y reviso la novela. Ya llevo cinco correcciones, creo. ¿Serán suficientes? Aunque siempre me ha gustado escribir, en ocasiones pienso que soy algo patético también con las prisas.

Ángela dijo...

Te sigo. Comencé escribiendo en un foro: abretelibro, que creo que conoces. Con lulu tengo un pequeño recopilatorio de algunos de mis mejores trabajillos, nada, poca cosa. Pero carajo ¡que subidón produce abrir la puerta y que el cartero te entregue en las manos algo que has escrito tú mismo!
Me conformo con eso, seguramente nunca dejaré de escribir, disfruto con ello; pero no espero mucho. De todas formas me interesa mucho todo lo que comentas.

Teo Palacios dijo...

Yo no veo mal, Antonio, la necesidad de escribir. Lo que sí veo mal es la necesidad de publicar a toda costa.

Francis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francis dijo...

Tener una vocación, un talento, querer hacer de ello tu profesión, tener incluso, de ser posible, éxito, es normal, común, irremediable en cualquier profesión. Estos anhelos los tiene un fontanero, un futbolista. Todos. Hay quienes 'romanticamente' censuran o se niengan querer tener éxito. Yo creo que en realidad justifican que no son sobresalientes (para tener éxito hay que ser sobresaliente ¿no?) y se dicen que lo suyo 'el arte' no es de este mundo y rechazarían emolumentos, felicitaciones si se presentaran, que no lo harán...

Jesus Zamora Bonilla dijo...

Yo estoy en el proceso de que, ya que no encuentro editor, por lo menos que la novela se la lean algunas personas que no lo hagan por compromiso, para que sus comentarios y críticas sean lo más objetivos (o más bien estén lo menos condicionados) posible.
Si alguno se quiere animar a echar un vistazo a la novela, la tenéis aquí. Gracias de antemano.

Jesus Zamora Bonilla dijo...

Por cierto, genial el vídeo

Tamara Losa dijo...

Bueno, primero felicitarte por tu blog, está muy bien. La entrada es muy interesante, pero tal vez un pelín polémica, desde el buen sentido.
"Querer escribir", "querer ser escritor"... Yo escribo porque me encanta, me hace evadirme de todo; no pierdo el sueño de llegar algún día a publicar y no me avergüenzo al decir que me encantaría poder vivir de lo que escribo, de llegar a ser escritora (que siendo sincera lo veo difícil)
Estoy contigo en lo de que hay que revisar mil veces una novela antes de lanzarte a la aventura de buscar editorial, que a veces la vanidad del "escritor" novel nos ciega y actuamos precipitadamente, pero creo firmemente que hay que luchar por editar cuando tu sueño es que completos desconocidos conozcan la historia que cuentas en la que has trabajado años; todo esto más allá del ánimo de lucro.
Bueno, me callo, que ya está bien. ;)
Un abrazo y enhorabuena por el blog.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Teo, una buena entrada para la reflexión. Si uno termina una novela, digamos, en dos años, ¿es bueno dejar que repose un tiempo más?¿Hasta cuándo? No se puede corregir ad infinitum, el propio autor evoluciona, y lo que hoy es perfecto, mañana puede ser mejorable... en algún momento el autor, con su buena fe, da el salto y da por concluida las correcciones.

Es dificil saber cuándo se llega a ese punto. A veces, sentimos que la historia ya requerevisada (y ya requetemanida) nos llena menos que la nueva idea que lucha por apoderarse de nuestra inspiración.

Un abrazo cordial

Alejandro Laurenza dijo...

Teo,

A mi juicio, debe haber dos etapas bien diferenciadas. La primera, la de escribir, donde nada importa salvo la historia, los personajes, y, fundamentalmente, lo que necesitamos decir. Primará allí la paciencia, el reposo de la obra, la corrección, hasta sentirnos algún satisfechos con el trabajo realizado.

La segunda etapa es la de venta, en cualquiera de sus variantes: presentaciones, entrevistas, conferencias sobre algún tema que roce la temática de nuestro libro, firma de ejemplares en ferias, difusión por internet, o incluso venta persona a persona (como es mi caso).

Y una no tiene por qué ir en detrimento de la otra. Son tiempos y espacios diferentes, separados, claro, por esa misma paciencia de la que vos hablás.

Ahora, si hay o no un tercero que nos ayude a mejorar nuestra obra, es cosa aparte. Si sucede mejor. Y si no sucede, deberemos confiar en nuestro instinto.

Un abrazo!

Alejandro Laurenza dijo...

Fe de erratas: donde dice "algún satisfechos", debió decir "algún día satisfechos". :-P

Esperanza Writes Too dijo...

El camino de la escritura es muy largo, pero para llegar al final del camino siempre hay que tener fe. Yo, cuando escribo sobre un tema, no me importa que sea más o menos comercial, lo hago porque realmente me gusta. La satisfacción de convertirse en escritor llega cuando sabes que has triunfado con algo que te parecía interesante y prometedor.
Y estoy de acuerdo, el trabajo que pueda hacer un editor nunca puede ser comparado con la autopublicación, aunque yo conozco autores nóveles (de EEUU) que han triunfado notoriamente autopublicando en Amazon y, mira, no les va nada mal.

¡Un beso!